Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado. Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: "Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas". El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas. Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas". El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna. Al volver, el hombre sabio le dijo: "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".
Legalmente entre los dieciocho y los veintiún años se es mayor de edad y adulto. Sin embargo, hay otros criterios que también determinan la adultez. Así, en la cultura occidental es necesario que el sujeto haya alcanzado una serie de roles sociales como indendependizarse económicamente. Desde perspectivas psicológicas, el individuo se convierte en adulto cuando ha asumido y desarrollado determinados rasgos intelectuales, afectivos y sociales. Características psicológicas de una persona adulta Se conoce a sí mismo, sus cualidades y limitaciones. Es realista y exigente en función de sus posibilidades. Es capaz de renunciar a intereses individuales por otras personas, ya sean familiares amigos, etc. En cuanto a sus relaciones interpersonales, respeta otros puntos de vista diferentes al suyo, es tolerante. Emocionalmente es un sujeto estable, que tolera la frustración y sabe esperar. Tiene un nivel óptimo de autocontrol, no se reprime, pero se controla, consiguiendo la mayoría de ...
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