¿Cómo potenciar su sentido de la responsabilidad durante la adolescencia?



Todos sabemos que la etapa de la adolescencia es una edad complicada, la cual se suele calificar como crisis. Sin embargo, no es la mejor manera de expresar los sentimientos por los que atraviesan nuestros hijos. En esta edad, nuestros hijos deben empezar a ser sus propias guías, sin que los padres debamos estar todo el día detrás de ellos. Ello va a conllevar que deberemos tener mucho diálogo para que entiendan las situaciones y sepan encontrar la dirección correcta en todo momento, aunque nosotros no les perdamos de vista.  El civismo y la autonomía son dos aspectos que los adolescentes deben empezar a controlar.

Premisas para un diálogo efectivo

- En un diálogo no sólo se habla, sino que se escucha. Esto quiere decir que debemos hablar con ellos y explicarles las cosas y aclarar las ideas que tengan, pero también debemos dejar que sean ellos los que hablen y nos cuenten lo que sienten en su interior y lo que les sucede que nosotros no vemos.
- No regañar. Los diálogos no deben ser una manera para ver las cosas mal que han hecho nuestros hijos y regañarles por ellas. Si hacemos esto, los diálogos con ellos serán cada vez más cortos, hasta el punto que no nos van a querer explicar nada.
- Tomarnos en serio sus problemas. Pese a que los adultos estamos en una situación complicada, no significa que los problemas que tengan nuestros hijos sean menos importantes. Nunca debemos tratar a los hijos como si fueran inferiores, sino que debemos potenciar que confíen en nosotros y nos cuenten todo lo que les sucede.

Libertad responsable

Una vez hayamos contribuido a estimular el diálogo en la familia, veremos que son los propios hijos los que nos piden salir hasta más tarde con los amigos o que les compremos un teléfono móvil, entre otras demandas. Estas pequeñas cosas que les gustan es lo que debemos usar para que ellos se vuelvan más responsables, sin darles una libertad completa. Es decir, es necesario premiar su buen comportamiento y la responsabilidad que asumen en cada una de las situaciones de su vida. Esto va a significar que debemos acceder a dar más beneficios y autonomía cuando ellos demuestren que son responsables y cuando hagan alguna cosa que no demuestre responsabilidad, les deberemos rebajar la libertad y los beneficios que tienen. De esta manera, conseguiremos potenciar que sean responsables y vayan controlando sus emociones.
Por otro lado, debemos tener presente que cuando nuestro hijo se equivoque, no es nada aconsejable el hecho de que lo comparemos con nosotros mismos o con otras personas, como hermanos o amigos. Comentarios como “Tu hermano nunca hubiera hecho esto”, por ejemplo, o bien “Yo a tu edad ya …” son comentarios que les pueden doler mucho más de lo que pensamos a la vez que les destruirá la autoestima que hayan conseguido. Es mejor ayudarles a entender las cosas aplicando otras situaciones en su vida en las que ellos lo hayan hecho bien.
Por último, pero no menos importante, está el papel de los padres, no como observadores en este proceso, sino como actores principales. Los padres y las madres debemos entender que ya no seremos la figura que los niños veían como perfecta, sino que ahora nos verán de la manera en la que somos en realidad. Esto significa que puede haber una pérdida de autoridad de los padres si no sabemos ser estrictos y dar ejemplo de conducta. Es importante que si le quitamos alguno de los beneficios que han conseguido, no se lo devolvamos en un momento porque nos ponen buena cara. Debemos mantenernos firmes.

10 trucos para ser un experto en lenguaje emocional



Comunicación familiar


Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse, pues de la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, incluso la paz o la guerra. Ser un experto en lenguaje emocional tiene muchos beneficios, genera un gran impacto sobre nuestro interlocutor y hacerlo correctamente tiene sus secretos.

Arthur Koestler en su prólogo a Janus, un libro extremadamente enriquecedor, habla del lenguaje como el arma más poderosa que posee el hombre: "Sin palabras no habría poesía... pero tampoco guerra. El lenguaje es el factor principal de nuestra superioridad..., pero teniendo en cuenta su terrible potencial emotivo, una amenaza constante a nuestra supervivencia".

Cómo ser un experto en lenguaje emocional

1.   Evita etiqutar a la otra persona. Cuando tenemos que hacer alguna observación a otra persona debemos centrarnos en "lo que hace, en los hechos", no en "lo que el otro es". Etiquetar no ayuda a que la otra persona cambie, sino que contribuye a reforzar sus defensas. Por ejemplo, centrarse en lo que "es" una persona sería en este ejemplo: "Te has vuelto a dejar las llaves en casa. Eres un desastre"; mientras que centrarse en lo que hace, en los hechos, sería: "Te has vuelto a dejar las llaves en casa. Últimamente te olvidas mucho de las cosas".

2.   Evita las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" raras veces son ciertos y además tienden a formar etiquetas.

3.    Elige el lugar y el momento adecuado. Es importante cuidar estos aspectos para establecer una buena comunicación:
-  El ambiente: el lugar, el ruido, el nivel de intimidad...
-  Si hemos comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos, o que no es el momento apropiado, utilizaremos frases como: "Si no te importa podemos seguir discutiendo esto en otro momento o más tarde".

4.   Cuida también la comunicación no verbal. Por lo que tendremos en cuenta:
-  Que la comunicación verbal vaya acorde con la no verbal. Decir "Ya sabes que te quiero" con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.
-   Que el contacto visual que mantenemos con el otro sea frecuente, pero no exagerado.

5.    No hablar del pasado para sacar a relucir "trapos sucios", esto no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta emociones negativas. Y ya que el pasado no puede cambiarse, hay que tratar de dirigir todas nuestras energías al presente y al futuro.

6.    Evita el lenguaje de la amenaza, clara o encubierta; la coacción, el chantaje.

7.    Evita el lenguaje del autoritarismo, del despotismo: "¡Desaparece de mi vista!, ¡Basta ya de hablar así!, ¡Lárgate!".

8.    Elimina radicalmente las preguntas inquisitivas con el ánimo de obtener informaciones del otro contra su voluntad: ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién?, etc.

9.   Aprende a escuchar. Es fundamental la escucha para una buena comunicación, para que tu interlocutor se sienta comprendido. Sin embargo, es fácil caer en algunos errores que evitar al escuchar al otro.

10.  Si vamos a hacer una crítica o a pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con nuestro interlocutor.

Pilar Baviera. Psicóloga clínica. Especialista en Terapia Familiar
hacerfamilia.com/pareja/noticia-10-trucos-ser-experto-lenguaje-emocional

Los diez mandamientos del padre de familia moderno.

Manual del aventurero

Los diez mandamientos del padre de familia moderno

«Sólo hay un aventurero en el mundo moderno: el padre de familia», decía Charles Péguy. En la solemnidad de San José, éste es un decálogo para los aventureros de hoy:

1. Amarás a tu esposa como a ti mismo:
Lo primero es su mujer, y después sus hijos. «El marido debe poner en primer lugar a su esposa. En sus prioridades, la felicidad de su mujer y su bienestar son lo primero, y los hijos lo deben saber así», dice James Stenson en Cómo ser un buen padre. Sus hijos tratarán a las mujeres tal como ven que trata usted a su esposa; y sus hijas esperarán ser tratadas por los hombres del mismo modo en que le han visto a usted tratar a su madre. La manera de hacerlo nos la desvela san Pablo: Ama a tu mujer como Cristo amó a la Iglesia, hasta dar la vida por ella. Ello incluye profundizar también en la naturaleza del sacramento que les une, y también algo tan sencillo como salir juntos de vez en cuando. Y recuerde: un hombre de verdad le dice a su esposa Te quiero todos los días.


2. Pronunciarás el nombre del Señor todos los días:
Oración, oración y oración: no hay otra manera de llevar a cabo esta gran misión. Ha de ser de tres tipos: personal, conyugal y familiar. Rezar a solas, rezar con su esposa, y rezar en familia: las tres son importantes. No puede amar bien a su esposa, ni a sus hijos, ni amarse a sí mismo, sin beber de la fuente de todo amor: Cristo. Hay maridos –los hombres e-5 (de Efesios, 5), una iniciativa que se está extendiendo por todo el mundo– que ayunan una vez al mes por el bien material y espiritual de su esposa. Más que verle rezando, su familia debe saber que el amor de Dios significa todo para usted. Nadie puede dar lo que no tiene. Esa relación con Jesucristo se alimenta en la oración.


3. Santificarás las fiestas:
Defienda el Domingo. Se lo querrán arrebatar: los compromisos, las compras de última hora, las prisas por llegar a todo… El Domingo es para descansar y disfrutar de la compañía del Señor y de la familia. Se lo debe a Él y a quienes Él le ha confiado. «El domingo es el día del Señor y del hombre, un día en el cual todos deberían ser capaces de estar libres: libres para la familia y libres para Dios», escribió Benedicto XVI.


4. Honrarás a tus hijos y a tus hijas:
Rece con sus hijos y por sus hijos, recordando siempre que son más hijos de Dios que suyos. Él se los ha confiado. Intente que descubran qué quiere Dios de ellos y ayúdeles a llevarlo a cabo. Es padre de cada hijo y a cada uno debe quererlo como si fuera hijo único, según su carácter y sus necesidades. EnEl arte de educar, Franco Nembrini escribe: «Los hijos nos miran todo el tiempo, para hacernos una pregunta radical y profunda: ¿Por qué vives?» Es necesario responder a esta pregunta primero nosotros, para dar después una respuesta convincente.


5. Serás el primero en todo:
Ser padre es ser el primero en todo lo bueno: el primero en perdonar, y el primero en pedir perdón. Lo primero que ha de encontrar su familia en usted es misericordia. No tema pedir perdón, incluso ante sus hijos. No tenga miedo a mostrarse débil y necesitado. Un hombre de verdad se humilla y pide perdón si hizo algo mal.


6. Corregirás con cariño…:
Sobre la mejor manera de corregir a un hijo, la clave la da Don Bosco: «Es más fácil enojarse que aguantar; amenazar al niño que persuadirlo; castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez. Cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira. Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos las palabras hirientes. Y en los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras».


7. … y con firmeza:
Los hijos necesitan saber con claridad qué es el bien y qué es el mal. Es un acto de amor decirles la verdad que necesitan. El buen padre «conjuga corrección y castigo con un perdón afectuoso, con la comprensión y el ánimo. No es débil, pero tampoco severo, sino más bien afectuosamente asertivo. Y no deja de alabarlos cuando hacen algo bien», dice James Stenson.


8. Eres padre para servir:
…y no para ser servido. El verdadero poder es el servicio, como dice el Papa. Usted no es un líder; usted es esposo y padre. El amor supone sacrificio, dejar gustos y actividades propias para vivir hacia los demás, sobre todo hacia los más cercanos. Como decía Don Bosco: «Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor»


9. Estarás en casa…:
«La primera necesidad es precisamente ésta: que el padre esté presente en la familia. Que esté cerca de la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, fatigas y esperanzas. Y que esté cerca de los hijos en su crecimiento», dice el Papa en una de sus últimas catequesis, sobre la figura del padre. Y Meg Meeker, autora de Padres fuertes, hijas felices y de 100% chicos, defiende: «Decídase a pasar más tiempo con sus hijos, tanto si entonces surgen tensiones y discusiones, como risas o silencios. Todo es importante. Nada puede reemplazar una vida vivida al lado de la madre o del padre, nada. Tiempo, atención, afecto y aprobación: éstas son las cosas que los chicos necesitan en buenas dosis de sus padres».


10. … y abrirás sus puertas:
Es esencial no encerrase en los límites de la propia familia: los pobres, los necesitados, otras familias con problemas, niños hijos de separados…, hay muchas personas fuera de su hogar que le necesitan. Con Nembrini: «No se ama de verdad a los hijos si no se ama al mundo entero, si no se ama también a los hijos de los demás».



Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo