
Legalmente entre los dieciocho y los veintiún años se es mayor de edad y adulto. Sin embargo, hay otros criterios que también determinan la adultez. Así, en la cultura occidental es necesario que el sujeto haya alcanzado una serie de roles sociales como indendependizarse económicamente.
Desde perspectivas psicológicas, el individuo se convierte en adulto cuando ha asumido y desarrollado determinados rasgos intelectuales, afectivos y sociales.
Características psicológicas de una persona adulta
Se conoce a sí mismo, sus cualidades y limitaciones. Es realista y exigente en función de sus posibilidades.
Es capaz de renunciar a intereses individuales por otras personas, ya sean familiares amigos, etc.
En cuanto a sus relaciones interpersonales, respeta otros puntos de vista diferentes al suyo, es tolerante.
Emocionalmente es un sujeto estable, que tolera la frustración y sabe esperar. Tiene un nivel óptimo de autocontrol, no se reprime, pero se controla, consiguiendo la mayoría de las veces un equilibrio entre su corazón y la razón.
Vive el presente sin olvidar el pasado, aprendiendo del mismo y mirando hacia el futuro. En este sentido, la persona adulta tiene un proyecto de vida basado en un esquema de valores que le guían en sus actos.
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