Casos Extremos


¿Qué haría si se encontrara en alguna de estas situaciones?

1.- El padre es asmático, la madre tuberculosa. Tuvieron cuatro hijos, el primero es ciego, el segundo es sordo, el tercero esta muerto y el cuarto tiene tuberculosis. La madre esta embarazada de nuevo. ¿Recomendarías el aborto en esta situación?

2.- Un hombre blanco viola a una niña negra de 13 años y está embarazada. Si fueras el padre de esta joven, ¿Le recomendarias el aborto?

3.- Un predicador y su esposa quienes enfrentan problemas economicos muy fuertes, ya tienen 14 hijos, son realmente pobres. Considerando su extrema pobreza, ¿Recomendarias que la esposa abortara su decimoquinto hijo?

4.- Una joven esta embarazada; no esta casada y su prometido no es el papá del niño que esta esperando. ¿Le recomendarias que abortara?

SI contestaste "SI" en alguna de las situaciones anteriores lee lo siguiente:

1.- En el primer caso el mundo no hubiera conocido a Ludwing Van Beethoven.

2.- En el siguiente caso Ethel Walters, una de las cantantes negras mas famosas de todos los tiempos nunca hubiera nacido.

3.- En la tercera situaciòn hubieras aniquilado a Jhon Wesley, uno de los mas grande predicadores del siglo.

4.- Y en el cuarto caso hubieras quitado Maria y a todo el mundo el regalo mas precioso de toda la humanidad: JESUS.

EL AGRADECIMIENTO


El agradecimiento surge cuando una persona se siente en deuda con otra, porque le ha producido algún bien, le ha prestado un servicio ó le ha hecho algún regalo.

Las personas agradecidas se alegran por los bienes recibidos, los reconocen y están dispuestas a corresponderlos.

No se trata de devolver favor con favor, ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las calidades humanas de quienes nos honran con sus dones.

Cada uno tiene siempre mucho que agradecer, y cuidar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento.

Entre los bienes que más agradece el hombre se encuentran la vida, la salud, la amistad, la lealtad y las enseñanzas de sus antecesores.

La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que puede recibir una persona en cualquier época y lugar del mundo.

«PARA SER AGRADECIDOS»

a.- Admitamos que necesitamos a los demás.

b.- Reconozcamos las obras de los otros.

c.- Incluyamos en nuestro lenguaje expresiones de agradecimiento.

d.- Aceptemos que muchas de las cosas buenas que tenemos, se deben a lo que otras personas nos han dado: amor, protección, cuidados, talento, sabiduría.

«LA INGRATITUD»

La ingratitud es índice de soberbia y egoísmo, cuando no de mala fe.

El ingrato se caracteriza porque ignora ó pretende ignorar el bien que le hacen los demás.

Está tan acostumbrado a obtener siempre lo mejor para sí, que no le es nada fácil reconocer los méritos ajenos.

Los favores que recibe, lejos de inspirarle agradecimiento, le inspiran rencor.

La ingratitud puede provenir también de una especie de descuido,, de mediocridad espiritual.

En este caso, específico, aunque no hay mala fe, no deja de ser triste, porque produce desconsuelo en aquellos que se esmeran por hacernos el bien sin obtener nunca la más mínima voz de aliento, ni el más ínfimo signo de reconocimiento por parte nuestra.

«OBSTÁCULOS PARA EL AGRADECIMIENTO»

a.- La vanidad, que impide a muchos reconocer el aporte de lso demás en sus propios logros.

b.- La costumbre de encontrarle defectos a todo, que lleva a desconocer, por detalles sin importancia, lo valioso de un esfuerzo ó los méritos de un trabajo bien hecho.

c.- La envidia y el resentimiento, que hacen tomar como ofensa las bondades recibidas de los otros.

d.- La falta de humildad y de grandeza, que hacen ver el agradecimiento como una muestra de debilidad.

A FAVOR DE LA VIDA HUMANA VI


Este texto fue escrito por Jérôme Lejeune. Resume toda la fuerza de certeza científica de uno de los padres de la genética moderna, gran médico y gran científico, descubridor de numerosas enfermedades de origen genético, de las que la trisomia es la mas conocida.

"La genética moderna se resume en un credo elemental que es éste: en el principio hay un mensaje, este mensaje está en la vida y este mensaje es la vida". Este credo, verdadera paráfrasis del inicio de un viejo libro que todos ustedes conocen bien, es también el credo del médico genetista más materialista que pueda existir. ¿Por qué? Porque sabemos con certeza que toda la información que definirá a un individuo, que le dictará no sólo su desarrollo, sino también su conducta ulterior, sabemos que todas esas características están escritas en la primera célula. Y lo sabemos con una certeza que va más allá de toda duda razonable, porque si esta información no estuviera ya completa desde el principio, no podría tener lugar; porque ningún tipo de información entra en un huevo después de su fecundación. (...).

Pero habrá quien diga que, al principio del todo, dos o tres días después de la fecundación, sólo hay un pequeño amasijo de células. ¡Qué digo! Al principio se trata de una sola célula, la que proviene de la unión del óvulo y del espermatozoide. Ciertamente, las células se multiplican activamente, pero esa pequeña mora que anida en la pared del útero ¿es ya diferente de la de su madre? Claro que sí, ya tiene su propia individualidad y, lo que es a duras penas creíble, ya es capaz de dar órdenes al organismo de su madre.

Este minúsculo embrión, al sexto o séptimo día, con tan sólo un milímetro y medio de tamaño, toma inmediatamente el mando de las operaciones. Es él, y sólo él, quien detiene la menstruación de la madre, produciendo una nueva sustancia que obliga al cuerpo amarillo del ovario a ponerse en marcha.

Tan pequeñito como es, es él quien, por una orden química, fuerza a su madre a conservar su protección. Ya hace de ella lo que quiere ¡y Dios sabe que no se privará de ello en los años siguientes!

A los quince días del primer retraso en la regla, es decir a la edad real de un mes, ya que la fecundación tuvo lugar quince días antes, el ser humano mide cuatro milímetros y medio. Su minúsculo corazón late desde hace ya una semana, sus brazos, sus piernas, su cabeza, su cerebro, ya están formándose.

A los sesenta días, es decir a la edad de dos meses, cuando el retraso de la regla es de mes y medio, mide, desde la cabeza hasta el trasero, unos tres centímetros. Cabría, recogido sobre sí mismo, en una cáscara de nuez. Sería invisible en el interior de un puño cerrado, y ese puño lo aplastaría sin querer, sin que nos diéramos cuenta: pero, extiendan la mano, está casi terminado, manos, pies, cabeza, órganos, cerebro... todo está en su sitio y ya no hará sino crecer. Miren desde más cerca, podrán hasta leer las líneas de su palma y decirle la buenaventura. Miren desde más cerca aún, con un microscopio corriente, y podrán descifrar sus huellas digitales. Ya tiene todo lo necesario para poder hacer su carné de identidad. (...).

El increíble Pulgarcito, el hombre más pequeño que un pulgar, existe de verdad; no se trata del Pulgarcito del cuento, sino del que hemos sido cada uno de nosotros.

Pero dirán que hasta los cinco o seis meses su cerebro no está del todo terminado. ¡Pero no, no!, en realidad, el cerebro sólo estará completamente en su sitio en el momento del nacimiento; y sus innumerables conexiones no estarán completamente establecidas hasta que no cumpla los seis o siete años; y su maquinaria química y eléctrica no estará completamente rodada hasta los catorce o quince.

¿Pero a nuestro Pulgarcito de dos meses ya le funciona el sistema nervioso? Claro que sí, si su labio superior se roza con un cabello, mueve los brazos, el cuerpo y la cabeza en un movimiento de huida. (...).

A los cuatro meses se mueve tanto que su madre percibe sus movimientos. Gracias a la casi total ingravidez de su cápsula cosmonauta, da muchas volteretas, actividad para la que necesitará años antes de volver a realizarla al aire libre.

A los cinco meses, coge con firmeza el minúsculo bastón que le ponemos en las manos y se chupa el dedo esperando su entrega. (...).

Entonces, ¿para qué discutir? ¿Por qué cuestionarse si estos hombrecitos existen de verdad? ¿Por qué racionalizar y fingir creer, como si uno fuese un bacteriólogo ilustre, que el sistema nervioso no existe antes de los cinco meses? Cada día, la Ciencia nos descubre un poco más las maravillas de la vida oculta, de ese mundo bullicioso de la vida de los hombres minúsculos, aún más asombroso que los cuentos para niños. Porque los cuentos se inventaron partiendo de una historia verdadera; y si las aventuras de Pulgarcito han encantado a la infancia, es porque todos los niños, todos los adultos que somos ahora, fuimos un día un Pulgarcito en el seno de nuestras madres».


Clara Leujene, Dr. Leujene. "El amor a la vida"

A FAVOR DE LA VIDA HUMANA V

Aborto progresista


Más execrable que el crimen del aborto me resulta la anuencia sorda, la complicidad cetrina de una sociedad que lo acepta como un mal menor, o incluso como un remedio benéfico. Una sociedad capaz de convivir silenciosamente con su oprobio es una sociedad enferma; si, además, ese oprobio se erige en mercancía de chalaneo electoral, quizá debamos preguntarnos si esa sociedad no está demandando una autopsia urgente. Vuelvo a referirme al aborto, esa incalculable abyección moral, desoyendo los consejos de mis editores, agentes y demás promotores de mi carrera literaria, que me solicitan que calle y me lave las manos, para no crearme rencillas y animadversiones. Cuando me adjudicaron el premio Planeta, varias revistas culturales propagaron mi beligerancia contra el aborto y solicitaron a sus lectores que no compraran los libros de alguien que se atrevía a pronunciar tamaña inconveniencia. Al parecer, denunciar la condición criminal del aborto constituye un síntoma de adhesión a la «derecha ultramontana»; lo progresista es acatar la barbarie, bendecirla o al menos transigir pudorosamente con ella, como si la barbarie fuese algo que no nos atañe, como si el aire que respiramos no estuviese infectado con sus miasmas. Yo quisiera que alguien me explicase con argumentos morales por qué condenar el aborto constituye un ademán reaccionario. Y que me explicara también por qué la defensa de la muerte, la impía negación del futuro constituye una muestra de progreso. Si el progreso del hombre se ha cimentado sobre el respeto a la vida, sobre su indeclinable protección, sobre su condición de bien jurídico máximo e intangible, ¿por qué estas consideraciones se soslayan cuando nos enfrentamos al aborto? ¿Qué extraño estado de excepción justifica la abolición de esos ideales de progreso? Uno sigue pensando que el progresismo se resume en la vindicación de la vida. Pero nuestros gobernantes, que se llenan la boca invocando el Estado de Derecho y demás paparruchas de boquilla, prefieren esquivar esta ignominia, o, en el colmo de la abyección, la enarbolan como pancarta para captar prosélitos. Ni siquiera haría falta aludir a un sentido trascendente de la vida para condenar el aborto; la mera biología nos enseña que la célula resultante de la concepción incorpora combinaciones genéticas propias. Causa espanto (y explica la índole hipócrita de nuestra enfermedad) comprobar cómo la misma sociedad que se subleva porque unos quintos arrojan una puta cabra desde un campanario calla sórdidamente ante el exterminio discreto de tanta vida inerme. Y causan espanto los circunloquios de cinismo que se emplean para mitigar la repugnancia de este exterminio, como esos estrafalarios «sistemas de plazos» que pretenden establecer la licitud o ilicitud del aborto dependiendo de las semanas de gestación, como si el mayor o menor tamaño del embrión delimitase diversos rangos de crimen; como si matar a un enano fuese más o menos delictivo que matar a un señor talludito. ¿No sería más progresista destinar partidas de dinero público a las mujeres que se han quedado embarazadas y no pueden acometer los gastos de crianza de su vástago? ¿No sería más progresista socorrer a las familias que no pueden hacerse cargo de una familia numerosa? ¿No sería más progresista castigar el egoísmo de las familias que sí pueden hacerse cargo pero prefieren la solución desinfectante del quirófano? ¿No sería más progresista alentar la creación de orfanatos regidos por la humanidad y el esmero educativo? Pero hemos conseguido entre todos que el progreso y el compromiso consistan en adoptar niños de Colombia, o de Groenlandia, para acallar nuestra mala conciencia. Resulta una paradoja hiriente, amén de repulsiva, que precisamente hoy, cuando la solidaridad de lejanías se ha convertido en moneda de curso corriente y en certificado de progresismo postizo, hayamos transigido con el aborto. Y, sobre todo, resulta infrahumano, tan infrahumano como caminar a cuatro patas.

Juan Mauel de Prada

Un millar de leoneses salen a la calle «en defensa de la vida»



Alrededor de un millar de personas asistieron ayer a la concentración por la vida que la delegación diocesana de pastoral familiar y promoción de la vida humana, junto con la Diócesis de León y otras instituciones eclesiásticas y civiles, como el Foro de la Familia, organizaron en la plaza de la Catedral, con el objetivo de presentar el valor de la vida y tener la oportunidad de rezar por ello.

En esta convocatoria participó el obispo de León, Julián López, quien afirmó que «esto no es una concentración concebida para la protesta, sino una acción ciudadana que quieren manifestar el valor de la vida humana». En la concentración, además, se recordó a los asistentes que «los valores católicos conllevan el compromiso de proteger la vida dede el principio», afirmó el obispo leonés.

Un millar de leoneses salen a la calle «en defensa de la vida» ( Diario de León - 25/03/2009 )

A FAVOR DE LA VIDA HUMANA II

El aborto y la banalización de la vida

La Diócesis de León celebra una concentración por la vida


La Delegación diocesana de Pastoral Familiar y Promoción de la Vida Humana junto con otras instituciones eclesiales y civiles convocan el próximo martes 24 una concentración por la vida, a las 20h., en la Plaza de la Catedral para orar y presentar el valor de la vida. Esta concentración se desarrolla en el marco de la celebración el día 25 de la Jornada por la Vida –Solemnidad de la Anunciación del Señor- y del Año de Oración por la Vida propuesto por la Conferencia Episcopal Española para este 2009.

Oración por la Vida

La concentración se desarrollará de la siguiente manera: a las 19.45 h. comenzarán las actuaciones de animación y la acogida a los participantes. A las 20h, se presentará a las personas e instituciones que participan en la misma y se leerá un manifiesto unitario a favor de la vida; posteriormente se repartirán velas y estampas para la oración. La concentración concluirá con un canto a la vida.

PROTEGE MI VIDA



La Conferencia Episcopal Española pone en marcha una campañade comunicación con el lema ¡PROTEGE MI VIDA!


Desde el 16 hasta el 30 de marzo, el cartel podrá verse en 1.300 vallas publicitarias. Además, se han realizado 30.000 carteles para parroquias y centros católicos de toda España, y se han comenzado a distribuir en las diócesis 8 millones de folletos informativos.

La Conferencia Episcopal Española (CEE) pone en marcha una campaña de comunicación con el lema ¡Protege mi vida! La iniciativa se enmarca en el contexto de la Jornada por la Vida, que se celebrará el próximo 25 de marzo en todas las diócesis españolas.


Se anuncian cambios legales que, de salir adelante, darán lugar a una situación en la que quienes van a nacer quedarán todavía más desprotegidos que con la actual legislación. Al mismo tiempo, parece que la aceptación social del aborto va en aumento. En este contexto, la Conferencia Episcopal pone en marcha una campaña de comunicación en la que se distribuirán los materiales habituales que se elaboran cada año con motivo de la Jornada por la Vida (Nota de los obispos, carteles y guiones litúrgicos) y además, de forma excepcional, se insertarán los carteles en vallas publicitarias y se distribuirán dípticos explicativos.


En concreto, se han enviado 30.000 carteles para parroquias y centros católicos de toda España, desde hoy y hasta el próximo 30 de marzo se pueden ver anuncios en 1.300 vallas publicitarias de 37 ciudades españolas y se han comenzado a distribuir en las diócesis un total de 8 millones de folletos.


La campaña tiene como protagonistas a un ser humano y a un lince. En nuestra sociedad cada vez es mayor la sensibilidad sobre la necesidad de proteger los embriones de distintas especies animales; las leyes tutelan la vida de esas especies en sus primeras fases de desarrollo. Está bien que así sea, sin embargo, resulta paradójico que la vida de la persona humana que va a nacer sea objeto de una desprotección cada vez mayor. Por eso, en los anuncios aparece la pregunta: ¿Y yo?, entre el niño ya nacido y una serie de imágenes en las que se muestran los diferentes estadios de la vida humana en gestación. Se trata de dar voz a quienes no la tienen, pero sí tienen el derecho a vivir.


Estas iniciativas se unen al Año de Oración por la Vida que está en marcha desde el pasado mes de enero.

Nos falta algo


Cuentan la historia de una rueda a la que le faltaba un pedazo, pues habían cortado de ella un trozo triangular. La rueda quería estar completa, sin que le faltara nada, así que se fue a buscar la pieza que había perdido. Pero como estaba incompleta y solo podía rodar muy despacio, reparó en las bellas flores que había en el camino; charló con los gusanos y disfrutó de los rayos del sol. Encontró montones de piezas, pero ninguna era la que le faltaba, así que las hizo a un lado y un día halló una pieza que le venía perfectamente. Entonces se puso muy contenta, pues ya estaba completa, sin que nada le faltara. Se colocó el fragmento y empezó a rodar. Volvió a ser una rueda perfecta que podía rodar con mucha rapidez. Tan rápidamente, que no veía las flores ni charlaba con los gusanos. Cuando se dio cuenta de lo diferente que parecía el mundo cuando rodaba tan aprisa, se detuvo, dejó en la orilla del camino el pedazo que había encontrado y se alejó rodando lentamente. La moraleja de este cuento, es que, por alguna misteriosa razón, nos sentimos más completos cuando nos falta algo. El hombre que lo tiene todo es un hombre pobre en cierto sentido: nunca sabrá qué se siente al anhelar, tener esperanzas, nutrir el alma con el sueño de algo mejor; ni tampoco conocerá la experiencia de recibir de alguien que ama lo que había deseado y no tenía. Cuando aceptemos que la imperfección es parte de la condición humana y sigamos rodando por la vida sin renunciar a disfrutarla, habremos alcanzado una integridad a la que otros solo aspiran.

Aprender a pensar


Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota. Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio. Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta. Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio. Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó, este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precesión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le dije si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares). Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar. El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica. Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que le habían enseñado a pensar. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica.

La inquietante historia de una niña ingenua chateando en Internet


El anonimato que permite la red es un peligro para los menores

Los menores suelen estar solos ante los peligros de la red.

Esta historia llegó al correo electrónico del director de El Confidencial Digital, Javier Fumero, que la publicó en uno de sus artículos. El caso de esta niña se podría dar en cualquiera de los hogares de nuestros lectores:

Tras dejar sus libros en el sofá, ella decidió tomar un bocadillo y meterse en Internet. Se conectó con su nombre en pantalla: ‘Dulzura14′. Revisó su lista de amigos y vio que ‘Meteoro123′ estaba enganchado. Ella le envió un mensaje instantáneo
Dulzura14: Hola. Qué suerte que estás! Pensé que alguien me seguía a casa hoy. Fue raro en serio!
Meteoro123: RISA. Ves mucha TV. Por qué alguien te seguiría? No vives en un barrio seguro?
Dulzura14: Claro que sí. RISA. Creo que me lo imagine porque no vi a nadie cuando revisé.
Meteoro123: A menos que hayas dado tu nombre online. No lo hiciste, verdad?
Dulzura14: Claro que no. No soy estúpida, Ok!
Meteoro123: Jugaste hockey después del colegio hoy?
Dulzura14: Sí y ganamos!
Meteoro123: Genial! Contra quién?
Dulzura14: Contra las Avispas del Sagrada Familia. RISA. Sus uniformes son un asco! Parecían abejas. RISA
Meteoro123: Cómo se llama tu equipo?
Dulzura14: Somos los Gatos con Botas. Tenemos garras de tigres en las camisetas. Son chulísimas…
Meteoro123: Juegas adelante?
Dulzura14: No, juego en defensa. Me tengo que ir. Tengo que hacer los deberes antes de que lleguen mis padres. No quiero que se enfaden. Chao!
Meteoro123: Seguimos más tarde. Chao
Mientras… Meteoro123 fue al menú de miembros y empezó a buscar sobre el perfil de ella. Cuando apareció lo marcó e imprimió. Tomó un bolígrafo y anotó lo que sabía de Dulzura14 hasta ahora.
* Su nombre: Verónica C
* Cumpleaños: 3 de Enero del 94
* Edad: 13
* Ciudad donde vive: San Isidro
* Pasatiempos: hockey, coro, patinaje e ir a La Vaguada.
* Aparte de esta información sabía que vivía en San Isidro porque se lo había contado recientemente. Sabía que estaba sola hasta las 18:30 cada tarde hasta que los padres regresaban del trabajo.
* Sabía que jugaba hockey los jueves por la tarde con el equipo del colegio ‘Los Gatos con Botas’. Su número favorito, el 4, estaba impreso en su camiseta.
* Sabía que estaba en 2º de ESO en el colegio Faustino Sarmiento. Ella se lo había contado todo en conversaciones online. Ahora tenía suficiente información como para encontrarla. Verónica no contó a sus padres sobre el incidente al regreso del parque. No quería que armaran una escena y que le impidieran volver caminando de los partidos de hockey. Los padres siempre sobreactúan y los suyos eran los peores; le hacían desear no ser hija única. Quizás si hubiera tenido hermanos sus padres no hubieran sido tan sobreprotectores…
Para el jueves Verónica ya había olvidado que la seguían. Su partido estaba en plena acción cuando de repente sintió que alguien la observaba. Entonces recordó. Miró desde su puesto para ver a un hombre observándola de cerca. Estaba inclinado contra la valla en la tribuna y sonrió cuando lo vio. No parecía temer y rápidamente disipó el miedo que sintió.
Después del partido, él se sentó en una de las gradas mientras ella hablaba con el entrenador. Ella notó su sonrisa otra vez cuando pasó a su lado. Él saludó con la cabeza y ella devolvió la sonrisa. Él vio su nombre en la parte de atrás de la camiseta. Sabía que la había encontrado.
Silenciosamente caminó a distancia segura, tras ella. Era muy poco hasta la casa de Verónica, y cuando vio donde vivía volvió pronto al parque a buscar su coche. Ahora tenía que esperar. Decidió comer algo hasta que llegara la hora de ir a casa de Verónica. Fue a un lugar de comida rápida y se sentó hasta que fuese la hora. Verónica estaba en su cuarto, varias horas más tarde esa noche, cuando oyó voces en la sala.
–”Verónica, ven”, llamó su padre.
Sonaba molesto y ella no imaginaba por qué. Entró a la sala y vio al hombre del parque en el sofá.
–”Siéntate”, comenzó su papá, “este señor nos acaba de contar una historia muy interesante sobre ti”.
Verónica se sentó.
–”¿Cómo podría contarles cualquier cosa? Nunca lo había visto antes que hoy!”.
–”Sabes quién soy?” preguntó el hombre.
–”No”, respondió Verónica.
–”Soy policía y tu amigo del chat, Meteoro123″.
Verónica se quedó petrificada. –”Es imposible! Meteoro123 es un chico de mi edad! Tiene 14. Y vive en Burgos!”.

El hombre sonrió. –”Sé que te dije todo eso, pero no era verdad. Ves, Verónica, hay gente en internet que se hace pasar por chicos; yo era uno de ellos. Pero mientras algunos lo hacen para molestar chicos y hacerles daño, yo soy de un grupo de padres que lo hacen para proteger a los chicos de los depredadores.
–Vine a encontrarte para enseñarte lo peligroso que es hablar online. Me contaste suficiente sobre ti como para hacerme fácil encontrarte. Diste el nombre de tu colegio, de tu equipo y tu puesto. El número y tu nombre en tu camiseta hicieron que te situara rápidamente.
Verónica estaba helada. –”O sea que no vives en Burgos?”. El rió. –”No, vivo en Madrid. Te hizo sentir segura el pensar que yo estaba lejos, verdad?”
–”Tenía un amigo cuya hija era como tú. Sólo que no tenía tanta suerte. Un hombre la encontró y la asesinó mientras estaba sola en su casa. Enseñamos a los hijos a no decir a nadie cuándo están solos, y ellos lo hacen todo el tiempo en internet. La gente mala te engaña para sacarte información de aquí y allá online. Antes de que lo sepas les contaste lo suficiente como para encontrarte sin siquiera darte cuenta. Espero que hayas aprendido una lección de esto y que no lo volverás a hacer. Cuenta a otros sobre esto para que también estén seguros.
–”Lo prometo!”.
Esa noche, Verónica y sus padres agradecieron a Dios por protegerla de lo que pudo ser una situación trágica.

(*) Javier Fumero es director de El Confidencial Digital

¡Feliz día del Padre!


RECUERDA PAPÁ....

Que si no juegas ahora conmigo, cuando tu quieras hacerlo ya habré crecido.
Que la armonía entre tú y mamá me dará seguridad ante la vida y hará de mi un triunfador o un frustrado.
Que de tu amor depende mi capacidad de amar cuando sea adulto.
Que soy muy feliz cuando me llevas dormido hasta mi cama.
Que lo que yo aprendo contigo lo recordaré toda la vida.
Que si oramos juntos aprendo a comunicarme con Dios.
Que el amor y respeto que demuestres por nuestros semejantes será el amor y el respeto que yo les tenga cuando sea adulto.
Que yo también tengo intereses personales.
Que me gusta tomar parte en las discusiones familiares.
¡___Y que te necesito como mi mejor amigo___¡

El Papa se encuentra con África



El Papa está en África, del 17 al 23 de marzo, en un encuentro con este continente, marcado por “heridas dolorosas”, pero también una tierra de “enormes esperanzas” , como lo recordó el Papa en en el Ángelus, el domingo pasado. Monseñor Joseph Ballong-Wen-Mewuda, responsable de las emisiones en francés de África en Radio Vaticana, explica la elección del Camerún como país de acogida en el viaje del Pontífice.

“Este viaje se realiza a Camerún, que es un país fronterizo entre los países de África oriental y central, que es al mismo tiempo un país anglófono y francófono, como lengua oficial, y pienso que es una Iglesia que ha trabajado mucho en la inculturación de los mensajes cristianos en las culturas. Por lo que creo que este primer polo es el más importante, y no se refiere sólo a Camerún sino a todo África. Es toda la Iglesia africana la que será convocada en Yaundé”.

Una Iglesia a la que Benedicto XVI confiere las líneas directrices para el segundo Sínodo sobre África en el mes octubre bajo el signo de la reconciliación, la justicia y la paz. Valores que, más allá de las comunidades católicas, son esenciales para el futuro de África.

"Sin paz, sin justicia y la reconciliación, no se puede tener un desarrollo viable y duradero. Actualmente, África es un continente que busca vías de desarrollo armoniosas y sólidas. Es aún el continene de la miseria, el continente de la hambruna, el continente de la malnutrición, por lo que sin los elementos como la paz, la justicia y la reconciliación, no puede tener desarrollo”.

Una preocupación que también estará presente en la segunda etapa del viaje, en Luanda, capital de Angola, donde el Papa, tiene un cita especial con las autoridades civiles. Mons. Ballong presenta también la segundo parte de la visita papal.

"El segundo polo es Angola, que es un país africano que acoge al mayor número de embajadas. Creo que, quizá esta es una de las razones por lo cual ha sido elegidola este país elección, que hace 4 años celebró el 5to centenario de la evangelización. Y creo que en esta etapa, sin duda el discurso del Papa, que se reunirá con los políticos y el cuerpo diplomático, estrá dirigido a toda la comunidad política africana".

¡FIRME LA CARTA DE APOYO AL PAPA!


Llamamiento de unos simples fieles Católicos
Esta carta reúne a fieles Católicos de todas las tendencias, que desean apoyar al Papa en su gesto valiente. Los animadores de este sitio le aseguran la entera confidencialidad a los firmantes cuyos nombres serán entregados únicamente a la Santa Sede.
El 21 de enero, Vuestra Santidad decidió poner término a la excomunión que recaía sobre los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Mediante este gesto valiente, actuasteis como pastor del rebaño que Dios os confió.


Somos hombres y mujeres involucrados en todos los aspectos de nuestra sociedad, somos padres de familia o solteros, que tras el temporal cuando "la barca parecía inundarse", desean edificar junto con Vuestra Santidad la Iglesia de mañana, tomando como base la Tradición de la Iglesia. Esta intención pasa necesariamente por la transmisión de la Fe a las generaciones futuras, por el amor a la Liturgia Católica y por la defensa de la vida humana.
Con esta carta, deseamos ante todo expresaros nuestra más honda gratitud. Si bien por este gesto histórico pueden surgir críticas en ciertos medios de comunicación hostiles que amenudo distorsionan los hechos, en nosotros suscita una inmensa alegría y nos llena de esperanza. Hemos rezado por Vuestras intenciones, atentiendo el deseo que expresasteis al principio de Vuestro pontificado: " Rezad por mí, con el fin de que no me amedrente, por miedo, ante los lobos "(1).
Queremos, firmando esta carta, indicar nuestra edad y número de hijos para manifestarle a Vuestra Santidad que juntos queremos construir para las siguientes generaciones una Cristiandad, que esperamos de todo corazón, sea libre de complejos y proclame por todo el mundo el Credo.
Es con un profundo respeto filial que os dirigimos nuestras oraciones diarias, Santo Padre, para la continuación de Vuestro pontificado con el propósito de siempre magnificar a la Iglesia de Dios.
(1) Benedicto XVI, 24 de abril 2005
"Nada envalentona más la audacia de los malos que la debilidad de los buenos"
León XIII, Enciclica Sapientæ Christianæ 10 de enero 1890

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Más de setenta obispos del mundo escriben una carta conjunta de apoyo al Papa


Algo más de 70 obispos de los cinco continentes se han movilizado para firmar conjuntamente una carta de apoyo a Benedicto XVI, quien en días pasados recibió duros ataques por el levantamiento de la excomunión a cuatro obispos seguidores de monseñor Marcel Lefebvre.

Al mismo tiempo, los prelados en la misiva agradecen la carta que el Papa escribió este jueves a los obispos del mundo para explicar que había tomado aquella decisión como un "gesto de misericordia" para promover la paz y la unidad en la Iglesia, confirmando que desconocía las declaraciones de negación del Holocausto del obispo Richard Williamson.

La carta de los obispos fue entregada en la mañana de este viernes, en nombre de los signatarios, por el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, para que se la entregara personalmente al Papa.

Los obispos, casi todos responsables de las comisiones para los medios de comunicación de las conferencias episcopales de 82 países, han participado en esta semana en un seminario promovido por ese dicasterio vaticano.

En el documento expresan "cercanía" y aseguran que se sienten confortados por la carta que escribió el Papa "para el desarrollo de nuestro trabajo diario".

Los prelados manifiestan su solidaridad y su fidelidad incondicional al obispo de Roma.

Al recibir la carta, el cardenal Bertone explicó a los obispos que "en estos momentos el Papa ha experimentado la comunión con muchos obispos, a pesar de alguna voz desentonada, entre los mismos obispos y también entre los periodistas".

"Benedicto XVI no está solo", dijo el purpurado en respuesta a algunos artículos. "Todos sus colaboradores más cercanos son lealmente fieles al pontífice y están profundamente unidos a él, incluidos los jefes de los dicasterios de la Santa Sede".

Con su visita a los obispos, el cardenal secretario de Estado clausuró este seminario sin precedentes, pues ha sido la iniciativa que ha reunido al mayor número de obispos desde el Concilio Vaticano II para reflexionar explícitamente sobre la pastoral de los medios de comunicación.

Por Jesús Colina

Mañana, mañana


Moneda que está en la mano,
tal vez se deba guardar.
La monedita del alma
se pierde si no se da.

Antonio Machado



Agustín de Tagaste era un joven y brillante orador, dotado de una gran inteligencia y un corazón ardiente. Su adolescencia transcurrió entre diversas escuelas de Madaura, Tagaste y Cartago, de manera un tanto turbulenta. Durante años anduvo sin apenas rumbo moral en su vida, muy influida por amistades poco recomendables: "Mientras me olvidaba de Dios -dice de sí mismo-, por todas partes oía: ¡Bien, bien!".

"Yo ardía en deseos de hartarme de las más bajas cosas y llegué a envilecerme hasta con los más diversos y turbios amores; me ensucié y me embrutecí por satisfacer mis deseos. Me sentía inquieto y nervioso, solo ansiaba satisfacerme a mí mismo, hervía en deseos de fornicar. (...) ¡Ojalá hubiera habido alguien que me ayudara a salir de mi miseria...!".

No era feliz: "Sabía que Dios podía curar mi alma, lo sabía. Pero ni quería, ni podía. Tanto más cuanto que la idea que yo tenía de Dios no era algo real y firme, sino un fantasma, un error. Y si me esforzaba por rezar, inmediatamente resbalaba como quien pisa en falso, y caía de nuevo sobre mí. Yo era para mí mismo como una habitación inhabitable, en donde ni podía estar ni podía salir. ¿Dónde podría huir mi corazón que huyese de mi corazón? ¿Cómo huir de mí mismo?".

Agustín buscaba la verdad en diversas ideologías. Habló con las figuras intelectuales más destacadas para encontrar respuesta a las situaciones culturales y sociales de su época. Pasaba de maestro en maestro, y de ideología en ideología. Pero nada le llenaba el corazón. Leía incesantemente. Triunfó dando clases y conferencias, hasta convertirse en un personaje de moda, y era un pensador influyente al que llamaban de todos los sitios.

Estando en Milán, en el año 384, acudía, sin demasiada buena disposición, a escuchar las homilías de Ambrosio, obispo de la ciudad. Ambrosio era un hombre de una gran talla intelectual, y Agustín estaba interesado en su oratoria, no en su doctrina, pero "al atender para aprender de su elocuencia -explicaba-, aprendía al mismo tiempo lo que de verdadero decía". Le parecía que aquel hombre explicaba de un modo distinto los pasajes de la Sagrada Escritura que él ridiculizaba en sus clases y que ahora le empezaban a parecer verdaderos.

El 1 de enero del año 385 se estaba preparando para hablar ante toda la Corte del Emperador Valentiniano, instalada por entonces en aquella ciudad. Agustín estaba consiguiendo sus propósitos de triunfar gracias a su elocuencia, pese a ser aún muy joven. Pero notaba que algo en su vida estaba fallando. "Al volver -escribiría más adelante-, y pasar por una de las calles de Milán, me fijé en un pobre mendigo que, despreocupado de todo, reía feliz. Yo, entonces, interiormente, lloré".

Una cascada de sentimientos se desbordó en el corazón de Agustín. Caminaba, como siempre, rodeado de un grupo de amigos. "Les dije que era nuestra ambición la que nos hacía sufrir y nos torturaba, porque nuestros esfuerzos, como esos deseos de triunfar que me atormentaban, no hacían más que aumentar la pesada carga de nuestra infelicidad".

"No hago más que trabajar y trabajar para lograr mis objetivos, y cuando los consigo, ¿soy más feliz? No. Tengo que seguir bregando contra todo y contra todos para mantenerme en mi puesto. Mientras tanto, ese tipo vive tan contento sin tener nada... Bueno; no sé si estará contento, no sé si será realmente feliz, pero, desde luego, el que no soy feliz soy yo... No es que me guste su vida, ¡es mi vida la que no me gusta! He conseguido un estatus, una posición económica y cultural... ¿y qué?". "No compares -le dijeron sus amigos-. Ese tipo se ríe porque habrá bebido. Y tú tienes todos los motivos para estar feliz, porque estás triunfando...".

Sí, estaba triunfando, pero aquellos éxitos en su cátedra y en sus conferencias, más que alegrarle, le deprimían. "Al menos -se decía- ese mendigo se ha conseguido el vino honradamente pidiendo limosna, y yo... he alcanzado mi estatus a base de traicionarme a mí mismo. Si el mendigo estaba bebido, su borrachera se le pasaría aquella misma noche, pero yo dormiría con la mía, y me despertaría con ella, y me volvería a acostar y a levantar con ella día tras día".

La crisis se había desencadenado. Pero la lucha no había hecho más que empezar, llena de vacilaciones. "La fe católica me da explicaciones a lo que me pregunto...; sin embargo, ¿por qué no me decido a que me aclaren las demás cosas?".

En su vida moral seguía haciendo lo que le apetecía. Deseaba salir de aquella situación, pero, a la vez, se sentía incapaz. "Si uno se deja llevar por esas pasiones, al principio se convierten en una costumbre, pero luego en una esclavitud...".

Era un esclavo de esas pasiones, lo reconocía. Por eso, el tiempo pasaba y Agustín se resistía a cambiar. "Deseaba la vida feliz del creyente, pero a la vez me daba miedo el modo de llegar a ella". "Pensaba que iba a ser muy desgraciado si renunciaba a las mujeres...". "¡Qué caminos más tortuosos! Ay de esta alma mía insensata, que esperó, lejos de Dios, conseguir algo mejor. Daba vueltas, se ponía de espaldas, de lado, boca abajo..., pero todo lo encontraba duro e incómodo...".

Agustín va poco a poco logrando dominar mejor sus pasiones y su soberbia, pero se encuentra con otro poderoso enemigo: "Me daba pereza comenzar a caminar por la estrecha senda". "Todavía seguía repitiendo como hacía años: mañana; mañana me aparecerá clara la verdad y, entonces, me abrazaré a ella".

El proceso de su conversión pasó -según contaría él mismo en su libro "Las Confesiones"- por multitud de pequeños detalles. El giro definitivo se produjo un día de agosto del año 386, en que recibió la visita de su amigo Ponticiano. Tuvieron una animada conversación. En un momento dado, Ponticiano le contó la historia de un monje llamado Antonio, y luego, viendo el creciente interés de Agustín, una anécdota suya personal. Le contaba esas cosas con intención de acercarle a Dios, pero probablemente no sospechaba el fuerte influjo que sus palabras producían en Agustín. "Lo que me contaba Ponticiano me ponía a Dios de nuevo frente a mí, y me colocaba a mí mismo enérgicamente ante mis ojos para que advirtiese mi propia maldad y la odiase. Yo ya la conocía, pero hasta entonces quería disimularla, y me olvidaba de su fealdad". "Me puso cara a cara conmigo mismo para que viese lo horrible que era yo."

Mientras su amigo hablaba, Agustín pensaba en su alma, que encontraba tan débil, oprimida por el peso de las malas costumbres que le impedían elevarse a la verdad, pese a que ya la veía claramente. "Habían pasado ya muchos años, unos doce aproximadamente, desde que cumplí los diecinueve, desde aquel año en que por leer a Cicerón me vi movido a buscar la sabiduría."

"Había pedido a Dios la castidad, aunque de este modo: "Dame, Señor, la castidad y la continencia, pero no ahora", porque temía que Dios me escuchara demasiado pronto y me curara inmediatamente de mi enfermedad de concupiscencia, que yo prefería satisfacer antes que apagar." "Se redoblaba mi miedo y mi vergüenza a ceder otra vez y no terminaba de romper lo poco que ya quedaba".

Ponticiano terminó de hablar, explicó el motivo de su visita, y se fue. El combate interior de Agustín se acercaba a su final. Cada vez faltaba menos, pero "podía más en mí lo malo, que ya se había hecho costumbre, que lo bueno, a lo que no estaba acostumbrado."

Se decía: "¡Venga, ahora, ahora!". Pero cuando estaba a punto... se detenía en el borde. Era como si los viejos placeres le retuviesen, diciéndole bajito: "¿Cómo? ¿Es que nos dejas? ¿Ya no estaremos contigo, nunca, nunca? ¿Desde ahora ya no podrás hacer eso... ni aquello? ¡Y qué cosas, Dios mío, me sugerían con las palabras "eso" y "aquello"!". Los placeres seguían insistiéndole: "¿Qué? ¿Es que piensas que vas a poder vivir sin nosotros, tú? ¿Precisamente tú...?". Miró a su alrededor. Muchos lo habían logrado. "¿Por qué no voy a poder yo -se preguntó- si éste, si aquel, si aquella, han podido?".

Salió con su amigo Alipio al jardín de la casa. "¡Hasta cuándo -se preguntaba-, hasta cuándo, mañana, mañana! ¿Por qué no hoy? ¿Por qué no ahora mismo y pongo fin a todas mis miserias?". Mientras decía esto, oyó que un niño gritaba desde una casa vecina: "¡Toma y lee! ¡Toma y lee!". Pensó que Dios se servía de ese chico para decirle algo. Corrió hacia el libro, y lo abrió al azar por la primera página que encontró. Leyó en silencio: "No andéis más en comilonas y borracheras, ni haciendo cosas impúdicas. Dejad ya las contiendas y peleas. Revestíos de Nuestro Señor Jesucristo, y no busquéis cómo contentar los antojos de la carne y de sus deseos."

Cerró el libro. Esa era la respuesta. No quiso leer más, ni era necesario. "Como si me hubiera inundado el corazón una fortísima luz, se disipó toda la oscuridad de mis dudas". Cuando se tranquilizó un poco se lo contó a Alipio, que quiso ver lo que había leído. Se lo enseñó y su amigo se fijó en la frase siguiente del texto de la Escritura, en la que no había reparado. Seguía así: "Recibid al débil en la fe".

"Después entramos a ver a mi madre, se lo dijimos todo y se llenó de alegría. Le contamos cómo había sucedido, y saltaba de alegría y cantaba y bendecía a Dios, que le había concedido, en lo que se refiere a mí, lo que constantemente pedía desde hacía tantos años, en sus oraciones y con sus lágrimas".

A los pocos meses, en la Vigilia Pascual, recibieron el bautismo Agustín, su hijo y su amigo. Años después, escribiría: "Tarde te amé, Belleza, tan antigua y tan nueva, ¡tarde te amé! Estabas dentro de mí, y yo te buscaba por fuera... Me lanzaba como una bestia sobre las cosas hermosas que habías creado. Estabas a mi lado, pero yo estaba muy lejos de Ti. Esas cosas... me tenían esclavizado. Me llamabas, me gritabas, y al fin, venciste mi sordera. Brillaste ante mí y me liberaste de mi ceguera... Aspiré tu perfume y te deseé. Te gusté, te comí, te bebí. Me tocaste y me abrasé en tu paz".

El camino de San Agustín hacia la conversión refleja muy bien la tendencia de todo hombre a retrasar las decisiones que vemos bastante claras con la cabeza pero a las que se opone la resistencia de nuestras malas costumbres o pasiones. Su relato autobiográfico es uno de los mejores testimonios que se han escrito sobre los problemas, angustias y búsquedas que supone la lucha contra esa resistencia interior. Una lucha que acabó en victoria, y que ha dejado a la humanidad la memoria de un personaje tan insigne como San Agustín, un gran pensador y un gran santo, cuyos escritos filosóficos y teológicos constituyen una referencia ineludible en la historia del pensamiento.

Muchas veces, las llamadas de Dios chocan contra ese muro en nuestro interior, que retrasa nuestras respuestas, desvía nuestra mirada y nos hace repetir, como Agustín: ¡mañana!, ¡mañana! Muchas veces ese "mañana" acaba por ahogar en su mismo nacimiento la voz del Señor. De ahí la necesidad de luchar contra el mal de la indolencia, contra esa falta de reacción ante el frío y el calor que circundan a la persona, y que llegan a dejarla en una situación de indiferencia, de letargo inútil que le impide salir de sí misma para emprender acciones arriesgadas, pese a desearlo profundamente.

-Pero las cosas importantes necesitan un tiempo de maduración.

Si nos tomamos tiempo para considerar con calma las cosas en la presencia de Dios, para reflexionar y obrar con madurez y libertad, eso es algo no solo prudente sino lógico y necesario. Pero si nos tomamos ese tiempo para ver si así se diluyen las cosas y se pierde la voz del Señor en el ruido de fondo de nuestra vida, entonces nos estamos engañando, como explicaba San Agustín. Quizá entonces, a ese "mañana, mañana..." haya que encararse pensando si no es nuestro "hoy" precisamente el que nos pide Dios.

Además, todos esos "mañanas" no podemos tenerlos tan seguros. San Luis Gonzaga murió a los veintitrés años, San Estanislao de Kostka a los dieciocho, San Juan Berchmans a los veintidós, Santa Teresa de Lisieux a los veinticuatro, y así muchos más. Dios puede llamar a cualquier edad, pero si nos llama en la juventud, hemos de agradecerlo como una predilección muy especial. Algunos piensan lo contrario, y creen que es mejor dejar pasar esos años, disfrutar de la juventud lejos de responsabilidades y compromisos, pero quienes han descubierto pronto esa llamada saben que no se cambian por nadie.

Además, si se entiende bien lo que supone descubrir la vocación, es decir, conocer el designio de Dios para nuestra vida, lo propio no es la espera, sino la esperanza. Hemos de fomentar la esperanza de ese encuentro con Dios. La espera puede aguardarse durmiendo, la esperanza, caminando. La espera es un sillón; la esperanza, una camino en progreso. La espera, un refugio cómodo; la esperanza cristiana, una virtud aguerrida.

-Pero no se puede meter prisa.

Con el frío, muchas plantas se hielan. Y así pasa con tantas vocaciones que dejan pasar el tiempo sin responder a Dios. Si lo consideramos en el silencio de la oración, quizá encontremos que los tiempos de Dios implican un sentido de urgencia. Si pensamos en tantas personas que aún no conocen a Dios, en todas las que le conocen pero no le aman, y en todas las que le odian, y en las que mueren sin haber oído siquiera hablar de Él, quizá entonces entendamos que puede haber algo de esa urgencia divina.

No es cuestión de meter prisa a nadie, sino de asegurar que con el paso de los días y los meses, y quizá los años, no estemos dejando pasar nuestra hora. Hay que pensar las cosas con calma, pero sin eternizarse en la respuesta.

-Pero nunca puede ser buena la precipitación de una respuesta inmediata.

La preparación y la buena disposición no son inmediatas, sino meditadas y maduradas. Pero la respuesta puede ser inmediata, como lo fue, por ejemplo, la respuesta de la Virgen al anuncio del ángel, en esa entrañable escena de la Anunciación. Nadie calificaría de precipitada a Santa María por contestar con su "Hágase en mí según tu palabra" en unos pocos segundos. Los requerimientos de Dios a veces piden una respuesta rápida.

En el Evangelio se lee también que Nuestro Señor encontró a Simón Pedro y a Andrés echando las redes al mar y les llamó: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". "Y ellos, enseguida, dejando las redes, lo siguieron". Y lo mismo sucedió poco después con Santiago y Juan, "que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó. Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron." El Señor les pidió dejarlo todo, y ellos respondieron con prontitud, sabiendo jugarse todo a una sola carta, la carta del amor de Dios.

Es verdad que la respuesta a la vocación puede requerir tiempo. No puede ser el fruto irreflexivo del impulso de un momento. Por eso, el tiempo en el que se plantea la vocación debe ser tiempo de oración intensa, no de dilación cómoda; tiempo de búsqueda y no de olvido; tiempo para responder, no para demorar la respuesta con un mañana engañoso.

Es verdad que siempre cabe "darle otra vuelta más" a nuestras dudas. Es una dilación que puede nacer de la recta prudencia, pero también de las excusas eternas, o de lo que San Agustín llamaba "sus viejas amigas". Pedimos tiempo y calma, ¿para decidir o para olvidar? Así lo relataba San Agustín: "Me encontraba en la situación de uno que está en la cama por la mañana. Le dicen: "¡Fuera!, levántate, Agustín". Yo decía, al contrario: "Sí, más tarde, un poco más todavía". Al fin, el Señor me dio un buen empujón y salí."

Agustín fue un apasionado buscador de la verdad. Al final descubrió que solo en Dios se pueden saciar los deseos profundos del corazón humano. Su historia es una interesante referencia para todos aquellos que, sedientos de felicidad, la buscan recorriendo caminos equivocados y se pierden en callejones sin salida.

"Enredarse"


Una de las mejores novelas de Evelyn Waugh cuenta la historia de un periodista de la Inglaterra victoriana que es enviado por un diario londinense a cubrir las noticias de una guerra en el Este de África.

El reportero sale de la Victoria Station, atraviesa el continente, llega a Egipto y se sube a un tren que le tiene que conducir a su destino. El trayecto es incómodo y largo. Se duerme profundamente, las estaciones van pasando en la oscuridad de la noche, y al despertar se encuentra en una población de mala muerte y muy alejada del escenario de la guerra.

Se hospeda en una pensión, sigue durmiendo, y al día siguiente, desde su habitación destartalada, empieza a teclear en su máquina de escribir unas grandes batallas imaginarias. Acude a la estafeta de correos y envía a Londres la primera crónica bélica para su diario. El director lee aquel relato con fruición y lo coloca a cinco columnas en portada.

Los desafortunados colegas que están cubriendo la guerra verdadera reciben telegramas con serias broncas de sus respectivos editores. No se han enterado de la noticia que la competencia publica tan aparatosamente. Lo mismo ocurre al día siguiente. Y toda la semana. La situación acaba en que los reporteros que informan desde hace meses sobre la guerra verdadera se desplazan en un camión hasta el lugar de los supuestos enfrentamientos armados. Y no encuentran nada. Reina una paz absoluta. Pero da igual. Empiezan también ellos a enviar crónicas sobre una serie de batallas terribles, que crean una gran tensión política en Europa. Finalmente, la guerra se declara allí donde había una paz y una tranquilidad totales.

Toda esta famosa historia puede servirnos para pensar en algunas pequeñas situaciones diarias en las que se exageran unas cosas y se inventan otras, al principio de modo quizá leve, o incluso inocente, pero que se acaban enredando en conflictos nada leves ni inocentes sino realmente dañinos.

Quizá empiezan por un querer “adaptar” un poco la versión real de las cosas, para así quedar mejor, o para justificarse, o para dejar mal a otros, o para satisfacer la envidia o el rencor. Y así, sin haberlo buscado, se generan situaciones con difícil marcha atrás. Lo que quizá empieza como una pequeña mentira piadosa —que nunca lo son— acaba con facilidad en un enredo grande y absurdo.

Casi siempre se parte de una retórica de autoencumbramiento, o de ligereza narrativa, que, cuando uno quiere darse cuenta, le ha llevado a una dinámica irrefrenable de complicación en la que, fácilmente, la verdad es un enojoso escollo que hay que obviar. “No dejes que la verdad te estropee un buen reportaje”, se repite con frecuencia como resumen de esas situaciones. No dejes que la verdad te chafe un estupendo relato que confirma tus teorías o tus sospechas. No dejes que la verdad te cierre el camino hacia un logro que ansías. No dejes que la verdad te perjudique. Son, todos ellos, principios y normas de conducta de muchas personas que, como Pilato, pretenden luego tranquilizar su conciencia recurriendo con displicencia a eso de “¿Y qué es la verdad?”. Lo dicen quizá para así no pensar mucho en que esa actitud contradice lo más íntimo de su naturaleza, pues ya decía Aristóteles que una prueba clara de que la verdad existe es que a nadie le gusta que le llamen mentiroso.

Lo cierto es que si una persona no se acostumbra a cerrar la puerta a esos razonamientos engañosos, es fácil que pronto se convierta en un cínico, más o menos simpático o desenvuelto, pero sin duda lo será. Y como decía Stefan Zweig, una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos siempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud, tan pronto como nos abandona; y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada. La lucha por conservar la libertad interior es en gran parte una lucha por respetar la verdad que está inscrita en la misma naturaleza de las cosas. Es quizá la lucha más consciente y tenaz que debe librar el hombre para no enredarse con los agasajos de la mentira. Y aunque no suela aparecer externamente con tintes de tragedia o de heroísmo, de sobra sabemos que es una lucha decisiva para la vida de cualquiera.

Alfonso Aguiló

"¡No digas mentiras!"


"Papá, me han castigado en el colegio, pero yo no he hecho nada, ha sido Javier, que ha roto una ventana de clase con una piedra. Yo no he sido, te lo prometo". Y tú te lo crees hasta que descubres que el autor fue él y que te estaba mintiendo. Las mentiras ocasionales no tienen por qué ser una preocupación, pero debemos estar alerta si se convierten en un hábito. En ese caso puede ser que nuestro hijo tenga baja autoestima e inseguridad.

¿Cuántas veces nos ha mentido nuestro hijo?. A veces de forma inocente y otras veces con premeditación, los niños mienten. Es casi una manera natural de comunicación para ellos. La mentira en el niño no siempre es fuente de problemas, así que es muy necesario conocer sus motivos y sus causas para poder tratarla mejor.

Nuestros hijos y sus mentiras.

Cuando acusamos a un niño: "eres un mentiroso", debemos ser cautos. Mentir es no decir la verdad, es engañar, y si nuestro hijo miente no siempre lo hace con mala intención.

Los niños pequeños (3 a 6 años) suelen confundir la realidad con la fantasía. Por eso, cuando juegan crean un mundo casi tan real como la vida; les gusta hacer cuentos e inventar historias. En esta edad es cuando nuestro hijo nos hace cómplices de sus juegos, pretende que participemos de su mundo, de su realidad. Los niños crean un juego, un mundo irreal, pero su intención es totalmente inocente, no mienten con malicia.

Cuando nuestros hijos empiezan a tener mayor conciencia de la realidad (a partir de los 6 años) y se dan cuenta de que, a veces, alterando la verdad pueden conseguir ciertos beneficios, empiezan a moldear la realidad para obtener cosas, empiezan a intentar engañarnos y es ahí donde la mentira empieza a ser un peligro.

A medida que el niño va creciendo, es más fácil que recurra a mentiras interesadas (por ejemplo, para evitar responsabilidades por sus acciones). En estos casos, debemos hablar con nuestro hijo y explicarle la importancia y los beneficios de la verdad, la honradez y la confianza.

Al llegar a la adolescencia nuestros hijos descubren que las mentiras pueden considerarse aceptables en algunas situaciones, mienten para proteger su privacidad o para sentirse más libres e independientes.

¿Por qué miente mi hijo?

Si nuestro hijo es pequeño, es probable que sus mentiras se den como parte de un juego, como una fantasía; este recurso desaparecerá a medida que vaya madurando. Al ir creciendo, empieza a mentir por otros motivos:
Exigencia: cuando exigimos y esperamos mucho de nuestros hijos, pueden mentirnos para no defraudar nuestras expectativas.

Imitación: nuestros hijos suelen adoptar el modelo que observan en casa así que, si observan que sus padres mienten, lo considerarán algo normal y habitual.

Miedo: mentir suele ser la mejor manera de evitar un castigo o una reprimenda. Sobre todo cuando nuestros hijos saben de antemano que esa va a ser nuestra actuación. Es la causa más frecuente de las mentiras de los hijos.

Atención: mentir para llamar la atención. Los que lo hacen por este motivo suelen relatar historias con gran entusiasmo, ya que así reciben mucha atención mientras cuentan la mentira. Les sirve para reforzar falsamente su autoestima.

Problemas: algunos adolescentes mienten frecuentemente para ocultar otros problemas más serios, como pueden ser: el sexo, las drogas, el alcohol o el juego. Generalmente, ocultarán dónde han estado, con quién, qué estaban haciendo o en qué se gastaron el dinero.

Nerviosismo: la mentira es una manera de responder a la ansiedad que padece. Oculta un problema "maquillándolo" con otro.

Creencia: cuando el niño se cree sus propias mentiras e intenta convencer también a los demás de que son verdad.

Nuestros hijos utilizan las mentiras como arma defensiva y a nosotros deben servirnos para detectar posibles problemas que ellos no pueden resolver por si mismos. Son peculiares llamadas de auxilio que nuestros hijos nos envían "a su manera".

¿Cómo debemos comportarnos ante las mentiras de nuestro hijo?

Determinar por qué miente y qué le motiva a mentir.

Favorecer la comunicación familiar. Procurar que se sienta cómodo expresando lo que siente, independientemente de lo que diga, y que sea capaz de responsabilizarse libremente de sus actos.

Demostrarle que nuestro cariño por él es independiente de sus opiniones o actos.

Ofrecerle modelos claros de responsabilidad y sinceridad. No podemos decir nosotros "mentiras piadosas" o prometer cosas que no vamos a cumplir.

Inculcarle el valor de la honestidad. Explicarle la diferencia entre fantasía y realidad, y entre verdad y mentira.

No ridiculizarle ni exagerar nuestra reacción ante una mentira. En cualquier caso, hablar con él en privado.

Ser pacientes pero a la vez firmes con nuestros hijos. No seamos demasiados estrictos en cosas que no son realmente importantes y expliquemos claramente el motivo de nuestras prohibiciones. La comprensión de las normas le facilitará el cumplimiento de las mismas y le permitirá valorar las consecuencias de su desobediencia.

Cuando nuestro hijo cuente la verdad, debemos felicitarle por su valentía y procuraremos, dentro de lo posible, relativizar su falta, y demostrarle que seguimos confiando en él.

Es importante que nuestros hijos vean que es mejor decir la verdad que mentir, principalmente porque hará que siempre confiemos en ellos y por lo tanto les demos más responsabilidades y libertades.

Antes de que la mentira se convierta en un problema más grave, intentemos prevenir y tratar sus motivos y sus causas. Si logramos entenderlos, seguramente renunciarán a este hábito de mentir. Si no llegara a desaparecer, lo más recomendable será buscar orientación profesional.

Elisenda Canals Solla
Psicóloga clínica

10 ateos cambian de autobús




Este es el título de un libro de bolsillo de gran actualidad. José Ramón Ayllón es el autor de ésta obra que nos muestra la conversión de diez personas que destacaron en diferentes áreas de la vida.

La publicidad atea en los autobuses de diversas ciudades del mundo ha inspirado al autor y ha resumido en pocas páginas la vida de diez famosos que descubrieron a Dios después de haber pasado por una época de ateísmo.

Francis Collins, Ernesto Sábato, Fiodor Dostoievski, Tatiana Goricheva, C.S.Lewis, André Frossard, Edith Stein, Vittorio Messori, Narciso Yepes y Gilbert K. Chesterton son los protagonistas del libro. Sus diversas profesiones y los modos diferentes mediante los cuales llegaron a encontrar a Dios en sus vidas nos demuestran que el ser humano lleva en su alma el deseo innato de encontrar sentido a su vida, que la pregunta sobre el propio ser, sobre su fín último y sobre la eternidad es constante en la vida de cualquier persona, sea de la época que sea y tenga la profesión que tenga.

Muchos han sentido la presencia de Dios después de una búsqueda incesante de la verdad, otros lo han descubierto en un momento inesperado, cómo si su conciencia hubiese despertado en un instante, después de muchos años de estar dormida, algunos cuentan que no pensaban ni les preocupaba la existencia de Dios, que vivían totalmente ajenos a él, pero de pronto sintieron en su interior una llamada que les hizo vibrar y se adentraron en el conocimiento del Creador, todos ellos han sentido un amor tan inmenso al Sumo Hacedor que lo han proclamado a los cuatro vientos, porque después de las tinieblas han visto la luz, ellos han podido bajarse del autobús del ateísmo.

Un autobús que les conducía por senderos oscuros y tortuosos, con las luces apagadas, con un calor asfixiante que les ahogaba, la ruta era insegura y tenebrosa, los obstáculos se hacían insalvables, el camino no tenía sentido, no llevaba a ninguna parte, el final del trayecto se intuía lúgubre y sin esperanza. Cuándo cambiaron de autobús su vida se transformó, el nuevo autobús les ha llevado por senderos luminosos llenos de paz y amor, el camino se ha enderezado, la ruta se ha convertido en un alegre caminar, las luces del autobús están siempre encendidas, el final del trayecto enlaza con la verdadera vida, ya no hay temor. Dios está a su lado.

María del Carmen Antoja

¡Mamá, no me estreses!


Quieres que sea el primero de clase, que domine el inglés y el alemán, que sepa montar a caballo y jugar al golf, que se convierta en un genio de la informática... ¿Estás segura de que es lo mejor para él? Los expertos alertan de que ese frenético ritmo de vida es la principal causa de estrés en los niños.

S. Vázquez | telva.com@recoletos.es

La denuncia está en el aire y empieza a cundir la alarma entre los pedagogos y psicólogos infantiles: la cabeza de nuestros niños empieza a padecer overbooking. Según la psiquiatra infantil María Jesús Mardomingo: hoy nuestros hijos tienen que estar haciendo algo permanentemente, mientras aumenta la moda de estimularles desde muy pequeños para que trinfen en esta sociedad tan competitiva.
De hecho, algunos padres ya ponen a sus hijos de 6 meses vídeos de aprendizaje temprano (tipo baby Einstein), les premian a los 2 años por sus notas en pre-lectura y pre-esccritura, y desde los 5 saturan su horario diario con todo tipo de tareas y exigencias.

A la caza del niño perfecto

La voz de alarma se activó hace unos años en Estados Unidos, donde el psiquiatra Alvin Rosenfeld, acuñó los términos harried children (niños apresurados)-para definir a esos niños que se aburren si no están en un estado de aceleración permanente- e hyperparent, para describir a esos padres, que sin mala intención, intentan educar hijos perfectos, competentes y que dominen la mayor cantidad de habilidades y conocimientos. Para lograrlo, les sobrecargan de ocupaciones pero lo único que consiguen es generarles estrés o ansiedad a una edad muy temprana, someterles a una carga de trabajo excesiva fuera del colegio y sin tiempo para jugar.

En su libro Hyperparenting explica: "Los padres llegan a pensar que un niño que no recibe estímulos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, esta perdiendo el tiempo. Esa manía por criar pequeños genios suele tener un efecto contraproducente, ya que les priva de una infancia normal y relajada".

Por su parte, el psicólogo norteamericano David Elkind, autor de The hurried child, indica que "cuando instruimos a los hijos en diversas materias a una edad tan temprana les ponemos en riesgo de estrés a corto plazo y de alteraciones de la personalidad a largo plazo".
Como sociedad pensamos que lo mejor es que el niño madure rápidamente y no nos damos cuenta del daño que le estamos haciendo cuando apresuramos su infancia.

Actividades extraescolares: las justas

Lunes y miércoles, inglés; los martes kárate; los jueves, solfeo... A veces, estas agendas saturadas de extras se deben en realidad a las múltiples tareas de los padres y otras, a ese afán desmesurado de preparar a los hijos para el futuro.
Para los expertos las actividades extraescolares deben elegirse siempre en consenso y en función de cómo sea el niño: su edad, su temperamento, su interés por determinadas cosas, su capacidad de aprendizaje...Por ejemplo, para los muy perezosos, cualquier ejercicio adicional puede ser un buen estímulo para mejorar su esfuerzo, mientras que para los muy activos a lo mejor convienen ejercicios más pausados.

Es decir, el tiempo de aprendizaje y ocio del niño debe estar equilibradoque no le sobren obligaciones y que le falten válvulas de escape. "la infancia no puede estar llena de contenidos de trabajo. Esa fiebre por preparar a los hijos va en contra de la forma natural de aprender en la infancia. No podemos meterles una hiperproductividad continua, planificándoles hasta el último minuto. La niñez es mucho más que una época de preparación para el futuro", sostiene Petra María Pérez, catedrática de Antropología de la Educación de la Universidad de Valencia.

Jugar no es perder el tiempo

"Además muchas veces les exigimos que sean buenos en todo lo que hacen y creándoles la necesidad de que sean excelentes en muchas areas distintas. Y nos olvidamos de que, generalmente, los empollones de la clase no son los que consiguen más éxito en la vida. Suelen faltarle habilidades sociales, estrategias para superar la frustación o iniciativa, precisamente esas cosas que se aprenden en el juego entre iguales", añade Petra María Pérez.

Actualmente, para los psicólogos infantiles, el entretenimiento pasivo -el abuso de videojuegos, ordenadores, televisión, teléfono móvil...- también amenaza una una de las actividades más educativas y menos valoradas de la infancia: el juego espontáneo, en el que los niños crean sus propias normas y pueden desarrollar su imaginación y su creatividad, su destreza manual y sus aptitudes físicas, cognitivas y emocionales.
Si además el juego es en grupo, las consecuencias son aún mejores: el niño aprende a compartir, negociar, resolver conflictos o defender sus puntos de vista.

Los expertos coinciden en señalar que, hoy más que nunca, los niños deben aprender a desarrollar su autonomía personal, a estar solos, a entretenerse ellos mismos, a tener tiempo para su vida interior.

"Necesitan tiempo para no hacer nada, que no es un tiempo perdido, sino de gran valor educativo, ya que deben decidir por sí mismos qué quieren hacer para no aburrirse y recurrir simplemente a su imaginación y creatividad", recuerda la psicóloga infantil Virginia Tremols.

DEDICADO A LAS MADRES


Todo lo que siempre necesité saber, lo aprendí de mi madre:

-Mi madre me enseñó a APRECIAR UN TRABAJO BIEN HECHO:
"Si os vais a matar, hacerlo afuera. Acabo de terminar de limpiar!"

-Mi madre me enseñó RELIGION:
"Reza para que esta mancha salga de la alfombra."

-Mi madre me enseñó RAZONAMIENTO:
"Porque yo lo digo, por eso... y punto!!!!"

-Mi madre me enseñó PREVISIÓN:
"Asegúrate de que llevas ropa interior limpia, por si tienes un accidente."

-Mi madre me enseñó IRONIA:
"Tú sigue llorando, veras como te doy una razón para que llores de verdad."

-Mi madre me enseñó a ser AHORRATIVO:
"Guárdate las lágrimas para cuando yo me muera!!!"

-Mi madre me enseñó OSMOSIS:
"Cierra la boca y come!!!!!"

-Mi madre me enseñó CONTORSIONISMO:
"¡Mira la suciedad que tienes en la nuca, vuélvete!"

-Mi madre me enseñó FUERZA Y VOLUNTAD:
"Te vas a quedar sentado hasta que te comas todo."

-Mi madre me enseño METEOROLOGIA:
"Parece que ha pasado un huracán por tu cuarto."

-Mi madre me enseñó VERACIDAD:
"¡¡Te he dicho un millón de veces que no seas exagerado!!"

-Mi madre me enseñó MODIFICACION DE PATRONES DEL COMPORTAMIENTO:
"Deja de actuar como tu padre!!!!!"

-Mi madre me enseñó habilidades como VENTRILOQUIA:
"No me rezongues, cállate y contéstame: ¿por que lo hiciste?"

-Mi madre me enseñó LENGUAJE ENCRIPTADO
"No me, no me... que te, que te..."

-Mi madre me enseñó técnicas de ODONTOLOGIA:
"Me vuelves a contestar y te estampo los dientes contra la pared!!!"

-Mi madre me enseñó GEOGRAFÍA DE ESPAÑA:
"¡Como sigáis así os voy a mandar a uno a Cádiz y al otro a La Coruña!"

-Mi madre me enseñó BIOLOGÍA:
"¡Tienes menos cerebro que un mosquito!"

-Mi madre me enseñó LÓGICA:
"Mamá, ¿qué hay de comer?"" ¡COMIDA!"

-Mi madre me enseñó RECTITUD:
"Te voy a enderezar de un tortazo!!!"

¡¡¡GRACIAS MAMA!!!....

Madre solo hay una....

LA IMAGEN DE MAMÁ

A los 4 años: "¡Mi mamá puede hacer cualquier cosa!"

A los 8 años: "¡Mi mamá sabe mucho! ¡Muchísimo!"

A los 12 años: "Mi mamá realmente no lo sabe todo...."

A los 14 años: "Naturalmente, mi madre no tiene ni idea sobre esto"

A los 16 años: "¿Mi madre? ¡Pero qué sabrá ella!"

A los 18 años: "¿Esa vieja? ¡Pero si se crió con los dinosaurios!"

A los 25 años: "Bueno, puede que mamá sepa algo del tema..."

A los 35 años: "Antes de decidir, me gustaría saber la opinión de mamá."

A los 45 años: "Seguro que mi madre me puede orientar"

A los 55 años: "Qué hubiera hecho mi madre en mi lugar?"

A los 65 años: "¡Ojalá pudiera hablar de esto con mi mamá!"

Veinte reglas para el buen vivir


El Instituto Francés de Ansiedad y Estrés, en Paris, trazó veinte reglas de vida que dicen los expertos que si consigue asimilar diez de ellas, con seguridad aprenderá a vivir con calidad interna:

1) HAGA UNA PAUSA de 10 minutos por cada 2 horas de trabajo, a lo máximo.
Repita estas pausas en su vida diaria y piense en usted, analizando sus actitudes.

2) APRENDA a DECIR NO, sin sentirse culpable, o creer que lastima a alguien.
Querer agradar a todos es un desgaste enorme.

3) PLANEE su día, pero deje siempre un buen espacio para cualquier imprevisto, consciente de que no todo depende de usted.

4) CONCÉNTRESE en apenas una tarea a la vez.
Por mas ágil que sean sus cuadros mentales, usted se cansa.

5) OLVÍDESE de una vez por todas que usted es indispensable en el trabajo, casa, o grupo habitual.
Por más que eso le desagrade, todo camina sin su actuación, a no ser usted mismo.

6) DEJE de sentirse responsable por el placer de los otros.
Usted no es la fuente de los deseos, ni el eterno maestro de ceremonia.

7) PIDA AYUDA siempre que sea necesario, teniendo el buen sentido de pedírsela a las personas correctas.

8) SEPARE problemas reales de los imaginarios y elimínelos, porque son pérdida de tiempo y ocupan un espacio mental precioso para cosas más importantes.

9) INTENTE descubrir el placer de cosas cotidianas como dormir, comer y pasear, sin creer que es lo máximo que puede conseguir en la vida.

10) EVITE envolverse en ansiedades y tensiones ajenas, en lo que se refiere a ansiedad y tensión.
Espere un poco y después retorne al diálogo y a la acción.

11) SU FAMILIA NO es usted, está junto a usted, compone su mundo pero no es su propia identidad.

12) COMPRENDA qué principios y convicciones inflexibles pueden ser un gran peso que evite el movimiento y la búsqueda.

13) ES NECESARIO tener siempre alguien a quien le pueda confiar y hablar abiertamente. No sirve de nada si está lejos.

14) CONOZCA la hora acertada de salir de una cena, levantarse del palco y dejar una reunión.
Nunca pierda el sentido de la importancia sutil de salir a la hora correcta.

15) NO QUIERA saber si hablaron mal de usted, ni se atormente con esa basura mental.
Escuche lo que hablaron bien de usted, con reserva analítica, sin creérselo todo.

16) COMPETIR en momentos de diversión, trabajo y vida entre pareja, es ideal para quien quiere quedar cansado o perder la mejor parte.

17) LA RIGIDEZ es buena en las piedras no en los seres humanos.

18) Una hora de INMENSO PLACER sustituye, con tranquilidad, tres horas de sueño perdido.
El placer recompensa más que el sueño.
Por eso, no pierda una buena oportunidad de divertirse.

19) NO ABANDONE sus tres grandes e invaluables amigas. Intuición, Inocencia y Fe.

20) ENTIENDA de una vez por todas, definitivamente y en conclusión que Usted ES LO QUE USTED HAGA de USTED MISMO.
Piense.. Reflexione... Practique...

Consejos para el buen vivir II


  • Aléjate de la muchedumbre y de su afán infructuoso de fama y oro.
  • Nunca vuelvas la vista, una vez que hayas cerrado tu puerta al deplorable tumulto de la codicia y la ambición.
  • Enjuágate las lágrimas del fracaso, el infortunio. Pon a un lado tu onerosa carga y descansa hasta que tu corazón haya recuperado la calma.
  • Consérvate en paz. Es más tarde de lo que piensas, pues tu vida terrena, en el mejor de los casos, no es más que un parpadeo entre dos eternidades.
  • Desecha todo temor. Nada puede dañarte aquí. Solo tú mismo. Haz aquello que temes y aprecia con orgullo esas victorias.
  • Concentra tu energía. Estar en todas partes es tanto como no estar en ninguna. Sé celoso de tu tiempo, porque es tu mayor tesoro.
  • Recapacita sobre tus metas. Antes de permitir que tu corazón se aficione demasiado a algo, examina la felicidad de que gozan los que ya tienen lo que tú deseas.
  • Ama a tu familia y ten muy presente la ventura. Piensa con cuánto afán la buscarías si no la poseyeras.
  • Haz a un lado tus sueños imposibles y lleva a cabo la tarea que tienes a tu alcance, por desagradable que sea. Todos los grandes éxitos resultan de trabajar y saber esperar.
  • Sé paciente. Los retrasos de Dios no son negativas. Espera. Mantente firme. Ten presente que tu tesoro siempre está cerca. Lo que siembres, bueno o malo, eso será lo que coseches.
  • Nunca culpes a los demás por tu situación. Eres lo que eres por decisión tuya; eso es todo.
    Aprende a vivir en una pobreza honrada si así debe ser, y ocúpate en cosas más importantes que en llevarte oro a la tumba.
  • Nada de hacer concesiones a la dificultad. La ansiedad es la herrumbre de la vida y cuando agregas las cargas de mañana a las de hoy, su peso resulta intolerable.
  • Aléjate de la compañía del quejumbroso y da más bien gracias por tus derrotas. No las sufrirías si no las necesitaras.
  • Aprende siempre de los demás. El que se enseña a sí mismo, tiene por maestro a un necio.
    Sé cuidadoso. No graves tu conciencia. Lleva tu vida como si tuvieras que pasarla en una palestra llena de gente chismosa.
  • Evita la fanfarronería. Si ves en ti algo que te hincha de orgullo, obsérvate de cerca y encontrarás materia más que suficiente para humillarte.
  • Sé sensato. Date cuenta de que no todos los hombres han sido creados iguales, porque no hay igualdad en la naturaleza. Sin embargo, jamás ha nacido un hombre cuyo trabajo no haya nacido con él.
  • Trabaja cada día como si fuera el primero, pero trata con ternura las vidas que tocas, como si todas debieran acabarse a medianoche. Ama a todos, incluso a los que te repudian; el odio es un lujo que no puedes permitirte.
  • Busca a los menesterosos. Aprende que el que da con una mano recogerá siempre con las dos.
  • Consérvate en buen estado de ánimo. Por encima de todo recuerda que se necesita muy poco para llevar una vida feliz. Mira hacia arriba. Camina siempre adelante.
  • Aférrate a Dios con sencillez y recorre en silencio tu sendero hacia la eternidad, con caridad y con una sonrisa.
  • Cuando partas, todos dirán que tu legado fue dejar un mundo mejor que el que tú encontraste.

Consejos para el buen vivir I


  • Cuando digas, "te amo", dilo de verdad.
  • Cuando digas, "lo siento", mira a la persona a los ojos.
  • Jamás te burles de los sueños de los demás.
  • Ama profunda y apasionadamente, puedes salir herido, pero esa es la única manera de vivir la vida completamente.
  • Enfrenta a los desacuerdos, pelea limpio, no ofendas.
  • No juzgues a los demás por sus parientes.
  • Habla lentamente, pero piensa con rapidez.
  • Cuando alguien te haga una pregunta que no quieres responder, sonríe y pregúntale "¿Por qué quieres saber?"
  • Recuerda que el más grande amor y los más grandes logros involucran mayores riesgos.
  • Cuando pierdas, no pierdas la lección.
  • Recuerda la tres Rs: Respeto a ti mismo, Respeto a los demás, y Responsabilidad para todas tus acciones.
  • No permitas que una pequeña disputa dañe una gran amistad.
  • Cuando te des cuenta que has cometido un error, toma medidas inmediatas para corregirlo.
  • Sonríe cuando respondas al teléfono. Quien llama lo podrá escuchar en tu voz.
  • Cásate con una persona que guste de conversar, pues cuando llegue la vejez las habilidades de conversador@ serán más importantes que cualquier otra.
  • Pasa algún tiempo en soledad.
  • Abre tus brazos al cambio, pero no te desprendas de tus valores.
  • Recuerda que el silencio es, a veces, la mejor respuesta.
  • Lee más libros y mira menos TV.
  • Vive una vida buena y honorable. Luego, cuando te hagas viejo y recuerdes el pasado, verás cómo la disfrutas por segunda vez.
  • Confía en Dios, pero cierra bien tu coche.
  • Una atmósfera amorosa en tu hogar es importante.
  • Haz todo lo posible para crear un hogar tranquilo y armonioso.
  • Ante desacuerdos con tus seres queridos, céntrate en la situación presente.
  • No traigas de vuelta el pasado.
    Lee entre líneas.
  • Comparte tu conocimiento. Es una manera de lograr la inmortalidad.
  • Se gentil con el planeta.
  • Jamás interrumpas cuando estés siendo halagado.
  • Ocúpate de tus propios asuntos.
  • Una vez al año visita algún lugar donde nunca hayas estado.
  • Si ganas mucho dinero, disponlo para ayudar a otros mientras estés con vida. Esa es la mayor satisfacción que la fortuna te puede dar.
  • Recuerda que el no conseguir lo que quieres es, a veces, un golpe de suerte.
  • Aprende las reglas, así sabrás como romperlas apropiadamente.
  • Recuerda que la mejor de las relaciones es aquella donde el amor entre dos personas es más grande que la necesidad del uno por el otro.
  • Juzga tu éxito en la medida de lo que tuviste que renunciar para obtenerlo.

“Enseñar a comer bien es una forma más de educar en valores”


Comida rápida, productos light, congelados, transgénicos, ecológicos… Quién iba a decir a nuestros abuelos que algo tan básico como el comer se iba a complicar tanto; o que una terminología tan variada se emplearía para conseguir lo mismo que con su tradicional “potaje”: una alimentación sana. Pero no nos engañemos: el secreto de nutrirse bien sigue consistiendo en “tomar un poco de todo, sin abusar de nada”. Así lo recuerda Iciar Astiasarán, profesora de Nutrición y Bromatología, quien destaca, además, la importancia de la familia en la transmisión de unos saludables hábitos alimentarios.

Autor: Iciar Astiasarán

He comido muchas cosas, algunas que ningún hombre debería comer (por ejemplo, grelos). Algunas cosas no he tenido oportunidad de probarlas (mi lista incluye canguro, delfín, ballena, hormigas y saltamontes) y otras todavía no me he atrevido (los ojos de cualquier bicho) pero estoy trabajando en ello. Lo bueno de poner cierto empeño en comer alimentos diferentes es que descubres cosas que no sabías y nadie te cuenta, como, por ejemplo, que las filloas de sangre son mucho más ricas que las otras. Ahora me encuentro con el crítico de cocina de Vogue, Jeffrey Steingarten, que ofrece su programa de seis pasos para aprender a comer de todo. Lo sabe bien, porque cuando le ofrecieron el puesto tenía varias fobias sobre cocina que le hubiesen limitado en su trabajo.

http://pjorge.com

Cinco consejos infalibles contra la timidez


Todos experimentamos momentos de timidez cuando estamos ante personas que nos intimidan. Aquí le doy algunas sugerencias e ideas útiles que lo ayudarán a superar la timidez y ser capaz de hablar cuando lo necesite para alcanzar sus objetivos...


1. La timidez es un problema para millones de personas de todo el mundo, y desgraciadamente, no hay ningona poción mágica que la elimine ni método de sugestión que funcione para todos por igual.

Si quiere superar la timidez y mejorar su vida social, tiene que ser flexible e intentar varias cosas que puedan servirle a usted particularmente.

Las tácticas que funcionan para algunas personas no son útiles para otras. El sistema de ensayo y error y el deseo de salir adelante son las claves que dan resultado en todos los casos.

2. Las personas tímidas deben practicar sus habilidades conversacionales y nunca salir de casa sin una lista de tópicos de conversación interesantes.

Un buen conversador siempre tiene preparados temas que les puedan interesar a las personas con quienes va a encontrarse en determinada situación.

3. Una idea para comenzar a conversar es preguntar a sus amigos y colegas sobre los planes y actividades que ya hayan mencionado en alguna ocasión. Los sucesos de actualidad, el tiempo y las noticias siempre son buenos temas para entablar una charla.

Esté siempre preparado para cualquier encuentro social. Un poco de planificación previa reducirá enormemente su ansiedad. Seguir estos consejos sencillos lo ayudarán en su lucha por vencer la timidez.

4. Si sufre de timidez extrema, un buen consejo es explicarle el problema a todos aquellos con los que suele encontrarse.

La gente suele ser muy comprensiva y lo ayudará si le explica su inconveniente simplemente diciendo que usted es tímido, sin tratar de granjearse su simpatía.

Existen dos tipos de tímidos:

Aquellos que lo evidencian y tienden a temblar, sudar y sentirse visiblemente incómodos en reuniones sociales, y aquellos que simplemente evitan el contacto ocular, son demasiado callados y tienden a mirar hacia el suelo todo el tiempo.

La persona media puede sacar una conclusión equivocada sobre los tímidos que no evidencian tan claramente su problema (el segundo tipo mencionado). Usted puede parecer distante o arrogante para otros a menos que explique su timidez a aquellos que lo rodean.

5. Mientras se encuentre trabajando para superar la timidez, asegúrese de recompensarse por los pequeños logros en el camino. No tiene por qué ser un gran regalo o una enorme fiesta: simplemente un golpecito en la espalda o alguna pequeñez que a usted le guste cumplirán con el propósito.

Otro consejo contra la timidez, habitualmente desoído, es salir de su rutina para ayudar a otros. La timidez tiende a absorber completamente a quienes la padecen, haciéndolos mirar sólo sus propios problemas.

El esfuerzo para asistir a otras personas en pequeñas tareas o dificultades cotidianas hará maravillas por su autoestima y le dará confianza en la manera de interactuar con otros. Hacer que otras personas se sientan especiales es una forma excelente de disminuir su ansiedad y su dificultad de entablar conversación.

Mientras pone en práctica estos consejos, no se pase del límite: no trate de cambiar todos los aspectos negativos de su personalidad a la vez. Cójalos uno a uno y practique sobre ellos los consejos que le he dado hasta que se conviertan en una conducta natural y habitual.

Luego, pase al siguiente rasgo que desee cambiar. Siga abordando y dominando una habilidad a la vez hasta que haya superado su timidez y aprendido a funcionar en un entorno social