El perdón explicado a los hijos


Perdón significa clemencia, compasión, misericordia, caridad, generosidad, indulto, amnistía, conmutación, olvido, restitución, etc.

Los padres tienen que aprender a perdonar, a los que les han ofendido. Esto se hace practicando o ejerciendo, la virtud humana del perdón. Si no dan ejemplo, nunca podrán enseñar a sus hijos a saber perdonar. Esto lo tienen que irlo practicando, desde muy pequeños.

En la mayoría de las ocasiones, es muy difícil pedir perdón, por las ofensas que hemos hecho consciente o inconscientemente. Pero hay que tener una conciencia muy entrenada, para detectar cuando nuestras acciones han originado daño a otra persona, e inmediatamente que nos demos cuenta, proceder a pedirle perdón. Esto demuestra una gran integridad, que debe inculcarse en la educación de las virtudes y valores humanos, a los hijos. Nadie puede tener la humildad necesaria para pedir perdón, sino se acostumbra a perdonar por las ofensas recibidas.

1. Pedir que nos perdonen.

Es excelente tener la entereza de pedir perdón a otros, por las ofensas que les hemos hecho, pero esa petición de perdón, para que sea verdadera y completa, tiene que ir acompañada, principalmente, de estas dos condiciones: Un firme propósito de la enmienda, y de la decisión y hechos, de satisfacer todos los daños que hayamos podido realizar, y que esté en nuestra mano el poder resarcirlos.

2. Perdonar a otros.

Es muy difícil perdonar completamente, sin deseos de venganza, reservas ni dobleces, a los que nos han ofendido. Máxime cuando los ofensores, no demuestran arrepentimiento, ni propósito de la enmienda y tienen, la expresa intención de seguir ofendiendo. Pero no se nos debe olvidar, conceder el perdón a los que nos ofenden, de la misma forma que nosotros queremos que nos perdonen, por los daños que hemos hecho. La Iglesia nos enseña que debemos perdonar setenta veces siete, que quiere decir perdonar siempre.

3. Perdonar, pero no olvidar.

Puede haber perdón sin olvido, pero nunca acompañado de rencor o del deseo de venganza. No olvidar las ofensas recibidas, puede mantener la guardia bien alta, del ofendido y del ofensor, para impedir que los hechos vuelvan a ocurrir. El ofendido puede decir al ofensor, que esta vez le perdona incondicionalmente, pero que no lo vuelva a repetir. Se debe buscar la verdad de los hechos, a través de la recuperar la Memoria Histórica, como paso previo al perdón y a la reconciliación, aunque sea muy difícil perdonar, los vencidos a los vencedores, los explotados a los explotadores.

4. Pedir perdón por hechos de otros.

Suelen ser peticiones de perdón simbólicas, llenas de buena voluntad, para demostrar humildad, arrepentimiento y el deseo de que no vuelvan a ocurrir, aunque puedan caer en una filigrana de hipocresía. El perdón lo piden algunos colectivos a otros, que sufrieron hace muchos años, graves daños de terceros, aunque esos daños, debido al paso del tiempo, sean imposibles de remediar, satisfacer, ni concretar, tanto por parte de ofendidos, como de los ofensores. Ejemplos: Los crímenes en tiempos de las Cruzadas, en los de los nazis, en los de la esclavitud, en los de las guerras, persecuciones, etc.

5. El perdón como virtud humana.

El perdón es un acto de amor gratuito, que dignifica al que lo pide, al que lo concede y al que lo recibe.

Ni excluye, ni contradice, ni condiciona las exigencias finales de la justicia, rectamente entendida, el mayor respeto a la verdad, a la justicia y a la reparación, para poder salir de situaciones marcadas por odios antiguos y violencias, dejando muy abiertas las puertas, para el arrepentimiento y la reconciliación, pues es contrario a la mentira y a la falsedad, que hacen florecer las sospechas y las divisiones.

Con independencia de la cantidad y calidad de las ofensas, debemos perdonar completamente a todos y siempre, como nosotros queremos que nos perdonen, a los que hemos ofendido.

El perdón debe llevar un reconocimiento, del mal cometido y su correspondiente reparación, resarcimiento y restitución de lo dañado, sea material o inmaterial.

10 Sentencias sobre el perdón:

1. El que sabe que le ha sido perdonada la vida, es más propenso a perdonar a los demás. En el fondo, las dificultades para perdonar a los demás, vienen de que no somos conscientes de lo que se nos ha dado y de lo que se nos ha perdonado.
2. La meditación religiosa, la relajación y otros métodos naturales, ayudan a comprender y ejercitar el perdón. Ahondar en la venganza, en la violencia, en la represalia, en la condena y en los castigos, ahuyentan las posibilidades del perdón.
3. No se perdona de la noche a la mañana. Perdonar es un proceso largo, en el cual regresan a la mente los agravios y las heridas. Pero con el paso del tiempo, si realmente se perdona, el recordar no duele.
4. El que es incapaz de perdonar, es incapaz de amar.
5. No hay nada que enfurezca más y le haga meditar tanto al enemigo, como el perdonarle. Nadie puede soportar que no le perdonen.
6. Hay que enseñar a perdonar, pero es más eficiente enseñar a no ofender.
7. Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta.
8. Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.
9. Se aprende a perdonar, perdonando.
10. La venganza iguala al enemigo; el perdón lo supera.

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