10 preguntas sobre el sentido de la mortificación cristiana


¿La mortificación cristiana es una especie de masoquismo?

No, porque la mortificación cristiana no busca el dolor por el dolor. No tiene nada que ver con el masoquismo.

La mortificación cristiana no castiga al cuerpo porque lo considere malo frente al alma, que sería buena.

El cristianismo valora profundamente el cuerpo humano.

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¿Por qué el cristianismo valora tanto el cuerpo humano?

Porque el cristianismo sabe que el cuerpo ha sido creado por Dios y, por tanto, es bueno.

Y sabe, además, que el cuerpo ha sido destinado a la inmortalidad y a la gloria, cuando al fin de los tiempos el cuerpo resucite semejante al Cuerpo Glorioso de Jesucristo(cfr. Fil 3, 1; Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et spes, n. 14).

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Entonces, si lo valora tanto ¿por qué enseña la penitencia que es castigar al cuerpo con el sufrimiento?
El sufrimiento de la penitencia cristiana no es un castigo, sino una búsqueda ordenada de unión con Cristo, por amor.

Estamos ante un misterio. No acabamos de entender del todo por qué Dios quiso redimirnos mediante la obediencia y el sufrimiento de Jesús en la Cruz. Pero es así como nos redimió el Señor.

La mortificación voluntaria cristiana es imitación de la mortificación voluntaria de Jesucristo, que padeció por nosotros y nos alentó para que le imitáramos (1 Pt 2, 21); también en la voluntariedad de la búsqueda de la mortificación.

Jesús murió por amor, y murió porque quiso: “Por esto mi Padre me ama porque doy mi vida para tomarla otra vez. Nadie me la quita sino que yo la doy por mi propia voluntad, y soy dueño de darla y de recobrarla”(Io 10, 17-18).

Nosotros podemos unirnos libremente, voluntariamente, amorosamente, a ese sacrificio por amor, si queremos y si Le queremos.

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Pero... ¿tenemos que hacer lo mismo que Jesús?

Jesús nos dijo claramente: Si alguno quiere venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame (Lc 9, 23).

Es decir: el Señor nos invitó expresamente a hacer mortificación voluntaria, y no sólo a aceptar aquellos sufrimientos que llegan sin buscarlos (cfr., por ejemplo, Io 16, 33).

Ese es el sentido de nuestra vida -unirnos a la Cruz de Cristo-, como recuerda santa Teresa:

Que no queramos regalos, hijas; bien estamos aquí; todo es una noche la mala posada. Alabemos a Dios. Esforcémonos a hacer penitencia en esta vida. Mas ¡qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha y no ha de ir al purgatorio! ¡Cómo desde acá aun podrá ser comience a gozar de la gloria! No verá en sí temor sino toda paz. (Camino de perfección, cap. 40, 9).

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¿No bastó con su sacrificio en la Cruz?

Bastó. El Sacrificio de Cristo es suficiente y sobreabundante para la Redención de todo el género humano; y no sólo no son necesarios otros sacrificios, sino que ningún otro sacrificio es agradable a Dios: la Cruz de Jesús y su renovación sacramental en la Santa Misa, es el único Sacrificio de la Nueva Alianza.

El Señor no quiere que hagamos otros sacrificios; sino que nos unamos con nuestro sacrificio, al único Sacrificio: el sacrificio de la Cruz.

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Se dice que la mortificación corporal cristiana es una costumbre de la Edad Media.

San Pablo escribía muchos siglos antes de la Edad Media, en el siglo I: Estoy cumpliendo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia(Col 1, 24).

Por tanto, la mortificación corporal es algo para los cristianos de todos los tiempos: del siglo I, del siglo XIII, del siglo XX y del siglo XXI.

Como recordó el Concilio Vaticano II es uno de los modos de la abnegación en que se ejercita el sacerdocio común de los fieles (cfr. Conc. Vaticano II, Const. Dogm. Lumen gentium, n. 10).

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¿La mortificación perjudica la salud?

La mortificación cristiana nos hace más solidarios con el sufrimiento de millones de personas que padecen todo tipo de enfermedades físicas y morales.

La auténtica mortificación corporal cristiana no debe hacerse nunca de forma desmedida o incontrolada; y por tanto, cuando se vive ordenadamente no perjudica nunca la salud.

La mortificación cristiana sólo perjudica a la pereza, a la blandenguería y a la lujuria (la lujuria, por ejemplo, sí que tiene consecuencias que perjudican gravemente a la salud).

De hecho, las prácticas tradicionales de mortificación en la Iglesia Católica (como el ayuno, el uso del cilicio o de las disciplinas, etc., presentes en la vida de tantos cristianos) son muy poca cosa en comparación con los sufrimientos físicos y morales que han de sufrir diariamente innumerables personas del mundo, por enfermedad, por soledad, marginación, pobreza, etc., con las que la mortificación nos hace más solidarios, de algún modo.

Basta pensar, por ejemplo, en las personas que sufren graves limitaciones físicas, accidentes, etc.

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Muchas personas no entienden el sentido de la mortificación

Muchas personas se mortifican hoy sólo para adelgazar, llegando hasta extremos peligrosos.

Depende de aquello a lo que concedan verdadero valor en esta vida. A los que valoran el deporte no les extraña que hayan personas que hagan grandes sacrificios y renuncias para conseguir determinadas metas deportivas, como hacen los los deportistas de élite.

Otros valoran la estética y se mortifican, día tras día, para adelgazar hasta alcanzar la silueta que desean. ¡Incluso se someten a operaciones de quirófano, con riesgo de sus vidas!

El problema no radica en la mortificación en sí misma, sino en su finalidad.

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¿En su finalidad?

Gran número de jóvenes se esfuerzan y mortifican severamente su cuerpo para alcanzar un logro humano: económico, físico o deportivo.

Hay personas que, igual que hace dos mil años, se escandalizan de la Cruz de Cristo (cfr. 1 Cor 1, 23).

Se escandalizan de que haya cristianos que se mortifiquen, uniéndose a los sufrimientos de Cristo Crucificado y sin embargo no se escandalizan cuando otros se mortifican y se niegan a sí mismos en actividades que exigen altas cotas de renuncia (por ejemplo, para ganar un maratón).

Para entender la mortificación cristiana hay que aceptar la posibilidad de que una persona se esfuerce para alcanzar un fin más alto que un logro deportivo, una buena silueta o una naríz armónica.

Como escribía san Pablo, el atleta es continente en todo, y sólo para alcanzar una corona perecedera; mientras que nosotros la esperamos eterna (1 Cor 9, 25).

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¿Hay más razones para mortificarse?

El hombre experimenta numerosas tendencias opuestas a la dignidad del hombre (soberbia, pereza, concupiscencia de la carne, etc.), que dificultan reconocer la verdad y realizar el bien.

La Revelación divina y la fe muestran el origen de ese desorden interior que hay en el hombre: es el pecado original que, incluso una vez perdonado por Dios, ha privado a la naturaleza humana de la impasibilidad de la que gozaba Adán y además, ha dejado herida esa naturaleza (Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et spes, n. 13).

Esas heridas de la naturaleza, debidas al pecado original, pueden agravarse por los pecados personales, que suelen engendrar vicios.

Pero estas heridas pueden también aliviarse: por la gracia divina, que eleva y sana la naturaleza, y por la mortificación cristiana.

La mortificación cristiana ayuda a rechazar los impulsos desordenados y purifica los actos humanos y al mismo hombre.

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¿Y no basta con mortificarse de vez en cuando, por ejemplo, no comiendo carne el día de Viernes Santo?
Los deportistas no se entrenan una vez al año: saben que la continuidad en el entrenamiento es decisiva: si no se avanza, se retrocede.

La mortificación habitual es un medio de avance espiritual: ayuda a identificarse cotidianamente con Jesucristo.

Es un entrenamiento muy necesario para mortificar los impulsos desordenados cuando se presenten, y ayuda a corregir las disposiciones habituales desordenadas.

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Anillo de compromiso


Un muchacho entró con paso firme en una joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le enseñó uno. El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. Preguntó luego el precio y se dispuso a pagarlo. "¿Se va usted a casar pronto?", preguntó el dueño. "No. Ni siquiera tengo novia", contestó. La sorpresa del joyero divirtió al muchacho. "Es para mi madre. Cuando yo iba a nacer estuvo sola. Alguien le aconsejó que me matara antes de que naciera, pues así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas, muchos. Fue padre y madre para mí, y fue amiga y hermana, y fue maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue yo otro anillo de compromiso, pero será el segundo". El joyero no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que le hiciera al muchacho el descuento aquel que se hacía solo a clientes especiales.

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Ser una persona responsable


A. LA RESPONSABILIDAD: CONDICIONES Y TIPOS

1. ¿Qué es la responsabilidad? Una persona responsable toma decisiones conscientemente y acepta las consecuencias de sus actos, dispuesto a rendir cuenta de ellos. La responsabilidad es la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones, respondiendo de ellas ante alguien. Responsabilidad es la capacidad de dar respuesta de los propios actos.

2. Condiciones para que exista responsabilidad.- Para que pueda darse alguna responsabilidad son necesarios dos requisitos:

libertad.- Para que exista responsabilidad, las acciones han de ser realizadas libremente. En este sentido, ni los animales, ni los locos, ni los niños pequeños son responsables de sus actos pues carecen de uso de razón (y el uso de razón es imprescindible para la libertad).

ley.- Debe existir una norma desde la que se puedan juzgar los hechos realizados. La responsabilidad implica rendir cuenta de los propios actos ante alguien que ha regulado un comportamiento.

3. ¿Responsabilidad ante quién? El hombre responde de sus actos ante quien es capaz de dictarle normas, y esto pueden hacerlo Dios (responsabilidad moral), uno mismo (juicio de conciencia) y otros hombres. A su vez, la responsabilidad ante los demás puede ser de varios tipos: responsabilidad jurídica (ante las leyes civiles), familiar-doméstica (ante la familia), laboral, etc.

B. ¿ES BUENO SER RESPONSABLE?

1. ¿Cómo disminuye la responsabilidad? Disminuye la responsabilidad lo que disminuye la libertad, es decir, lo que entorpece la voluntad y el entendimiento, que son las facultades necesarias para realizar acciones libres. Por ejemplo, la violencia, la ignorancia y el miedo.

2. ¿Es mejor ser poco responsable? No. Es preferible ser hombres libres, dueños de sus actos, capaces de tomar decisiones y de asumir sus consecuencias.

3. ¿Por qué suena mal la responsabilidad? La palabra responsabilidad trae malos recuerdos a la imaginación por varios motivos:

Normalmente sólo se relaciona con errores o castigos, pues cuando la consecuencia de una acción es un premio no suele hablarse de responsabilidad sino de mérito. (En realidad el mérito exige una responsabilidad previa).
Responder ante otros parece ir contra la propia libertad. (Pero ambas cosas van unidas: sin libertad no hay responsabilidad, sólo quien es dueño de sus actos puede responder de ellos).

Responder ante uno mismo es contrario a los propios gustos o comodidades. (Pero ser esclavo de los gustos conduce al egoísmo).
La responsabilidad se ve como opuesta a la diversión. (En realidad sólo se opone al tipo de diversión desenfrenada o sin medida; pues una persona responsable sabe divertirse en los momentos y modos razonables).

4. ¿Qué excusas hay para evitar responsabilidades? Como la responsabilidad suena mal, es frecuente inventarse razonamientos que eviten rendir cuentas. Podemos agruparlos en tres tipos:

Para evitar responsabilidades ante los demás, es frecuente echar las culpas a otro, o bien decir "soy libre y hago lo que me da la gana"; queriendo expresar que no rindo cuentas de mi comportamiento ante nadie. (Obviamente la libertad humana no es así).

Para quitarse responsabilidad ante la propia conciencia, un recurso habitual es evitar reflexionar: aturdir la cabeza hasta que no pueda pensar. Otro sistema es decir "yo paso de todo", o "ningún asunto me importa". (Pero la conciencia intenta protestar ante esta dejadez).

Y las excusas para evitar responsabilidades ante Dios son abundantes. Desde decir que no existe, hasta afirmar que Dios es tan bueno que todo le parecerá bien. (Pero la verdadera bondad desea el bien verdadero).

C. COMO MEJORAR LA RESPONSABILIDAD

1. ¿Cómo ser más responsables? El camino más rápido para mejorar en responsabilidad es apreciar claramente que de nuestro comportamiento dependen cosas grandes. Los hombres con ideales y metas elevadas se responsabilizan enseguida de sus decisiones.

2. ¿Qué cualidades ayudan a la responsabilidad? Hay varias virtudes que se relacionan mutuamente con la responsabilidad. Digamos tres:

Valentía.- Para dar cuenta de los propios actos hace falta un valor capaz de superar el temor al castigo. (Responsabilidad ante los demás).

Humildad.- El orgullo dificulta pedir perdón; mientras que la persona humilde reconoce sus fallos. (Responsabilidad ante uno mismo).

Piedad basada en la filiación divina.- Quien aprecia el gran don de ser hijo de Dios procura que su comportamiento agrade a su Padre. (Responsabilidad ante Dios).

3. ¿La responsabilidad mejora con la edad? Con la edad suelen tomarse decisiones más importantes, y normalmente la responsabilidad aumenta. Pero no mejora por el simple paso de los años, sino por los hábitos que se adquieren.

La lealtad


LEALTAD: Hacer aquello con lo que uno se ha comprometido aun entre circunstancias cambiantes. Un valor sin el cual nos quedamos solos y que debemos vivir nosotros antes que nadie.

La lealtad es una virtud que desarrolla nuestra conciencia. Ella nos conduce profundamente hacia una situación, a través de ésta, y hacia la salida del otro lado, emergiendo como una persona más evolucionada.

La lealtad es un corresponder, una obligación que se tiene con los demás. Es un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. La lealtad es un valor, pues quien es traidor se queda solo. Cuando somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a su etapa más profunda. Todos podemos tener un amigo superficial, o trabajar en un lugar simplemente porque nos pagan. Sin embargo la lealtad implica un compromiso que va más hondo: es el estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no solo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso más profundo con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma.

La lealtad es una llave que nos permite tener auténtico éxito cuando nos relacionamos. La lealtad es un valor que no es fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios. Y lo que acaba ocurriendo es que nadie confía en ese tipo de personas.

La lealtad es esencial en la amistad. Los conocidos se hacen amigos a través de la lealtad mutua. La lealtad es un esencial en la amistad que se ha desarrollado en el compromiso de corazones entre dos personas. En una relación de corazón a corazón la lealtad desarrolla la confianza mutua.

Es nuestro deber el ser leal a aquellos que dependen de nosotros: familia, amigos, nuestros empleados o nuestro empleador. La lealtad es amor bondadoso en acción. La lealtad es potenciada por la energía que viene hacia nuestro cuerpo al cuidar nuestras actitudes y pensamientos. La lealtad desarrolla nuestra alma en conciencia, transformándonos en la creación más hermosa posible de un ser humano.

Como vemos, la lealtad se relaciona estrechamente con otras virtudes como la amistad, el respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras.

Podemos ver como actitudes desleales:

- Las críticas que se hacen de las personas, haciendo hincapié en sus defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que hacen su trabajo.

- Divulgar las confidencias que se nos han hecho.

- Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo para que se supere.

- Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia.

- El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo.

- Cobrar más del precio pactado.

No basta contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunos puntos:

- En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe de haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela...

- Se deben buscar y conocer las virtudes permanentes para cualquier situación, de otra forma se es “leal” mientras se comparten las mismas ideas.

- La lealtad no es una consecuencia de un sentimiento afectivo, es el resultado del discernimiento para elegir lo que es correcto.

- Si se coloca como valor fundamental el alcance de objetivos, se pierde el sentido de cooperación. La persona que participa en una actividad sólo por el éxito que se tiene, fácilmente abandona la empresa porque las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener los beneficios a que estaba acostumbrado.

- Lo importante es vivir las virtudes por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma.

Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la lealtad.



DE LA LEALTAD

Una preocupación hace bullir mi mente y un dolor ensombrece mi alma. Seres sin escrúpulos de conciencia, que pretenden imponer su voluntad por encima de todo, lograr unos fines -por demás inconfesables- sin reparar en la honestidad de los medios. Ninguno cuenta con el libre albedrío de la persona que pretenden doblegar.

Insultos, amenazas, calumnias..., son sus armas. Armas que poco dicen a favor de quien las utiliza. Alianzas pactadas en la sombra porque no se atreven a obrar a la luz del día. Aprovechar debilidades ajenas para lograr sus objetivos. Jugar descaradamente con lealtades.

Y, en medio de todo este asunto, está en juego mi sentido de la amistad y la fidelidad. Tengo la conciencia muy tranquila. Las ideas muy claras. Sé perfectamente lo que tengo que hacer: caso omiso a quienes no merecen el apelativo de personas. No ignoro que pretenderán atacarme. Se volverán contra mí. Pero tengo a mi favor que han olvidado totalmente contar con mi propio discernimiento y voluntad de acción.

No me importa recibir una serie de golpes, por muy traicioneros que sean, si con ello un amigo se ve libre.

Por mantener incólume una amistad, por evitar un daño a un amigo, me enfrento a quien sea. Porque tengo unos principios más honestos, porque la bajeza y ruindad de algunos no me da miedo, porque no abandono a los míos cuando las cosas se ponen feas... porque, en definitiva, soy leal.

El Papa invita a los fieles a “tomarse en serio” la propia conversión


“No es una decisión moral, sino de fe”

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 de febrero de 2010 (ZENIT.org)

El Papa Benedicto XVI afirmó hoy que la conversión personal de cada uno “significa cambiar de dirección en el camino de la vida: pero no para un pequeño ajuste, sino con una verdadera y total inversión de la marcha”, e invitó a los fieles a “tomarse en serio” este tiempo de Cuaresma.

“Conversión es ir contracorriente”, explicó, exhortando a los presentes a abandonar el actual “estilo de vida superficial” que lleva a la “mediocridad moral”, y apuntar en cambio a “lo más alto de la vida cristiana”.

El Papa dedicó la catequesis de la audiencia general de este miércoles, con los peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI, al significado de las dos fórmulas litúrgicas utilizadas durante el rito de la imposición de la ceniza, que da comienzo a la penitencia cuaresmal.

Respecto a la primera de las fórmulas, “Convertíos y creer en el Evangelio”, el Papa afirmó que la “conversión” es una “palabra que hay que tomar en su extraordinaria seriedad”.

“La llamada a la conversión, de hecho, pone al desnudo y denuncia la fácil superficialidad que caracteriza muy a menudo nuestro modo de vivir”.

“Conversión es ir contracorriente, donde la 'corriente' es el estilo de vida superficial, incoherente e ilusorio, que a menudo nos arrastra, nos domina y nos hace esclavos del mal o en todo caso prisioneros de la mediocridad moral”, explicó.

Con la conversión, en cambio, “se apunta a la medida alta de la vida cristiana, se nos confía al Evangelio vivo y personal, que es Cristo Jesús. Su persona es la meta final y el sentido profundo de la conversión”.

La conversión, añadió el Papa, “no es una simple decisión moral, rectificar nuestra conducta de vida, sino que es una decisión de fe, que nos implica enteramente en la comunión íntima con la persona viva y concreta de Jesús”.

“Es el 'sí' total de quien entrega su propia existencia al Evangelio, respondiendo libremente a Cristo, que primero se ofreció al hombre como camino, verdad y vida, como aquel que lo libera y lo salva”.

El Papa citó su mensaje para la Cuaresma, afirmando que “se necesita humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo 'mío', para darme gratuitamente lo 'suyo'. Gracias al amor de Cristo, podemos entrar en la justicia 'más grande', que es la del amor”.

Respecto a la segunda fórmula, “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”, la palabra de Dios “nos recuerda nuestra fragilidad, incluso nuestra muerte, que es su forma extrema”.

“Frente al innato miedo del fin, y aún más en el contexto de una cultura que de tantas formas tiende a censurar la realidad y la experiencia humana del morir, la liturgia cuaresmal, por un lado, nos recuerda la muerte invitándonos al realismo y a la sabiduría, pero, por otro lado, nos empuja sobre todo a coger y a vivir la novedad inesperada de que la fe cristiana libera de la realidad de la misma muerte”.

“El hombre es polvo y al polvo volverá, pero es polvo precioso a los ojos de Dios”, afirmó el Papa.

“También el Señor Jesús quiso libremente compartir con cada hombre la suerte de a fragilidad, en particular a través de su muerte en cruz; pero precisamente esta muerte, llena de su amor por el Padre y por la humanidad, ha sido el camino para la resurrección gloriosa”.

El pequeño gesto de la imposición de las cenizas “nos revela la singular riqueza de su significado: es una invitación a recorrer el tiempo de Cuaresma como una inmersión más consciente y más intensa en el misterio pascual de Cristo, en su muerte y su resurrección”.

“Camino”, de Javier Fesser, y la verdadera historia de Alexia


Breve biografía

Alexia González-Barros y González nace en Madrid el 7 de marzo de 1971. Era la menor de siete hermanos. Desde los cuatro años estudia en el Colegio “Jesús Maestro” de Madrid, que tiene la Compañía de Santa Teresa de Jesús en Madrid.

En febrero de 1985, poco antes de cumplir catorce años, se le diagnostica un tumor canceroso en las cervicales que, en poco tiempo, la deja paralítica. Durante diez meses sufre cuatro operaciones y duros tratamientos para intentar detener el proceso de la enfermedad pero finalmente fallece en la Clínica Universitaria de Navarra el 5 de diciembre de 1985.

A lo largo de la enfermedad, Alexia manifestó una madurez humana y una vida cristiana muy profunda que le llevó a aceptar con serenidad el dolor, la inmovilidad y la muerte.

A raíz de la publicación de una breve biografía escrita por una religiosa de su colegio, Mª Victoria Molins, la vida y la ejemplaridad de Alexia comienzan a difundirse y un religioso claretiano, el padre Apodaca, anima a los padres de Alexia a dirigirse al arzobispado de Madrid para poner en conocimiento tanto la fama de santidad que estaba adquiriendo su hija, como la existencia de favores atribuidos a su intercesión.
El 14 de abril de 1993, ocho años después de su muerte, se inicia en Madrid la Causa de canonización. El 8 de mayo de 2000, el padre de Alexia entregó en Roma el resultado de la investigación: 11 tomos con más de 4.600 páginas.

En estos años, la devoción a Alexia se ha extendido en todo el mundo, se han editado 9 biografías, traducidas a 11 idiomas y se han recibido más de 100.000 cartas agradeciendo diversos favores.

Acerca de la película “Camino”, de Javier Fesser
La base real de la película: ¿Camino es Alexia?

En la rueda de prensa de presentación de la película, Javier Fesser afirmó que su película era una ficción donde no había nada inventado.
Como el propio director manifestó al diario El País el 31 de julio de 2008, tras leer la biografía de Alexia decidió que “allí había una película”.
Un 80% de la historia que cuenta Camino está extraída de tres biografías publicadas en castellano (Alexia, experiencia de amor y dolor vivida por una adolescente, de Mª Victoria Molins, Alexia: alegría y heroísmo en la enfermedad, de Miguel Angel Monge, Un regalo del cielo, de Pedro Antonio Urbina). En ese sentido, en la película hay escenas literalmente copiadas y diálogos trasladados, pero incluidos en contextos y significados diferentes.. Además, al final de la película, hay una mención explícita a la memoria de Alexia González-Barros.
Sobre esta base real, hay numerosas invenciones que deforman la realidad de la historia y le dan un carácter caricaturesco e insultante para la familia de Alexia González-Barros, que vivió en su momento una experiencia muy dolorosa ante la enfermedad y muerte de una hija, o una hermana, adolescente.

Ciertamente, el mayor problema de la película es su significado global, y no se limita a detalles concretos. Sin embargo, respondiendo a preguntas que se repiten acerca de cuestiones puntuales, se incluyen a continuación algunas aclaraciones:

1. El padre de Alexia: Francisco González-Barros

En la película el padre de Camino-Alexia es un hombre pusilánime, sin firmeza en su fe que muere en un trágico accidente antes que su hija.

La realidad:

El padre de Alexia era un hombre de sólidas convicciones cristianas, que acompañó a su hija en su lecho de muerte, más tarde se hizo supernumerario del Opus Dei, y falleció veinte años después que su hija.

“Tanto mi esposa como yo teníamos una meta muy clara: lograr un hogar luminoso y alegre, recogiendo una frase del Fundador del Opus Dei, donde nuestros futuros hijos pudieran crecer felices para un fin muy determinado: alcanzar el cielo, entendiendo como felicidad vivir la paz y la alegría de un hogar cristiano a pesar de las dificultades, preocupaciones y problemas que la propia vida conlleva”. (Testimonio de Francisco González-Barros, recogido en www.alexiagb.org)

2. La vida cristiana de Alexia

En la película se presenta a Camino-Alexia como una niña manipulada por su madre, especialmente en el terreno religioso y, al final, sin fe.

La realidad:

“Por sus actitudes, comprendía que Alexia estaba muy cerca de Dios, que hablaba al Señor como a un amigo: con confianza. Ella lo ofreció todo, absolutamente todo, sabía que el tesoro que tenía en las manos, tenía que administrarlo bien, con mucho amor, con renuncia total.

¡Cuántas veces habrá repetido ante el sagrario la frase que el Señor suscitó en su alma cuando era muy pequeña: "Jesús que yo haga siempre lo que Tú quieras"!

Nunca se rebeló y mantuvo su alegría y su paz cada día. Fue ella y no la familia quien hizo que todas aquellas cosas tan difíciles se transformasen en normales. Fue ella quien "tiró" de nosotros y nos llevó a su paso, en tanto que ella andaba al paso de Dios”. (Testimonio de Francisco González-Barros, recogido en www.alexiagb.org).

La misma Alexia, pocos días antes de morir, contaba de este modo su experiencia a sus compañeras de colegio:

“Todos los días el capellán me traía la Comunión que tanto me conforta.
(…) aunque no lo creáis, Dios da las fuerzas necesarias y todavía te dan ganas de reír un poquito.
(…) Os vuelvo a repetir que noto lo mucho que rezáis por mí y que me tenéis presente. Decidles a las niñas nuevas que, aunque no las conozco, también las tengo presentes y que tengo muchas ganas de conocerlas. (Carta de Alexia a sus compañeras de colegio antes de morir, recogida en www.alexiagb.org)
3. La madre de Alexia: Ramona (Moncha) González

En la película aparece como una fanática religiosa, manipuladora, sin otros intereses, fácil de convencer con planteamientos pueriles, y obsesionada por controlar a sus hijas.

La realidad:

Era una mujer culta, sumamente amable y educada, cariñosa, decidida a que sus hijos conociesen mundo, aprendiesen idiomas y tomasen decisiones por sí mismos después de estar bien informados. El sentido religioso, la fe, y la aceptación serena de los acontecimientos, formaban parte de los valores que vivía con naturalidad en su ambiente familiar.

“Tanto a mi esposa como a mí, nos importaba mucho su formación humana e intelectual, para que sin uniformidad y según el carácter de cada uno, pudieran ejercer la libertad personal y ejercitarla con plena responsabilidad.

Ni con Alexia ni con sus hermanos los padres hemos tomado determinación alguna que pudiera afectarles sin que les fuese previamente razonada, con ello tratábamos de que fueran adquiriendo criterio. Así Alexia lo adquirió con cierta rapidez y sabía ponerlo de manifiesto cuando llegaba el momento de tomar alguna decisión sobre cualquier tema familiar”. (Testimonio de Francisco González-Barros, recogido en www.alexiagb.org)

4. El “novio” de Alexia

En la película, a Camino-Alexia le gusta un niño que se llama Jesús. Su madre no lo sabe porque ella lo guarda como un secreto. El poner ese nombre al personaje de ficción provoca una buscada confusión entre ese adolescente y la figura de Jesús, Jesucristo, hijo de Dios, a quien la niña se refería en sus conversaciones y oraciones.

La realidad:

A Alexia le gustó un niño que se llamaba Alfonso y que conoció en verano de 1984 en Vall-Llobrega. Fue un amor platónico, de adolescencia, porque nunca llegaron a hablar. Ella se lo contó a su madre que, en este tema, como en tantos otros, era su confidente y cómplice. En una ocasión, su madre le regaló una pegatina que ponía “I love Alfonso”. Al dársela, Alexia comentó sonrojándose: “ ¡Qué cosas tienes, mamá!”.

5. La hermana numeraria

En la película, Camino-Alexia tiene una hermana numeraria que se hizo del Opus Dei por un desengaño amoroso propiciado maliciosamente por su madre, que intercepta su correspondencia. Vive en un centro del Opus Dei en Pamplona.

La realidad:

La hermana de Alexia, Mª José, era considerada por sus compañeras de colegio como una persona muy inteligente, independiente, algo rebelde en su pensamiento, con fuerte personalidad. Pidió la admisión como numeraria a los 22 años y, al enfermar su hermana, vivía en Madrid (donde sigue residiendo). En aquel momento daba sus primeros pasos en el mundo laboral después de terminar dos licenciaturas -Farmacia y Antropología americana- que estudió en la Universidad Complutense.

6. La devoción al ángel custodio

En la película, Camino-Alexia tiene horror a los ángeles de los que le habla su madre porque tiene pesadillas con un espantoso ángel siniestro que la acosa.

La realidad:

Alexia tuvo desde pequeña mucha devoción al ángel custodio al que “bautizó” con el nombre de Hugo y al que acudía con fe. La anécdota de la infancia conocida por su familia y amigos fue así:

“-Un día, poco antes de hacer su Primera Comunión le dijo a su madre:
- Yo quiero que mi ángel custodio tenga un nombre. Eso de llamarle “custodio” como todo el mundo, no me gusta.
- Me parece bien. Y ¿cómo quieres llamarle?
- Hugo-, respondió sin titubear.
- ¿Hugo? –se extrañó su madre- es un nombre muy poco corriente. ¿Por qué Hugo?
- Porque es un nombre perfecto para un custodio”
(Mª Victoria Molins, Alexia: experiencia de amor y dolor vivida por una adolescente).

7. El traslado a la Clínica Universitaria de Navarra

En la película, un sacerdote del Opus Dei convence a su padre, en medio de un forcejeo, de que lleve a su hija a la Clínica de la Universidad de Navarra.

La realidad:

Fue el propio padre de Alexia el que, preocupado por la evolución de la enfermedad, viajó a Pamplona para contrastar el tratamiento y convenció a su familia, después de que un médico de la clínica Puerta de Hierro le dijera: “Si fuera mi hija, la llevaría a Navarra”.

8. La muerte de Alexia

En la película, cuando muere Camino-Alexia, los médicos, enfermeras, sacerdotes y amigos presentes empiezan a aplaudir. En la rueda de prensa de la presentación de la película en San Sebastián, respondiendo a un periodista que le preguntó si había sido exactamente así, Javier Fesser afirmó que sí.

La realidad:

El propio hermano de Alexia lo aclara tras conocer esa afirmación: “Mi hermana Alexia no murió rodeada de aplausos. Murió rodeada de cariño. Cariño de sus seres queridos: padres y hermanos y con el silencio respetuoso de las enfermeras, doctores y enfermos que motu propio se acercaron a la habitación de Alexia. Murió mientras intentábamos tragar nuestras lágrimas, porque –no lo olvides- para nosotros era un verdadero drama el pensar en tener que soportar su pérdida. (Carta abierta a Javier Fesser de Alfredo González Barros, recogida en www.alexiagb.org)

9. El proceso de canonización

En la película -mientras la niña está muy enferma, hospitalizada-, un sacerdote del Opus Dei convence a la madre de que sería conveniente que “ayudara” al proceso de canonización de su hija, que sería así la primera santa de la Obra. Sugiere que se provoque una devoción que parezca espontánea.

La realidad:

Durante la enfermedad, muchas personas del entorno de Alexia admiraban la entereza, la fortaleza, la madurez y hasta la alegría serena con la que sobrellevaba una situación tan inesperada como dolorosa. Su ejemplo de fe y esperanza ayudó a no pocos. Y, tras su muerte, los primeros escritos que narraban el proceso vivido empezaron a difundirse con una rapidez y extensión inusitadas.

“En muy poco tiempo, a partir de su fallecimiento, su fama de santidad se extendió de manera espontánea y generalizada, y es mucha la gente que se siente removida por su ejemplo.

Desde lugares tan diferentes y lejanos, como pueden ser Canadá o Filipinas, de todas partes del mundo, fueron llegando testimonios de almas que se han acercado a Dios.

Obviamente, nosotros, su familia, jamás hubiéramos pensado en nada parecido, aunque sentíamos que Alexia estaba muy cerca de Dios.
Sin embargo, un religioso claretiano nos hizo ver la obligación moral que temamos, como padres, de llevar a cabo la tarea de someter el ejemplo de la vida de Alexia al juicio oportuno de la autoridad eclesiástica. (Testimonio de Francisco González-Barros, recogido en www.alexiagb.org)

Por otra parte, Alexia nunca perteneció al Opus Dei.
Ninfa Watt

Ninfa Watt. Periodista y filóloga, profesora de Ética y deontología profesional en la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca. Teresiana, ex alumna del colegio en el que estudiaron las hermanas González-Barros y amiga de la familia. Ex directora de las revistas Vida Nueva y Pantalla 90, crítica de cine y colaboradora en El espejo de la cultura (COPE), y miembro de SIGNIS.

PARA VIVIR LA CUARESMA


Para no perder el rumbo esta Cuaresma, encontrarás a continuación 20 recomendaciones:

1. Procura ser amable con las personas con quienes convives.
2. Haz un esfuerzo por dialogar en familia sobre aquellos asuntos que convienen al espíritu familiar.
3. Sé atento con tus semejantes, y si conduces, hazlo prudentemente.
4. Recorta las horas de televisión y amplia las de reflexión y oración.
5. Haz alguna lectura que te ayude a profundizar tu fe.
6. Controla tus apetitos: dulces, refrescos, tabaco, alcohol y sé más libre.
7. Dedica algún tiempo diario a la lectura de la Palabra de Dios.
8. Lucha contra el malhumor y la tristeza. Saborea lo bello de la vida.
9. Presta mayor atención a las personas que a las cosas. En especial quienes más lo necesitan: ancianos, enfermos, necesitados. Trátalos con cariño.
10. Comparte tu dinero un poco más con otros que tienen menos, a prescindiendo de caprichos, chucherías, aperitivos, etc.
11. Mejora en el trabajo, consciente de tu ideal cristiano.
12. Cuida la naturaleza como don de Dios, evitando todo desorden.
13. Evita la crítica negativa, viendo y hablando de lo positivo que puedes descubrir en cada semejante.
14. Disminuye el consumo de alcohol y si alguien cercano se excede, ayúdale a planteárselo e intentar superar el vicio.
15. Fomenta la paz a tu alrededor. Prescinde de enfados, violencias, malos modales, groserías, insultos, etc.
16. Participa más en los actos y celebraciones de la Comunidad y de los Sacramentos.
17. Di la verdad. Habla claro, sin hipocresías ni mentiras.
18. Intenta hacer felices a los tuyos, con tus detalles y cariños.
19. Reduce tu tiempo de uso del móvil o minimiza el envío de mensajes SMS.
20. Haz un propósito concreto, signo principal de tu ejercicio cuaresmal, de tu primera atención; y participa en todas las celebraciones de Cuaresma y Pascua.

10 Consejos para ser positivo y actuar positivamente



¿Cómo actúa la gente que tiene éxito? ¿Cómo son positivos? ¿qué ideas, qué métodos siguen? El staff of Investor’s Business Daily hizo un seguimiento de las personas con éxito en la vida, especialmente en el mundo de los negocios y en el ámbito profesional y laboral.. Y estos son los diez consejos estrella:

La forma de pensar es clave. Cómo piensas es determinante. Al respecto, "pensar positivamente en cada momento da una ventaja fundamental. Al respecto se deben visualizar éxitos no fracasos. Se debe evitar gente negativa y ambientes negativos. Eres lo que piensas.

Decide tus propios sueños y objetivos. Sé concreto a la hora de fijar tus objetivos. Por ejemplo no digas "me gustaría empezar a hacer ejercicio este mes" sino "voy a empezar a hacer ejercicio este mes". Haz un plan meticuloso y cúmplelo.

Pasa a la acción. Los objetivos por sí solos no tienen sentido sino se pasa a la acción para hacerlos realidad. Simplemente ponte a ejecutarlos sin vacilar. En el ejemplo anterior: Compra tu ropa de deporte, apúntate al gimnasio y controla el rendimiento creciente de tus dos primeras semanas..

Nunca dejes de aprender. Nunca pares de aprender, Toma clases, lee libros, participa en grupos, adquiere nuevas habilidades continuamente. .

Sé persistente y trabaja duro. Alguna vez habrás oído la expresión "el camino del éxito es una maratón, no un sprint". Mantén tu objetivo, lucha por él y trabaja duro de forma persistente. No te rindas.

Aprende a analizar los detalles. Obtén todos los hechos, pide todos los datos, todas la variables claves. Esto te ayudará a tomar las decisiones más sabias. Aprende de tus errores, pero no dejes que te batan.

Centra tu tiempo y dinero. Cuando creas en algo, pon toda tu atención y energía en ello. No dejes que la gente te distraiga.

No temas ser innovador. Sé diferente, intenta ser innovador. El mundo se mueve continuamente, progresando. No pares tu mundo. Ten ideas propias sobre lo que tiene éxito idea. No sigas la multitud.

Comunícate con la gente de forma efectiva. Una persona no es una isla. Comunica tus pensamientos y tus deseos de forma sincera. Anima a terceros a comunicarte de forma sincera contigo. Practica el entendimiento y la motivación con la gente.

Actúa con honradez. Toma la responsabilidad de lo que haces. Nunca hagas trampas o mientas. Cuando hagas una promesa manténla. Cuando cometas un error admítelo.

Los ojos y la mirada. Miradas que hablan. Sinceridad.


Dice el Sabio que a menudo se conoce por los ojos lo que uno lleva en el fondo del alma, su bondad o su mala disposición (Eclo 19, 29); y si bien no es enteramente seguro, sí suele ser una señal bastante corriente. Por esto, uno de los primeros cuidados que hay que tener en cuanto a lo exterior, es el de componer los ojos y regular el modo de mirar.

La persona que quiere hacer profesión de humildad y modestia y tener un exterior formal y sereno, tiene que conseguir que sus ojos sean dulces, pacíficos y comedidos.

Aquellos a quienes la naturaleza les ha negado esta ventaja y no gozan, por tanto, de dicho atractivo, deben esforzarse por corregir tal carencia mediante cierta compostura risueña y modesta, cuidando que sus ojos no resulten más desagradables [aún] por su negligencia.

Los hay con ojos terribles, que revelan un hombre encolerizado o violento; otros los tienen excesivamente abiertos y miran con osadía: es señal de espíritus insolentes, que no respetan a nadie.

A veces algunos tienen ojos extraviados, que nunca se detienen y miran sin parar a un lado y a otro: es típico de espíritus ligeros. Otros, en alguna ocasión, tienen los ojos tan fijos en un objeto que parece que quieren devorarlo con la mirada; y, no obstante, sucede a menudo que tales individuos no prestan la mínima atención al objeto que tienen delante: de ordinario son personas que están pensando intensamente en algún negocio que les interesa mucho más; o bien divagan sin detener su mente en cosa concreta.

Los ojos y la mirada. Miradas que hablan. Sinceridad.Hay otros que miran al suelo fijamente, y a veces incluso alternativamente, a los lados como quien busca algo que acaba de perder: son espíritus inquietos y desconcertados, que no saben qué hacer para salir de su desazón.

Estas diversas maneras de fijar los ojos y de mirar son enteramente opuestas a la cortesía y a la distinción, y no se las puede corregir sino manteniendo el cuerpo y la cabeza derechos, con los ojos modestamente bajos, y procurando conservar un exterior natural y simpático.

Si es impropio llevar la vista muy elevada, también lo es llevarla muy baja.

Se puede adoptar respecto a los ojos la norma de tenerlos medianamente abiertos, a la altura del cuerpo, de modo que se pueda percibir distinta y fácilmente a todas las personas con las que se está. No se debe fijar la vista sobre nadie, particularmente sobre las personas de sexo diferente o que sean superiores; y, al mirar a una persona, deberá ser de modo natural, dulce y honesto, tal que la mirada no delate ninguna pasión ni afecto desordenado.

Es muy descortés mirar de través, ya que es signo de desprecio, cosa que no puede permitirse. Produce mala impresión mover continuamente los ojos, guiñarlos una y otra vez, todo lo cual es índice de poco juicio.

No es menos contrario a la urbanidad que a la misericordia, el mirar con curiosidad y ligereza todo lo que se ofrece y debe procurarse no mirar demasiado lejos y sólo delante de sí, sin volver la cabeza y los ojos de un lado a otro. Pero como el espíritu del hombre le impulsa a verlo y saberlo todo, es muy necesario velar sobre sí mismo para abstenerse de ello, dirigiendo a menudo a Dios estas palabras del Profeta Rey: Dios mío, desvía mis ojos y no permitas que se paren a mirar cosas inútiles.

Es muy descortés mirar por encima del hombro, volviendo la cabeza: hacerlo es despreciar a las personas presentes. Dígase lo mismo de mirar por detrás o por encima de la espalda de otra persona que lee o tiene alguna cosa, para enterarse de lo que lee o tiene.

Hay defectos, con relación a la vista, que manifiestan tanta vulgaridad o ligereza que, de ordinario, sólo los niños o los escolares pueden caer en ellos. Por chabacanos que sean, nadie extrañe el que figuren aquí, con el fin de que los niños se guarden de ellos y de que se les pueda vigilar para impedir que se entreguen a los mismos.

Los hay que hacen muecas para parecer horribles, otros remedan a los bizcos o bisojos para provocar la risa. Los hay que levantan los párpados con los dedos; otros miran cerrando un ojo, como los ballesteros cuando apuntan. Todos estos modos de mirar don descorteses e indecorosos. No hay personas razonables ni niños educados, que no consideren estas muecas indignas de un hombre cuerdo.

http://www.protocolo.org/familiar/virtudes_modales_y_educacion/los_ojos_y_la_mirada_miradas_que_hablan_sinceridad.html

Capacidad de admiración


Como ha escrito Miguel Angel Martí en su ensayo titulado La admiración (Eunsa, 1997), todo hombre, por el mero hecho de serlo, se siente llamado a interpelarse y a interpelar la realidad que le rodea; y sin admiración, su vida se convierte en algo anodino, termina perdiendo sentido.

No es la vida quien enseña, lo que realmente enseña es la lectura que nosotros hagamos de ella. No es suficiente ver las cosas, es necesario mirarlas bien para descubrir ese algo de nuevo que siempre llevan consigo, y se necesita tener un alma joven y una sensibilidad bien cultivada para mantener el espíritu receptivo a esos guiños con que la realidad nos sorprende de continuo.

También es vital aprender a admirarnos de las personas. No se trata de confundir la admiración con la ingenuidad, ni de tener una visión bobalicona de la vida. Se trata de ver con buenos ojos a la gente. Si logramos fijarnos un poco más en los aspectos positivos de cada persona, tendremos oportunidad de admirarlos, y con ello, les haremos y nos haremos mucho bien.

Para no admirarse
¿Y qué obstáculos hemos de superar para admirar a una persona que conocemos? El primer obstáculo es el acostumbramiento, que incapacita —si uno no se resiste a él— para ver en la otra persona cualquier cosa que no sea lo ya sabido: se adivinan las contestaciones, se presupone determinada actitud, se dan por supuesto ciertos comportamientos, no se contempla la posibilidad de que el otro cambie y actúe de forma distinta a la prevista, no se da ninguna posibilidad de cambio. Otro obstáculo importante es la tendencia a infravalorar a las personas; o anteponer siempre sus hechos pasados a los presentes, y tener más en cuenta lo que era que lo que es; o fijarnos y recordar más los aspectos negativos que los positivos.

La rutina —sigo glosando a Miguel Angel Martí— es la gran arrasadora de nuestra vida. Sólo quien es joven de espíritu ganará la batalla al cansancio de la vida. El hombre ha de precaverse contra el desencanto, el acostumbramiento y la rutina, y en ese ejercicio se juega la ilusión por vivir. La vida en algunas ocasiones se nos manifiesta alegre y divertida, pero en otras muchas hemos de ser nosotros, con nuestros recursos interiores, quienes tenemos que dar un sentido positivo a lo que en un primer momento no lo tiene.

La continua novedad
Quien es capaz de iniciar cada día con una visión nueva, consigue hacer realidad el milagro de sorprenderse ante cosas que le son muy familiares, pero no por eso dejan de manifestarse como recién estrenadas. Nuestra vida puede compararse a quien lee un pasaje de una novela en la que se describe una calle; el lector queda admirado por su belleza, pero al poco tiempo se da cuenta de que aquella calle, que tanto le ha gustado, es muy parecida a la suya, que hasta entonces le pasaba inadvertida.

Con demasiada facilidad se dan por supuestas las cosas, y tendría que ser al revés: no dejar nunca de preguntarse por nuestro mundo cotidiano. La vida debe estar atravesada por unos ojos que sepan descubrir en lo que ya es conocido una novedad ilusionadora.

No irse lejos
Todas estas riqueza interiores no se improvisan, sino que su conquista se alcanza después de un largo trayecto lleno de dificultades, pero una vez conquistadas perfuman con su aroma toda la existencia humana.

La autoestima, tan olvidada por muchos y tan mal interpretada por otros, es otro aspecto importante para la admiración. Enorgullecerse no es el objetivo, claro está, de la autoestima. Pero ser agradecidos de la propia vida, eso sí. El que agradece, disfruta con la realidad agradecida. Quien sonríe a la vida, la vida termina sonriéndole. La felicidad no está en disfrutar de situaciones especiales, sino en la buena disposición de ánimo. Está en nuestro interior la clave de la felicidad. Esto es necesario repetirlo una y otra vez, porque obsesivamente tendemos a buscar la felicidad fuera de nosotros, y por muchos que sean los esfuerzos no la encontraremos, por el simple hecho de que no está ahí.

http://www.fluvium.org

Un matrimonio feliz y para siempre, ¿Cuál es la clave?


Tuve la suerte de asistir a una Conferencia cuyo tema principal fue “Un matrimonio feliz y para siempre, ¿Cuál es la clave?”. Un título bastante sugerente y que me hubiese parecido uno más del montón, sin embargo, al enterarme de que lo dictaba Tomás Melendo, no dudé en asistir. El Dr. Melendo es Doctor en Filosofía, Master y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Navarra. Experto conferencista a nivel mundial sobre temas de familia. Era su primera vez en el Perú. A continuación un resumen de su conferencia.

Uno de los temas que más me llamó la atención de su exposición es que uno tiene tiempo para aquello que le da importancia, y si no es así, claramente hay algo que está caminando mal en el día a día. Me vino como anillo al dedo, en estos tiempos en los que reconozco que por la empresa he descuidado mis labores en la casa. Cuando tenemos más trabajo es cuando tenemos que tener nuestra escala de valores más clara. Y es que aquello a lo que uno le presta atención es lo que se multiplica. Obviamente en tiempos de crisis, la empresa también necesita una atención y un esfuerzo especial. Es cuestión de encontrar un equilibrio.

¿Cómo hacer para amar más a tu esposa, con grandes discursos? No, con el trato más cariñoso del día a día. Una buena sugerencia es descubrir sólo lo positivo que hay en nuestras esposas por un mes.

La fidelidad no es conservar el amor de novios, es empeñarse en amar cada día un poco más al otro y se concreta en cada día tener un detalle especial, aunque sea pequeño, de cariño. Muchos se ilusionan con el amor de enamorados y piensan que al casarse la mecha estará igual de prendida, y la verdad, los que estamos casados lo sabemos, es que no es así. El amor madura, ya no ves estrellitas, sin embargo, es un amor que da paso al cerebro y no se centra únicamente en el corazón, en el feeling del momento, pero no por ello disminuye, al contrario, madura y crece. El matrimonio es el inicio de un gran amor, no el final, como muchos piensan.

Mencionaba también Tomás Melendo, que el amor no es siempre dulce, es a veces recio, lo que importa es que ambos crezcan. Se puede medir la capacidad de amar a tu familia en la medida que la hagas sufrir siempre y cuando este sufrimiento sea por su bien. Un amor es verdadero cuando busca el bien del otro. Lo importante es que el otro quiera sacar de ti, tu mejor tu.

Finalmente, concluyó que la clave para que un matrimonio sea feliz es obsesionarse en hacer feliz al otro. Dedicar toda la energía a amar a la otra persona. Para eso lo primero que hay que hacer es capacitarse para amar de esa manera, leyendo libros adecuados, poniéndose metas concretas y claras sobre detalles de cariño, y sobre todo haciendo un seguimiento de las mismas cada semana, para que no sean flor de un día.

Otras recomendaciones finales que dio:

■ Poner el bien de los demás por delante del mío.
■ Construir entre ambos un amor de más kilates “No sabrás todo lo que valgo hasta que pueda dar junto a ti todo lo que soy.”
■ Aprender a disfrutar al máximo las cosas del matrimonio (disfrutar haciendo el bien)
■ En el plano humano lo más importante de mi vida es orientar el amor hacia mi esposa.
■ Abrirse a las consecuencias maravillosas del amor, no tener miedo a quererse cada día más.
■ Ser siempre novios, en el sentido de mantener los detalles que uno tenía cuando era novio.

http://ideasvida.wordpress.com/2009/07/12/un-matrimonio-feliz-y-para-siempre-%C2%BFcual-es-la-clave/

Consejos para un matrimonio feliz



Seguramente lo que más quieres es que tu matrimonio dure, no existe la receta exacta para esto, pero puedes seguir algunos consejos que te damos a continuación:

1. Lleva tu anillo de bodas siempre, esto le dará confianza a tu pareja.

2. Salúdalo todas las mañanas cariñosamente, como si se acabaran de encontrar y despídete con un beso cada vez que salga de casa.

3. Sorpréndelo con pequeños detalles, una carta escondida, una cena especial, su dulce favorito, una foto de los dos, una invitación a cine o teatro.

4. Respira profundo y piensa cuanto lo amas antes de empezar una discusión.

5. Sé sensible, comprensiva y positiva.

6. Mantén ordenada tu casa, nada mejor que la limpieza.

7. No permitas que el te vea desarreglada, aunque van a vivir los dos recuerda que tu imagen es importante también.

8. No dejes de lado a tus amistades, lo más importante será tu esposo, pero nunca olvides a los que han compartido otros momentos contigo.

9. Tomen decisiones en pareja y para su futuro, esto los ayudará a mantenerse juntos.

10. Dile que lo has pensando mucho, que lo amas y que es lo mejor que te pasó en la vida, eso lo alegrará.

11. Salgan una vez a la semana a hacer un plan diferente pero en pareja. Los dos solos.

12. Celebra su cumpleaños, el día de su aniversario, y las fechas que sean importantes.

13. No se atormenten con el dinero, tengan las cuentas claras y divídanse los gastos.

14. Admite cuando estás equivocada, recuerda que él no es perfecto y tu tampoco.

15. Tu pareja debe ser tu amigo, confidente, cuéntale tus sueños, lo que te pasó en el día.

16. Recuerda que te casaste con el hombre de tu vida, y que el matrimonio es divertido así que disfrútenlo.

17. Tengan una canción, un lugar, unas palabras claves, eso los hará cómplices.

El valor de la fidelidad matrimonial


D. Alfonso López Quintás, catedrático emérito de filosofía en la Universidad Complutense (Madrid) y miembro de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas, ha resaltado en varias de sus obras el carácter creativo de la fidelidad. Queremos rogarle que clarifique un poco la idea de fidelidad, que juega un papel decisivo en nuestra vida de interrelación.

-¿Es la fidelidad actualmente un valor en crisis? ¿A qué se debe el declive actual de la actitud fiel?

-A juzgar por el número de separaciones matrimoniales que se producen, la fidelidad conyugal es un valor que se halla actualmente cuestionado. Entre las múltiples causas de tal fenómeno, deben subrayarse diversos malentendidos y

Se confunde, a menudo, la fidelidad y el aguante. Aguantar significa resistir el peso de una carga, y es condición propia de muros y columnas. La fidelidad supone algo mucho más elevado: crear en cada momento de la vida lo que uno, un día, prometió crear. Para cumplir la promesa de crear un hogar con una persona, se requiere soberanía de espíritu, capacidad de ser fiel a lo prometido aunque cambien las circunstancias y los sentimientos que uno pueda tener en una situación determinada. Para una persona fiel, lo importante no es cambiar, sino realizar en la vida el ideal de la unidad en virtud del cual decidió casarse con una persona. Pero hoy se glorifica el cambio, término que adquirió últimamente condición de "talismán": parece albergar tal riqueza que nadie osa ponerlo en tela de juicio. Frente a esta glorificación del cambio, debemos grabar a fuego en la mente que la fidelidad es una actitud creativa y presenta, por ello, una alta excelencia.

Si uno adopta una actitud hedonista y vive para acumular sensaciones placenteras, debe cambiar incesantemente para mantener cierto nivel de excitación, ya que la sensibilidad se embota gradualmente.

Esta actitud lleva a confundir el amor personal -que pide de por sí estabilidad y firmeza- con la mera pasión, que presenta una condición efímera.

De ahí el temor a comprometerse de por vida, pues tal compromiso impide el cambio. Se olvida que, al hablar de un matrimonio indisoluble, se alude ante todo a la calidad de la unión. El matrimonio que es auténtico perdura por su interna calidad y valor. La fidelidad es nutrida por el amor a lo valioso, a la riqueza interna de la unidad conyugal. Obligarse a dicho valor significa renunciar en parte a la libertad de maniobra -libertad de decisión arbitraria- a fin de promover la auténtica libertad humana, que es la libertad para ser creativo. La psicóloga norteamericana Maggie Gallagher indica, en su libro Enemies of Eros, que millones de jóvenes compatriotas rehuyen casarse por pensar que no hay garantía alguna de que el amor perdure. Dentro de los reducidos límites de seguridad que admite la vida humana, podemos decir que el amor tiene altas probabilidades de perdurar si presenta la debida calidad. El buen paño perdura. El amor que no se reduce a mera pasión o mera apetencia, antes implica la fundación constante de un auténtico estado de encuentro, supera, en buena medida, los riesgos de ruptura provocados por los vaivenes del sentimiento.

-Si la fidelidad se encuentra por encima del afán hedonista de acumular gratificaciones, ¿qué secreto impulso nos lleva a ser fieles?

-La fidelidad, bien entendida, brota del amor a lo valioso, lo que se hace valer por su interna riqueza y se nos aparece como fiable, como algo en lo que tenemos fe y a lo que nos podemos confiar. Recordemos que las palabras fiable, fe, confiar en alguien, confiarse a alguien... están emparentadas entre sí, por derivarse de una misma raíz latina: fid. El que descubre el elevado valor del amor conyugal, visto en toda su riqueza, cobra confianza en él, adivina que puede apostar fuerte por él, poner la vida a esa carta y prometer a otra persona crear una vida de hogar. Prometer llevar a cabo este tipo de actividad es una acción tan excelsa que parece en principio insensata. Prometo hoy para cumplir en días y años sucesivos, incluso cuando mis sentimientos sean distintos de los que hoy me inspiran tal promesa. Prometer crear un hogar en todas las circunstancias, favorables o adversas, implica elevación de espíritu, capacidad de asumir las riendas de la propia vida y estar dispuestos a regirla no por sentimientos cambiantes sino por el valor de la unidad, que consideramos supremo en nuestra vida y ejerce para nosotros la función de ideal.

-Según lo dicho, no parece tener sentido confundir la fidelidad con la intransigencia...

-Ciertamente. El que es fiel a una promesa no debe ser considerado como terco, sino como tenaz, es decir, perseverante en la vinculación a lo valioso, lo que nos ofrece posibilidades para vivir plenamente, creando relaciones relevantes. Ser fiel no significa sólo mantener una relación a lo largo del tiempo, pues no es únicamente cuestión de tiempo sino de calidad. Lo decisivo en la fidelidad no es conseguir que un amor se alargue indefinidamente, sino que sea auténtico merced a su valor interno.

Por eso la actitud de fidelidad se nutre de la admiración ante lo valioso. El que malentiende el amor conyugal, que es generoso y oblativo, y lo confunde con una atracción interesada no recibe la fuerza que nos otorga lo valioso y no es capaz de mantenerse por encima de las oscilaciones y avatares del sentimiento. Será esclavo de los apetitos que lo acucian en cada momento. No tendrá la libertad interior necesaria para ser auténticamente fiel, es decir, creativo, capaz de cumplir la promesa de crear en todo instante una relación estable de encuentro.

Así entendida, la fidelidad nos otorga identidad personal, energía interior, autoestima, dignidad, honorabilidad, armonía y, por tanto, belleza. Recordemos la indefinible belleza de la historia bíblica de Ruth, la moabita, que dice estas bellísimas palabras a Noemí, la madre de su marido difunto: "No insistas en que te deje y me vuelva. A dónde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos, y, si no, que el Señor me castigue".

-En Iberoamérica y en España parece concederse todavía bastante importancia a la fidelidad conyugal. ¿Cómo se conjuga esto con la crisis del valor de la fidelidad?

-En estos países todavía se conserva en alguna medida la concepción del matrimonio como un tipo de unidad valiosa que debe crearse incesantemente entre los cónyuges. De ahí el sentimiento de frustración que produce la deslealtad de uno de ellos. Esto no impide que muchas personas se dejen arrastrar por el prestigio del término cambio, utilizado profusamente de forma manipuladora en el momento actual.

-¿Puede decirse que lo que está en crisis actualmente son las instituciones a las que se debiera tener fidelidad?

-Exige menos esfuerzo entender el matrimonio como una forma de unión que podemos disolver en un momento determinado que como un modo de unidad que merece un respeto incondicional por parte de los mismos que han contribuido a crearla. Este tipo de realidades pertenecen a un nivel de realidad muy superior al de los objetos. Hoy día vivimos en una sociedad utilitarista, afanosa de dominar y poseer, y tendemos a pensar que podemos disponer arbitrariamente de todos los seres que tratamos, como si fueran meros objetos. Esta actitud nos impide dar a los distintos aspectos de nuestra vida el valor que les corresponde. Nos hallamos ante un proceso de empobrecimiento alarmante de nuestra existencia.

Por eso urge realizar una labor de análisis serio de los modos de realidad que, debido a su alto rango, no deben ser objeto de posesión y dominio sino de participación, que es una actividad creadora. Participar en el reparto de una tarta podemos hacerlo con una actitud pasiva. Estamos en el nivel 1 de conducta. Participar en la interpretación de una obra musical compromete nuestra capacidad creativa. Este compromiso activo se da en el nivel 2. Para ser fieles a una persona o a una institución, debemos participar activamente en su vida, crear con ella una relación fecunda de encuentro -nivel 2-. Esta participación nos permite descubrir su riqueza interior y comprender, así, que nuestra vida se enriquece cuando nos encontramos con tales realidades y se empobrece cuando queremos dominarlas y servirnos de ellas, rebajándolas a condición de medios para un fin.

-Al analizar la cuestión de la fidelidad, volvemos a advertir que la corrupción de la sociedad suele comenzar por la corrupción de la mente...

-Sin duda. Es muy conveniente leer la Historia entre líneas y descubrir que el deseo de dominar a los pueblos suele llevar a no pocos dirigentes sociales a adueñarse de las mentes a través de los recursos tácticos de la manipulación. Si queremos ser libres y vivir con la debida dignidad, debemos clarificar a fondo los conceptos, aprender a pensar con rigor, conocer de cerca los valores y descubrir cuál de ellos ocupa el lugar supremo y constituye el ideal auténtico de nuestra vida.

María Ángeles Almacellas,
Doctora en Filosofía. Universidad Complutense, Madrid.
www.Catholic.net

Píldora abortiva no debe darse a menores de 16 años, advierten farmacéuticos catalanes


Farmacéuticos catalanes se unieron a la iniciativa Red Farmacia Responsable (RFR), presente ya en otras comunidades, y expresaron a través de un manifiesto su oposición a la nueva disposición sobre la píldora del día siguiente (PDD) que autoriza a dar este fármaco sin receta médica y a menores de 16 años sin necesidad del consentimiento de los padres.

La portavoz de RFR, Marta Pérez, indicó que la medida aplicada por el Gobierno socialista supone una agresión a la libertad profesional de los farmacéuticos y puede ocasionar un perjuicio a la salud pública, en especial de los jóvenes, debido a la desinformación por parte del ministerio de sanidad sobre los verdaderos alcances de este fármaco.

En ese sentido, criticó que en el Gobierno prime el interés ideológico antes que las razones científicas. En el caso de las menores de 16 años, advirtió que "no hay estudios representativos en los que se demuestre que la utilización de la PDD en esta edad sea segura".

En su manifiesto, RFR también se refirió a la postura del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, de ratificar el folleto emitido por el ministerio a pesar de la desinformación que existe sobre el fármaco y sus verdaderos alcances.

Este apoyo, advirtió, contradice la función profesional y deontológica del consejo de velar por la mejora de la salud de la población. También denunció que el Gobierno no reconozca el derecho de los farmacéuticos a la objeción de conciencia.

El texto solicita a las autoridades retirar este folleto y hacer que la PDD vuelva a ser un "medicamento sujeto a prescripción médica" hasta que se aporten las suficientes pruebas que justifiquen el cambio de estatus y la protección jurídica a los farmacéuticos que por motivos de conciencia no están dispuestos a dispensarla.

Además de Cataluña, RFR tiene especial presencia en Madrid, Andalucía, Navarra, Galicia y Valencia

http://www.aciprensa.com

Ser buena persona


«Ese chico –me decía un profesor refiriéndose a un alumno de once años, de apariencia simpática y despierta– es realmente un chico muy listo.

»Lo malo es que no tiene buen corazón. Le gusta distraer a los demás, meterles en líos y después zafarse y quitarse él de en medio. Suele ir a lo suyo, aunque, como es listo, lo sabe disimular. Pero si te fijas bien, te das cuenta de que es egoísta hasta extremos sorprendentes.

»Saca unas notas muy buenas, y hace unas redacciones impresionantes, y tiene grandes dotes para casi todo. Lo malo es que parece disfrutar humillando a los que son más débiles o menos inteligentes, y se muestra insensible ante su sufrimiento. Y no pienses que le tengo manía.

»Es el más brillante de la clase, pero no es una buena persona. Me impresiona su cabeza, pero me aterra su corazón.»

Cuando observamos casos como el de ese chico, comprendemos enseguida que la educación debe prestar una atención muy particular a la educación moral, y no puede quedarse sólo en cuestiones como el desarrollo intelectual, la fuerza de voluntad o la estabilidad emocional (ninguna de ellas faltaba a aquel chico).

Una buena educación sentimental
ha de ayudar, entre otras cosas,
a aprender, en lo posible,
a disfrutar haciendo el bien
y sentir disgusto haciendo el mal.


En nuestro interior hay sentimientos que nos empujan a obrar bien, y, junto a ellos, pululan también otros que son como insectos infecciosos que amenazan nuestra vida moral. Por eso debemos procurar modelar nuestros sentimientos para que nos ayuden lo más posible a sentirnos bien con aquello que nos ayuda a construir una vida personal armónica, plena, lograda; y a sentirnos mal en caso contrario. Porque, como ha señalado Ricardo Yepes, podría decirse que

La ética es la ciencia que nos enseña
—entre otras cosas–
a sentir óptimamente.
Y, vista así, se convierte
en algo quizá mucho más interesante
de lo que pensábamos.


—Pero a veces hacer el bien no será nada atractivo...

El valor debido a los sentimientos

Es cierto, y por eso digo que hay que procurar educar los sentimientos para que ayuden lo más posible a la vida moral, pero los sentimientos no siempre son guía moral segura.

Si una persona, por ejemplo, siente desagrado al mentir y satisfacción cuando es sincero, eso sin duda le ayudará. Igual que si se siente molesto cuando es desleal, o egoísta, o perezoso, o injusto, porque eso le alejará de esos errores, y a veces con bastante más fuerza que otros argumentos.

Es importante educar
sabiendo mostrar con viveza
el atractivo de la virtud.


En cambio, si una persona no lucha contra sus defectos, y se entrega sin ofrecer resistencia a cualquier requerimiento del deseo, llegará un momento en que se oscurecerán en él hasta los valores y creencias más claras, y entonces quizá apenas sienta disgusto al obrar aun las mayores barbaridades.

Los sentimientos
no son guía segura en la vida moral,
pero hay que procurar
que vayan a favor de la vida moral.


—¿Entonces, con una óptima educación de los sentimientos, apenas costaría esfuerzo llevar una vida ejemplar?

Sentimientos y vida moral

Está claro que de modo habitual costará menos. De todas formas, por muy buena que sea la educación de una persona, hacer el bien le supondrá con frecuencia un vencimiento, y a veces grande. Pero esa persona sabe bien que siempre sale ganando con el buen obrar. En cambio, elegir el mal supone siempre autoengañarse. Citando de nuevo a la protagonista de aquella novela de Susanna Tamaro, «no se pueden ocultar las falsedades, las mentiras; o, mejor dicho, se pueden ocultar durante algún tiempo, pero después, cuando menos te lo esperas, vuelven a aflorar, y ya no son tan dóciles como en el primer momento, cuando eran aparentemente inofensivas; y entonces ves que se han convertido en monstruos horribles, con una avidez tremenda, y ya no es tan fácil deshacerse de ellos».

Los errores en la educación sentimental suelen producir errores en la vida moral, y viceversa. Y eso sucede aunque los errores sean sinceros.

Los errores sinceros,
no por ser sinceros
dejan de ser errores,
ni de dañar a quien incurre en ellos.


Alfonso Aguiló