Hace tiempo, a causa de una lipotimia que me ocurrió durante una excursión. acudí al cardiólogo para que me efectuara un reconocimiento. No encontró nada de particular, pero me dio un sabio consejo aplicable tanto al deporte como a la vida cotidiana: «Los corazones son diferentes como diferentes son las personas. Cuando camines por la montaña ve a tu ritmo. Si te cansas, te paras. Que sigan los demás. Por querer ir al rápido paso de otro te agotarás antes, si es que no te ocurre algo peor». Hoy en día se nos repite hasta la saciedad que el tiempo es oro, no podemos «perder, ni un minuto; todo tiene que ser rápido y eficaz, la sociedad tiende a uniformarnos, a que todos hagamos las cosas al mismo tiempo, marcándonos unos calendarios y unos horarios. Estos son importantes para el buen funcionamiento de la sociedad, pero a la vez deberían de ser flexibles. Una muchacha de mi barrio sufrió hace unos años un grave accidente de coche de resultas del cual quedó en silla de ruedas y con graves...