
Si quieres que tus hijos sean felices, decide....
Decide recibir a tu hijo como un huésped de honor que estará temporalmente en tu hogar.
Decide darle a tu hijo un regalo magnífico un padre que ama a su madre y una madre que ama a su padre.
Decide escuchar a tu hijo todos los días.
Decide amar a tu hijo sin condiciones ni reservas.
Decide que nunca identificarás a tus hijos por sus fracasos o errores.
Decide darle a tu hijo un sentido de responsabilidad hacia si mismo, hacia los demás y hacia las cosas.
Decide disculpar a tu hijo de una manera justa y sin rencores.
Decide disculparte con tus hijos cuando te equivoques.
Decide que nunca temerás a tus hijos, o te sentirás intimidada por ellos o
sus preguntas.
Decide guiar a tu hijo para que sea independiente.
Decide no pedir a tu hijo que cumpla con los sueños y esperanzas que alguna vez tuviste para ti.
Decide no permitir que tus preocupaciones sociales determinen como tratas a tu hijo.
Decide darle a tu hijo el principio básico de fe para su vida sea los
suficientemente grande para que lo sostenga en cualquier situación.
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