La decencia explicada a los hijos


Los padres con su continuo ejemplo, deben enseñar a sus hijos a practicar la decencia en las conversaciones, vestimentas, gestos y posturas, pues saber comportarse decentemente no viene en los genes, hay que enseñarlo. Tienen que recordar principalmente a las hijas, que la decencia con sus cuerpos, no está implícita solamente en las ropas, sino en las personas que las llevan y que tienen que tener un cuidado muy especial, en su forma de vestir, evitando las ropas demasiado cortas, en escotes y faldas, apretadas o ligeras, para evitar que se conviertan en un centro de atención malsana, además que se pueden llevar grandes sorpresas, al descubrir las malas intenciones que provocan en los demás.

La decencia es el valor humano que mejor refleja la dignidad humana. Abarca los cinco sentidos: Vista, oído, gusto, olfato y tacto e incluye la imaginación y el propio cuerpo, pues trata de evitar exponerlo a la morbosidad y al uso indebido, de la sexualidad humana y todo lo que de ella se deriva. También se relaciona con el aseo, la compostura, el adorno de las personas, el recato, la honestidad, la modestia y la dignidad en los actos y en las palabras. Para vivir el valor de la decencia se necesita una gran educación, buena calidad humana y mucho respeto por uno mismo y por los demás.

La decencia es el valor más bello, que las personas pueden sentir y lo que mejor habla de ellas, ya que serena y fortalece el carácter y recuerda continuamente, lo importante que es vivir decorosamente y comportarse correctamente, en todo lugar y ocasión, sin que pueda dar lugar a interpretaciones equivocadas sobre la conducta.

10 Situaciones para ejercitar la decencia:

1. En la vestimenta, posturas, conversaciones, críticas, comentarios, insinuaciones, frivolidades y comportamiento hacia los demás.
2. En los negocios para no aprovecharse de las oportunidades, en perjuicio de los empleados, clientes o proveedores.
3. En los deportes, juegos, etc. y en todas las ocasiones, en las que alguien puede tomar ventaja indecente, que perjudique a los demás.
4. En los médicos y otras profesiones, al encargar solamente los exámenes, tratamientos, operaciones y medicinas que se precisan, para conocer, cuidar y prevenir la enfermedad, examinando con decencia las alternativas de curación, para evitar gastos innecesarios.
5. En los estudios no copiando en los exámenes, ayudando al que lo necesita, teniendo respeto y educación con los profesores, evitando las peleas y discusiones con los compañeros, siendo valiente cuando hay que defender la verdad y sabiendo aceptar, los errores y equivocaciones.
6. En los medios de comunicación, periódicos, radios, televisión, etc. diciendo la verdad entera, no a medias o con recovecos, que oculten o distorsionen la realidad ante los usuarios, siempre respetando la privacidad de las personas e instituciones.
7. En los políticos y servidores públicos, cumpliendo las promesas realizadas y actuando con decencia y honradez.
8. Las personas en general, al no intentan torcer las leyes para beneficiarse cuando les convienen en determinadas situaciones personales.
9. Con los amigos correspondiéndoles con la amistad, que ellos han puesto en las mutuas relaciones.
10. Las personas públicas, cuya decencia se mide continuamente cuando cometen faltas, que las empresas patrocinadoras de su publicidad, no las aceptan y les retiran el patrocinio.

2 comentarios:

Julieta dijo...

Buenísimo el artículo. Si los padres y educadores siguiesen estas normas, no estaríamos sufriendo los desagradables acontecimientos de estos días: menores de edad violando a niñas menores. O al menos, estos casos descenderían.
¡Saludos!

Funes-Correa dijo...

¿Decencia podría tomarse como sinónimo de pudor?