¿Cómo puede usted realmente disfrutar de su trabajo?


¿Recuerda como eran las conversaciones que teníamos con nuestros amigos de niñez? Una decía que cuando grande quería ser Enfermera; otro, Doctor, Policía, Bombero, Maquinista de un laaargo tren, Profesor, Cantante, Modelo…¡Que tiempos aquellos! ¿Logro concretar su sueño? ¿Qué hace usted para ganarse el sustento? ¿Se siente frustrado tal vez por que el trabajo que logro encontrar no es lo que usted quería?

La importancia de la actitud

No es sensato clasificar los diferentes tipos de trabajo como superiores o inferiores, nobles o innobles, prestigiosos o sin prestigio. Todo trabajo es igualmente honorable y noble, a no ser que se trate de un trabajo que tenga algo censurable desde el punto de vista moral. Sin embargo, el hecho es que la mayoría de las personas no consideran el trabajo así. ¿Por qué no?

Frecuentemente se juzga el valor de los diferentes tipos de trabajo según su importancia relativa en una escala monetaria. Pero ¿es el trabajo del artista de cine o de teatro, quien quizás gane cientos de miles de dólares, realmente más importante que el trabajo del recolector de basura, quien contribuye directamente a la sanidad pública? ¿Es la atención amorosa de una madre, quien no recibe “ningún salario”, menos importante que la atención que la maestra asalariada suministra al hijo de ésta? El estudio que se hizo en los Estados Unidos sobre el tema Work in America (El trabajo en los Estados Unidos) llega a la conclusión de que nadie “vale cien veces más que otra persona solo porque se le pague cien veces más”.

Tampoco es prudente evaluar lo satisfaciente que sea cierto trabajo basándose en el prestigio que éste parezca ofrecer. Lo que importa es lo que se logre. Por ejemplo: El arquitecto que haya perdido su habilidad para diseñar con facilidad tiene menos razón inmediata para sentirse satisfecho, a pesar del prestigio que posiblemente tenga, que el conserje que logre mantener su edificio inmaculado. El trabajo debería considerarse desde el punto de vista de lo que logra a favor de otras personas, no solo a la luz de lo que nos proporciona en términos de salario o prestigio. El que aprendamos a reconocer esto hará que nos sintamos más contentos con nuestro trabajo.

Cómo disfrutar más del trabajo

Esfuércese por hacer trabajo de buena calidad. Los buenos hábitos de trabajo incluyen el tener metas en cuanto al desempeño de la labor y entonces esforzarse por lograrlas.
Pero tenga cuidado: Las metas deben ser prácticas y alcanzables. De lo contrario, el no poder realizarlas resulta en desánimo y mayor descontento. Resuélvase a hacer su trabajo lo mejor que pueda, pero no espere perfección.
Sea concienzudo. El trabajo bien hecho y completado a tiempo promueve el sentimiento satisfaciente de logro y es motivo para sentir orgullo sin pretensiones. También es una bendición para los demás. Por otra parte, el trabajo efectuado de manera negligente puede costarnos nuestro amor propio, mientras que puede atacar a los nervios de otras personas o posiblemente tener un efecto aun más perjudicial. Por ejemplo, ¡piense en el daño que pudieran causar los mecánicos, los médicos o las enfermeras si son descuidados en su trabajo!


Evite hacerse esclavo de la rutina: Con el tiempo, cada cual desarrolla cierta manera de hacer las cosas. Para evitar que dicho patrón se convierta en una rutina aburrida, algunos han hallado que es provechoso cambiar su patrón de trabajo de vez en cuando. Quizás se pueda cambiar el orden en el que se desempeñan ciertas tareas.
Por supuesto, no todos pueden alterar grandemente su manera de trabajar; pero muchos oficinistas han hallado que el simplemente cambiar la posición del escritorio les ha dado la sensación de estar iniciando su labor desde una nueva perspectiva y también ha contribuido algo novedoso a su trabajo.
¿Habrán descubierto esto mismo aquellas dueñas de casa que tienen la reputación de estar mudando constantemente los muebles de un lugar a otro?


Manténgase en buena condición física. Esto es imprescindible para disfrutar del trabajo. Duerma lo suficiente de noche. Dedique los fines de semana a actividades que no resulten en que su trabajo sea de calidad inferior el lunes debido a que usted no tiene ganas de trabajar. El estar siempre cansado puede hacer de usted un empleado que esté mirando constantemente el reloj o un trabajador que esté siempre impaciente porque llegue el fin de semana. ¡Puede que hasta se sienta simplemente como un prisionero que está cumpliendo una condena en la prisión!


Contribuya a que haya un ambiente alegre. Mantenga el lugar donde usted trabaja, así como los lavamanos y los retretes, tan limpios y nítidos como pueda. Quizás se le permita colocar una planta en algún lugar o un cuadro de buen gusto en la pared para alegrar un poco el ambiente. Tal vez su esfuerzo por tratar de mejorar el ambiente influya en otros y dé a la gerencia el incentivo para hacer otros cambios deseables.


Sea agradable y amistoso. No permita que las diferencias de opinión o los choques de personalidad interrumpan el progreso del trabajo. Evite las confrontaciones. Sobre todo, no se deje contagiar del descontento de otros. Mantenga una actitud positiva. ¿Por qué debería usted sentirse desdichado solo porque otros tal vez se sientan así?


Mantenga su mente alerta. Los trabajos supuestamente monótonos por lo general son aquellos que requieren poco, o ningún, esfuerzo mental. Si su trabajo es de esta clase, puede que le sea un verdadero desafío mantener activa su mente. Trate de meditar en asuntos que haya aprendido anteriormente. Claro, esto no quiere decir que se debe soñar despierto en el trabajo o crear situaciones peligrosas debido a estar pensando en otros asuntos mientras se efectúa una labor que requiera concentración. Pero, al desempeñar alguna labor que no ocupe su mente por completo, mantenga ésta alerta dándole algo que hacer.


¡Persevere! No permita que los problemas que surjan en el trabajo le roben su contentamiento. Resuélvalos, o aprenda a vivir con ellos. “No te dejes vencer por el mal, sino sigue venciendo el mal con el bien”.


Sea equilibrado. El duro trabajo es bueno; pero el tener demasiado de algo bueno no hace que esto automáticamente sea mejor. A las personas que consideran el trabajo como lo más importante (aun más importante que los amigos y la familia) se les llama en países de habla inglesa workaholics —combinación de los términos en inglés work (trabajo) y alcoholics (alcohólicos), como si se dijera “trabajólico”—; pudiéramos llamarlos maníacos del trabajo o “trabajómanos”. A dichas personas les falta el equilibrio. Aunque el apegarse a un horario extremadamente cargado tal vez las haga felices a ellas, rara vez hace felices a los que tienen que vivir y trabajar con ellas.
Usted puede hacer más placentero su trabajo por medio de poner en práctica algunas de las sugerencias que se acaban de mencionar.
Si no ha podido realizar su sueño de niñez con respecto a su trabajo no se desanime. En estos tiempos lo importante es encontrar, mantener y cuidar un trabajo. Piense, esto es en lo que puedo desempeñar… por ahora, eso no quiere decir que con perseverancia y con la ayuda del buen Dios podré encontrar algo mejor; por eso no deje de estar Atento al lobo. Mientras tanto recuerde que usted es el capital activo mas importante de su empresa ¿Quiénes son el capital activo mas importantes de las Empresas?¡Los trabajadores!

Waldo Freire
Conferencista motivacional

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