EL ESTRÉS


¿Estrés? ¿Demasiada tensión? ¿Abrumación? ¿Demasiado en que pensar? ¿Esto nos pone cansados, irritables o hasta deprimidos? ¿Qué se puede hacer para controlar el estrés?...


La gente va raramente al doctor a decir "Pienso que estoy estresado", sin embargo, los institutos nacionales de la salud dicen que el 80% de enfermedades son causadas por el estrés directamente o indirectamente. Las hormonas, tales como la adrenalina, son lanzadas en la sangre cuando se está tensionado. Esto causa una subida en la presión arterial, aumento de los latidos del corazón y del ritmo respiratorio y una conversión más rápida del glicógeno en glucosa. Estas son cosas buenas si se necesita escapar del ataque de un animal salvaje -por ejemplo-, pero cuando estos efectos son prolongados, el sistema inmunológico se deprime, y el cuerpo sufre otros cambios negativos.

Los efectos comunes del estrés prolongado incluyen fatiga, dolor en los músculos y las articulaciones, dolor de cabeza, confusión mental, depresión, ansiedad, e irritabilidad. Las reacciones a la tensión hacen que el cuerpo utilice demasiada energía, que puede dar lugar a la debilidad física y mental.


Una forma de manejar el estrés

Años atrás en la Universidad de Stanford, fue hecho un análisis de 146 estudios sobre la meditación. La conclusión fue que la meditación no sólo era beneficiosa a la hora de prácticarla sino que redujo perceptiblemente la ansiedad como rasgo del carácter.

El fondo del asunto es que el estrés es un asesino, y que la meditación puede ayudar realmente a defenderse de él. La meditación tradicional puede tener efectos más que beneficiosos, no sólamente para el estrés sino para la mejora personal, pero quizá se puede pensar que no se dispone de tiempo, o no se quiere aprender a meditar. Pero hay una técnica simple que se puede aprender en algunos minutos y empezarla a usar desde hoy.

Para utilizar esta técnica basta con parar lo que se esté haciendo cuando uno se siente tensionado, y respirar tres veces profundamente. Pararse interiormente hasta identificar qué está incomodando. ¿Está preocupado por algo? ¿Hay alguna carta que necesita escribir? ¿Quizá la cabeza o el cuello está adolorido?.

Después basta con tratar de resolver esos factores que alimentan el estrés: escribir la carta que está en la mente, tomar una aspirina, o colocar las cosas en una lista para mañana si se reconoce que no hay nada que se pueda hacer ahora. Con la práctica se adquirirá agilidad para reconocer conscientemente lo que está irritando bajo la superficie. Después de localizar estas cosas y hacer lo posible por afrontarlas, se habrán despejado los obstáculos para pensar claramente con un sólo objetivo en la cabeza: lo que se tiene entre manos.

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