“Los niños pueden llevar una vida paralela en las redes sociales sin saberlo sus padres”




María Jesús Álava Reyes obtuvo un rotundo éxito con uno de sus primeros libros, “La inutilidad del sufrimiento”, en el que enseñaba a no regodearse en el dolor y dar impulso a la vida. Vendió trescientos mil ejemplares y sigue reeditándose.

Tras él vinieron colaboraciones en medios de comunicación y nuevos libros, sobre el trabajo, el amor y los hijos. “La buena educación”, el último, desarrolla algunas de las cuestiones que planteará el miércoles en el auditorio Príncipe Felipe, en la última conferencia del ciclo organizado por el Teléfono de la Esperanza.

¿Cómo son los niños de hoy?Menos libres que hace diez o quince años, más manipulables y vulnerables. Se sienten perdidos ante sus miedos y solos.

Pues algo está mal.No hemos sabido hacer de ellos personas libres y reflexivas y están muy indefensos ante las críticas, por eso el acoso escolar es enorme y tenemos casos de chicas de 18 años que llegan a prostituirse por satisfacer a sus parejas.

Eso resulta increíble.Pues ya está ocurriendo. Cada vez vemos en la consulta a más adolescentes rotos, con 12 o 13 años, porque el chaval que le gustaba no le hace caso o porque están siendo vejados por otros.

¿El entorno tan tecnificado y las redes sociales complican el trabajo de las familias?Los niños, los padres y los educadores lo tienen más difícil porque nunca el medio ha sido tan agresivo. Hay niños de 5 años enganchados al móvil, recibiendo una información que no saben depurar. Los niños pueden llevar una vida en paralelo en las redes sociales sin que los padres lo sepan.

¿La desestructuración familiar tiene algo que ver con todo esto?El problema es que muchos padres actúan con poca madurez y generosidad, no les importa utilizar a los niños para sus intereses, pero desde luego que es mejor vivir con unos padres separados, centrados y felices que en un entorno lleno de agresividad.

¿Hay un repunte machista entre los adolescentes?Nos estamos saltando etapas y los niños viven situaciones para las que no están preparados. Las relaciones sexuales se han adelantado y, como no tienen madurez, las niñas asumen situaciones de absoluta humillación, haciendo permanentemente méritos para que los chicos las acepten. Más del cuarenta por ciento de las adolescentes interpretan como normales conductas vejatorias, que los chicos les griten y les peguen.

¿Y qué hacer?El discurso no sirve y los padres tienen que asumir papeles incómodos; no hay otro remedio. Uno de los grandes dramas contemporáneos es el poco apoyo a los profesores, cuando tenían que ser los principales aliados de las familias. El otro es no saber decir que “no” a los hijos: que no van a salir, que no van a hablar por el móvil, tener respeto a los mayores, ser capaces de no hacer aquello que quieren. No estamos trabajando el autocontrol. La impulsividad es normal, lo que está mal es no enseñarlos a controlarla. Nunca como ahora los padres se habían preocupado tanto por la educación de sus hijos y nunca se han sentido tan perdidos y los niños tan desorientados.

¿Realmente está aumentando el acoso escolar?El paso de niños de 12 años al instituto, con chicos de 18, es una de las mayores barbaridades de estos últimos años. En los colegios pequeños, donde los profesores conocen a los niños, es más difícil que se den situaciones de acoso. En mi consulta hemos visto este año unos mil casos de acoso escolar, hace cinco años eran unos cuatrocientos.

http://thefamilywatch.org/cos/cos-1377-es.php