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Enfadarse

Érase una vez un joven con un carácter bastante violento. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que clavara un clavo en la cerca del jardín cada vez que perdiera la paciencia y se peleara con alguien. El primer día, llegó a clavar 37 clavos en la cerca. Durante las semanas siguientes aprendió a controlarse, y el número de clavos colocados en la cerca disminuyo día tras día: había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos. Finalmente, llego un día en el cual el joven no clavó ningún clavo en la cerca. Entonces fue a ver a su padre y le dijo que había conseguido no clavar ningún clavo durante todo el día. Su padre le dijo entonces que quitara un clavo de la cerca del jardín por cada día durante el cual no hubiera perdido la paciencia. Los días pasaron y finalmente el joven pudo decirle a su padre que había quitado todos los clavos de la cerca. El padre condujo entonces a su hijo delante de la cerca del jardín y le dijo: "Hijo mío, te has portado bien, pero ...

Dichosos

Santo Tomás Moro (1478-1535) DICHOSOS los que saben reírse de sí mismos, porque no terminaran nunca de divertirse. DICHOSOS los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque se evitaran muchos inconvenientes. DICHOSOS los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas: llegaran a ser sabios. DICHOSOS los que saben escuchar y callar: aprenderán cosas nuevas. DICHOSOS los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio: serán apreciados por sus vecinos. DICHOSOS los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán fuente de alegría. DICHOSOS ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegaran lejos en esta vida. DICHOSOS ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire: vuestro camino estará lleno de sol. DICHOSOS ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero e...

Imaginación en momento crítico

Cuenta una antigua leyenda que, en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente en el reino y, por eso, desde el primer momento se procuró un "chivo expiatorio", para encubrir al culpable. El hombre fue llevado a juicio ya sabiendo que tendría escasas o nulas posibilidades de escapar a la horca. El juez, también implicado en la infamia, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo. Siguieno una práctica de entonces, dijo al acusado: - "Conociendo tu fama de hombre justo y devoto de Dios, vamos a dejar en manos de Él tu destino: vamos a escribir en dos papeles separados las palabras "culpable" e "inocente". Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino". Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE". La pobre víctima se daba cuenta de que el sistema ...

Las formas son importantes

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño. "¡Qué desgracia, mi Señor! –dijo el sabio–, cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad". "¡Qué insolencia! –gritó el Sultán enfurecido– ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!". Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. A continuación mandó que le trajesen a otro sabio y volvió a contarle lo que había soñado. Este, después de escuchar con atención al Sultán, le dijo: "¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes". Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando el segundo sabio salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: "¡Es curioso! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que el pri...

Cuando callas

Cuando callas también hablas de ti mismo. Cuando callas un secreto conozco tu fidelidad de amigo. Cuando callas tu propio dolor conozco tu fortaleza. Cuando callas ante el dolor ajeno conzco tu impotencia y tu respeto. Cuando callas ante la injusticia conozco tu miedo y tu complicidad. Cuando callas ante lo imposible conozco tu madurez y dominio. Cuando callas ante la estupidez ajena conozco tu sabiduría. Cuando callas ante los fuertes y poderosos conozco tu temor y cobardia. Cuando callas ante lo que ignoras conozco tu prudencia. Cuando callas tus propios méritos conozco tu humildad y grandeza. El Silencio es el tiempo donde el sabio medita, La cárcel de la que huye el necio Y el refugio donde se esconden los cobardes. Siembra para ser tú mismo... George Eliot (1819-1880)

Decide hacer felices a tus hijos

Si quieres que tus hijos sean felices, decide.... Decide recibir a tu hijo como un huésped de honor que estará temporalmente en tu hogar. Decide darle a tu hijo un regalo magnífico un padre que ama a su madre y una madre que ama a su padre. Decide escuchar a tu hijo todos los días. Decide amar a tu hijo sin condiciones ni reservas. Decide que nunca identificarás a tus hijos por sus fracasos o errores. Decide darle a tu hijo un sentido de responsabilidad hacia si mismo, hacia los demás y hacia las cosas. Decide disculpar a tu hijo de una manera justa y sin rencores. Decide disculparte con tus hijos cuando te equivoques. Decide que nunca temerás a tus hijos, o te sentirás intimidada por ellos o sus preguntas. Decide guiar a tu hijo para que sea independiente. Decide no pedir a tu hijo que cumpla con los sueños y esperanzas que alguna vez tuviste para ti. Decide no permitir que tus preocupaciones sociales determinen como tratas a tu hijo. Decide darle a tu hijo el principio básico de fe p...