Pons afirma que la opinión de la Reina es la de "muchas mujeres católicas de su edad"



Las declaraciones de la Reina doña Sofía que aparecen en el libro de Pilar Urbano siguen despertando reacciones diversas. El popular Esteban González Pons cree que su opinión es la de muchas mujeres "católicas y de su edad".

La opinión de la Reina sobre los distintos asuntos de la actualidad se refleja en el libro La Reina muy de Cerca de Pilar Urbano que la editorial Planeta ha sacado este jueves a la venta con una tirada de 100.000 ejemplares. Urbano aseguró que le envió a la Reina un cuestionario de 638 preguntas y que le ha preguntado "todo lo que la gente de la calle quiere saber". Estas son algunas opiniones de la Reina plasmadas por Pilar Urbano en su libro:

Homosexualidad

Sobre el matrimonio entre homosexuales, la Reina dice: "Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays'? ¿qué se suban a una carroza y salgan a manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación... colapsaríamos el tráfico en todas las ciudades", explica la Reina.

"Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios, casarse, pueden estar en su derecho, o no según las leyes de su país; pero que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es. Hay muchos nombres posibles; contrato social, contrato de unión...".

Libertad religiosa

"Sí, por supuesto", responde la Reina sobre cuando Pilar Urbano le pregunta si es partidaria de ella. "Pero no como estrategia para hacer un batiburrillo de religiones y que al final ¡allez hop! –la Reina da una palmada al aire como si terminase un juego de magia– se disuelva el hecho religioso".

"En los colegios se ha de enseñar religión al menos hasta cierta edad. Los niños necesitan una explicación del origen del mundo y del origen de la vida; una orientación moral; y una seguridad de que no estamos aquí solos, ni por casualidad, que hay algo más, que hay Alguien..", argumenta doña Sofía.

A este respecto, añade que hay una ermita en el exterior de la Zarzuela en donde se celebra misa los domingos. "Vamos los que estamos, si mi hijo está, él ayuda de monaguillo".

Machismo

"Machismo, por supuesto, no, Pero hacer del feminismo una bandera o una obsesión, tampoco", afirmó.

Eutanasia

"No soy partidaria. La vida y la muerte no están en nuestras manos.¿Muerte digna? Totalmente de acuerdo. La persona que agoniza debe estar en las mejores condiciones, es su momento cumbre. Por mera humanidad, se le deben evitar los dolores, y para eso están los sedantes, los paliativos.

"No creo que ningún médico, ninguna enfermera, ningún sanitario esté dispuesto a matar a una persona, aunque se lo pida el enfermo o aunque se lo manden en su hospital".

Suicidio asistido

"...Que no lo disfracen de 'derecho a la muerte' o 'muerte libre' o 'muerte digna' o 'cansancio de vivir': es una cobardía".

Aborto

"En absoluto. Hay que respetar a toda criatura viviente. A toda criatura que ha empezado a vivir. Y estar por la vida no es ser retrógrado. Ni es sólo cosa de los cristianos. Es seguir la ley natural. Estoy segura de que esto lo firmarían tanto Benedicto XVI, Papa católico, como Nelson Mandela, líder comunista".


Violencia de género

"Ha ocurrido siempre. Ahora se informa más y con todo detalle. En cierto modo, se provoca un contagio, se dan ideas que otros imitan. Los que son propensos tienen un filón en esas noticias".

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Uno contruye sus propias crisis


Un hombre vivía en la orilla de un camino y vendía perros calientes. El no tenia radio, ni televisión, ni leía los Periódicos, pero hacia y vendía buenos perros calientes.

El se preocupaba por la divulgación de su negocio y colocaba carteles de propaganda por el camino, ofrecía su producto en voz alta y el pueblo le compraba.

Las ventas fueron aumentando cada vez mas, el compraba el mejor pan y la mejor salchicha. También fue necesario comprar un carrito mas grande, para atender a la creciente clientela y el negocio prosperaba.
Su perro caliente era el mejor de la región.

Venciendo su situación economica inicial, el pudo pagar una buena educacion a su hijo, quien fue creciendo y fue a estudiar Economia en la mejor Universidad del pais.

Finalmente, su hijo ya graduado con honores, volvio a casa y noto que el papa continuaba con la misma vida de siempre y tuvo una seria conversacion con el... ¿Papa, usted no escucha la radio? ¿Usted no ve la television? ¿Usted no lee los periodicos? Hay una gran crisis en el mundo!!! Y la situación de nuestro país es critica!!!
Todo esta grave y el país va a quebrar... después de escuchar las consideraciones de su hijo estudiado, el padre pensó... bien, si mi hijo Economista, lee periódicos, ve televisión, entonces solo puede tener la razón... y con miedo de la crisis, el viejo busco el pan mas barato (mas malo) y comenzó a comprar la salchicha mas barata (la peor) y para economizar dejo de hacer sus carteles de propaganda.

Abatido por la noticia de la crisis ya no ofrecía su producto en voz alta, ni atendía con entusiasmo a sus clientes.

Tomadas todas esas precauciones, las ventas comenzaron a caer y fueron cayendo y cayendo y llegaron a niveles insoportables y el negocio de perros calientes del viejo que antes generaba recursos para que el hijo estudiara Economía, finalmente quebró.

Entonces el padre, muy triste, le dijo al hijo: hijo, tenias razón, estamos en el medio de una gran crisis y le comento orgullosamente a sus amigos: bendita la hora en que envíe a mi hijo a estudiar Economía, el me aviso de la crisis...

Moraleja:
Nuestros actos diarios son los que deciden nuestras situaciones.
Las acciones y decisiones que tomaste en el paso son las que han hecho que hoy estés en tu estado actual.
Las decisiones y acciones que tomes de hoy en adelante son las que te decidirán tu Futuro.

Trabaja cada día un poco mejor, un poco mas profesionalmente y con un poco mas de ilusión.
Medita sobre tus errores y felicítate por tus éxitos.
No importa como estén las circunstancias, siempre hay una salida, de hecho siempre hay un numero infinito de salidas y gran parte de ellas correctas, solo es necesario llegar a identificar la idonea y tomarla cada vez. Tus resultados personales son la consecuencia directa de la calidad y la cantidad de tu trabajo. Mejora cada día un poco mas la calidad de tu trabajo y trabaja un poquito mas de lo necesario y veras como tu éxito mejora cada DIA mas.

Reflexionar sobre el bebé medicamento

¿Y si una persona fuese convertida en un medicamento?

La película "La Isla" resuelve la cuestión



Un mundo feliz

Año 2019. La atmósfera de la Tierra se ha vuelto irrespirable tras una guerra apocalíptica, y sólo unos supervivientes conviven en un aséptico lugar donde todos visten igual, una especie de pijamillas blancos, y llevan una vida relativamente sana pero aburrida, donde las relaciones afectivas brillan por su ausencia. La única ilusión con la que se despiertan cada día es la de ser los afortunados ganadores de un sorteo para ir a vivir a 'La isla', el único lugar sin contaminar del planeta. En este marco, donde el ejercicio de la sexualidad ha sido anulado, Lincoln Eco 6 y Jordan 2 Delta empiezan a sentir cierta atracción. Atracción que se verá intensificada cuando Lincoln descubra la dura realidad de que ambos son clones fabricados en laboratorio, para proporcionar órganos de repuesto a los 'originales', mediante una tecnología inmoral y carísima; pues entonces aparece otro instinto básico, el de supervivencia.

Entretenida cinta de ciencia ficción, que dibuja una sociedad utópica con sus raíces podridas. El film plantea un futuro, que por desgracia podría estar muy próximo, en que los seres humanos, despojados de su alta dignidad, podrían convertirse en 'productos de laboratorio' de usar y tirar. Aunque se trata de un planteamiento oscuro e inquietante, Michael Bay (La roca, Armageddon) y su equipo de guionistas (entre los que se encuentra Alex Kurtzman y Robert Orci, imaginativos creadores de tramas en las series Alias y Perdidos) cuidan sobre todo la acción trepidante, que asemeja al film a una 'montaña rusa' sin fin. Momentos como aquel en que la pareja protagonista cuelga de un letrero, o la persecución por la autopista, son de ésos que te dejan sin resuello. Ewan McGregor y Scarlett Johansson son actores con carisma, principal requisito para sus papeles, con lo que cumplen sobradamente con su cometido.

Casi 5.000 personas han firmado ya el manifiesto en defensa de la muerte natural


El manifiesto en defensa de la muerte natural, impulsado por un grupo de profesores universitarios de especialidades biomédicas, cuenta ya con 4.962 adhesiones.

(Libertad Digital) Un grupo de profesores universitarios se han unido en defensa de la muerte natural. Por esta causa, José Carlos Abellán Salort, José Miguel Serrano, Elena Postigo Solana, Francisco López Timoneda, César Nombela Cano y Lucía Prensa Sepúlveda han escrito un manifiesto para defender la dignidad de la muerte natural como final de toda vida humana y en contra de la eutanasia y el suicidio asistido.

Dicho manifiesto, que se puede firmar en la web de Profesores Universitarios en Defensa de la Muerte Natural www.defensamuertenatural.org. En él se defiende “el derecho irrenunciable de todos a la vida”, “la potenciación de una medicina paliativa al alcance de todos” y “el respeto siempre a la vida humana y su evolución hacia la muerte natural”.

En estos momentos se está redactando el anteproyecto de ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte, Ley de la Muerte Digna, propuesto desde la Consejería de Salud de Andalucía, gobernada por el PSOE, que no contemplará el derecho a la objeción de conciencia de los médicos.

El engaño del "bebé medicamento"


Medicina que no cura

Hay una Medicina moderna y actual que es verdadero arte médico; busca siempre que el enfermo venza la enfermedad y para ello le ayuda a potenciar los propios recursos, que no son pocos; cuando hace falta le extrae algo que está haciendo un daño incorregible. A veces tiene que aportarle un órgano, sangre, o incluso unas células de un donante al que no hace daño. Si el donante es un cadáver se asegura que está muerto y no rehuye el lógico control del órgano competente (el Centro Nacional de Transplantes), al tiempo que fomenta la donación libre, voluntaria y generosa. A la Medicina no le cabe el concepto de un "bebé medicamento".

Cuando las cosas empiezan mal ...

Con los "bebé probeta" nació un sucedáneo de la Medicina: las Técnicas de Reproducción Humana Asistida. El arte médico renunció a curar la esterilidad, a diagnosticarla y poner remedio y por ello pasó a ser un arte técnico que sólo es capaz de sustituir a un hombre y una mujer en la transmisión de la vida. El éxito no consiste en curar sino en conseguir fecundar los gametos y ponerle a la madre el "bebé probeta" en el útero. En sus inicios se planteó como una solución extrema y temporal, mientras no se sabía curar la esterilidad, que rápidamente se convirtió en un buen negocio. Surgen clínicas (fundamentalmente privadas) que ofrecen a matrimonios y parejas hacerles hijos y a precios razonables. Se empezó la campaña publicitaria apoyada en el dolor de los matrimonios sin hijos, y continuó sin un pudor que respete ese dolor, porque no se respeta ni potencia ni busca una investigación que les cure. La competencia por el cliente mete de lleno la transmisión de la vida humana en la lógica de la producción: elección de condiciones (si es más fácil y cómodo, se hacen unos 10 ó 12 y se guardan congelados los que sobren por si acaso se necesitan más tarde), elección del número de hijos y del momento y de las condiciones de salud; y un control de calidad biológica que elimine a cualquier bebé que porte cualquier tipo de tara. Nace así el "bebé a la carta" y con él el "embrión congelado sobrante". Y si la edad de la madre, o alguna deficiencia genética de uno de los padres, hacen que los gametos de la pareja no sean aptos se les ofrece semen del banco o óvulos de universitarias jóvenes. El bebé a la carta se convierte también en "bebé adulterino". Nace la obligación de darle un hijo a la pareja, al precio que sea. La técnica hace posible todo; no hace falta curar.

Habrá que cambiar la mentalidad y las leyes

Hace poco más de cinco años nace otro "boom": las células madre van a curar todas las enfermedades regenerativas. Grandes expectativas, colectivos de enfermos en marcha, y empresas biotecnológicas al acecho. Con una competitividad acientífica la opinión pública y la investigación se divide. La Medicina regenerativa centra sus esfuerzos en curar al enfermo con sus propios recursos: sus propias células madre. Y consigue éxitos espectaculares que saltan demasiado poco a los medios de comunicación y con frecuencia bajo sospecha de "a saber qué están haciendo" para que, a pesar de todo, no se mueren los enfermos que tratan. Por otro lado, el sector médico íntimamente asociado a las clínicas de fecundación in vitro, se lanza a bombo y platillo en la dirección propia de su lógica de poder sobre la vida humana y su transmisión: usar los embriones que han almacenado en años para conseguir células madre. Los enfermos (insisten las campañas) se van a curar con las células que les preparemos a partir de las células madre que tienen los embriones de cinco días: tenemos cientos de miles sobrantes en los congeladores. Se trata por tanto de que, ya que no les vamos a permitir que se desarrollen y vivan, que vivan hasta su día cinco y tengan la noble utilidad de convertirse en "embrión medicamento"; se reconoce que "tal vez" nunca puedan servir como tal remedio a enfermedades, pero servirá seguro como material de investigación. Hay que cambiar las leyes para investigar legalmente destruyendo embriones humanos.

La útil ignorancia de los padres

Pero los "embriones medicamento" no sirven para curar: tienen tal exceso de potencia vital que sus células son salvajemente descontroladas y en vez de curar producen tumores. La ineficacia para curar no se puede ocultar bajo la campaña de que la causa del retraso son los prejuicios de algunos; y cuando es obvio, y no ocultable por más tiempo, que la clonación terapéutica es una trampa sin base científica y no sale bien; y cuando es evidente que la clonación reproductiva es ciencia ficción... etc., sale el "bebé medicamento" compatible con el hermano enfermo, como un nuevo progreso de la fecundación in vitro. Es muy, muy, injusto crear falsas expectativas a los padres de un hijo gravemente enfermo. Es muy fácil inducir la obligatoriedad de hacer todo lo que puedan, a unos padres que ven sufrir a un hijo con formas graves de leucemias o anemias. Es muy posible que los padres no sepan exactamente lo que piden ni lo que se les está ofreciendo; hasta la jerga de tanto "apellido" de los embriones y los bebés crea eufemismos y confunde. Creo que por duro que resulte es necesario conocer qué significa seleccionar un embrión para que, cuando nazca, sea donante de la sangre de su cordón umbilical o de parte de su médula ósea a un hermano enfermo con quien es inmunológicamente compatible.

La historia de los dos hermanos

¿Qué le supone al hermano del niño enfermo venir al mundo como "bebé medicamento"? No voy a entrar ahora a los graves asuntos humanos de traerlo al mundo "para" succionarle sus tuétanos. Me limito sólo al ensañamiento a que ha de ser sometido en pro de terceros. La posibilidad de seleccionar exige múltiples hermanos y para ello partir de 10 ó 20 óvulos que serán necesariamente más inmaduros y peores que los que la madre produce, con sus consecuencias para el hijo. Cuando sea un embrión de 8 células le arrancaran dos para ver su calidad como potencial donante; si sobrevive arrastrará las posibles consecuencias de ese cierto déficit. Mientras hacen el análisis genético a sus dos células él estará en el laboratorio sin recibir de su madre lo que necesita para arrancar su vida con fuerza; por ello, con mayor probabilidad que los nacidos tras haber sido engendrados en su madre, podrá sufrir raras y graves enfermedades (las que llamamos ligadas a la impronta) que no tienen solución. Y si nace ¿podrá esperar el hermano enfermo a que crezca un poco antes de empezar a sacarle la médula de sus huesos? Si hay garantía de curación con células de un hermano donante compatible lo lógico es buscar donantes en la familia.

La verdad hoy conocida

Hay que conocer que no hay garantía alguna de eficacia, ni siquiera en conseguir tal hermano compatible. Hay un solo estudio (publicado el 5 de mayo en JAMA volumen 291, página 2079) y es muy poco alentador. De 199 embriones de 13 parejas se seleccionaron 45 y sólo han nacido 5 niños. Pero, sobre todo, lo que no se debe seguir ocultando es que las células de la sangre del cordón umbilical no producen rechazo y tampoco al menos algunas de las células madre de la médula ósea de donante. Una vez más, es preciso exigir a la ciencia médica soluciones para la enfermedad de un hijo, que no traiga a los padres sufrimientos aún mayores. Es un derecho de los enfermos y un deber de la Medicina y de la comunidad científica.

Natalia López Moratalla,
Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular
Universidad de Navarra

¿Hijos o "mascotas"?


Hay un artículo de Vicente Verdú, en “El País”, que roza una verdad escasamente reconocida hoy: que la maternidad (o paternidad) corre el riesgo de banalizarse al quedar convertida en un acto de posesión, en el capricho de quien “adquiere” un niño como quien comprase una mascota: ¿Un hijo o una mascota? ¿Una mascota, un hijo o un robot. Todo es celebrar las múltiples opciones de concepción de la mujer actual: con y sin sexo, con o sin óvulo propio, con o sin pareja, con o sin edad fértil. Pero, entre tanto, ¿qué dice el niño?

Eso, qué dice el niño, es lo esencial. Porque “la ventaja de la mascota sobre el niño es que se adapta con mayor facilidad, se somete con menor resistencia y, en general, es incomparablemente agradecida”. Un animal doméstico es así aunque se haga adulto y se caiga de viejo. Por eso no es sujeto de derechos ni de deberes. Por eso se puede ser titular de su propiedad hasta que se muera. Una criatura humana es otra cosa: un ser inteligente y libre, con unos derechos inherentes a esa condición. Ser padre, ser madre, no es una decisión equiparable a la de irse a vivir a un adosado o cambiar de empleo.

Hace poco, alguien expresó una idea temible en su aparente inocencia progresista: “ser madre ha pasado de ser una misión a ser una opción”. Lo de misión, claro, está dicho en sentido peyorativo. Pero el concepto de opción parece ligado, en este contexto, a una soberana disposición del que opta sobre el objeto de su acto libre. La contrapartida de la opción libre, sin embargo, no es la posesión, o el completo dominio sobre el objeto, en este caso el hijo. La contrapartida es la responsabilidad. Y aquí es donde entra lo de la misión. Que yo llamaría, con término más exacto, vocación, pues es lo que requiere la responsabilidad sobre seres humanos. Vocación sugiere entrega, decisión irrevocable, frente a la mayor revocabilidad de la simple “opción”.

Una maternidad concebida como posesión lleva, sí, al tratamiento del niño como mascota, a la que se acaricia, se mima, se colma de caprichos, pues existe para su placer y el mío, sin más quebraderos de cabeza. El resultado, en los seres humanos, se llama malcrianza. O sea, todas esas “opciones” que corretean por ahí dando tormento a vecinos, profesores y a los propios padres. Aunque sea la obra, llamémosle más “panfletaria” de Miguel Delibes, debería ser obligatorio leer “Mi idolatrado hijo Sisí” para todos los que, tarde o temprano, hayan de realizar una opción. Allí está la clave del asunto, mejor expuesta de lo que yo lo pueda hacer aquí y ahora.

Jesús Sanz Rioja

Angela: Una conversión sorprendente


Testimonio de Ángela de la Comunidad "Nuovi Orizzonti"

Festival de Jóvenes Medjugorje 2006

Hace poco tiempo, el Padre Ljubo me pregunto si estaba dispuesta a compartirles mi historia. Y les puedo garantizar que no es fácil. Pero cuando se experimenta el amor de Dios, se aprende que no se puede guardar para uno mismo. Yo llevo 10 años viviendo esta forma de amor. Llevando el amor a quienes no conocen el amor de Dios. La comunidad nace en 1984 de Chiara Amirante, que comienza a llevar la palabra de Dios a los puntos de muerte de la ciudad de Roma. Tantos jóvenes que no conocían la palabra de Dios le pedían "Clara sácanos de este infierno".

Yo llevo 10 años, tengo 38 años y cuando entré a la comunidad no creía absolutamente en Dios. Creía que los sacerdotes y las religiosas se hacían sacerdotes y religiosas por la falta de trabajo. Veía una Iglesia que solo daba reglas. Una Iglesia que prohibía todo. Pero había una pregunta que me hacia: "Si es verdad que Dios es amor, por qué en el mundo hay sufrimiento?". Y con el sufrimiento tuve contacto apenas nací. Porque mi papa y mi mama me abandonaron en un hospital recién nacida. Viví mis primeros 6 años de vida en un orfanato. Dos meses después de mi adopción el instituto fue clausurado por maltrato a menores. Yo había conocido todo menos el amor. Y cuando un niño no conoce el amor es difícil que de adulto sepa dar amor. Crecí rebelde. En la escuela era instrumento de santificación para los profesores. Un día iba a la escuela y dos me suspendían.

Origen y primeras experiencias

A los 18 años eres mayor de edad en Italia, así que me fui de casa. Pude hacerlo porque tenía un trabajo, una ocupación. Yo soy una ex chef internacional de cocina. Comencé a trabajar en Italia y el resto de Europa. El dinero empezó a ser el Dios de mi vida. Entre más tenia, mas quería tener. Pero a fin de mes no quedaba nada. Todo lo que pertenece al mundo de la afectividad era un desastre. Tenía novios en base a la estación del año. Por lo tanto, tenía un novio para la estación invernal y otro para el verano. Y me decía, por lo pronto yo el corazón no lo meto. Pero cada vez era una herida más que dejaba al corazón muy lastimado.

Un duro golpe

Finalmente me enamoro de una persona que todas las madres de familia soñarían para su propia hija, inteligente, bueno, perfecto. Pero tenía un pequeño defecto: era un católico, un católico convencido. Y empezó a hablarme de Dios. Y le dije: "Escucha Luca las relaciones de 3 no funcionan, somos tu y yo y punto. Dios debe estar fuera". El fingió seguirme la corriente. Después de 2 años, una noche viene a mi casa y me dice: escucha Ángela, hablé con mi padre espiritual porque tengo intención de casarme contigo. Yo lo observé un poco perpleja pero por un solo motivo, porque no sabía qué era un padre espiritual. Y le respondí: "Vamos al registro de la ciudad, una cita, dos firmas y estamos casados". Y me dijo: "No, para mí es importante el sacramento del matrimonio. Nos dan la posibilidad de efectuar un matrimonio mixto donde tu declares ser no creyente pero yo puedo casarme contigo dentro de la Iglesia". Entonces mi siguiente pregunta fue: "Y esto cuánto cuesta?". "Nada". Por lo tanto, pensé, no cuesta nada, la imagen no la pierdo, puedo hacerlo. Puse una condición: "Tú organizas la boda".

El comenzó a organizar la boda, pero de repente se enferma, se enferma gravemente... Después de una serie de análisis, nos dicen que debido a una transfusión de sangre había contraído el HIV, tenía SIDA. Sentencia: ni un año de vida. Y ahí entro en contacto con la primera verdad de mi vida. Porque yo con el dinero hasta ese día había comprado todo y a todos. Pero una sola cosa no podía comprar, y esta era la vida. Y para mí fue una derrota. Luca partió para el paraíso 4 días antes del matrimonio. Y ahí se me derrumba el mundo… Recuerdo la tarde del funeral, yo estaba en una playa y dije: "Dios, si tú existes, yo te destruyo. Pero si tú no existes, pasaré mi vida diciéndole al mundo que no existes". Y ahí comenzó mi guerra con Dios.

Adónde llevan las sectas

Primero me acerqué a varias filosofías. Todo lo que era la New Age y Reiki. Pero no encontraba nada de la presencia de Dios. Hasta que un día una colega de trabajo me dijo que tal vez necesitaba ir a psicoterapia. Pensé: he probado todo, pruebo también esto. Y comencé a ir un día a la semana, dos días, tres días, cuatro veces por semana. La psicoterapia se convirtió en mi droga. No tenía la facultad de decidir nada de mi vida. Poco después la doctora me dice: sabes, Ángela, tal vez necesites hipnosis porque tenemos que entrar a lo más profundo de tus heridas. Le dije que sí. Desafortunadamente no estaba en situación de tomar ninguna decisión.

Desafortunadamente esta doctora era una sacerdotisa de una de las sectas satánicas más importantes de Italia. Ahí pasé dos años de mi vida. Dos años que me llevaron a perder mi dignidad de mujer, mi dignidad de ser humano. Solo el poder, solo el tener. Llegué a alcanzar la muerte del alma. La noche de Navidad de hace diez años, durante un rito, me dicen que hay una ciudad en Italia en la que puedo ir yo como líder, pero me dicen que tengo que demostrar mi pertenencia, mi afiliación. Y me dicen: "En Roma hay una joven, de nombre Chiara, que ha fundado hace poco tiempo una comunidad. Esta muy protegida por la Iglesia y para nosotros es un obstáculo. Si tu verdaderamente quieres pertenecer a nosotros y tener el poder, debes hacer una cosa: destruye Nuovi Orizzonti y mata a Chiara". Y acepté.

Parto para Roma la noche del 5 de Enero. Eran las 8 de la noche y Chiara estaba cenando. Toqué la puerta de la comunidad. Estaba segura de aquello que haría. Chiara cuenta siempre que en ese momento en su corazón escucho la voz de María que le decía: "Abre tú la puerta que es una hija mía que tiene una gran necesidad". Chiara se levantó y abrió la puerta y cuando abrió la puerta hizo una sola cosa. Me abrazó y me dijo: "Finalmente estás en casa". Es el abrazo que cambia mi vida. Un abrazo indeleble que llegó a mi corazón. Chiara me llevó a su habitación y hablamos un poco. Le entregué el arma y le dije: "Chiara, para mí ya no hay esperanza". Y me respondió: "Sí. Sí hay esperanza, porque el amor ha vencido a la muerte. Porque un hijo dio la vida por ti. Y Jesús te ama". Le dije: "Chiara, yo los conozco. Tengo pocos minutos. Ellos me matarán a mí y te matarán a ti". "No Ángela, no lo harán. Porque María te quiso en esta casa".

En la Iglesia Católica

Llamaron a un sacerdote, pues obviamente la primera cosa por hacer era una buena confesión. Debido a las actividades en las que estaba involucrada no me pudieron dar la absolución inmediatamente. Escribieron a la Santa Sede, a la Doctrina de la fe, mi historia. Y un cierto cardenal Ratzinger en pocos días respondió: "Hoy la Iglesia está de fiesta porque un Hijo ha regresado a casa". Con un permiso muy especial la noche del 27 de Enero, en la capilla de las hermanas de la Madre Teresa en Roma, pude recibir la comunión, pude consagrar mi corazón al Corazón Inmaculado de María, y pude hacer votos de pobreza, obediencia, castidad y la alegría de Cristo Resucitado. Y ahí comenzó mi camino. Mi camino de sanación. Donde ninguno había conseguido sanar ciertas heridas, solamente el amor de Jesús.

Pero había todavía una herida que no había podido sanar, y era la falta de una madre… porque me faltaba… Me faltaba cuando en Navidad todas la madres telefonaban y yo no recibía una llamada. Y entonces un día Chiara me envía a abrir un centro de ayuda a la vida. Un centro para jóvenes madres y menores en riesgo. Me fui con el entusiasmo de abrir una casa. Pero después de poco tiempo, empecé a recoger un grito de dolor. Madres que habían dado a luz en cárceles, que no sabían leer ni escribir, habían firmado ciertos documentos y una vez dado a luz el niño, les era arrebatado. Y entonces me decían: "Sabes, hoy tendría un hijo, pero está en alguna parte, tiene 8 años, nunca lo he visto". Comencé a recoger el grito de dolor de mujeres que habían abortado y me decían: "Sabes, hoy tendría un hijo pero lo asesiné".

La Cruz de Cristo

Por la noche, cuando llegaba frente a Jesús para entregarle todo este dolor. Empecé a escuchar una cosa en mi corazón: "Ángela, si hoy tú existes es porque tu madre dijo sí a la vida". Cuando se experimenta la misericordia de Dios, la primera cosa que se aprende es a no juzgar. Y yo no tenía ningún derecho de juzgar a mi madre. Porque si una madre llega a abandonar a un hijo es porque hay un gran dolor.

La ley italiana permite obtener información del propio origen. Encontré a mi madre. Comenzó a telefonearme y un día me sugirió conocernos personalmente. El 2 de Junio de 2004 partí para la ciudad donde ella vivía, para encontrarla. Y había dos partes de mí. Estaba la parte humana que decía finalmente podré llamar a alguien mamá. Pero había una parte operativa que me decía: Ángela, no sabes qué puedes encontrar allá. Mi error es que venció la parte humana. Pero el hombre propone y Dios dispone… porque pocos minutos después de encontrarnos, con una mirada que yo no le deseo ni a mi peor enemigo me dijo: "Tú para mi no has existido hasta ahora, no existes hoy, sal de mi vida". Yo no sé qué siente una madre cuando un hijo dice no al amor, pero les puedo decir lo que siente un hijo cuando una madre le dice no al amor…

Fue un gran dolor, regresé a Roma con Chiara y le dije: "Pero yo qué he hecho de malo a Jesús, trabajo para Él, por qué no me puede ayudar?", y Chiara me respondió con una frase de Santa Teresa de Ávila a mi pregunta de por qué Jesús me trata así, me contestó: "Sabes, Ángela, a sus amigos los trata así". Y Santa Teresa había respondido: "Ahora entiendo por qué tienes tan pocos amigos"…

Una franca resistencia

Chiara me dijo: "Escucha, Ángela, tienes 20 días de vacaciones, hay un lugar al que puedes ir. Este lugar es Medjugorje, toma tus vacaciones y ve allá". Era el periodo del aniversario. Y pensé: yo a Medjugorje no voy. Mejor me pagas las vacaciones a Croacia que tiene un mar estupendo y un día voy a Medjugorje. Pero yo no voy a ir a meterme en las piedras, las colinas, el calor... Y ella me dijo: "Te recuerdo que tienes un voto de pobreza y un voto de obediencia. Y por obediencia vas a Medjugorje". Así que vine a Medjugorje.

Llego a Medjugorje. Y me daban pena los peregrinos. Porque decía: al menos ellos podrían ir al mar y no van. Yo estoy obligada a estar aquí. Los primeros 10 días no quise saber de nada. El undécimo día, cerca de la tienda verde, pasa la vidente Marija me saluda y me invita a una aparición. Y de golpe, riéndome, le contesto: "Escucha, Marija, la Virgen tiene que venir a mí porque yo no me muevo". Me observó un poco sorprendida y me dice: "De todas formas vienes".

Era al día siguiente en el Oasis de la Paz, estaba lleno de gente. Yo llego a las 6:20 p.m. y había gente que llevaba 2 o 3 horas esperando. Y yo decía: para qué llegar tan temprano, de todas formas no la veo. Llego al Oasis, pasa Marija, me toma por el brazo y me lleva con ella dentro de la capilla del Oasis. Y empieza la aparición. Me hizo arrodillarme, ella estaba al lado de mí. Yo veía a todos los peregrinos, y decía: "¡qué buenos, como rezan!", pero mi corazón estaba cerrado.

Por otro lado pensaba, no se podía estar al lado a un personaje como Marija y no verse afectado. De repente la observaba y veía que movía sus labios de vez en cuando, y en ese momento ¿saben cuál era mi preocupación? ¿Pero ella con la Virgen habla en italiano o en croata? Quince días después le hice esta pregunta y me dijo que hablaba en croata.


Contacto con lo divino

Pero en cierto momento sucedió una cosa, y se lo dice la persona más racional que existe. Empecé a sentir un calor en el cuerpo, era un calor que me envolvía, era como si algo me abrazara, pero lo más increíble era como si fuera un transplante de corazón y subrayo la palabra transplante porque no era un corazón reparado, era un corazón nuevo…

Termina la aparición, y yo continuaba repitiéndome, Ángela no ha pasado nada. Y entre más lo decía mejor me sentía. Marija se levanta e hizo lo que hace siempre, explica lo que ha sucedido. Delante a todos dice: "He presentado a la Virgen todas las intenciones de oración, la Virgen ha orado por ustedes, los ha bendecido" y después delante a todos me observa y me dice: "La Virgen hace suyo el dolor que llevas, pero a partir de hoy sólo Ella será tu Madre".

Marija de mi historia no sabia absolutamente nada. Salí de la capilla, Marija me toma por el brazo y nos vamos a casa. Y aún sin convencerme le hago una pregunta: ¿Marija, estabas ahí, tú en la capilla me viste? Y ella sonriendo me respondió: "Yo no, pero la Virgen sí". Y desde aquel día he sentido a María en mi vida.

He descubierto que cada vez que tengo el rosario en las manos es María quien me toma de la mano. Aquella tarde aprendí otra cosa, que era cierto que hasta ese día había trabajado para Dios. Pero que María quería que trabajara con Dios. Y otra cosa bellísima es que si yo quería llegar a ser santa, debería tomar a María como modelo de santidad. Y para un carácter como el mío no era fácil. No era fácil vivir la obediencia de María. No era fácil vivir la humildad de María. No era fácil vivir el silencio de María. El silencio de María bajo la cruz. María estaba bajo la cruz.

Un profundo en inexplicable cambio

Fue una experiencia bellísima. Porque descubrí que el dolor, puede ser transformado en amor por la humanidad. Cuando el Padre Ljubo me llamó, a través de Chiara, porque si hoy yo les hablo es porque me han autorizado a hacerlo, me imagino en el paraíso. Me imagino la Santísima Trinidad, con Maria, y los santos. ¡Cuantos se están formando en este momento!

Porque si aquella tarde yo dije que Dios no existe, después de 12 años puedo decirles que Dios existe. Por 8 años, viví en el silencio. Viví escondida. Pero hace 2 años, durante un capitulo general de la familia salesiana, Chiara y otras personas importantes me pidieron contar mi historia. Al principio tuve miedo. Pero cuando aprendes que la vida no te pertenece a ti, que la vida es un regalo..., hice este pacto con Jesús: "Jesús te ruego, si mi vida, mi historia, sirve a un solo joven a encontrar tu misericordia, daré mi vida por esto".

Seguridad en medio de la indigencia

Queridos Jóvenes: no tengan miedo al sufrimiento. El sufrimiento existe. El mundo nos enseña que no existe. El mundo nos enseña a cubrir el sufrimiento. Pero Jesús nos ha enseñado a vivirlo con Él. Lo que tiene clavado a Jesús a la cruz no son los clavos sino el amor especial que tiene por cada uno de nosotros… Les ruego, como decía San Francisco, no permitan que el amor de los amores no sea amado. Llevemos el amor de Dios a todo el mundo. La Madre Teresa decía: somos gotas en el mar, pero tantas gotas hacen un océano.

Queridos Jóvenes: como decía San Pedro, yo no tengo oro ni plata. Queridos Jóvenes: todo lo que tengo me llega de la Providencia, ni siquiera este rosario, me lo han dado. Queridos Jóvenes: yo no tengo nada. A diferencia de San Pedro, yo no hago milagros. Pero les puedo decir una cosa: que hay un Dios que ha dado la vida. Que hay un Dios que nos ama. Que debemos experimentar la alegría. La alegría de Cristo resucitado. Ese pedazo de pan que nosotros adoramos, ese pedazo de pan con el que nos nutrimos. Ahí está realmente el cuerpo de Jesús. Y lo digo con un gran dolor, porque los satanistas creen más que nosotros que ahí está el cuerpo de Jesús. Nosotros tenemos que empezar a creer. Tenemos que empezar a vivir a Jesús. San Pablo decía, no soy yo quien vivo, es Jesús quien vive en mí.

Entonces jóvenes, ya saben donde está la verdadera libertad. Está en una sola palabra, la verdadera libertad está en la obediencia. Y lo repito, no escapen al sufrimiento. Llévenlo con Jesús, y entonces ese sufrimiento se transformará en amor. Me despido con una frase de Edith Stein. Cuando Edith Stein se convirtió le preguntaron: ¿por qué te convertiste a la religión católica? Y ella respondió: "Porque busqué el amor y encontré a Jesús".

Comprometidos con el derecho a vivir



El barco abortorio de la ONG “Woman on Waves” sirvió de escenario de la matanza, el viernes pasado, de tres seres humanos, en el vientre de sus madres.

Con objeto de dejar patente la barbarie del aborto, se ha puesto nombre a los tres embriones que fueron abortados: María, Marta y Juan. Podéis ver sus fotos – ecografías – antes de morir en este blog.

La estrategia de Woman on Waves se basaba en atraer, durante el fin de semana, a más mujeres embarazadas, para poder utilizarlas en la campaña propagandística del lobby abortista. Por eso instalaron en el barco abortorio un cartel gigante con un número de teléfono, esperando una avalancha de llamadas.

Los abortistas se frotaban las manos. Se lanzaron a la piscina, y anunciaron que el lunes practicarían otros 8 abortos. Y esperaron a recibir las llamadas. Pero nadie llamó.

De esta forma, este lunes enviaron una nota de prensa anunciando que el barco partiría ese mismo día a su país de origen, Holanda, sin practicar nuevos abortos. Posteriormente a última hora de la mañana rectificaron y informaron de que sí, que habían logrado engatusar a una menor de edad, que sufriría un nuevo aborto.

Gracias a la alerta de HazteOir.org, la Alcaldesa de Valencia se lanzó a la piscina y tomó todas las medidas en sus manos para impedir que se celebrara la “fiesta del aborto” el viernes.

El mismo viernes, varios cientos de valencianos acudieron a la llamada de Jóvenes Provida y de Derecho a Vivir y se manifestaron por la vida justo en frente del barco abortorio.

Los Juzgados de Instrucción de Valencia tramitan la denuncia que presentó HazteOir.org contra la ONG holandesa y contra la Autoridad Portuaria – dependiente del Gobierno central – que permitió el amarre de un barco que vino a España para burlarse de nuestras leyes.

De los 11 abortos que habían anunciado, el lobby abortista sólo logró cometer cuatro.

¿Qué podemos esperar a partir de ahora?

El Gobierno acaba de pisar el acelerador para aprobar la nueva ley del aborto lo más rápido posible. El martes Carmen Calvo convocó la sesión de constitución de la Subcomisión parlamentaria que estudiará la reforma de la ley despenalizadora del aborto. Al día siguiente, este miércoles, anunció que el día 30 tendrá lugar la primera reunión de esta Subcomisión, cuyos trabajos tienen que estar finalizados antes de la primavera de 2009.

Será entonces cuando el Gobierno presentará su proyecto de desprotección total del embrión (aborto libre). Un proyecto que será de una forma u otra, en función de la presión que reciba, de ambos lados. Por eso es clave unirse a Derecho a Vivir para sea muy eficaz en la campaña de comunicación y de movilización.

Por eso, puedes colaborar con dos acciones:

1) Si todavía no lo has hecho, invita a tus amigos y familiares a que se unan a la plataforma Derecho a Vivir. Pueden sumarse, muy fácilmente, desde:
http://derechoavivir.org

2) Pon en la firma de todos tus mensajes de correo electrónico el siguiente texto:
--
Comprometido con el Derecho a Vivir
http://derechoavivir.org

La vaquita


Un maestro samurai paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vió a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.

Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes: una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?". El señor calmadamente respondió: "Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo. "El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue.

En el medio del camino, se volvió hacia su fiel discípulo y le ordenó: "Busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco." El joven, espantado, repuso maestro que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia, pero el maestro insistió y él fue a cumplir la órden, y empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.

Un día, el joven, agobiado por la culpa, resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con un coche en el garaje de una gran casa y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que haber vendido el terreno para sobrevivir. Aceleró el paso, y al llegar fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años, y el señor respondió que seguían viviendo allí. Entró a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (al dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?". El señor respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora".

La moraleja samurai dice: "Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia, que nos lleva a la rutina y nos hace dependientes de ella, y nuestro mundo se acaba reduciendo a lo que la vaquita nos da. Tú sabes cuál es tu vaquita. No te importe empujarla por el precipicio.

Sé feliz


"Una persona feliz no es alguien que se halla en una determinada serie de circunstancias, sino más bien alguien que adopta una determinada serie de actitudes"
Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano. En un recodo del camino vio un letrero que decía: "Le quedan dos meses de vida". Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo: "Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean." Y aquel buscador infatigable de la felicidad, al final de sus días encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado. Comprendió que para ser feliz se necesita amar, aceptar la vida como viene, disfrutar de lo pequeño y de lo grande, conocerse a sí mismo y aceptarse como se es, sentirse querido y valorado, querer y valorar a los demás, tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar. Entendió que la felicidad brota en el corazón, que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior. Y recordó aquella sentencia que dice: "Cuánto gozamos con lo poco que tenemos, y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos equivocadamente."

ORACION PARA APRENDER A AMAR


Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

Madre Teresa de Calcuta M.C.

El Guardián Perfecto


Una historia que habla sobre la conciencia


Un hombre se introdujo en la huerta de un vecino para robarle maíz.Llevó consigo a su hijito para que hiciera de guardián y le avisara si se aproximaba alguien. Antes de comenzar verificó que no hubiese nadie en los alrededores.

Miró a un lado y luego al otro. Al no ver a nadie se disponía a llenar la bolsa que llevaba consigo, cuando de repente el niño exclamó: "¡Papá, te olvidaste de mirar en otra dirección!"

Suponiendo que se acercaba alguien guardó rápidamente la bolsa y le preguntó a su hijo en voz baja: "¿Dónde?"
Este le respondió: "¡ Te olvidaste de mirar hacia arriba!"

Al padre le remordió la conciencia, tomo a su hijo de la mano y emprendió el regreso a casa sin el maíz que había planeado robar.

ACI Prensa- Historias Urbanas

El valor de la puntualidad. La buena educación.


La puntualidad es una virtud que cada vez menos personas ponen en práctica. Se puede afirmar que la puntualidad se ha devaluado. Incluso, se mitifica y se crean leyendas urbanas sobre lo 'chic' o elegante que es llegar tarde a un lugar. ¡Que pena! Hacer de la impuntualidad una virtud. ¡Que gran error!

La puntualidad es una manera de respetar a los demás. Si hay algo valioso en el mundo es el tiempo, y ser rigurosamente puntuales ayuda al desarrollo correcto de los acontecimientos diarios. Como dice un popular y sabio consejo: "Rico no es el que tiene dinero, sino el que tiene tiempo". El tiempo no se recupera, el dinero si puede recuperarse. Hacer a alguien esperar, es tirar por la borda su tiempo. Da lo mismo que sea una reunión de negocios que a la puerta de una iglesia. La impuntualidad es un gesto de mala educación. Además la impuntualidad de unos afecta a los demás. ¿Se imagina en la consulta de un médico, notario, etc. que una persona llega tarde y retrasa el resto de las citas del día?

La puntualidad, no solo se da en la llegada sino en la partida. Cuando tiene un viaje proyectado, es de personas bien educadas partir según los planes establecidos previamente. Una impuntualidad en la hora de salida, puede acarrear problemas importantes, como no llegar a tiempo a tomar un vuelo, no llegar a una reunión o a firmar un importante documento.

La puntualidad debe ser rigurosa en todos los actos de su vida diaria. Hay que ser puntuales:

1. A la llegada al trabajo.

2. Cuando acuda a cualquier acto o evento.

3. En reuniones y otros encuentros.

4. En las citas personales.

5. Y en cualquier otro compromiso, de la índole que sea.

Si ve que no puede llegar a tiempo, es correcto avisar, por el medio que sea más rápido, para evitar que otras personas se vean perjudicadas. Recuerde que la impuntualidad es una falta de educación.

http://www.protocolo.org/gest_web/proto_Seccion.pl?rfID=101&arefid=3175

Escándalo y locura

“nosotros predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los gentiles.” (1 Cor 1,23)





Ayer se estrenaba en España la película “Camino” en la que Javier Fesser canta a los cuatro vientos el escándalo que le produce la historia de Alexia González-Barros, una adolescente fallecida a causa de un cáncer en 1985, y que tiene en marcha el Proceso de Canonización.

Comprendo el “escándalo” que suscita esta historia, y entiendo que Javier Fesser, de quien tengo un buen concepto por su trabajo: ‘Binta y la gran idea’, no alcance a comprender la paradoja cristiana de la Cruz. Pero lamento el poco respeto que ha mostrado hacia la familia González- Barros, así como el hecho de que toda esta dolorosa historia acabe siendo –si tiene éxito la película- un triste negocio para algunos.

Pero, en fin, ya se ve que después de dos mil años, San Pablo sigue teniendo razón, y la Cruz sigue siendo vista como “locura y escándalo” a los ojos de un mundo pagano. Sólo a la luz de la fe en Jesucristo se puede entender que el dolor y la felicidad pueden ser compatibles. Nada nuevo.

Para quienes deseen saber más sobre el tema les invito a visitar la Web de Alexia.

http://serypersona.blogspot.com/

¿Qué tiempo va a hacer?


Enlace interactivo y simpático para ver la información meteorológica en cualquier parte del mundo

http://www.activamultimedia.com/sam/indexcat.htm

Secretario de Juan Pablo II revela qué pasó el día de su elección



La Iglesia Católica recuerdó el pasado 16 de octubre, el 30 aniversario de la elección papal de Karol Wojtyla, el polaco que sorprendió al mundo cuando se asomó a la ventana central de la Basílica de San Pedro como nuevo pontífice.

El Arzobispo de Cracovia, Cardenal Stanislaw Dziwisz, relata lo que sucedió el día 16 de octubre de 1978, hace 30 años, cuando los cardenales eligieron a Juan Pablo II. Explica, por ejemplo, que cuando el "Cardenal Pericle Felici pronunció, en latín, el nombre Carolum me di cuenta que estaba por suceder lo impensable".

En un artículo publicado por L'Osservatore Romano escrito por Giampaolo Mattei, titulado "La Iglesia del silencio comenzaba a hablar", el Purpurado explica que él también estaba en la Plaza de San Pedro y que el Cardenal Felici "luego dijo: Wojtyla. Grité de alegría antes de quedar petrificado porque no estaba acompañado de mi Obispo que se había convertido en Papa".

Luego de comentar que más de uno en la Plaza pensó que el nuevo Papa era africano, por lo complicado del apellido de Juan Pablo II, el Cardenal Dziwisz comenta cómo el protocolo establece que antes de pronunciar palabra, el nuevo Pontífice debe bendecir en latín y cómo el Papa polaco eligió dirigirse primero en italiano a los fieles en un saludo que se convirtió en histórico: "Me han llamado de un país lejano… si me equivoco me corrigen".

También relata cómo Juan Pablo II, recién elegido Papa, se preguntaba "¿Cómo me acogerán los romanos, qué cosa dirán de un Papa venido de un país lejano? ¿Cómo acogerán a un Pontífice extranjero luego de los bellísimos e importantes pontificados del novecientos?"

El Cardenal Dziwisz cuenta cómo el Papa "me confió su preocupación por Roma cuando lo vieran, venciendo la emoción al aparecer por primera vez vestido de blanco. Me dijo también que apenas se apareció ante ellos se sentía seguro porque en la acogida de la gente en la Plaza de San Pedro había percibido un sentimiento de esperanza. Añadió que mirar la plaza lo había reforzado en la conciencia de ser Papa en cuanto Obispo de Roma".

"En resumen, entre el Papa polaco y Roma hubo un amor a primera vista. Estaba muy feliz y cuando, a través de los años, volvía con el pensamiento a su preocupación inicial lo hacía para sentirse más que nunca 'romano de Roma'", precisa.

Seguidamente el Cardenal relata que esa noche "no me quedé en el Vaticano sino que volví al Colegio polaco. No cerré los ojos. Durante toda la noche me quedé escuchando las noticias en la radio sobre como la elección del Cardenal de Cracovia era acogida, sobre todo el Polonia. Me di cuenta de que la Iglesia del silencio comenzaba a hablar a través de la boca del Papa".

En cuanto a Juan Pablo II, explica, "no se dejó llevar del frenesí. Cenó con los cardenales, luego se retiró al departamento que le era asignado para el cónclave, junto al del Secretario de Estado. La compartía con el Cardenal Corrado Ursi. Se puso a escribir de puño y letra, en latín, el discurso programado para la Misa del día siguiente" en la que pediría al mundo que "no tengáis miedo. Abrid de par en par las puertas a Cristo".

Luego de contar que aún conserva el manuscrito de aquella homilía, el Cardenal Dsiwisz se refiere al mensaje de libertad que dio en esta histórica homilía, y como lo que buscaba el Papa era indicarle a las personas "la verdad de Cristo para infundir en la gente un sentido de libertad interior. Y este estímulo a la libertad le ha dado a los pueblos la fuerza de cambiar, de luchar contra sistemas represivos, políticos y económicos. Esta invitación a no tener miedo ha generado una revolución extraordinaria, sin derramamiento de sangre. Ha contribuido a derrumbar los muros y ha puesto en discusión la lógica de la guerra fría, querida por las grandes potencias nucleares".

Tras precisar que todo esto no era estrategia política ni de ideologías "sino del Evangelio", el Purpurado destaca que lo que el Papa quería "era que la Iglesia estuviera allí donde estaba el hombre".

"Mi experiencia me dice que la gente no lo buscaba tanto a él, sino a la persona de Dios de la que daba testimonio. Y revelo otro secreto: no se puede comprender a Juan Pablo II excluyendo la oración y su relación con la Palabra" y añade "no estaba nunca tranquilo en la búsqueda de palabras y nuevos modos para anunciar a Cristo. Así cuando no seguía el protocolo no era por una búsqueda de popularidad sino que era un sistema para testimoniar el amor de Dios".

Finalmente, el Cardenal Dziwisz recuerda que él también celebró un aniversario el 8 de octubre, pues ese día en 1966 el entonces Arzobispo de Cracovia le pidió ser su secretario personal y que debía pensar su nueva tarea de inmediato.

El Arzobispo subraya que "ese día aprendí a estar cerca de él. Lo hice durante 39 años, primero en Cracovia luego en Roma. He visto mi ropa manchada de su sangre, el 13 de mayo de 1981. Y he vuelto a pensar en las palabras que escribió para San Estanislao, Patrono de Polonia: si la palabra no ha convertido, será entonces la sangre la que convierta. Siempre estuve cerca de Karol Wojtyla. Yo, sacerdote acariciado por un don y un misterio".

¿Por qué una opinión va a ser mejor que otras?


Existe un límite

en el que la tolerancia deja de ser virtud.

E. Burke

¿Poseedores de la verdad?

—Bien, yo no digo que tener la verdad suponga instintos homicidas, pero la historia nos enseña que los hombres que pensaban que siempre tenían razón han sido causantes de guerras, persecuciones, esclavitud, racismo y otras muchas desgracias.

Debo decir que a mí también me parecen muy peligrosos los hombres que piensan tener siempre razón.

Pero una cosa es pretender tener siempre razón, y otra bien distinta decir que existe una verdad universal sobre el bien y el mal, que todos debemos procurar descubrir.

Hay que decir, además, que esos relativistas light también acuden furtivamente a la verdad objetiva cuando les interesa. Por ejemplo, cuando presentan como malas las guerras, las persecuciones, la esclavitud o el racismo (y supongo que queda claro que estoy de acuerdo en que lo son), están ya dando por establecida una verdad objetiva previa sobre la que no discuten.

—De acuerdo, pero ¿qué derecho tengo yo, o cualquier otra persona, a decidir que mi opinión es mejor que las otras?

Es distinto decir de modo altivo "mi opinión es la mejor" (entre otras cosas, porque puede fácilmente no serlo), a decir que, en esa búsqueda de la verdad en que todos debemos estar empeñados, las opiniones que más se acerquen a ella son mejores que las opiniones que estén más lejos.

Lógicamente, el hecho de que exista una verdad universal no da derecho a nadie para ir por la vida como dando lecciones, como engreído poseedor único y absoluto de la verdad: eso sería fundamentalismo (cuestión que trataremos más adelante). Además, como ha escrito Alejandro Llano,

No somos nosotros
los que poseemos la verdad,
es la verdad la que nos posee.

Y como decía Ortega y Gasset, el hombre necesita absolutamente la verdad; y al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre, su única necesidad incondicional.

No se puede decir que la verdad no exista, ni que dé igual una verdad que otra, ni que la verdad se vaya a componer entre las opiniones de todos. Pero sí ha de aceptarse –aunque se tenga una firme certeza moral sobre una serie de verdades–, que muchos otros tendrán parte de la verdad en ámbitos muy diversos, y también nos iluminan con sus aportaciones y sus hallazgos en esa necesaria y liberadora búsqueda de la verdad.

—Piensas entonces que el problema se reduce a aficionarse a buscar la verdad.

Sí, y es preciso tener presente que

Los hombres somos a veces
muy aficionados a buscar la verdad,
pero bastante reacios
a aceptarla.

A los hombres –decía Gilson–, no nos gusta que la evidencia racional nos acorrale. Incluso cuando la verdad está ahí, en su impersonal e imperiosa objetividad, muchas veces sigue en pie nuestra mayor dificultad: someternos a ella a pesar de no ser exclusivamente nuestra.



Un retorno al etnocentrismo persa

Según explica Herodoto, los persas estaban convencidos de que ellos eran los mejores; y que a ellos les seguían las naciones limítrofes; y que, a su vez, las naciones limítrofes con ésas ocupaban el tercer lugar en este orden decreciente de bondad; y así sucesivamente, disminuye progresivamente su valía a medida que los círculos concéntricos se iban alejando más del núcleo persa.

Esa firme ligazón entre el bien y el bien propio, y una visión del cosmos que reserva un lugar especial para el pueblo al que uno pertenece, retratan bastante bien a aquella primitiva concepción etnocentrista del bien.

Fueron los filósofos griegos –explica Allan Bloom–, los primeros hombres que abordaron la distinción entre bien y bien propio. Empezaron a distinguir entre lo que era exigido por la naturaleza, y lo que era simplemente algo convenido o pactado; entre lo que podía considerarse justo, y lo que era simplemente algo aceptado por un colectivo de personas.

Los filósofos griegos estaban abiertos al bien como tal. Tenían que usar el bien, que no era suyo, para juzgar lo suyo. Comprendieron que si los hombres querían ser verdaderamente humanos, no podían conformarse con lo que les venía dado por su cultura, sino que habían de buscar además el bien. Aquella conciencia del bien, y del deseo de poseerlo, fueron adquisiciones humanizadoras de un valor inestimable.

Con el paso del tiempo, la cultura occidental fue buscando una apertura que encontrara en otras culturas nuevos y mejores estilos. De esos estudios, algunos pensadores de los últimos siglos llegaron a sacar la curiosa conclusión de que los valores y las culturas son terriblemente relativos y que, por tanto, no podemos conocer la verdad (si es que existe), sino simplemente estudiar lo que muchos hombres pensaron sobre la verdad.

Sin embargo, el hecho de que en tiempos y lugares diferentes hayan existido diferentes opiniones sobre el bien y el mal, en absoluto supone que dé igual una que otra. Ante las diferencias de opinión, lo razonable es plantearse cuáles de las expresadas son más cercanas a la verdad, en lugar de rechazarlas todas; lo sensato es tratar de analizar esas diferencias, examinando las razones y argumentos de cada opinión.

Si queremos una actividad intelectual plural y libre –sugiere Alejandro Llano–, hemos de sacudirnos el miedo a pensar por cuenta propia, a reconocer que hay diferencias y rivalidades, a entablar auténticos debates intelectuales, y no cejar hasta descubrir de qué lado está la verdad.

Nadie puede vivir sin una convicción de lo que es el bien y el mal. Todos la necesitamos. Cuando alguien niega que exista una verdad universal, lo que realmente hace es tomar para sí un concepto propio de lo que es la verdad y el bien. Y como el relativismo absoluto es imposible, irá considerando menos válido el concepto de bien a medida que se aleje del concepto suyo. Más o menos, lo mismo que sucedía con el etnocentrismo persa, solo que ahora poniéndose en el centro uno mismo, en vez de al pueblo persa.



¿Son peligrosas las convicciones fuertes?

Los relativistas sostienen que la cuestión no es ver quién tiene razón, sino más bien no pensar en absoluto que se tiene razón. Dicen que el verdadero peligro es el hombre con convicciones fuertes.

—De todas formas, ¿no te parecen peligrosos los hombres con convicciones demasiado fuertes?

Como ha señalado Daniel Innerarity, apelar a la tolerancia para desacreditar la posibilidad de convicciones fuertes sería un error de bulto, puesto que la tolerancia se apoya y se alimenta de una convicción.

El respeto a la libertad
se nutre de convicciones firmes.

Además, pocas convicciones son tan fuertes como las del lenguaje relativista, que esconde un sorprendente dogmatismo. El relativismo no manifiesta dudas en sus convicciones sobre cómo debe ser la sociedad, sino que se mantiene muy firme en su propósito de imponer a todos su concepción relativista. Nunca explican por qué, si dicen que todos los valores son relativos, los suyos propios deben obligarnos a todos.

—¿Y no podría haber unos valores que obligaran a todos, pero cambiantes según los condicionamientos culturales de la época?

Ante preguntas de este tipo, Bloom solía contestar a sus alumnos planteando un caso práctico. Les decía, por ejemplo: si usted hubiera sido administrador británico en la India hace unas decenas de años, ¿habría permitido que los nativos sometidos a su jurisdicción quemaran, en el propio funeral, a la viuda de un hombre recién fallecido?

Porque si se sostiene que los valores son sustancialmente relativos y subjetivos, es difícil decir por qué eso debe impedirse. El relativista, si es consecuente, cae pronto atrapado en su propia lógica, pues se ve obligado a admitir lo inadmisible.

Los condicionamientos culturales de la época son importantes, y pueden introducir algunas variantes en la percepción moral de algunas cuestiones, pero eso es muy distinto del relativismo.

Someter al hombre a tortura, condenar al inocente, quitarle la vida o privarlo de los derechos inalienables que le pertenecen como persona son ejemplos de acciones de suyo reprobables. Así de estrecha es la relación del hombre con la verdad y el bien. Ninguna situación histórica, peculiaridad cultural o razón política puede suprimir su irrestricta validez.



El riesgo del fanatismo

—¿De todas formas, y aunque se ha avanzado mucho, no te parece que sigue siendo preciso que la sociedad sea más tolerante y haya menos gente fanática?

Sin duda. El fanático es uno de los más grandes enemigos de la libertad. El fanatismo es como una plaga nauseabunda que anida en el corazón de quien no quiere ver el mal que hace. El fanático se pasa la vida denunciando el mal, pero nunca lo encuentra dentro de sí mismo (habitualmente porque está sumergido en él).

El fanático pretende poner a los buenos a un lado y a los malos al otro, y situarse en el lado de los buenos, y decir que a los malos se les puede maltratar: ese es el errado maniqueísmo de la dialéctica del fanático.

El fanático olvida que el fin no justifica los medios, que no puede buscarse un fin bueno –y además, dudosamente bueno, en la mayoría de los casos– empleando medios inmorales. Hay que perseguir el mal, pero dentro de la ley y dentro de la moral, y teniendo en cuenta siempre los principios fundamentales de la tolerancia.

—¿Y te parece que fomentar la tolerancia es eficaz para erradicar el fanatismo?

Por supuesto. Pero la tolerancia debe aplicarse correctamente, y que tiene unos límites, pues –como señala Innerarity– hay ocasiones en que es imposible describir o presenciar una injusticia sin protestar contra esa injusticia, y juzgaríamos una vileza cualquier empeño por parecer neutral.

Es una falsa alternativa la que plantea una única alternativa entre fanatismo por un lado y relativismo o escepticismo por otro:

Como tantos extremos,
la ceguera furiosa del fanático
y la ceguera cínica del escéptico
se tocan, cruzan y pactan entre sí.

Toda sociedad necesita de valores firmes, de convencimientos no hipotéticos. Esta necesidad resultaba evidente para los fundadores del estado de derecho: la abolición de la tortura y la esclavitud no fue el resultado de una hipótesis, ni los derechos humanos fueron una propuesta, sino una proclamación. La aparente terquedad con que se alzan determinados valores humanos innegociables responde a una profunda sabiduría.



Tolerancia y comprensión

—De todas formas, no siempre es fácil vivir conforme a la moral. Hay que esforzarse para lograrlo, y hay que ser comprensivo, de alguna manera, con quienes no lo logran.

Sí, siempre que eso no desemboque en un tolerarlo todo con la excusa de que no es fácil hacer el bien.

Si alguien comete un robo, una violación o un asesinato, hay que ser comprensivo con él, y quizá haya circunstancias eximentes o atenuantes, pero de modo general esos hechos –en sí mismos– nunca deben tolerarse.

Es cierto que ser buen conocedor de la dificultad que entraña la lucha por el bien aleja al hombre del fanatismo y le hace profundamente comprensivo, y eso es bueno.

Pero la convivencia humana exige una lucha individual interior contra las malas tendencias que todo hombre tiene, puesto que esa lucha tiene consecuencias también para quienes le rodean. Ni las leyes ni los jueces deben inmiscuirse en el fuero interno de las personas, pero las leyes y los jueces no lograrían hacer nada por la convivencia humana si no hubiera en los ciudadanos un esfuerzo individual por vivir de un modo ético.

Hay que ser comprensivo, por tanto, pero sin olvidar que la buena convivencia social –y por tanto, la tolerancia– implican una seria exigencia moral personal.

—¿Y no crees que hay épocas en las que quizá esa lucha es más difícil, y hay que ser aún más comprensivo? Hay quien dice que la única bondad es la indulgencia.

No es lo mismo tolerancia que indulgencia. Pero, en cualquier caso, si no se aplica correctamente, también la indulgencia puede ser injusta, destructiva y cruel. Con indulgencia solo, no se puede promover el bien, ni educar a nadie, ni hacer que impere la justicia.

Hay que ser comprensivo siempre, pero la comprensión no lo arregla todo. No hay que olvidar, además, que la moral no está pensada solo para los buenos tiempos, sino que, de hecho, cuando más falta hace es en los malos tiempos. Los malos tiempos no justifican las malas acciones ni la mala vida. Como dijo Tomás Moro,

Los tiempos no son nunca tan malos
como para impedir que
un hombre bueno viva en ellos.

Manolo García


Querido Manolo: acabo de leer la entrevista que te han hecho en “el Mundo”. Hay pocas noticias en la prensa estos días y me he entretenido contigo a pesar de que, a primera vista, no me interesabas nada.

Leo que eres cantante y que vendes discos. Antes eras "el último de la fila" y ahora te has quedado en Manolo a secas. Pero criatura, ¿quién te manda a ti salir al mercado del pop con un nombre y un apellido semejantes? Con lo fácil que resulta inventarse un apelativo inglés molón. Porque mala pinta no tienes. A juzgar por la foto que ilustra el reportaje podrías hacerte con un buen grupo de fans adolescentes en cuanto te lo propongas.

Dices que Manolo; que ni siquiera te gusta que te llamen Manuel, Manel, ni Manu… ¿Y qué tal Garci en lugar de García? Ya lo hizo un conocido director de cine y se trajo un Oscar.

Pero nada, no quieres cambios; explicas que te llamas Manolo García y tienes un coche de doce años al que pretendes jubilar cuando cumpla los 400.000 kilómetros. ¿Así cómo vas a triunfar en Las Vegas, animalito mío?

¿…que no vas al gimnasio? No me lo puedo creer. Declaras que prefieres el huerto: cavas, trillas, quitas piedras, te pones cachas y te ahorras el solárium. Bueno, visto así… Dices además que tu tocayo preferido no es Manuel Fraga ni el Cordobés, sino Manolo el del bombo. Para colmo te ríes del cambio climático y de la operación triunfo.

Vaya, además eres católico y lo confiesas sin que te lo pregunten como quien no quiere la cosa. De paso, te lanzas y aprovechas para decir que “los católicos estamos perdiendo caridad, y no podemos ir a palos”. Luego hablas de tus abuelos, del amor al prójimo, del sonido del viento y de la sabiduría de los viejos.

¿Sabes una cosa, Manolo? A lo mejor cantas como un energúmeno, pero el lunes, sin falta, me voy al cortinglés y compro todos tus discos.

http://pensarporlibre.blogspot.com/2008_08_01_archive.html

Cómo ser más paciente


Algunas personas parecen tener la paciencia de un santo mientras que simplemente no pueden ser pacientes. La impaciencia es algo que se puede controlar simplemente teniendo un poco de diciplina y siguiendo estos pasos.

Pasos
1. Relájate. El primer paso es relajarse. No pienses que lo deberías estar haciendo.


2. Si estás esperando a alguien, trata de convertir tu espera en algo bueno. Quizás ahora tengas tiempo para pensar en cosas en las que no has pensado mucho antes. Seguro que tienes millones de cosas que hacer ahora pero no puedes, entonces, ¿Por qué preocuparse por ellas?


3. La impaciencia es generalmente causada porque sientes que deberias estar haciendo algo en este momento. La espera en largas filas, esperar en el teléfono, cosas como estas crean impaciencia. Es necesario que entiendes que esta clase de cosas le pasan a todo el mundo en general y que son parte de la vida diaria.


4. Olvida todas las cosas que aún tienes que hacer y piensa en cosas que quisieras hacer en un mes o dos. Usa el tiempo para planear.


5. Ten a mano siempre un artículo que te gustaría leer, un libro, un artículo interesante... Llenaras tu cabeza de ideas en lugar de impacientarte en la espera. No olvides leer atenta y sosegadamente, sino sólo será un momento de mayor estrés.


Consejos
1. La impaciencia es fácilmente controlada si tienes varios modos para aprovechar el tiempo en espera.


2. Relajarse y entender que estás dispuesto a esperar es la llave para evitar la ansiedad que produce la espera.


3. Encuentra algo que hacer con el tiempo que tienes. Disfrutalo en vez de que sea una maldición.
4. El ser impaciente te puede acarrear mucho estrés. Una vez que vayas disminuyendo tu impaciencia, te sentirás mucho más tranquilo en situaciones comunes.

Advertencia
No uses el tiempo de espera para tareas que eventualmente no terminarás de hacer. Es muy probable que encuentres que no puedes terminar la planificación de ese proyecto en el tiempo de espera. Toma tu tiempo, no estás en un apuro en ese momento.

A quienes nos leen habitualmente....


A finales del 2007 nació se lanzó este blog. Nunca pensamos en llegar a tener casi 9.500 visitantes en tan pocos meses.

Hace solamente unos días hemos cambiado nuestro diseño buscando una imagen más clara y moderna, y pensando en los que nos seguís -desde muy variados países-.

Puesto que el número de seguidores es elevado y va en aumento, nos encantaría contar con más aportaciones externas:

Comentarios
Sugerencias

Aportaciones
Y todo lo que queráis


Un saludo a todos nuestros lectores y gracias por vuestra compañía

Como para respirar


Cierta vez un hombre decidió consultar a un sabio sobre sus problemas. Luego de un largo viaje hasta el paraje donde aquel Maestro vivía, el hombre finalmente pudo dar con él: - "Maestro, vengo a usted porque estoy desesperado, todo me sale mal y no se que más hacer para salir adelante". El sabio le dijo: - "Puedo ayudarte con esto... ¿sabes remar ?" Un poco confundido, el hombre contestó que sí. Entonces el maestro lo llevó hasta el borde de un lago, juntos subieron a un bote y el hombre empezó a remar hacia el centro a pedido del maestro. -"¿Va a explicarme ahora cómo mejorar mi vida?" -dijo el hombre advirtiendo que el anciano gozaba del viaje sin más preocupaciones. -"Sigue, sigue -dijo éste- que debemos llegar al centro mismo del lago". Al llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo: -"Arrima tu cara todo lo que puedas al agua y dime qué ves...". El hombre, pasó casi todo su cuerpo por encima de la borda del pequeño bote y tratando de no perder el equilibrio acercó su rostro todo lo que pudo al agua, aunque sin entender mucho para qué estaba haciendo esto. De repente, el anciano le empujó y el hombre cayó al agua. Al intentar salir, el sabio le sujetó su cabeza con ambas manos e impidió que saliera a la superficie. Desesperado, el hombre manoteó, pataleó, gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba a punto de morir ahogado, el sabio lo soltó y le permitió subir a la superficie y luego al bote. Al llegar arriba el hombre, entre toses y ahogos, le gritó: -"¿Está usted loco? ¿No se da cuenta que casi me ahoga?". Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó: -"¿Cuándo estabas abajo del agua, en qué pensabas, qué era lo qué más deseabas en ese momento?". -¡¡En respirar, por supuesto!! -"Bien, pues cuando pienses en triunfar con la misma vehemencia con la que pensabas en ese momento respirar, entonces estarás preparado para triunfar...". Es así de fácil (o de difícil). A veces es bueno llegar al punto del "ahogo" para descubrir el modo en que deben enfocarse los esfuerzos para llegar a algo.

Buenos Modales


Los buenos modales son el toque distintivo de tu personalidad, con ellos irradiarás elegancia, naturalidad, sencillez y mostrarás tu buena educación. Debes tener en mente que mostrando buenos modales con los demás conseguirás unas mejores relaciones.


Recuerdo que en una ocasión estuvimos visitando con un grupo de amigas, uno de los restaurantes más solicitados de la ciudad en ese momento. Era famoso por la belleza en que se presentaban los platos y su atmósfera llena de lujo y luces. Cuando el momento de servir nuestra comida llegó, sin lugar a dudas la presentación de los platos era un deleite para nuestros ojos. Pero al momento de probar nuestra comida, ¡horror! El sabor no enriquecía ni cerraba con broche de oro, aquella magnífica presentación. Realmente nos sentimos muy decepcionadas y confundidas, pues aquel restaurante no era lo que esperábamos.

Esta pequeña anécdota puede ilustrar lo que significa ver a una mujer con ropa linda, maquillaje perfecto y caminado agraciado, pero que a la hora de relacionarse con los demás, te confunde ante la ausencia de lo esencial; lo que te hace distinguirte y expresa al máximo tu feminidad son los buenos modales.

La dignidad

Cuando como mujer, desde muy pequeña se te enseña que cada otro ser humano, por el hecho de serlo, tiene una condición diferente a la del resto de la creación, estás más capacitada y más abierta a provocar encuentros enriquecedores con los demás y desarrollar la cultura de los Buenos modales en ti. Cada persona posee el sello de lo divino, de lo delicado, de lo tierno de su creación. ¿Qué tiene el recién nacido que nos hace inevitablemente volver la cabeza hasta poder contemplarlo? ¿Qué es "eso" que nos atrae poderosamente como un imán? Este recién nacido, viene al mundo desde lo más sagrado en una mujer, ha salido de la misma luz de lo divino, a la luz de lo terreno.

Ese Nuevo ser humano hombre o mujer, como en ninguna otra etapa de la vida y sin palabras, sólo con su sola presencia, nos enseña y nos hace comprender lo que es la dignidad (aquello que esta dotado de una categoría superior). Esa dignidad nos provoca tratarlo con delicadeza, especial cuidado, y transmitir a través de tus palabras lo mejor de tus sentimientos.

¿Qué son los Buenos Modales?

Los Buenos modales son la expresión de lo mejor que cada uno tiene en su corazón para dar a los otros. ¿Bondad o egoísmo? No es simple romanticismo o cursilería. Los buenos modales verdaderamente expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los demás.

Es por esto que es importante

Aprender a sonreír, independientemente de tu temperamento.
Tener el hábito de saludar, independientemente de tu posición en la empresa.
Vigilar el tono de tus palabras para no ofender al otro.
Ser consciente del daño que hacen las malas palabras.
Ser conscientes de que los gritos deben evitarse al comunicarse con la pareja y los hijos.
Cuando hay necesidad de llamar la atención o discutir es necesario recordar que queremos integrar no desintegrar.
Ser consciente que las carcajadas en una mujer la hacen parecer vulgar. Se puede reír con muchas ganas sin necesidad de hacer escándalo.
Saber comportarse al tomar los alimentos.
Cuando una mujer decide desarrollar y perfeccionar la cultura de los buenos modales para enriquecer su personalidad y así enriquecer a los otros, está trabajando en todas las áreas de su vida.

Los Buenos Modales en la dimensión física

Porque estarás preocupada por aprender e ir en la búsqueda de un estilo personal tuyo que abarcará las piezas de tu guardarropa, maquillaje y peinado. Ese estilo tiene que expresar la verdadera tú, tus valores, así como tus ambiciones profesionales.

Los Buenos Modales en la dimensión humana

Cuando, por ejemplo, nos decidimos a tomar unas clases de etiqueta para aprender el uso y manejo de los cubiertos, estarás aumentando la confianza en ti misma ya que ante el conocimiento de lo que es correcto y de lo que es incorrecto, te manejaras con mayor soltura. Aprender a poner una mesa, así como tener el conocimiento básico de los principales vinos y bebidas es importante independientemente de tu posición social.

Los Buenos Modales en la dimensión espiritual

No es lo mismo saludar con la alegría de saber que vas a un encuentro con otros, a saludar por que es una costumbre. La verdadera relación con los otros se construye desde las potencias espirituales y requiere de un esfuerzo interior para hacer de un saludo simple, aparentemente, una canción de bienvenida para los otros.

Esto requiere, que haya en efecto reservas, combustible, abono. Me refiero a que la vida interior, añade un velo especial al alma de una mujer. Te hace más sensible, más cálida, más humana. El corazón se vuelve frondoso, y ansioso por crear nuevas formas de relacionarse con los otros. La vida interior te va revelando a donde necesitas mejorar humanamente y te capacita para tener un espíritu abierto y generoso el cual es el terreno abonado donde pueden arraigar las buenas costumbres.

Querida amiga, no pase por alto la cultura de los buenos modales. La mujer de nuestros días necesita ser de Nuevo protagonista en este aspecto. Como mujeres tenemos el deber de sembrar sentimientos delicados en los corazones de aquellos que son nuestros hijos. Hay que enseñarles el respeto hacia sus semejantes, hacia los niños de su misma edad y hacia los mayores. Como profesionales, tenemos el deber de convertirnos en mujeres ejemplares, delicadas pero seguras; firmes pero amables; dar órdenes sin humillar a nadie. Debes tener en mente siempre que las relaciones con los demás requieren espíritu de observación, de atención y "tacto", es decir valorar prudentemente todos los factores y la personalidad de cada uno.

Por último, un consejo que no estará de más. Los buenos modales se demuestran en gestos, igual que en palabras y hechos. Su distintivo es la sonrisa. El poeta Horacio lo decía: "Nada impide decir la verdad sonriendo". Piénsalo.

Autor: Sheila Morataya
Especialista en imagen personal, tanto del hombre como de la mujer
www.sheilamorataya.com
Contactar con el autor

Qué cuesta sonreír


1. Sonreír no cuesta nada y causa gran provecho.

2. Sonreír ayuda a mantener el buen humor, ayuda a la salud, a embellecer el rostro y a despertar buenos pensamientos.

3. Sonreír enriquece al que recibe esa sonrisa, sin empobrecer a quien la ofrece.

4. Nadie es tan rico que pueda pasarse, sin sentir la necesidad de sonreír.

5. Y nadie es tan pobre que no puede hacer un obsequio con su sonrisa.

6. Sonreír puede desterrar el aburrimineto y despertar la creatividad y el entusiasmo en las personas que se sienten opacadas, acomplejadas.

7. Sonreír es un verdadero antídoto, que la naturaleza tiene en reserva para todos y sin embargo una sonrisa es algo que no se compra, ni se presta, ni se roba, porque únicamente tiene valor en el preciso momento que se regala.

8. Si ves que te rehusan una sonrisa que creías merecer, sé generoso y ofrece la tuya. Nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás.

9. Sonreír aleja al más cobarde de todas las tentaciones, el desaliento.

10. Sonríe hasta que notes que tu severidad se haya desvanecido.

¡Que no se desperdicie esa alegría fruto de tu amable sonrisa!

La palabra perdida


La virtud de la benedicencia es capaz de cambiar los corazones: el corazón de quien la práctica y los corazones de los que nos rodean. Consiste en hablar lo bueno de los demás y silenciar sus defectos.

Imposible encontrar en ningún diccionario la palabra: “benedicencia”. La computadora, por medio de la eficacísima corrección automática la cambia por “beneficencia”… Sin embargo, sería una pena que este hueco de nuestros diccionarios manifieste la ausencia de esta virtud en nuestras vidas.

La palabra viene del latín, bene y dicere. Eso sería su definición: disposición firme y constante que consiste en difundir lo bueno y silenciar el mal que no debe ser divulgado.

Ahora bien, ¿cómo llevarla a la práctica? Propongo tres formas graduales para vivir esta virtud en nuestras vidas:

En primer lugar, hablar de lo que está bien, abrir el espíritu a lo que hay de bueno y bello en el mundo. Si tenemos que elegir entre comentar el último escándalo del telediario o hablar en familia del viaje del Santo Padre a Estados Unidos, ¿por qué no hablar del Papa?

El nivel siguiente consiste en esforzarse por decir del bien de una persona concreta. Es el ejemplo que Jesucristo nos da cuando dice a las multitudes que lo seguían, hablando del centurión romano: « Les digo: ni siquiera en Israel, he encontrado una fe parecida» (Lucas 7,9). Para un judío que sufría la ocupación romana, no era nada fácil decir algo similar.

Finalmente, para ilustrar el grado más perfecto de benedicencia, santa Teresa de Lisieux nos ayuda. En sus manuscritos autobiográficos, confiesa que una carmelita le era particularmente antipática. Pero en vez de evitarla, así se comportaba con ella: le sonreía cada vez que se cruzaba con ella, de tal modo que un día la carmelita le preguntó: « ¿Por qué sonríe cada vez que me ve? » Teresa le contestó: « es porque estoy contenta de verle ». ¿Contenta? Sí, pero en un nivel superior, contenta de poder ofrecer este pequeño sacrificio a Dios. Quizá esto no parece tener mucho que ver con la benedicencia, pero en realidad es exactamente la misma actitud de fondo…Si santa Teresa hubiera tenido que hablar de esta hermana carmelita, ¿hubiera hablado de sus defectos?

La virtud de la benedicencia es de verdad una virtud capaz de cambiar los corazones, el corazón de quien la práctica y los corazones de los que nos rodean. Es un verdadero medio de evangelización. Podemos hacer la experiencia, sembrar cada día un poco de esta benedicencia y veremos cómo es capaz de transformar el ambiente en que vivimos, en la familia y hasta en el puesto de trabajo.

http://es.catholic.net/virtudesyvalores/

La lectura: cómo contagiar ese virus tan beneficioso


Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono...todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una bronca., pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse…

Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.
Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra Cómo fomentar los hábitos de lectura, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

Entre los ocho y los doce años se generan muchos hábitos y aficiones; los niños están abriéndose al mundo, conociendo posibilidades y adquiriendo autonomía de movimientos. Es pues una edad adecuada para desarrollar un hábito lector que pueda consolidarse después en la adolescencia. Los padres tenemos un papel a jugar en la creación y consolidación de este hábito. Pero hay que tener claro que las estrategias para conseguir un hábito lector presentan unas peculiaridades diferentes a las que solemos emplear para conseguir otros propósitos. Es ineficaz plantearlo como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños "odiaran la literatura". Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las "distracciones" que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.

La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso "virus". Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes:
La primera: Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.

La segunda: Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.

La tercera: Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.

La cuarta: Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.

La quinta: Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.

La sexta: Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.

La séptima: Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.

La octava: Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.

La novena: No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
Para terminar, el consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva.

Ana Díaz-Plaja Taboada
Profesora de Ciencias de la Educación de la UB