"Benedicto XVI es el Papa de las sorpresas tranquilas"



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"La Iglesia tiene que acostumbrarse a ser criticada"


Rafael Navarro Valls es un peso pesado de la opinión en España. Es catedrático de derecho de la Complutense, académico de la Real Academia de Jurisprudencia y, sobre todo, columnista de opinión en el diario El Mundo y en otras muchas publicaciones. Y es, quizá, el hombre que más sabe en España de las dos potencias mundiales en este momento (la militar-económica y la moral): EE.UU. y el Vaticano.

[Algunas de las cuestiones tratadas:]

P-¿Qué le parece el Papa Ratzinger?

Benedicto XVI es el Papa de las " sorpresas tranquilas". Es consciente de que le queda mucho menos tiempo que el que dispuso Juan Pablo II. Conviene no olvidar que Benedicto XVI llega con 20 años más de edad. Por qué hablo de "sorpresas tranquilas" Porque, de pronto, establece un cauce muy interesante - los ordinariatos personales- para acoger a los anglicanos. También inesperadamente "desconecta" el cisma de Lefevre , poniéndolo en vías de satisfactoria aclaración. Es el Papa que afirma que" ser antisemita es ser anticristiano", o que entiende que la liturgia no puede quedar reducida a la inventiva de cada cura.

P- Pero es el Papa, también, de los escándalos. El Papa de Ratisvona... ¿Qué le está fallando, mediáticamente, a Benedicto XVI? ¿Se nota la falta de su hermano?

R- Cada experto, cuando deja un cargo, deja desde luego un hueco. El anterior portavoz lo hizo muy bien. Espero que el actual también lo haga correctamente. La tarea, sin embargo, no debe ser nada fácil. Recuerdo que en una entrevista con Juan Pablo II, coincidimos Joaquin y yo. El Secretario del Papa, D. Estanislao - que es muy bromista- a mitad de entrevista dijo : : "Santidad, lo que podemos hacer es que Joaquín se vaya a explicar Derecho a la Complutense, y Rafael se venga aquí a hacer de portavoz". Siguiendo la broma me negué en redondo diciendo: " No Santidad, que ese trabajo-el de portavoz- debe ser terrible".

P. Insisto : ¿ cuál es el problema mediático de este pontificado"?
R.-No creo que haya un especial problema. En lo que se me alcanza, Lombardi lo está haciendo bien. El único problema es que pueda haber malas interpretaciones.

Pensemos en Ratisbona. Después de ver las reacciones al discurso recuerdo que escribí un artículo que titulé "El Islam no está contra el Papa". La realidad es que los que organizaron el alboroto fueron más bien políticos musulmanes con problemas en sus países : el rey de Marruecos o Erdogan en Turquía, que aprovecharon el tema de Ratisbona para crear un conflicto y atraerse a los más extremistas de sus países. Pero la gente sólida como algunas autoridades religiosas que asistieron en Kazajstán, a un congreso inter.-religioso, después de estudiar el tema, entendieron que no hubo un verdadero problema. Respecto al tema del lefevbrista Williamson , efectivamente, hubo poca información acerca de sus desenfocadas opiniones sobre el Holocausto, pero fue un hecho aislado.

P . Aunque usted excusa, la verdad es que el propio Papa hizo pública una carta amarga quejándose de las interpretaciones sesgadas. en torno a sus actuaciones

R-Sí, fue algo bastante inédito. Pero su queja se refería a hechos injustos de algunos medios y de algunos focos católicos que se habían quedado en la superficie de los acontecimientos, no yendo al fondo.

P- ¿Es culpa, entonces, de los medios, que interpretan mal? ¿O es que están a la caza de la Iglesia?

R- La Iglesia siempre es noticia, y las noticias mueven a los medios. Yo me acuerdo de un director de periódico que me decía en una ocasión: "Mira, que 100 obispos sean fieles al Papa no es noticia. Sin embargo, que un obispo se salga de la ortodoxia, sí que lo es". Esas son las reglas del juego, nos gusten o no. Todos debemos acostumbrarnos a ellas . En nuestro trabajo profesional diario, los laicos que estamos en habitual relación con los medios, aceptamos esas reglas y encajamos las críticas y el debate. También los medios eclesiásticos han de acostumbrarse a encajar con deportividad las críticas y a poner al mal tiempo, buena cara.

P- Su hermano acaba de estar en España para dar una "clase" a los obispos, que lo acogieron muy bien. ¿la Iglesia española, también, en ese sentido, tendría que afinar sus mecanismos de comunicación con la sociedad?

R- Bueno, los mecanismos de comunicación son necesarios en todos los centros de influencia de un país ( sindicatos, poder político, partidos etc).), y todos necesitamos afinarlos. Sobre todo, adaptarnos a la tremenda velocidad con que nacen y se transforman las noticias. Es natural que la Iglesia también haga ese esfuerzo de adaptación. A mí me parece que lo está haciendo cada vez mejor, pero hay que pensar que el deber de la Iglesia no es tanto que el mundo la admire, cuanto, a veces, ser su voz crítica. Muchas veces, esa crítica a algunos les parece no políticamente correcta.

P- Una adaptación a la sociedad y a los medios que, sin embargo, la Obra a la que usted pertenece, el Opus Dei, realiza a las mil maravillas. Incluso con recientes polémicas (el Código Da Vinci...).

R- En la Obra hay periodistas profesionales acostumbrados al debate y la crítica. Pero las cosas no son fáciles para ninguna institución. Tampoco para la Obra. La idea es que hay que " hacer, del limón, limonada". Es decir, que cuando se levantan vientos contrarios, hay que procurar sacar del huracán su parte positiva. La realidad es que si aguantas, con buen humor y sentido profesional, nada se hunde. La Iglesia tiene siglos de experiencia y pervivencia, mientras que la anécdota política o crítica es un tema de un día o dos, y se acabó. Hay que pensar que "el hombre ( y la noticia ) del día, es el hombre (y la noticia) de un día"

P- ¿El Vaticano y EEUU están condenados a entenderse?

R- Condenados, no sé, obligados, desde luego. Tras la entrevista de Benedicto XVI con Obama, se ha notado cómo, por ejemplo, la política pro-aborto de Obama, o el tema del matrimonio, ha sufrido una variación. Yo he seguido de cerca los planteamientos de la delegación de la Administración Obama en la ONU y las últimas medidas en relación con la Ley Sanitaria de Obama, y se ve cómo ha frenado. Una vez que tomó posesión comenzó diciendo : "Daré fondos federales para el aborto, para las células madre...". Sin embargo, ahora, en su discurso ante las dos Cámaras, ha rectificado. : no habrá fondos federales para el aborto , y protegerá la objeción de conciencia de los médicos - ha dicho - "de un modo vigoroso". Que es, por cierto, lo que habría que hacer en España ahora mismo. Porque la objeción de conciencia,- un derivado necesario de la libertad de conciencia- es la estrella polar de nuestro ordenamiento.

P- Objeción de conciencia que parece que va a recoger la nueva Ley de Libertad Religiosa, aunque todavía no se conoce por dónde va a ir.

R- No se sabe, efectivamente. Lo único que puedo decir es que la reciente Ley de Libertad Religiosa de Portugal sí la ha recogido expresamente : "la libertad de conciencia comprende el derecho de objetar el cumplimiento de las leyes que contraríen los dictámenes inexcusables de la propia conciencia". Esta declaración tiene gran importancia, porque crea un marco general de referencia. Esperemos que, en España, el poder siga el ejemplo portugués y proteja adecuadamente a las minorías, entre las que se cuentan los grupos objetores.

José Manuel Vidal, 01 de diciembre de 2009 a las 09:00

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