Roland Joffé: "No he sido manipulado por el Opus"



«Es una película sobre el perdón y la reconciliación; sobre cómo traer el amor al mundo; sobre la ausencia de amor y sobre cómo el vacío que deja éste lo ocupan cosas terribles como el miedo, el odio o la desesperación. Es una película sobre la santidad, sobre la experiencia religiosa no solo en las iglesias, sino en el día a día. Lo que me gustó de Josemaría es su convicción de que para ser santo no tienes que retirarte a un convento ni ser cura, sino que es algo a lo que puede llegar cualquiera: la gente normal y corriente. Esto me parece hermoso»

Roland Joffé gesticula mucho mientras conversa. Lo hace rápido y frunciendo permanentemente el ceño. Dispara las palabras con confianza, es rotundo y su mirada es plácida.

Se le nota cómodo ante los periodistas. No en vano, tiene experiencia en la dura labor de lanzar una película (es el director, entre otras, de “La Misión”, 1986) y sabe de la importancia de este trabajo, una obviedad que muchos actores y directores parecen desconocer.

Su próximo trabajo, que se estrenará el 25 de marzo, va a dar que hablar. “Encontrarás dragones” (There Be Dragons) es un ‘biopic’ centrado en la figura de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

A pesar de que Joffé es agnóstico, la cinta está financiada en gran parte por miembros de la organización religiosa. Y da la sensación de que su opinión sobre el personaje no es la misma que antes de adentrarse en este proyecto.

Roland, para empezar, ¿por qué debemos ir a ver tu película “Encontrarás Dragones”

Bueno, perdón porque yo no soy español, pero sí soy un amigo de España. Creo que esta película es sobre algo increíblemente importante para España, para el futuro de España y para todos los españoles. Otra cosa que tengo que deciros es que creo realmente que cuando veáis esta película definitivamente vais a tener una visión diferente sobre muchas cosas importantes para España y también para vuestras familias. ¿Tenéis que encontrar la verdad? Ir a ver la película y la encontrareis.

¿Has sido libre para contar lo que querías contar en “Encontrarás dragones” o el productor ejecutivo, Ignacio Gómez Sancha, miembro supernumerario del Opus Dei, te ha condicionado o tratado de dirigir o influir?

¿Quieres decir que si he sido un robot del Opus Dei, sugieres que he podido ser manipulado en la sombra? Jejejeje, veamos. A la gente le inquieta casi todo, no sé por qué, se ven fantasmas donde no los hay. ¿Por qué inquieta tanto el Opus? No tengo la respuesta, pero no soy del Opus y eso no me impide que me interese conocerles. También los Jesuitas hace doscientos años, o los judíos hace cien inquietaban a muchos. ¿Por qué tanta gente trata de hacer ver que todo el mal que hay en el mundo se debe a la acción de algún grupo? Esa es una forma de huir de la realidad para resolver problemas que son nuestros. Pero me parece una posición intelectualmente pobre. Me he acercado a conocer lo que es el Opus y creo que ellos dejan libertad a cada uno para que piense lo que quiera en política. Una vez que les he conocido creo que mucha gente tiene una idea equivocada por desconocimiento. ¿Que influyen o tratan de influir en la Iglesia Católica? Pues sí, supongo, me parece lógico, es lo que pretenden todas las organizaciones eclesiásticas. Pero si quieres saber si he tenido libertad para escribir y rodar lo que he querido te respondo claramente: sí. Es mi película, no la película del Opus, Ignacio me ha dado libertad plena. Esta película es mi compromiso, mi historia, no han cambiado nada. Y creo que he sido honesto. Soy independiente… Mira, me atrevo a decir que un director tiene menos independencia cuando trabaja para una major que en una película que se produce como se ha producido esta.

¿Eres productor también? ¿Cómo se ha financiado la película?

Sí, lo soy, pero no soy la persona idónea para responder a tu pregunta. Ha habido muchos inversores a título individual. Creo que más de cien personas.

¿Todos del Opus?

Pues no lo creo, pero no lo sé, no me ha interesado saber eso. Una cadena de televisión española (Antena 3) ha comprado los derechos, ¿es del Opus?. No lo sé, pero no creo. Y aunque fueran todos del Opus, no creo que todos en el Opus piensen igual. A mí me han parecido gente normal, los que he conocido. Y mi productor ejecutivo ha sido magnífico, tiene enorme mérito porque nunca antes había hecho una película y debuta con una producción de esta envergadura. E insisto en que no me ha condicionado en mi trabajo, sabía a quién contrataba y para qué.

Roland, he visto la película, pero respóndeme como si no tuviera idea, ¿de qué va “Encontrarás dragones”?

Ufffff. A ver, es una película sobre el perdón y la reconciliación, sobre cómo traer el amor al mundo, sobre la ausencia de amor y sobre cómo el vacío que deja el amor lo ocupan cosas terribles como el miedo, el odio o la desesperación. Es una película sobre la santidad, sobre la experiencia religiosa no solo en las iglesias, sino en vivir cada día. La he hecho desde la convicción de que todos los seres humanos valen lo mismo, todos cuentan y tienen valor, y por lo tanto, todos pueden llegar a ser santos. La vida es una extraordinaria experiencia y cualquier posición para afrontarla es respetable. Lo que es válido para mí puede no serlo para otros. Eso no afecta solo a la religión. Lo que me gustó de Josemaría es su convicción de que para ser santo no tienes que retirarte en un convento ni ser cura, sino que es algo a lo que puede llegar cualquiera, la gente normal y corriente. Esto me parece hermoso. De todo esto va la película. De cómo ser santo no es más que ser una persona que en su día a día trata de influir en cosas positivas en el resto de la humanidad, hacer el bien, ayudar…

Entonces, ¿es una película sobre el perdón o sobre un santo?

Bueno, sobre un santo, sobre el perdón, sobre la idea de la redención, tan importante en el cristianismo, sobre el amor, el amor a Dios y el amor de los seres humanos, sobre qué significa la vida, sobre la imperfección del ser humano… Y ojo, que cuando hablas de un santo no hay que imaginarse a Supermán, que todo lo puede con su capa. Santo puede ser alguien solo a partir de sus acciones, de sus acciones de cada día.

¿Te atrae el cristianismo, a ti, un agnóstico? ¿Qué es el Opus?

La clave del mensaje del cristianismo son el amor y el perdón. Y me parece interesante, me gusta esa ausencia de exclusión, nadie se encuentra fuera de él, eso me parece importante. Muchos hablan de la verdad… La verdad, la verdad, estúpido, no hay una sola verdad, están tu verdad y mi verdad. Y el Opus, ¿qué es el Opus?, pues yo creo que es simplemente un grupo de individuos interesados en una vida espiritual

Hablas de la película y me da la sensación de que has hecho un viaje formidable.

Si, la película es un gran viaje. La vida es un gran viaje que hacemos los hombres y merece la pena reflexionar acerca de si somos capaces de perdonar cada día a los hombres por comportarse como se comportan los hombres. Ningún ser humano es perfecto y el esfuerzo por alcanzar la perfección puede ser precioso. La película es un gran viaje en el que se percibe que todos los aciertos y los errores nos acompañan en nuestro equipaje. Cada uno busca su sitio, su camino, y afrontar este viaje con la mente abierta y buscando hacer el bien ayuda a que las heridas se curen.

Me extraña que no me digas que es una película sobre la Guerra Civil española.

Bueno, es que no es así, aunque evidentemente durante vuestra Guerra Civil se desarrolla buena parte de la acción. En ese sentido la Guerra es un símbolo, en las guerras salen siempre a relucir lo mejor y lo peor de los seres humanos. La Guerra española tuvo mucho eco en todo el mundo. Pero no la afronto con una visión ideológica. Quizá muchos en España se pueden dar cuenta de que sólo conocen una parte de lo ocurrido. Quizá todo fue mucho más complejo de lo que nos dice la historia. Según avanza mi película la gente podrá ver cómo personas que eran enemigas, que luchaban en bandos diferentes con diferencias aparentemente irreconciliables se movían en realidad por razones ideológicas muy parecidas. He tratado de plasmar en la película el deseo de reconciliación, me gustaría que se hablara de la Guerra con posiciones menos sesgadas. No hay nunca una sola verdad. España ha dado vueltas a un círculo criminal y la idea del individuo que está equivocado o no, del fanatismo, es crucial. La responsabilidad de cada uno en sus propios actos.

¿Es la visión de un hombre de izquierdas?

La izquierda y la derecha tienen una visión de lo ocurrido que me parece sesgada, parcial. Por eso es bueno tratar de leer y escuchar a las dos partes para conformarse cada uno su propio criterio. Por ese camino nos aproximaremos más a una versión real de lo sucedido. Y analizando todo no desde el odio, sino desde la comprensión. Respetando a los que murieron, en los dos lados, pero sin buscar ahondar en las diferencias, en los odios, en los rencores, porque así no se construye nada positivo. Creo que es importante para España insistir en esa idea de reconciliación. España es un país maravilloso y nada me gustaría más que quien salga de ver mi película diga que le ha ayudado a reconciliarse.

Sabe que va a ser una película polémica, ¿verdad?

Me gustaría que la gente fuera al cine sabiendo que va a ver una película, y que no vaya con posiciones apriorísticas, unos con me gusta el Opus, los otros con que no; unos con Josemaría era horrible, los otros con que era un santo; unos diciendo que el director es de izquierdas, los otros con que no lo es. Os gusta mucho a los españoles poner etiquetas, jejeje… La vida tiene matices, no siempre las cosas son blanco o negro, no se ha de estar en un extremo u otro.

Hay una secuencia en la que una joven que se confiesa con Escrivá en un parque por temor a entrar en una iglesia le besa al terminar la confesión. ¿Te preocupa cómo puedan reaccionar a esa escena los más conservadores?

Te habrás fijado en la edad de la chica. Es verdad que él es un cura, pero es un chico joven, es cura, sí, pero es un ser humano, como ella. Josemaría es humano, y habrás visto su reacción. No es un problema. Ella es joven. Y él no se martiriza, es cura pero es un ser humano, es un hombre, pero sabe que es un sacerdote que no dice no al sexo porque lo considere algo malo, sino porque ha optado por ese camino, por ser cura. Es un momento muy humano de la película, y es importante para la historia que he querido contar. Es una expresión de humanidad. Me gusta esa escena, sí. Me gusta también la escena cuando atacan los republicanos y están en el metro, porque en ella se evidencia que los seres humanos no son perfectos, nadie ama sin defectos. La película tiene esos momentos “privados”, de espiritualidad, en los que se llora y se ve a gente joven que va a matar a un cura, y se perciben sentimientos trágicos, terribles, en los unos y en cómo lo sufren los otros. He tratado de ser honesto.

http://www.almudi.org

Encontrarás dragones

“There be dragons”, en español “Encontrarás dragones”, es un peliculón que va a dar que hablar en todo el mundo a partir de su estreno previsto para el mes de marzo en España y para mayo en los EEUU de Norteamérica. Supone la vuelta al drama épico de Roland Joffé, un director, guionista y productor agnóstico, que se dice hombre de izquierdas, quien se consagró con “Los gritos del silencio” y “La Misión”. Como sucedió en las mencionadas historias, utiliza en “Encontrarás dragones” a dos personajes, uno real y otro de ficción, y con la técnica de las vidas paralelas que en realidad se entrecruzan, creo que pretende decirnos que cada uno de nosotros somos hijos de nuestras propias decisiones y hemos de vivir con sus consecuencias (abandonar a Dith Pran en manos de los Jemeres Rojos o matar a tu hermano porque se acuesta con tu mujer como Mendoza-Robert de Niro). En este caso, Roland Joffé entra a saco, en un pozo sin fondo de polémica al utilizar como uno de los dos protagonistas a un personaje tan polémico como Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.



Creo que sería bueno, y lo digo por propia experiencia, que primero se hablara de cine al analizar la película. Una vez analizada como lo que es, entremos en el fondo de la historia, y ahí encontraremos división de opiniones en una materia espinosa. Eso es lo que pretendo hacer. En “Dragones…”, Roland Joffé es a la vez co-productor, único guionista y director y, según él mismo dijo en una rueda de prensa en Argentina, también inversor con su propio dinero, es decir, que estamos ante una película cien por cien Roland. Pero lo que me ha resultado interesante es que el productor impulsor del proyecto es un miembro supernumerario del Opus Dei a quien conozco: Ignacio Gómez Sancha, un tipo inteligente, cultivado, que durante años fue abogado de la Bolsa de Madrid, donde trabajó de la mno de Antonio Zoido como presidente y donde compartía Consejo de Administración con Manuel Pizarro, Juan Carlos Ureta y demas capos del mundo financiero. Bien, pues Ignacio de pronto, para sorpresa de todos quienes le conocen, comoció a Roland, hablaron de la historia, abandonó su carrera como abogado y se dedicó de lleno a preproducir esta película. No oculto que seguí el proyecto de lejos, percibiéndolo como una locura destinada al fracaso. El siempre decía que su función en el proyecto no era otra que “crear un espacio de libre creatividad” para Roland. Y a partir de ahí, se puso a trabajar en la búsqueda de la financiación, creó un fondo de capital riesgo con más de 100 inversores, consiguió que entrara en el proyecto Antena 3, encontró a quien pusiera dinero en varios continentes y está a punto de culminar un trabajo cuyo fruto es una formidable película que les ha costado nada más y nada menos que 36 millones de dólares, algo así como 25 o 26 millones de euros.

He tenido el privilegio de aistir a un pase privado de “Encontrarás dragones” en el que compartí sala con amigos como José Mota o Anne Igartiburu. Y lo fundamental para mí es que Ignacio y Roland, tan parecidos como el aceite y el agua, han hecho un peliculón. Y son conscientes de que la polémica va a estar servida. Han tenido en el equipo a cuatro ganadores de un Oscar: Eugenio Zanetti en el diseño de producción; Yvonne Blake, la de “Superman”, en el diseño de vestuario; Stephen Warbeck ha escrito la banda sonora original, sí, el mismo que hizo las de “Billy Elliot” y “Shakespeare enamorado” y Michelle Burke, la misma de “Drácula”, es quien ha tenido en sus manos la responsabilidad del maquillaje.

El reparto es también de primerísima fila. En “Encontrarás dragones” vemos a Charlie Cox (“El mercader de Venecia” y “Casanova”) interpretando a Escrivá de Balaguer; West Bentley (“American Beauty”) da vida a Manolo; Dougray Scott (“Dr. Jekyll y Mr. Hyde” y “Mujeres Desesperadas”) es Robert, el periodista que investiga la vida de Escrivá; la bellísima y formidable Olga Kurylenko (“Quantum of Solace”) interpreta a Ildiko, la joven húngara que forma parte de las Brigadas Internacionales; Rodrigo Santoro (Xerxes en “300″) se mete en la piel de Oriol, el anarquista que dirige la Columna de Hierro; Golshifteh Farahani (la iraní que actuó con Leonardo di Caprio en “Red de Mentiras”) hace de Leila, la mujer de Robert y Derek Jacobi (“Gladiator”) hace de Honorio.

El proyecto es más que interesante y en mi condición de productor me he propuesto ir conociendo las entrañas del mismo para poder contaroslas. Me interesa porque la película me ha parecido formidable; porque no es frecuente que un tipo aparentemente normal que como todo contacto con el mundo del cine había sido un asiduo espectador de las salas madrileñas se convierta en productor de un proyecto tan ambicioso; porque me parece más que interesante como Ignacio, miembro del Opus Dei, pone el proyecto en manos de un hombre como Roland Joffé que está en sus antípodas ideológicas, religiosas y vitales; porque no sólo no soy de Opus sino que mis posición hacia esta Obra es más que crítica, lo mismo que hacia su fundador, Escrivá de Balaguer, y por ello trato de aproximarme al proyecto con ojos abiertos y espíritu crítico; porque quiero saber y que sepáis como se ha hecho la peli, como se ha vivido el rodaje en un equipo como éste, cómo se ha puesto en pie una película tan grande y tan valiente en el sentido de abordar una historia polémica entendiendo que el cine es un espectáculo que ha de entretener, pero que mejor aún si después de disfrutar en la sala muchísimo con lo que ves en la pantalla, despiertas un debate social a partir de un peliculón, como ha sucedido con muchas grandes producciones con un contenido social, religioso o político; porque me interesa conocer los detalles de por qué un tipo como Roland, que ya consiguió este efecto en “Los gritos del silencio” y “La Misión”, se ve atrapado por un personaje como Escrivá; y, en definitiva, porque me gusta investigar las asuntos de actualidad, ir más allá y poder aportaros a vosotros que me leeis todos los detalles posibles de aquellas cosas de las que va a hablar todo el mundo, y a partir de su estreno en marzo,no me cabe duda alguna de que todo el mundo va a hablar de “Encontrarás dragones” con pasión, y me gustaría que vosotros, además de conformar vuestro propio criterio viendo la película, podáis conocer más detalles de una superproducción española que parece de todo menos española.

PS.- Gracias a un lector detecto un error que procedo a recitificar. Yvonne Blake no ganó el oscar por “Superman”, con esta película fue nominada en los premios Saturno de la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, el Oscar lo ganó en 1972 por “Nicolás y Alejandra” y estuvo nominado en 1976 por “Los cuatro mosqueteros”. También tiene cuatro premios Goya por el mejor diseño de vestuario por “Remando al viento”, “Canción de cuna”, “Carmen” y “El puente de San Luis Rey”. Gracias, José Angel, por advertirme de la equivocación.

http://melchormiralles.es

Las niñas quieren ser princesas


En los años ochenta, Joaquín Sabina cantaba «las niñas ya no quieren ser princesas». Era en plena eclosión del feminismo. Hoy, cuando parece haberse alcanzado, si no la cima de la igualdad, al menos una cota elevada, ocurre paradójicamente lo contrario. Vuelven las princesas, pero éstas han perdido la inocencia de los cuentos infantiles. Son princesas de cuentos para mayores.

En el número de diciembre-enero de la revista Vogue la polémica tomó la portada. Tres niñas de entre cinco y siete años desafiaban con actitud provocativa a los lectores, luciendo modelitos, joyas, zapatos de tacón y complementos de Versace, Yves Saint Laurent, Bulgari, Boucheron, Balmain o Louboutin. La publicación de estas fotos le ha valido la dimisión a la directora de Vogue París, Carine Roitfeld, y ha generado una buena polémica. ¿Dónde establecemos la frontera entre la ingenuidad de disfrazarse de mamá y la procacidad de las lolitas? ¿Dónde está el límite ético del periodismo?

Juan Manuel Bellver, corresponsal de El Mundo en París, lo recoge así en su reportaje: «Este juego en el que las hijas deciden robarle la ropa a sus madres y embadurnarse con su maquillaje aparentando ser, por unas horas, unas elegantes damitas, se ha dado toda la vida. Pero la frontera entre lo naif y lo procaz puede ser muy sutil en estos casos y hay quien ha visto en la realización de las fotos poses forzadas, enormes escotes, tacones de aguja y ceñidos vestidos de mujer fatal fuera de lugar a tan tierna edad».

Quizá la reacción de protesta sea el final de un clamor que va in crescendo desde hace algún tiempo.

Preparadas para comprar

Natasha Walter, impulsora del nuevo feminismo, en su libro Muñecas vivientes, publicado hace unos meses, se lamenta: «No me imaginaba que acabaríamos así: las muñecas han tomado la vida de las niñas, e incluso de las mujeres. (…) La división entre el mundo rosa de las niñas y el mundo azul de los niños no sólo sigue existiendo sino que en esta generación se está extremando más que nunca. Vivir una vida de muñeca parece haberse convertido en la aspiración de muchas jóvenes, que en cuanto salen de la infancia se embarcan en el proyecto de conquistar la imagen teñida, depilada y bronceada de una Bratz o una Barbie a base de arreglarse, ponerse a dieta e ir de compras. Sin un cambio económico y político profundo, lo que vemos cuando miramos a nuestro alrededor no es la igualdad que buscábamos; es una revolución estancada».

Peggy Orenstein en La Cenicienta se comió a mi hija, publicación que ve la luz editorial en estos días, relata cómo en el año 2000 un ejecutivo de Disney llamado Andy Mooney acudió a un espectáculo y se vio rodeado de niñas con trajes de princesa hechos en casa. De ahí surgió la línea «Princesa» de Disney, que actualmente coloca en el mercado más de 26.000 artículos de la princesa de Disney, y que en 2009, generó ventas por valor de cuatro mil millones de dólares.

«¿Es todo esto ‘rosa’ realmente necesario?», se pregunta Orenstein. «Sólo si quieres hacer dinero», responde.

Cabe sospechar que detrás de ambos libros subyace la crítica feminista al hecho de que naturalmente niños y niñas sigan prefiriendo opciones de juego diferenciadas. Y es cierto. Sin embargo, también lo es que el bombardeo publicitario es excesivo y reduccionista y que las niñas de hoy desarrollan gustos y asumen poses de mayores demasiado temprano.

Muñecas rotas

El ídolo de muchas niñas de todo el mundo ya no es Minnie Mouse, sino otros personajes más sofisticados de Disney Channel, como Hannah Montana (Miley Cirus) o Sunny entre estrellas (Demi Lovato). Ambas actrices, junto con otras como Lindsay Lohan o, yendo más atrás en el tiempo, Britney Spears, engrosan hoy el estante de las muñecas rotas de Disney y ejercen una poderosa influencia sobre el público infantil.

Cuando alcanzan la pubertad, estas niñas que apenas vieron dibujos infantiles se convierten en consumidoras de revistas para adolescentes y de series como las españolas Física o Química, Al salir de clase, o las americanas Skins o Gossip Girl, donde el culto al físico, la irresponsabilidad de los adultos, el divorcio de los padres, la pérdida de la virginidad y el consumo de alcohol y de drogas, son temas centrales.

Muchas veces estos productos son vistos a través de Internet, en sesiones maratonianas y fuera del alcance de los progenitores, y compartidos en foros y redes sociales. Y aunque a nadie le gustaría vivir sus ajetreadas vidas, sus protagonistas generan empatía en los telespectadores jóvenes y transmiten la sensación de que lo que piensan y hacen es lo normal o lo que está de moda.

Una sociedad erotizada

Zac Alstin, del Instituto de Bioética Southern Cross en Adelaida (Australia), llega al fondo en un reportaje publicado en MercatorNet.com que lleva por título «La defensa de los niños contra la cultura erotizada de los adultos». En él llama la atención sobre la preocupación de instancias como la American Psychological Association, un comité del Senado de Australia o el Ministerio del Interior británico con respecto a la sexualización de las niñas, que relacionan con problemas de salud mental como trastornos alimentarios, baja autoestima y depresión.

El corazón del problema, según Alstin, es que los niños –personas cultural, física y mentalmente demasiado jóvenes como para participar en la cultura sexual de los adultos– se han moldeado y modelado para que coincidan con una cultura de adultos erotizada.

Sin embargo, su raíz está en la sexualización de los adultos. Los medios de comunicación y la publicidad inundan de erotismo la sociedad y la cultura. El sexo vende. En las últimas décadas –observa Alstin– la vida adulta ha sufrido cambios significativos en este contexto. Existen tres factores clave: el retraso de la edad del primer matrimonio, el aumento de la edad de los padres, y la disminución de la edad de la primera relación sexual. «Si los jóvenes pueden esperar a tener su primera experiencia a los dieciséis años, pero se casan y tienen hijos mucho más tarde, es evidente que el sexo no se limita al contexto del matrimonio y la procreación».

Cuando el sexo es parte del paquete de casarse y tener hijos está sujeto a un conjunto más estricto de responsabilidades: ingresos, vivienda, estabilidad, etc. El sexo se convierte en un aspecto más de un compromiso de por vida con otra persona. «Pero si el sexo se separa de todas estas condiciones, nos quedamos con un acto meramente natural y agradable, que está limitado solo por las elecciones y oportunidades de la vida. Esta es la forma idealizada del sexo en el mundo moderno. Todo lo que queda es maximizar el propio potencial, cultivando los atributos sexuales más deseables en la sociedad actual».

Como los mayores

En este marco, la sexualización de los niños genera conflicto, señala Alstin, «porque la visión del sexo que promueve nuestra cultura es tan libre de limitaciones y responsabilidades, que no hay nada, en principio, que disuada o evite que los niños se socialicen en él». Después de todo, «los requisitos para tener relaciones sexuales según esta forma idealizada, no son más que el consentimiento y la oportunidad».

Si en los mayores el sexo se separa del compromiso y de la constitución de una familia, los niños se limitarán a buscar «la apariencia de los ideales sexuales promovidos por nuestra cultura: la moda, el físico, la pose. (…) Nuestra cultura no les exige ser mayores de edad, sólo parecerse a ellos».

Si la sexualización de los niños es una extensión lógica de nuestra cultura sexual actual –concluye Alstin–, la defensa de la inocencia infantil se convierte en un verdadero movimiento contracultural. Una campaña donde se ataque tanto la pedofilia como la hipersexualización de la cultura que nos rodea.

Y esa batalla le toca sobre todo a los padres.

http://www.conoze.com/doc.php?doc=9135