Pregunta: ¿por qué el pollo cruzó la carretera?


Las posibles respuestas:

MAESTRO DE PRIMARIA:
'Porque quería llegar al otro lado'.

PROFESOR DE SECUNDARIA:
'Aunque os lo explique, queridas bestias, no podréis entenderlo'.

PROFESOR DE FACULTAD:
'Para saber por qué el pollo cruzó la carretera (tema que se incluirá en el parcial de mañana) lean los apuntes desde la página 2 a la 3050'.

PLATÓN:
Por su bien. Al otro lado de la carretera se encuentra la verdad.

ARISTÓTELES:
Está en la naturaleza del pollo el cruzar las carreteras.

KARL MARX:
Era históricamente inevitable.

CAPITAN JAMES T. KIRK (nave Entrerprise):
Para llegar adonde ningún otro pollo había llegado antes.

HIPÓCRATES:
Ha cruzado la carretera por culpa de un exceso de secreciones en el páncreas.

MARTIN LUTHER KING JR:
Ha tenido un sueño donde todos los pollos eran libres de cruzar una carretera sin tener que justificar sus actos.

RICHARD M.NIXON:
El pollo no cruzó la carretera, repito, el pollo no cruzó nunca la carretera.

NICOLÁS MAQUIAVELO:
Lo importante es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quién importa el porqué? Solamente el fin de atravesar la carretera ya justifica cualquier motivo que hubiera tenido.

SIGMUND FREUD:
El hecho de que te preocupe por qué el pollo cruzó la carretera ya revela tu fuerte sentimiento de inseguridad sexual latente.

BILL GATES:
Precisamente acabamos de terminar el nuevo programa 'OfficePollo2009' que además de cruzar las carreteras, será capaz de incubar huevos, archivar los documentos importantes , etc...

BUDA:
Preguntarse tal cosa (por qué el pollo cruzó la carretera) es renegar de tu propia naturaleza de pollo.

GALILEO:
Y sin embargo, cruza.

FRANCISCO FRANCO:
El pollo es un ser portador de valores eternos

IBARRECHE:
Puede que cruzara o puede que no cruzara, pero si cruzó era la voluntad de los vascos y las vascas

ACEBES Y ZAPLANA:
El pollo cruzó la carretera para reunirse con los de ETA

FERNANDEZ DE LA VEGA:
El pollo iba en misión humanitaria

BLANCO (PEPIÑO):
El pollo cruzó la carretera manipulado por el PP, para ir a manifestarse frente al PSOE

ZAPATERO:
El Estado destinará una ayuda de 4000 EUR para aquellos pollos que crucen carreteras

Corregir en la familia. Las cuatro reglas


El adolescente tiende por naturaleza a enjuiciarlo todo, tiene una considerable visión crítica de lo que le rodea.

— Eso no tiene por qué ser malo. Puede ser muy positivo.

Por supuesto. Pero para que lo sea realmente, para que esa crítica sea positiva, habría que establecer una especie de reglas del juego. Podríamos intentar resumirlas en cuatro:

Primera. Para que alguien tenga derecho a corregir, tiene primero que ser persona que esté capacitada para reconocer lo bueno de los demás, y que sea capaz también de decirlo: que no corrija quien no sepa elogiar de vez en cuando.

Porque si una persona no reconoce nunca lo que su hijo o su mujer o su marido hacen bien –y seguro que harán cosas bien, probablemente más que las que hacen mal–, ¿con qué derecho podrá luego corregirles cuando fallen? El que nada positivo encuentra en los demás, tiene que replantear su vida desde los cimientos: algo en él no va bien, tiene una ceguera que le inhabilita para corregir.

Segunda. Ha de corregirse por cariño. Tiene que ser la crítica del amigo, no la del enemigo. Y para eso, tiene que ser serena y ponderada, sin precipitaciones y sin apasionamiento. Tiene que ser cuidadosa, con el mismo primor con que se cura una herida, sin ironías ni sarcasmos, con esperanza de verdadera mejoría.

Tercera. Tampoco debe darse la corrección sin antes hacer examen sobre la propia culpabilidad en lo que se va a corregir. Cuando algo marcha mal en la familia, casi nunca nadie puede decir que está libre de culpa.

Además, cuando uno se siente corresponsable de un error, corrige de forma distinta. Porque corrige desde dentro, comenzando por el reconocimiento de la propia culpa. Y el corregido lo entenderá mucho mejor, porque empezamos por compartir su error con el nuestro, y no lo verá como una agresión desde fuera sino como una ayuda desde dentro.

— Bueno, estás poniéndolo difícil...

Es que la crítica destructiva es tan fácil como difícil es la constructiva.

Resulta muy eficaz que en la familia haya fluidez en la corrección, que se puedan decir unos a otros las cosas con normalidad. Que los agravios o los enfados no se queden dentro de los corazones, porque ahí se pudren.

— Te falta la cuarta regla.

Modo de corregir Cuarta. Es una regla múltiple, inspirada en las que señala López Caballero. Se refiere a la forma de llevar a cabo la corrección:

• ha de ser cara a cara, pues no hay nada más sucio que la murmuración o la denuncia anónima del que tira la piedra y esconde la mano;

• a la persona interesada y en privado; si no, suele ser contraproducente;

• sin comparar con otras personas: nada de "aprende de tu primo, que saca tan buenas notas", o "del vecino de arriba que es tan educado...";

• con mucha prudencia antes de juzgar las intenciones: hay que presuponer buena voluntad;

• no hablar de lo que no se ha comprobado bien, pues de lo contrario, juzgamos con una frivolidad que espanta; corregir sobre rumores, suposiciones o sospechas, supone hacer méritos para ser injusto: recuerda aquello de que el bien debe ser supuesto, el mal debe ser probado, y eso otro de oír la otra campana, y saber quién es el campanero...;

• específica y concreta, no generalizadora; sabiendo centrarse en el tema, sin exageraciones, sin superlativos, sin abusar de palabras como siempre, nunca...;

• hay que hablar de una o dos cosas cada vez, porque si acumulamos una larga lista, parecerá una enmienda a la totalidad más que un deseo de ayudar;

• sin reiterarlas demasiado: hay que dar tiempo para mejorar..., y además, la excesiva machaconería se vuelve también contraproducente;

• hay que saber elegir el momento para corregir o aconsejar, que ha de ser cuanto antes, pero esperando a estar -los dos- tranquilos para hablar y tranquilos para escuchar: si uno está aún nervioso o afectado por un enfado, quizá sea mejor esperar un poco más, porque de lo contrario probablemente se estropeen más las cosas en vez de arreglarse;

• y poniéndose antes en su lugar, haciéndose cargo de sus circunstancias, procurando -como dice el refrán- calzar un mes sus zapatos antes de juzgar.

Actuando así, se corrige de modo distinto. Incluso veremos que muchas veces es mejor callarnos: hay quien dijo que si pudiéramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, hallaríamos en sus vidas penas y sufrimientos suficientes como para desarmar toda nuestra hostilidad.

Las tres pipas


Una historia que nos invita a pensar serenamente antes que actuar impulsivamente

Una vez un miembro de la tribu se presento furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente. ¡Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad!

El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero antes de hacerlo llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo.
El hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol.

Tardó una hora en terminar la pipa. Luego sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que si le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa.

Nuevamente el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla al mismo lugar. También esta vez el hombre cumplió su encargo y gastó media hora meditando.

Después regresó a donde estaba el cacique y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que iría a echarle en cara su mala acción y le haría pasar vergüenza delante de todos.

Como siempre, fue escuchado con bondad pero el anciano volvió a ordenarle que repitiera su meditación como lo había hecho las veces anteriores.

El hombre medio molesto pero ya mucho más sereno se dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo, su tabaco y su bronca.

Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo: "Pensándolo mejor veo que la cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho".

El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole: "Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decírtelo yo; era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tu mismo".

Diez útiles consejos que nos enseñan a no prescindir de Dios en las vacaciones


1.- Vive la la naturaleza
En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haberla hecho tan hermosa.

2.- Vive tu nombre y condición de cristiano
No te avergüences en verano de ser cristiano. Falsearías tu identidad.

3.- Vive el domingo
En vacaciones, el domingo sigue siendo el día del Señor y Dios no se va de vacaciones. Acude a la Eucaristía dominical. Tienes además más tiempo libre.

4.- Vive la familia
Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos.

5.- Vive la vida
La vida es el gran don de Dios. No hagas peligrar tu propia vida y evita riesgos a la vida de los demás.

6.- Vive la amistad
Desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respecto a la dignidad sagrada de las demás personas.

7.- Vive la justicia
No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos. Respétales y respeta sus bienes.

8.- Vive la verdad
Evita la hiprocesía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la vanagloria.

9.- Vive la limpieza de corazón
Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.

10.- Vive la solidaridad
No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones.

Cardenal Terrazas alienta a no tener miedo y testimoniar la fe ante dificultades


El Arzobispo de Santa Cruz, Cardenal Julio Terrazas, alentó en su homilía de ayer a los fieles a no tener miedo y a testimoniar con valor su fe, ya que el Señor "siempre nos pide que nuestra respuesta sea clara, sea honesta, sea realmente fruto de una entrega total", de manera especial ante las dificultades.

La fe, dijo el Cardenal según informa Infodecom, "supone atravesar los espacios del mal, para ir a encontrar a los que están alejados, para ir anunciar la buena noticia a aquellos que parecen indiferentes, pero que están esperando una palabra de vida, una palabra de esperanza".

Cuando el miedo hace presa de las personas, advirtió luego, "nos volvemos neuróticos, y por decir que no tenemos miedo, salimos, gritamos, hacemos cualquier cosa en contra del prójimo, desconocemos hasta su dignidad, esa es una manera de escapar del miedo, del temor, de no afrontar con claridad esa manera de vivir siempre en las tinieblas o el miedo que paraliza, lo hemos dicho varias veces, ¿Dónde está la fe? Cuando el miedo nos impide hablar de Jesús con claridad".

Seguidamente cuestionó: "¿qué clase de fe tenemos cuando no reaccionamos ante el mal?, ¿Porque nuestra fe es tan débil? Porque no sabemos valorar la presencia silenciosa de nuestro Dios, Él nos acompaña".

"Enterramos la fe con mucha facilidad, oímos que nos critican y nos callamos, oímos que se desprecia al Señor y no lo defendemos, somos testigos que se va construyendo muchas cosas en contra de este Dios, de la vida y nos quedamos asombrados, asustados y nos ocultamos".

"El Señor en la Eucaristía vuelve a recordarnos que nuestra misión tiene que jugarse allí donde hay problemas y dificultades, no podemos escapar de esa realidad, que hay mentiras por todos lados, que hay muertes, que hay odios por todos lados, allí nos toca llevar la palabra que oriente, allí nos toca llevar al mensajero de la paz, de la vida que es Cristo nuestro Maestro, sigamos esa línea, nos vamos convirtiendo en verdaderos discípulos y vamos anunciando lo que El nos enseña y no lo que hemos aprendido de memoria en algún momento de nuestra vida", afirmó.

Finalmente el Arzobispo invitó a los fieles a "que escuchando esta palabra nos hagamos mejores discípulos y entusiastas misioneros en el mensaje de la vida y de la libertad. Amén".

Si


SI

Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu alrededor
todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener Fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser indulgente para su duda;
Si puedes esperar y no sentirte cansado con la espera;
si puedes siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas
por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;

Si puedes soñar sin que los sueños imperiosamente te dominen;
si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que a la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
¡Aunque sea con gastados instrumentos!

Si eres capaz de juntar en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta,
y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste,
¡Y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida!
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido,
y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa,
que la voluntad gritando: “¡Persistid es la orden!”

Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;

Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final;
tuya será la tierra y cuánto ella contenga
y – lo que vale más— serás un hombre ¡hijo mío!

If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don’t deal in lies,
Or, being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise;
If you can dream – and not make dreams your master;
If you can think – and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build ‘em up with wornout tools;
If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: “Hold on”;
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings – nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run -
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And – which is more – you’ll be a Man my son!

Kipling

“ INSTRUCCIONES PARA LA VIDA”


· Dale a la gente más de lo que esperan y hazlo con gusto.
· Memoriza tu poema favorito.
· No creas en todo lo que escuchas, ni gastes todo lo que tienes o duermas todo lo que quieras.
· Cuando digas “te amo”, dilo de verdad...
· Cuando digas “lo siento”, mira a la persona a los ojos.
· Mantén un noviazgo de al menos seis meses, antes de casarte.
· Jamás te burles de los sueños de los demás.
· Ama profundamente y apasionadamente. Puedes salir herido, pero esa es la única manera de vivir la vida completamente.
· Frente a los desacuerdos, pelea limpio. No ofendas
. No juzgues a los demás por sus parientes.
· Habla lentamente, pero piensa con rapidez.
· Cuando alguien te haga una pregunta que no quieras responder, sonríe pregúntale: “¿por qué quieres saber?”.
· Recuerda que el más grande amor y los mayores logros involucran mayores riesgos.
· Llama a tu mamá.
· Di “Jesús”, cuando escuches a alguien estornudar.
· Cuando pierdas, no pierdas la lección.
· Recuerda las tres “R’s”: Respeto a ti mismo; Respeto a los demás; Responsabilidad para todas tus acciones.
· No permitas que una pequeña disputa dañe una gran amistad.
· Cuando te des cuenta que has cometido un error,toma medidas inmediatas para corregirlo.
· Sonríe cuando respondas el teléfono. Quien llama lo podrá escuchar en tu voz.
· Cásate con un hombre o mujer que le guste conversar. Cuando se hagan viejos, sus habilidades de conversador serán más importantes que cualquier otra.
· Pasa algún tiempo en soledad.
· Abre tus brazos al cambio, pero no te desprendas de tus valores.
· Recuerda que el silencio es, a veces, la mejor respuesta.
· Lee mas libros y mira menos TV.
· Vive una vida buena y honorable. Luego, cuando te hagas viejo y recuerdes el pasado, verás como lo disfrutarás por segunda vez.
· Confía en DIOS, pero cierra bien tu auto.
· Una atmósfera amorosa en tu hogar, es importante. Haz todo lo posible para crear un hogar tranquilo y armonioso.
· Ante desacuerdos con tus seres queridos, céntrate en la situación presente. No traigas de vuelta el pasado.
· Lee entre líneas.
· Comparte tu conocimiento. Es una manera de lograr la inmortalidad.
· Sé gentil con el planeta...
· Reza. Hay un poder inconmensurable en la oración.
· Jamás interrumpas cuando estés siendo halagado.
· Ocúpate de tus propios asuntos.
· Una vez al año, visita un lugar donde no hayas estado.
· Si ganas mucho dinero, disponlo para ayudar a otros mientras estás con vida.Esa es la mejor satisfacción que la fortuna te puede dar.
· Recuerda que el no conseguir lo que quieres es, a veces, un golpe de suerte.
· Aprende todas las reglas y luego, rompe algunas...
· Recuerda que lo mejor de las relaciones es aquella donde el amor entre dos personas
es más grande que la necesidad del uno por el otro.
· Juzga tu éxito en la medida de lo que tuviste que renunciar para obtenerlo.
· Aborda el amor y la cocina con un cierto temerario abandono...

Confianza en Sí Mismo


El coraje se deriva de la certeza en nuestras capacidades, valores y objetivos, una sensación muy clara de nuestro valor y de nuestras capacidades

Las personas dotadas de esta competencia:

- Manifiestan confianza en sí mismas y poseen presencia
- Pueden expresar puntos de vista importantes y defender sin apoyo de nadie lo que consideran correcto.
- Son emprendedores y capaces de asumir decisiones importantes a pesar de la incertidumbre y las presiones.
- La confianza en sí mismo es la condición indispensable de toda actuación sobresaliente porque, a falta de ella, las personas solemos carecer de la suficiente convicción para afrontar las dificultades que se nos presentan. La confianza en nosotros mismos nos proporciona, en suma, la suficiente seguridad como para asumir el papel de líder.

Para los que carecen de confianza en sí mismos:

- Cada fracaso confirma su sensación de incompetencia
- Se manifiestan sentimientos de impotencia, inoperancia y una abrumadora sensación de inseguridad
- Tienen el temor de parecer completos ineptos
- Renuncian fácilmente a las propias opiniones y juicios, incluso las buenas ideas, cuando estas se ven cuestionadas
- Se muestran con indecisión crónica, especialmente bajo presión
- Se asustan ante el más mínimo riesgo
- No saben comunicar las ideas útiles

Un exceso de confianza en sí mismos puede producir:

- Arrogancia (sobre todo si la persona no tiene habilidades)
- Puede ser una manifestación de ausencia de realidad

Las personas con una adecuada confianza en sí mismos:

- Se muestran eficaces
- Capaces de asumir desafíos y dominar nuevas tareas, a pesar de las posibles críticas en contra
- Se ven a sí mismos como catalizadores, promotores e iniciadores
- Justifican adecuadamente sus decisiones y acciones, mostrándose firmes ante ellas.
- Te da energías suficientes como para tomar decisiones
- Tienen el valor de expresarse, de decir lo que realmente opinan

Aprende a ser simpático


Ser simpático, caer simpático, tener simpatía y ganarse la simpatía son modalidades distintas de una cualidad humana que a todo el mundo le gustaría poseer porque facilita la convivencia y pone en las relaciones humanas mucho de cordialidad.

Sin embargo, algunos creen que la simpatía es un don y otros piensan que la corriente de simpatía se establece con unas personas sí y con otras no y que, por lo tanto, no se puede lograr tener simpatía a todo el mundo o ser simpático a muchos.

Comprender y consentir

El componente primero de la simpatía es la comprensión de los sentimientos de los demás. Y, el segundo, reaccionar favorablemente ante la comprensión de las vivencias ajenas sintiéndose, en cierta manera, compenetrado con ellas.

Toda simpatía implica, en primer lugar, la aprehensión de los sentimientos de otro, con sus respectivos complejos de valor y como expresión de las reacciones emocionales correspondientes. En segundo término, conlleva una reacción afectiva propia y distinta del sentimiento ajeno “aprehendiendo” y “comprendiendo” su significación. A través de estas dos fases se llega a tener una conformidad, inclinación o analogía respecto a los afectos y sentimientos de otras personas llegando así a sentir simpatía por ellas.

También es verdad que hay personas a las que se comprenden con mayor facilidad y que se hacen atractivas y agradables a mayor número de personas. Llegar a esta meta es posible.

Intervención del carácter

Quien intente ganar en simpatía tiene que contar ante todo con el propio carácter. Las personas extrovertidas y primarias –que responden rápidamente a los estímulos- son mucho más abiertas y, por tanto, más fáciles a la cordialidad, a la comunicación de sus sentimientos, a dejarse aprehender y comprender. Tienen también a su favor el sentirse interesadas por todo lo nuevo y lo desconocido lo que les lleva a querer saber cosas de la gente haciendo posible así que los demás se manifiesten a ellos, algo que no consiguen otras personas tan fácilmente. En cambio quienes son secundarios (de reacción lenta) e introvertidos son más difíciles para la simpatía, porque no expresan sus pensamientos –mucho menos sus sentimientos- y, al mismo tiempo, son tímidos para entablar comunicación con los demás.

Pero en uno y otro caso, cada persona puede realizar una acción personal sobre su carácter y ejercitarse precisamente en resaltar las cualidades positivas y en disminuir las negativas.

Ser simpático o simpática

Se dice que una persona es simpática cuando inspira simpatía, es decir, cuando logra despertar en los demás un sentimiento de benevolencia porque ha hecho comprender a los otros lo que siente y ha logrado una respuesta de compenetración.

Hay cosas exteriores que influyen positivamente en la simpatía. Cada uno se siente inclinado a comprender mejor a aquellas personas que han compartido con él determinadas vivencias: haber ido al mismo colegio, haber vivido en el mismo barrio, frecuentado el mismo lugar de veraneo, etc., etc.

Hay también cosas interiores, que se reflejan en el comportamiento que favorecen la simpatía.

Vamos a relacionar los diez puntos que pueden hacer a una persona simpática ante otra.

10 trucos para caer simpático

·Presentar un semblante alegre o, al menos, amable. La sonrisa es mejor carta de presentación.

·Manifestarse cordial en todo momento. La educación es la llave que abre todas las puertas.

·Interesarse por el trabajo de los demás. Si es un compañero para ayudarle.

·Compartir sus opiniones.

·Tener simpatías comunes. conocidos, amigos, practicar el mismo deporte, gustar la misma música, el mismo hobbie, tc.

·Estar siempre dispuesto a prestar algún servicio. Hacer favores sin esperar nada a cambio.

·Saber escuchar. El hombre necesita solo 2 años para aprender a hablar y más de 60 para aprender a escuchar.

·Saber preguntar no con curiosidad sino con interés.

·Recordar lo que es importante para la otra persona: su fecha de cumpleaños, aniversario de boda, nombre de sus hijos, etc.

Cada detalle tenido en cuenta es una puerta abierta a la simpatía . Si uno es constante en ellos conseguirá no solo caer bien a los demás sino hacer grandes amigos.

¿Amigos desleales?


Pregunta: Trabajo en Recursos humanos. Un amigo me contrató para que trabajara temporalmente en la empresa en la que es subgerente ya que el clima laboral se ha deteriorado a partir de que se descubrió un faltante de dinero y surgieron la paranoia y las acusaciones. Al poco tiempo, por casualidad, descubrí que el autor del robo era, precisamente, mi amigo. Hablé con él y lo confesó, pero considera que no es asunto mío, pues no fui contratado para encontrar al culpable. ¿Debería denunciarlo?

Respuesta: Tu decisión deberá tomar en cuenta la amistad con quien te contrató, la honestidad con la empresa, la justicia social y la lealtad hacia tu gremio. Analicemos cada aspecto: 1) Tu amigo te hizo un favor recomendándote. Eso no te obliga a encubrirlo, pero delatar a un amigo siempre es difícil. 2) Al aceptar trabajar para una empresa, ellos cuentan con tu profesionalismo y ética. No te contrataron para buscar al culpable ni para revisar los vidrios, pero si ves un vidrio roto avisas para que nadie se vaya a cortar. Si sabes que alguien roba y que otros pueden ser acusados, tu conducta no debe responder a tus funciones, sino a tu integridad moral. 3) Como ciudadanos, la sociedad espera de nosotros que denunciemos los crímenes en cualquier ámbito. 4) Al ocultar la información y encubrir al autor del robo, estás dando una imagen negativa de tu gremio –las personas que se dedican a desarrollar los recursos humanos- y contribuyes a que se desconfíe de ellos. Lo que hace difícil la decisión es que no queremos causar sufrimiento a nuestros amigos. Sin embargo, me parece que él se lo buscó, y por lo visto no está dispuesto a devolver el dinero ni le preocupa que acusen a otro en su lugar. No creo que merezca la lealtad de sus amigos.

Esther Charabati
http://www.filosofiacotidiana.com

La lectura: cómo contagiar ese habito tan beneficioso


La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse...

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono...todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una bronca., pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse…

Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.

Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra Cómo fomentar los hábitos de lectura, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

Entre los ocho y los doce años se generan muchos hábitos y aficiones; los niños están abriéndose al mundo, conociendo posibilidades y adquiriendo autonomía de movimientos. Es pues una edad adecuada para desarrollar un hábito lector que pueda consolidarse después en la adolescencia. Los padres tenemos un papel a jugar en la creación y consolidación de este hábito. Pero hay que tener claro que las estrategias para conseguir un hábito lector presentan unas peculiaridades diferentes a las que solemos emplear para conseguir otros propósitos. Es ineficaz plantearlo como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños "odiaran la literatura". Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las "distracciones" que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.

La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso "virus". Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes:

La primera: Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.

La segunda: Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.

La tercera: Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.

La cuarta: Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.

La quinta: Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.

La sexta: Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otros lectores.

La séptima: Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.

La octava: Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.

La novena: No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.


Para terminar, el consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva.

Ana Díaz-Plaja Taboada
Profesora de Ciencias de la Educación de la UB

Domingo 21 de junio: miles de personas renovarán la consagración de España al Sagrado Corazón


Docenas de obispos y las reliquias de santa Margarita María se dan cita en el Cerro de los Ángeles

Se mire por donde se mire, está lleno de simbolismos. Como dijo un protestante que consideraba hacerse católico: "estos simbolismos católicos están siempre interconectados".

El domingo 21 la provincia eclesiástica de Madrid (que incluye las diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares) convoca a todos los españoles a la renovación de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, es decir, a renovar la consagración que se hizo solemnemente en 1919.

En aquel año, el acto, que inauguró el monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles (más o menos en lo que sería el centro geográfico de España) fue oficiado por el nuncio del Papa y contó con una alocución del rey Alfonso XII, abuelo del actual monarca: “reconocemos que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz”, dijo entonces el rey a Dios.

Una fiesta del siglo XVII muy viva

La fiesta del Sagrado Corazón en sí se celebra este año el viernes 19 (tiene lugar cada viernes después de la octava del Corpus). Tiene su origen en las apariciones de Jesucristo a la monja salesa Santa Margarita María de Alacoque, entre 1673 y 1675. Así lo escribió Margarita María:

«Estando una vez en presencia del Santísimo Sacramento (…), descubriendo su Divino Corazón, me dijo: He aquí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que no se ha reservado nada hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor, y en respuesta no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que me tratan en este Sacramento de Amor”.

Cristo prometió una serie de gracias a quienes se consagrasen a su Corazón y comulgasen nueve primeros viernes de mes: paz en la familia, fervor para los tibios, perfección para los fervorosos, etc... y “no morirán en desgracia ni sin haber recibido los sacramentos”. También prometió bendecir los hogares que exhibiesen la imagen del Corazón.

Hoy habrá gente que el esfuerzo de ir a misa y comulgar “nueve primeros viernes de mes” se les haga muy complicado, pero en la Francia del siglo XVII fue una revolución: ni se exigían los rigores elitistas y penitenciales de la corriente jansenista (una especie de puritanismo católico) ni se transigía con el “todo vale mientras cumplas el rito” de la relajada corte francesa. La devoción del Sagrado Corazón mostraba un Jesús cercano y humano, que sufre al verse abandonado, que pide amor, y no rituales. Revolucionó la espiritualidad de muchos, sobre todo de los jesuitas, sus grandes difusores durante siglos.

En la línea de Margarita María llegarían otras espiritualidades en siglos posteriores: “el caminito” de Santa Teresita de Lisieux, y la devoción de la Divina Misericordia, de Santa Faustina Kowalska. Todas ellas, y el Corazón de Jesús, se hicieron un hueco en iglesias, hogares... y hasta en la jungla colombiana.

Hace un año, en junio de 2008 (mes del Sagrado Corazón), la política colombiana Ingrid Betancour estaba aún en la selva, secuestrada por la guerrilla. Recordó la última vez que había hablado con su padre, bajo una imagen del Sagrado Corazón, y recordó las promesas de Jesús de que Él tocaría los corazones endurecidos. “No sé lo que es consagrarse a tu Corazón, pero si me dices este mes cuándo me liberarán, seré tuya”, rezó Ingrid. Y el día 27 le anunciaron su liberación. Explicó su vivencia al semanario francés “Pelerin” al visitar en París el templo del “Sacre-Coeur”, en agradecimiento.

Memoria histórica, milicianos arrepentidos y Madre Maravillas

El acto en Cerro de los Ángeles recuerda también una fotografía emblemática de la más absurda cristofobia española: la foto de los milicianos que fusilaron en 1936 al monumento. Después se ha sabido (lo publicaba hace pocas semanas el semanario “Alfa y Omega” ) que las balas de los milicianos alcanzaron diversas partes del monumento, pero no el Corazón en sí. Los milicianos dinamitaron después el monumento, pero aún así el pecho del Cristo quedó casi indemne, con solo alguna esquirla en el corazón al caer.

Cerca del Cerro hay un monasterio carmelita. Se fundó por orden de Santa Maravillas de Jesús, la monja que nació en un edificio del Congreso pero a la que los políticos españoles le han negado una placa en su casa natal. Los milicianos se llevaron a las monjas, pero con el tiempo volverían y recogerían los fragmentos, incluyendo el pecho del Cristo. Hoy unas veinte hijas de Santa Maravillas viven en el lugar. Al pecho de pieda Santa Maravillas le llamaba “la santa reliquia”.

“Dos de esos milicianos se arrepintieron y se convirtieron”, explicaba una de las carmelitas en Alfa y Omega. “Hace tiempo recibimos una carta de las Hermanitas de la Caridad de Zaragoza que nos contaban como un hombre pidió confesión y se arrepintió por fusilar al Corazón de Jesús de Getafe. El juez que juzgó a otro de ellos contó que el miliciano pidió trabajar en la construcción de una iglesia, aunque no le conmutasen la pena, para expiar la ofensa de haber fusilado la imagen del Cerro”.

Hay que tener en cuenta que en aquella misma zona se derramó sangre esos días. Cinco jóvenes que habían estado en el Cerro en adoración nocturna, decidieron quedarse unos días como compañía “de honor” del Cristo. Bajaron a comer al cercano pueblo de Perales del Río, se les vio bendecir la comida y fueron denunciados a los milicianos, que los atraparon y fusilaron con rapidez el 23 de julio de 1936. Murieron gritando “viva Cristo Rey”, contemplando el Sagrado Corazón, que aún estaba en pie. Los milicianos ese día destruyeron y saquearon la parroquia de Perales.

Santa Margarita María, con el cardenal Rouco

El monumento actual en el Cerro de los Ángeles es de los años 60, pero el lugar es emblemático. Ya desde la época de los primeros mártires romanos, los cristianos se han sentido edificados por su ejemplo y su cercanía a través de las reliquias. Los restos de Santa Margarita María de Alacoque han estado recientemente en tres monasterios de la Visitación (salesas) del centro de España, y del día 14 al 21 estarán en el Cerro. Allí estarán cuando el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, acompañado de unos 40 obispos y miles de fieles, renueve la consagración de España al Corazón de Jesús.

Es un acto religioso, pero muchos le dan significación política. El diario La Vanguardia, por ejemplo, lo ha comentado en su sección de “Política”, no de religión. Algunos contarán qué obispos van o dejan de ir, clasificándolos en “rouquistas” o “antirrouquistas”. Son fechas en que algunas diócesis tienen sus propias celebraciones del Sagrado Corazón: por ejemplo, ese mismo domingo en el Tibidabo de Barcelona, templo de devoción al Sagrado Corazón, hay una tradicional consagración de las familias. Pero es de esperar que miles de fieles del centro de España acudan a los actos: hay conciencia de que España necesita ayuda divina.

Los tres grandes obstáculos para una cultura del esfuerzo


“El paternalismo, los modelos fáciles que proyecta la tele y un falso mito de igualdad” hacen difícil animar a padres e hijos a esforzarse

Educar en valores no es tarea fácil dados los tiempos que corren. Transmitir a nuestros hijos, por ejemplo, la idea de que el esfuerzo es necesario para su formación integral, para construir su personalidad, se estrella en demasiadas ocasiones con el modelo de sociedad que proyectan los medios de comunicación -especialmente la televisión- y fomentan incluso las administraciones.

Se trata de un modelo basado en no renunciar a nada, vivir sin complicarse la vida y esquivar el esfuerzo, que es la mejor forma de medir la felicidad en términos de placer inmediato, aunque lleve aparejados la pereza, el egoísmo y, a la larga, el fracaso.

¿Cómo ejercer entonces una pedagogía del esfuerzo cuando los valores fundamentales para la formación de nuestros hijos son devaluados por aquéllos que deberían promoverlos? La respuesta no es fácil y requiere de buenas dosis de voluntad y paciencia.

Por otra parte, cuando los pequeños se esfuerzan en realizar una actividad concreta y fracasan en el intento, con demasiada frecuencia los padres tendemos a solucionar el problema al que se enfrentan, en lugar de animarles a que sigan intentándolo.

Aprender sin esfuerzo, una quimera

Sin embargo, el esfuerzo es un elemento básico en el proceso de educación de los jóvenes. Aprender sin esfuerzo es, sencillamente, una quimera. ¿Cómo abordará el niño con éxito su próximo desafío sin haber superado por él mismo el anterior? Sólo con esfuerzo y una cierta renuncia a los ‘cantos de sirena’ se puede lograr un objetivo medianamente serio en la vida.

Todo esto lo sabe bien Francesc Torralba i Roselló, profesor catedrático de Filosofía de la Universidad Ramon Llull y miembro colaborador del Instituto Borja de Bioética, quien, además de sus actividades académicas, ofrece conferencias en centros escolares sobre la importancia de la cultura del esfuerzo.

El pasado 24 de enero, en la Escola Grèvol, centro escolar concertado del Front Marítim (Poblenou, Barcelona), Torralba subrayó en una de esas conferencias que “los frutos que se derivan de una pedagogía del esfuerzo son frutos profundos”.

Sin embargo, advirtió el profesor de Filosofía y padre de familia numerosa, para educar a los hijos en una cultura del esfuerzo, lo que él denomina como un “impulso continuado a lo largo del tiempo”, se han de superar tres grandes obstáculos.

“Ya te lo haré yo”

El primero de esos obstáculos, considera Torralba, “es el paternalismo, el ‘ya te lo haré yo’ que los padres solemos exclamar cuando nos domina la impaciencia por resolver una situación que es el hijo quien ha de resolver [...]. Antes que pasar por ver cómo nuestro hijo se hace un lío para cocinar una simple tortilla preferimos hacérsela nosotros”.

Ese paternalismo entra en una evidente contradicción: “queremos que se esfuercen, pero les resolvemos los problemas. Vemos que se esfuerzan y no consiguen su objetivo, así que se lo hacemos nosotros”, añade.

Torralba, asegura que, mientras tanto, el adolescente es consciente de que “alguien me lo hace siempre”.

“La cara luminosa, no el Gólgota”

El segundo obstáculo, dice Torralba, son los modelos que niños y adolescentes ven proyectados en la tele, o sea, “jóvenes que lo consiguen todo, mientras sus padres son, en muchas ocasiones, unas personas más o menos grises que se matan para pagar una hipoteca”.

“Ven el modelo, como un Fernando Alonso, pero no ven todo el esfuerzo que cuesta llegar a ello. Y es que, culturalmente, los medios muestran la cara luminosa, pero no el ‘Gólgota’, el tremendo esfuerzo que hay detrás de ese triunfo”, advierte el catedrático.

Un mito ingenuo

Para este experto en educación, el tercer obstáculo se encuentra en el mito según el cual “todo el mundo puede hacerlo todo si se esfuerza”. Torralba considera que “ésta es una idea ingenua”.

“Tú, hijo, algunas cosas y con dificultad”. “Salvo excepciones, esa es la realidad cotidiana”, y no ese “falso mito de igualdad”, plantea el profesor de filosofía.

Sin embargo, no se trata de proyectar en nuestros hijos nuestras propias frustraciones, sino que Torralba cree que el mensaje para ese hijo debe incidir más en que “todo no, pero tienes tus propias capacidades y eso puede hacer que llegues a realizarte consiguiendo aquello para lo que estás capacitado”. Para ello, es necesario “observar atentamente cuáles son sus potencias y aconsejarles desarrollar aquello para lo que valen”.

“¿Cómo vencer estos tres obstáculos?”, se pregunta Torralba, quien sugiere algunas estrategias para hacerles frente.

“Es importante intentar inculcarle la motivación o ‘impulso’, porque si puede hacerlo sin esforzarse, mejor para él”; pero “no son buenas las amenazas del tipo: ‘si no lees...’; es una vía negativa. Al final, acaba por odiarse la lectura”, advierte.

Pedagogía de la contrariedad

Pero, entonces, “¿qué tipo de motivación podemos dar? Pues la vía más pragmática, o sea hacerle ver que ese esfuerzo tendrá sentido en su vida, en su formación. El esfuerzo es básico para poder desarrollarse”.

Otra buena estrategia es “mostrarle los beneficios del esfuerzo con ejemplos cercanos, que conozcan o que admiren, siempre insistiendo en que a esos triunfadores no les han regalado nada, que detrás de lo ‘luminoso’ hay siempre un gran esfuerzo”, insiste.

Y es muy importante practicar la “pedagogía de la contrariedad”. Que el niño o adolescente se encuentre con contrariedades que le estimulen a esforzarse.

“Confrontar las contrariedades en el proceso de aprendizaje le ayudará a salir adelante. Si no se esfuerza en solucionarlas nadie lo hará por él y esa es la realidad que hay fuera del ‘nido’. Si no encuentra obstáculos en el camino no aprenderá nunca a superarlos”, asegura el catedrático.

Torralba recurre al ejemplo de la bicicleta: “Cuando son pequeñitos, primero van en triciclo y luego pasan a la bicicleta con dos ruedas pequeñas de soporte. Pero, será necesario que los padres se dejen los riñones aguantando el sillín mientras corren detrás de la bici y que ellos se despellejen las rodillas de vez en cuando para que aprendan a ir a dos ruedas”.

Y recuerda asimismo la anécdota de aquella señora que se dirigió a una violinista con estas palabras: “Daría la vida por tocar como usted”. La violinista contestó diciendo: “¡Qué cree que he hecho yo!”.

Pero, “cuando hablamos de contrariedades, ¿a qué nos estamos refiriendo? Pues por ejemplo a algo tan simple como hacer los bocadillos. Si nunca se pone porque ‘lo hace mal’, si no empieza por lo relativamente simple, difícilmente podrá superar cuestiones u obstáculos más complejos”, aclara Torralba.

Al mismo tiempo, llegará a situaciones como la que ha fomentado el Ministerio de Educación al permitir que los alumnos de Bachillerato puedan pasar con cuatro materias suspendidas: “He pasado, soy universitario, se dirá más tarde, orgulloso de sí mismo. Pero, eso sí, no sabrá escribir correctamente”, constata el experto.

“Frutos profundos”

Por el contrario, “cuando detrás del ingreso en la universidad hay un esfuerzo, cuando se ha sudado tinta para superar todos los obstáculos que han conducido al alumno hasta ahí, los frutos que se derivan de esa pedagogía del esfuerzo son frutos profundos”, asegura Torralba.

Así, cada vez que ese joven se encuentre con alguna contrariedad, la asumirá e intentará de nuevo resolver el problema al que se enfrenta.

El resultado de la cultura del esfuerzo forja también la personalidad del adolescente y “le dota del valor de la prudencia, de manera que aprende también a decir ‘no’ ante situaciones ‘peligrosas’, como la ingesta de alcohol o drogas. Saber decir ‘no’ cuando es conveniente es algo mucho más fácil para un joven si se ha formado en una pedagogía del esfuerzo.

Torralba nos recuerda también la hipercompetitividad que existe actualmente en todos los campos. “Es inmisericorde, no tiene entrañas”. “Acabar los estudios como ‘pardillos’ y enfrentarse a la ‘jungla’ que hay fuera no es cosa sencilla.[...] Sabiendo desarrollar la cultura del esfuerzo convenientemente esa prueba de fuego se supera con más facilidad, afirma.

“Educar, cosa de padres”

Por otra parte, “el trabajo de educar es, esencialmente, un trabajo que corresponde al padre y a la madre. Actualmente, aún reconociendo la dificultad que conlleva conciliar la vida laboral y familiar, “hay una cierta tendencia a la dejadez y a delegar muchas veces esa tarea a la escuela: ‘Pago, ahí os lo dejo’”.

No me cansaré nunca de recordarlo: “el primer responsable de la educación de los hijos son los propios padres”, insiste.

Torralba advierte al mismo tiempo de que no hay una relación directa entre el esfuerzo y los resultados, de manera que suele ocurrir que lo que funcionó bien en nuestro primer hijo no da el mismo resultado en el segundo.

Es tarea de los padres el “hacerles ver el enorme ‘capital’ que tienen dentro en potencia, a través de su recorrido vital”.

Los hijos tienen que asumir sus propias responsabilidades. Deben aprender a preguntarse ¿por qué fracaso reiteradamente en esto? No se puede recurrir siempre a echar la culpa a los demás. Es mejor hacerles ver que “el fracaso tiene un enorme valor pedagógico, que forma parte de la condición humana para aprender”, dice el experto.

Para concluir, Torralba asegura que “el resultado del esfuerzo da ‘felicidad’, que no es lo mismo que placer. Es difícil encontrar a alguien que, tras un enorme esfuerzo y sacrificio culminado con éxito, no haya experimentado esa felicidad. Y os animo a transmitirles eso a vuestros hijos”.

“Además, el estado subjetivo de felicidad que se deriva del esfuerzo da impulso para realizar un nuevo esfuerzo ante un nuevo reto” recalca.

Victor Ruiz
http://www.forumlibertas.com

Bajo sus alas


La revista “National Geographic” publicó hace unos años un artículo sobre algo sucedido después de un incendio en el Parque Nacional Yellowstone de los E.U, el mismo de las caricaturas del Oso Yogi, pero este de verdad.

Después de sofocado el fuego empezó la labor de valuación de daños, y fue entonces que al ir caminando por el parque, un guardabosques encontró una ave calcinada junto al pie de un árbol, en una posición bastante extraña, pues no parecía que hubiese muerto escapando o atrapada, simplemente estaba con sus alas cerradas alrededor de su cuerpo.

Cuando el impactado guardabosques la golpeó suavemente con una vara, tres pequeños polluelos vivos emergieron de debajo de las alas de su madre, quien sabiendo que sus hijos no podrían escapar del fuego, no los abandonó.

Tampoco se quedó con ellos en el nido sobre el árbol, donde el humo sube y el calor se acumula, sino que los llevó, quizás uno a uno, a la base del árbol y ahí dio su vida por salvar la de ellos.

¿Pueden imaginar la escena? El fuego rodeándolos, los polluelos asustados y la madre muy decidida, infundiéndole paz a sus hijos, como diciéndoles: “no teman, vengan bajo mis alas, nada les pasará”.

Tan seguros estaban al estar ahí tocando sus plumas, aislados del fuego, que ni siquiera habían salido de ahí horas después de apagado el incendio. Estaban totalmente confiados en la protección de su madre, y solo al sentir el golpeteo pensaron que debían de salir.

¿Tienes a quien amar así? ¿Te ha amado alguien así?

Quien encuentra un motivo por el cual vale la pena vivir, encuentra un motivo por el cual vale la pena dar la vida.

Si tu crees que nadie te ha amado como esa padre pájaro amó a sus polluelos, seguramente te equivocas, Dios nos amó tanto que se dio a sí mismo para ser humillado y morir por ti. En el Salmo 91 leemos algo que nos recuerda esta historia: "Pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio.¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!"

La otra mujer


Después de 21 años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor.
Desde hace poco decidí salir con otra mujer. En realidad había sido idea de mi esposa.

-Tú sabes que la amas- me dijo un día, tomándome por sorpresa. La vida es demasiado corta debes dedicar tiempo.

-Pero yo te amo a ti- protesté.

-Lo sé. Pero también la amas a ella.

La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, quien era viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y mis 3 hijos hacían que solo la visitara ocasionalmente. Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

-¿Qué te ocurre? ¿Estás bien? me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche, o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

-Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo -le respondí- Los dos solos.

Reflexionó sobre ello un momento.

-Me agradaría muchísimo.-dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después del trabajo, me encontraba algo nervioso, era el nerviosismo que antecede a una cita... y ¡por Dios cuando llegué a su casa, advertí que ella también estaba muy emocionada con nuestra cita.

Me esperaba en la puerta con su abrigo puesto, se había rizado el cabello y usaba el vestido con que celebró su último aniversario de boda.

Su rostro sonreía e irradiaba luz como un ángel.

-Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron muy impresionadas.

Me comentó mientras subía a mi auto-. No pueden esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada.

Fuimos a un restaurante no muy elegante pero sí acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera "La primera dama".

Cuando nos sentamos, tuve que leerle el menú. Sus ojos solo veían grandes figuras.

Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mamá estaba sentada al otro lado de la mesa, y me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaban en los labios.

-Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño - me dijo.

-Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor -respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación; nada extraordinario, solo ponernos al día con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.

-Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar - dijo mi madre cuando la llevé a casa.

Asentí.

-¿Cómo estuvo tu cita? - quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.

-Muy agradable... mucho más de lo que imaginé... - Contesté.

Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada.

Al poco tiempo recibí un sobre con copia de un cheque del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una nota que decía:

-" La cena la pagué por anticipado, estaba casi segura, de que no podría estar allí, pero igual pagué 2 platos uno para ti y el otro para tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí.

Te amo".

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo: "TE AMO" y de darle a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo, porque ellos no pueden esperar.

Laura Cordero

LA FAMILIA EN EL HORIZONTE


Muchas veces la palabra familia no es más que el etéreo recuerdo de un paraíso perdido, la nostalgia por algo que jamás ha existido sobre la tierra y el sueño imposible del que hemos de liberarnos, como de cualquier otro mito impertinente.


Chesterton dijo una vez que la familia es algo "que nunca se menciona en círculos respetables". Lo que nos debería inquietar es que este texto está fechado en 1933, no en 1994, Año Internacional de la Familia. Muchas veces la palabra familia no es más que el etéreo recuerdo de un paraíso perdido, la nostalgia por algo que jamás ha existido sobre la tierra y el sueño imposible del que hemos de liberarnos, como de cualquier otro mito impertinente.

"No faltan tampoco oídos, ha escrito de Silva, en los que el vocablo suena como una obscenidad, una de esas realidades anticuadas que ofenden a los que se declaran modernos y en las avanzadillas de la civilización". La familia sin más, la "de siempre", es el Enemigo, el monstruo que ha sido y es el principal obstáculo para la igualdad de la mujer y para su liberación final de la cárcel doméstica.

A pesar de todo ello, los clásicos han alabado repetidamente la familia u "oikós", como la llamó Aristóteles. Este sabio griego decía que la familia es "una convivencia querida por la misma naturaleza para los actos de la vida cotidiana". Otro griego, Epícteto, situaba "casarse y engendrar hijos" en la relación de deberes de todo hombre.

El romano Cicerón escribió que "la familia es el origen de la ciudad y casi el semillero de la república", situando lo que Aristóteles llamó "sociedad doméstica" como la pieza esencial de la sociedad y su cimiento. Y en la relación de Pecados de las Tablas del Conjuro de Babilonia figuran las palabras: "“Ha apartado a un hombre honesto de su familia” “Ha roto un clan fuertemente unido”".

Es precisamente la existencia natural de la familia -como la entendían los sabios paganos de la antigüedad-, tanto como ideal de convivencia humana como en cuanto fundamento de la sociedad, lo que se desea destruir. “Por qué” Porque, como ha escrito el académico francés André Frossard, "la familia es simultáneamente un refugio contra la adversidad y una célula tan sólida de resistencia a la opresión, que la primera tarea que se imponen los tiranos totalitarios es la de hacerla saltar en pedazos".

Pero para responder a la cuestión de la familia como lugar del desarrollo humano, hay que clarificar los contenidos del debate antropológico contemporáneo. En él se enfrentan una ideología individualista y, por otra parte, un orden natural de desarrollo óptimo, tal como sigue vigente tanto en la realidad humana como en el renacer de una concepción realista de lo humano.

El autonomismo, el historicismo y el hedonismo convergen en el individualismo contemporáneo como en su fruto, tras el fracaso de los colectivismos. Y los tres tienen en común la voluntad de cambiar la estructura de las instituciones antropológicas fundamentales, entre ellas la familia. Para ello, el individualismo se opone a todo principio de dependencia mutua con carácter estable y a los vínculos sociales que surgen de reconocer los grupos humanos fundamentales y "naturales".

Así, en ese contexto, la familia queda reducida a una suma de intereses individuales. Se aprecia esa tendencia en tres datos:

negación del matrimonio, procreación a su antojo y legitimación de la homosexualidad. Y así el nacimiento y la educación, que estaban en el núcleo de la institución familiar, se ponen en entredicho por lo que podríamos llamar antojo procreador. Al mismo tiempo que el autonomismo hace creer que la existencia y el número de hijos dependen de una decisión individual soberana y absoluta.

El insigne psiquiatra recientemente fallecido Juan Rof Carballo escribía, hace 25 años: "Es absolutamente escandaloso que hoy se aborden los infinitos problemas que plantea la 'crisis de la familia', desde el divorcio a la fecundidad artificial, desde las parejas 'unidas' pre-matrimonialmente, (...), a los matrimonios polivalentes o de 'ensayo poligámico', etc., (...), dejando de lado totalmente la cuestión esencial. La disminución de la tutela diatrófica, el raquitismo de la ternura, la asfixia del diálogo constitutivo lanzarán al mundo, en proporción creciente, millones de seres en apariencia inteligentes, cultivados, diestros en admirables raciocinios. Pero profundamente tarados en su núcleo espiritual, preesquizofrénicos o presicóticos, delincuentes potenciales o neuróticos graves".

Junto a ello un cierto feminismo, a veces de cortos vuelos, se ha ido difundiendo en los países industrializados, llevando a un trabajo femenino fuera del hogar en cifras crecientes, lo que se ha traducido en una reducción de la familia al núcleo de la pareja, donde los hijos aparecen como una traba al desarrollo del ego. Esta mentalidad no considera a la mujer en el hogar como una trabajadora que ejerce una actividad con un alcance social de gran magnitud: sólo se percibe el logro de metas personales inmediatas, sin considerar la inversión humana, económica y social a largo plazo que constituye una auténtica formación de la juventud. Y puede concluirse sin reservas que el futuro de la educación es el futuro de la familia. Porque la educación no alcanzará sus fines si no los alcanza la familia.

Luis Olivera
Periodista

Palabras de vida y de muerte


Un grupo de ranas viajaba por el campo y, de repente, dos de ellas cayeron en una zanja. Todas las demás se reunieron alrededor. Cuando se asomaron, gritaron entre llantos a las dos ranas que el agujero era demasiado profundo y no podrían salir. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo en que sus esfuerzos resultarían inútiles. Finalmente, una de las ranas se rindió después de oír tantas veces que no había solución, y pasado un poco de tiempo, se desvaneció y murió.

Sin embargo, la otra rana no se desanimaba. Continuó trepando y saltando tan fuerte como le era posible, sin desanimarse a pesar de los golpes y los arañazos. Las otras ranas seguían gritando y haciendo señas para que dejara de sufrir inútilmente y se dispusiera a morir, ya que no tenía sentido seguir agotándose y lastimándose de esa manera. Pero la rana saltaba cada vez con más ímpetu, hasta que, tras un esfuerzo supremo, logró salir, con gran sorpresa de todas.

Cuando estuvo arriba, sus compañeras se sentían avergonzadas e intentaban disculparse: "Lo sentimos mucho, de verdad. ¿Cómo has conseguido salir, a pesar de lo que te gritábamos?". La rana les explicó que estaba muy nerviosa y un poco sorda, y que en todo momento pensó que aquellos gritos eran de ánimo para esforzarse más aún y lograr así salir del agujero.

Este viejo relato nos sirve para ilustrar cómo muchas veces la palabra tiene poder de vida o de muerte. Una palabra de aliento compartida con alguien que se siente desanimado, puede ayudarle a levantarse y continuar la lucha. Una palabra irónica o desanimante pronunciada en un momento inoportuno, puede en cambio hacer mucho daño. Quizá las cosas que decimos, aunque nos parezcan comentarios sin apenas trascendencia, muchas veces traen mayores consecuencias de lo que pensamos. Tenemos cada uno la responsabilidad de estimular o perjudicar la vida de los demás. Y tenemos quizá que contener esa tendencia que a veces nos lleva a hablar con gran rotundidad y realismo de cosas que ni son tan seguras ni tan reales como pretendemos asegurar. Quizá hablamos con un aire vehemente, de suficiencia y de negatividad, y a lo mejor nos parece que eso nos encumbra, o nos otorga un halo de experiencia y de sabiduría, cuando en realidad sucede todo lo contrario.

Hace tiempo, en la NASA se puso de moda un famoso póster, muy simpático, de una abeja, con una leyenda debajo que decía así: "Aerodinámicamente el cuerpo de una abeja no está hecho para volar, lo bueno es que la abeja no lo sabe". Muchas personas salen adelante a diario, con esfuerzo, pese a graves faltas de medios o de condiciones, gracias a que no tienen cerca un cenizo que se encargue de recordárselo constantemente. Son ya demasiadas las vidas arruinadas por esos mensajes inútiles de desaliento, de retirada, de precipitada cancelación del esfuerzo.

Muchos, por ejemplo, ven a los adolescentes como personas que apenas se pueden controlar, que difícilmente aprenderán a dominar sus impulsos o a dirigir con responsabilidad sus vidas. Dicen, por ejemplo, que deben tener siempre a mano un preservativo por si acaso lo necesitan, no vaya a ser que se produzca un embarazo no deseado. Y me pregunto: ¿el problema es el embarazo, o es el hecho de que no sepa controlarse? ¿Cómo logrará en el futuro ser fiel a su marido, o a su mujer? Porque para eso no basta con tener a mano un preservativo. Y si ahora no aprende a controlar sus impulsos, si damos por sentado que será incapaz de no acostarse con quien se le ponga a tiro, cabe pensar que ese hábito le acompañará en su vida adulta, y será difícil formar así una familia feliz. Tratar a los adolescentes como incapaces es uno de los más tristes paradigmas de una sociedad enferma. Es una muestra de la falta de confianza en sus recursos personales, y quizá el motivo de las crisis de autoestima de muchos, que por falta voluntad se hallan inmersos en una autodecepción crónica.

Alfonso Aguiló

Verano: Lograr que todos descansen


Cuando se acercan las vacaciones, todos soñamos con la llegada, ¡por fin!, del descanso, la paz y la tranquilidad. Pero, muchas veces, nos metemos en un torbellino de actividades, trasnochadas, peleas y desorganización. Y volvemos (...) más cansados que cuando partimos. Organizar unas buenas vacaciones que compatibilicen los intereses de cada miembro de la familia y que nos ayuden a tomar fuerzas para el nuevo año que comienza, es una tarea que hay que hacer con tiempo.

El papá: Quiere relajarse, olvidarse del estrés del año y descansar. Tomar desayuno en la cama leyendo el diario, hacer algún deporte, estar con los amigos y leer un buen libro. Lo único que no quiere es más preocupaciones y problemas.

La mamá: Quiere descansar. No más ajetreos de compras, turnos, doctores, tareas. Y, sobre todo, dormir bien y que la casa funcione de la manera más fácil y dinámica posible.

Hijo adolescente: Quiere el máximo carrete en la noche y el máximo de sueño en el día. Por supuesto que quiere estar todo el día con los amigos, tomar sol y hacer lo menos posible. Aunque, en el fondo de su corazón, le gustaría conocer a alguien que le interese de verdad y, por qué no, quizás tener algún romance.

Hijos chicos: Quieren pasarlo bien. No más obligaciones. Tener a los papás las 24 horas a su servicio. En realidad, jugar y jugar.

Hijos casados: Si también está en la familia alguno casado y, más encima con guagua, ellos quieren relajarse, olvidarse del ser "dueños de casa" y volver a ser hijos. Buscan que la guagua moleste lo menos posible (y para eso se le deben respetar los horarios) y que todo sea perfecto.(...)

¿Cómo compatibilizar todos estos deseos y que lo pasemos bien juntos?

Parece una tarea titánica y que sería mejor cortar por lo sano y que cada uno haga su vida. Total, son vacaciones.

Los papás nos dedicaremos a descansar, salir con los amigos, leer, hacer lo que nos gusta y nunca podemos, mientras los hijos adolescentes saldrán con sus amigos y carretearán por su cuenta. A los chicos los podremos sacar a pasear de vez en cuando y se entretendrán con la televisión. Y qué rico aprovechar a nuestros hijos grandes para conversar y regalonear a su guagua que, mal que mal, no es tarea nuestra educarla.

Pero… ¿son esas unas verdaderas vacaciones familiares? La respuesta va más bien por ser un tiempo para estar con los hijos, conversar con ellos, conocerlos y que nos conozcan mejor, crecer un poquito y unirnos más como matrimonio y como familia…

Entonces ¿Por dónde empezar? Aunque parezca imposible, tenemos que partir ahora, conversando el tema en familia. ¿Ahora? ¡Pero si falta tanto! Sí, ahora mismo, porque si no, nos agarra la máquina del fin de año, la Navidad, las compras necesarias y partimos apurados y nos vemos enfrentados a un montón de decisiones que nunca hemos pensado ni conversado.

¿Conversar en familia? ¿Con el de 16 y la de 14 que sólo contestan monosílabos? ¿Y con los de 8 y 6 que sólo quieren hacer algo choro? ¿Y con la hija casada que tiene tantas preocupaciones? Conversar, aunque puede resultar difícil en un comienzo, es fundamental para saber qué piensa cada uno y cómo, entre todos, nos organizaremos para pasarlo bien. Pero no nos tenemos que poner graves y citar a una especie de "reunión cumbre". El humor, la alegría y la forma de presentarlo como algo entretenido, lograrán más que mil palabras.

Norte o Sur, playa o campo

Lo primero es lo primero: elegir el lugar. El estilo de la familia y las posibilidades reales que se nos presentan, son las que deciden. Una familia muy deportista o aventurera, irá a los lagos del sur o a la Carretera Austral; los fanáticos del mar o del relajo que éste produce, irán a la playa; los que prefieren estar más solos en familia, irán al campo y a los que les prestaron la casa, irán a donde ella esté.

Lo importante es saber qué implica el lugar al que iremos. Si es un balneario de moda, ya sea en la playa o en algún lago, tenemos que estar conscientes que los adolescentes irán a discotheques, se acostarán después de las tres o cuatro de la mañana, dormirán hasta tarde y los veremos menos porque estarán con sus amigos.

Si se va a un lago en el sur, hay que llevar todos los implementos para hacer los consabidos deportes náuticos. Si vamos al campo, ir preparados con una batería de ideas para entretener a todos y hacer paseos.

Así, no nos podemos quejar después que lo pasamos pésimo y fue agotador porque nos acostamos tardísimo todos los días, fuimos a buscar niños a la discotheque, que no les vimos ni el polvo o que estaban todos con cara de lata encerrados en el campo.

Tampoco se saca nada con prohibirles salir en la noche en la playa porque ésa no es la idea.

No queda más que asumir los costos de lo que se decidió y tratar de sacar las ventajas de la situación para que todos lo pasen bien.

El acuerdo previo

Entre todos también es importante ver cuándo se va a ir. Es un tema que hay que arreglar con bastante anticipación para que el papá y la mamá lo puedan hablar en sus oficinas. Se trata de que esté toda la familia junta por lo que no puede coincidir con los días en que los hijos van a ir a campamentos, tienen algún viaje de scout, están convidados a la casa de los amigos, etc.

Cuando se fija la fecha, es inamovible por lo que los demás planes tendrán que quedar para otra vez.

Una vez establecido dónde se va a ir y cuándo, nos podemos sentar a conversar con los hijos para establecer acuerdos de convivencia. Ahí se hablará, por ejemplo, de las salidas nocturnas (cuántas veces a la semana se va a la discotheque) y de los horarios (de llegada, de levantarse, de las comidas, etc.).

No se trata de llenarnos de reglas, pero unas pocas y claras son necesarias. Los adolescentes tienen que entender que los papás también quieren descansar, que muchas veces se acuestan tarde por ellos y se tienen que levantar temprano por los chicos; que éstos tienen que poder jugar y meter bulla en la mañana; que la nana no puede estar haciendo la cama a las dos de la tarde cuando tiene que servir el almuerzo a las dos y media…

Lo que sí sería intransable es que a las horas de comida todos tienen que estar en la mesa. Esos serán los momentos para estar en familia y pasarlo bien. Hay que darles la oportunidad para que todos cuenten sus cosas, opinen, se comente lo que está pasando en el país o en el mundo y haya mucho espacio para la risa.

Algunas pequeñas transacciones, como: se levantan tarde, pero hacen la cama; los vamos a buscar a las tres de la mañana, pero dos tardes van a la playa con los chicos para que podamos dormir siesta; pueden hacernos a todos las cosas más fáciles.

Es bueno que ellos sepan, por ejemplo, que el papá y la mamá también se cansan y quieren pasarlo bien por lo que sería muy bueno de su parte, ayudar un poquito en las cosas de la casa. Podrían turnarse un día para disponer, dejar las toallas colgadas en el baño, poner la música un pelito más baja si el papá está leyendo… ¿Sería mucho pedir?

Algunas explicaciones necesarias

Además de los acuerdos prácticos, hay otras cosas sobre las que se puede pensar y conversar entre los papás y con los hijos, como forma de prepararnos para las vacaciones. No se trata de dar una charla, pero hay algunos aspectos del descanso que muchas veces se nos olvidan:

En las vacaciones se trata de descansar para restaurar fuerzas para el nuevo año. No es tan claro que acostarse todos los días a las cinco de la mañana, lo que muchas veces va acompañado de una buena cantidad de trago, realmente le sirva al cuerpo para descansar.

Cuántas veces hemos oído decir que el descansar no implica no hacer nada. Ni a los con estrés el psiquiatra los deja sin hacer nada. Para descansar hay que cambiar de actividad: deportes, lecturas, tejer, bordar, pintar, etc.

En ese mismo sentido, tenemos que ver las vacaciones como un tiempo también para crecer, para tratar de conocer y hacer cosas que, muchas veces, no alcanzamos a hacer por la cantidad de obligaciones. Más tiempo para Dios, buenos libros, alguna actividad cultural, como conocer un lugar interesante que esté cerca, etc. Pero también se puede hacer algo para ayudar a los demás: catecismo a los niños del lugar, visita a algún asilo de ancianos, enseñarles alguna manualidad a las señoras, formar un buen coro para las misas… Aquí es fundamental el incentivo de los papás y, si pueden, hacerlo juntos.

Las horas de horas que nos pasamos de "guata al sol" son un momento propicio para el pelambre general. Mostrarles que también existen otras "entretenciones", como hablar de las cosas buenas de los demás, conversar para conocer más a los otros, preguntarle por sus gustos, aficiones, etc. o comentar cosas que pasan en el mundo. E incluso, se puede jugar, como a describir personas, adivinar personajes, etc. Y, si ningún intento cambia el ánimo pelador, es mejor irse a bañar y despejarse un rato.

Veranear no es una ganga. La comida, las invitaciones y las salidas cuestan plata y mucha. Por supuesto que hay que comprar lo necesario. Pero no tiene por qué ser la lancha, los esquís, el láser, la moto… Con algunas cosas basta porque, al final, no se usa todo. Además, los hijos pueden trabajar en diciembre - de junior del papá, envolviendo regalos en una tienda o haciéndole pequeños trabajos a la mamá- para tener su propia plata. Así la cuidarán más.

La televisión es una compañera no muy favorable para las vacaciones. Tratemos de reducirla al mínimo porque quita tiempo para estar en familia. Se pueden tener alternativas, como paseos, libros, deportes, etc.

Descansar no es aburrirse. Es bueno estar con uno mismo, conocerse, pensar… Cosas que parecen extrañas en el ajetreo diario en que vivimos, pero que son lo que nos hace crecer.

Pensar en los demás siempre cuesta, más si estamos de vacaciones y nos sentimos con el derecho a pasarlo bien en todo momento. Los niños tienen que saber que para los papás, lo mejor es estar con ellos, que les cuenten sus cosas, que sean cariñosos. Que sepan que las cosas no están porque sí, sino que la mamá se preocupa y la nana trabaja para que la casa funcione. Ellos tendrán que ayudarlas porque ellas también quieren descansar y disfrutar.

Antes de partir

El día de partida llega de golpe y siempre nos pilla como locos tratando de alcanzar a terminar la lista interminable de "pendientes". Por eso es bueno organizarse desde ahora para poder pasar unas buenas vacaciones.

Así como los papás se preocupan de llevar libros, raqueta, bordado y todo lo que van a necesitar, deben ayudar a los niños a que también elijan el libro y la actividad que van a hacer. No olvidarse que no son paquetes que se trasladan así no más.

Pensar también desde antes los panoramas, paseos a los alrededores, deportes, etc. Desde chicos, los niños pueden aprender a gozar del paisaje, de las cosas lindas del lugar ayudándolos a juntar conchitas, hojas de árboles, a que hagan dibujos de lo que ven, etc.

Luego vendrá el tema de los amigos que quieren convidar: quiénes, cuántos, cuándo, con quién se vienen y se van… Se requiere de una verdadera oficina de planificación familiar.

Para más, si existe esa hija casada que va a "descansar" con el marido y la guagua, también sería útil que supieran qué es lo que van a encontrar: la guagua no podrá seguir con sus horarios habituales, se tendrá que adaptar. Pretender que una casa en la playa, con hijos adolescentes, esté en silencio a las ocho de la noche porque la guagua duerme, es de locos. Y estos mismos adolescentes tampoco podrán ponerse furiosos si la guagua se le ocurre llorar a las ocho de la mañana o sus juegos son un poco "ruidosos" a las once.

Un poco de comprensión se requiere para dejar contentos a todos. Y nadie va a quedar más sorprendido que los propios hermanos. Se descubrirán entre ellos facetas de su personalidad insospechadas y un montón de cosas buenas en el que, durante el año, siempre fue "un perno".

¿De vacaciones?

Ya instalados en el lugar escogido, lo más importante para pasarlo bien es el ánimo. Atrás quedaron las peleas y el ambiente tenso. Los papás tenemos que esforzarnos por hacer de las vacaciones un tiempo alegre, simpático y entretenido para que todos estemos contentos.

A esas casas alegres, con un refrigerador lleno de cosas ricas, si se puede, y donde nadie se complica, a todos les gusta ir. Y puede ser una buena alternativa a las noches de discotheque. Eso no significa que el papá esté furioso por la música fuerte, que la mamá esté aterrada de que ensucien los muebles ni que todos los hermanos estén saltándoles arriba de la cabeza.

Por supuesto que los amigos tienen que seguir también las reglas de la casa. No se trata de que puedan hacer cualquier cosa y a cualquier hora. Pero los jóvenes necesitan su espacio, su música y su cuento. Otro día o a otra hora le tocará a los chicos o al papá.

Esto es importante también si se va a lugares apartados. Ahí, los amigos y los paseos adquieren un papel fundamental, especialmente para los adolescentes.

"Nos despertamos a las ocho y media porque Diego (5 años) quería ir a andar a caballo. Carolina (8 años) quería subir el cerro. Así que, a penas nos vestimos, partimos con José (10 años) y los dos chicos. Cuando volvimos, cerca de las dos de la tarde, Isidora (14 años) y Rafael (16 años) venían levantándose. Almorzamos y fuimos a la playa con los chicos. Después de ir a buscar cientos de baldes de agua, comenzaron los acarreos a casas de amigos. A los grandes no les vimos ni el polvo hasta las nueve de la noche, cuando la casa se llenó de amigos y amigas. Se estaba armando el panorama. Después de comida partieron, cada uno a la casa de un amigo y, de ahí, se irían a bailar. Nosotros, después de dormitar un rato, nos levantamos para irlos a buscar a las cuatro de la mañana…"

Claro está que si se va a un lugar taquillero, para el papá y la mamá el descanso no será mucho. Tienen que ser firmes para hacer cumplir los acuerdos previos, saber dónde están, cómo se van, irlos a buscar, hacer turnos… ¿Suena conocido? Es que los hijos son de uno y si uno no los cuida ¿quién?

Si éste es el caso, consuélese con pensar que entre tanto carrete es mejor que estén con su familia y no en casa ajena. Y sería bueno dejarse unos días de verdadero "descanso" e irse al campo o a recorrer la Carretera Austral para estar en verdad con la familia. En la taquilla, sólo queda tomárselo con humor…

Un verano con personalidad

Padres e hijos tenemos que recordar que el tener personalidad no es hacer lo que todo el mundo hace. Es atreverse a ser distinto. Muy luego, nos daremos cuenta que no somos tan distintos y que hay muchos en la misma "parada".

Para los papás:

Hay muchas familias que están tratando de hacer lo mismo que nosotros: poner horarios, que vayan a las casas, etc.

Juntarse con otros para poner reglas comunes

Atreverse a ser distintos, a armar otro tipo de panoramas y convidar a los amigos y sus familias.

Para los hijos:

Invitar amigos a la casa, hacer cosas distintas.

Ser la misma persona en la casa, en la playa, en la discotheque

Preocuparse de la familia, de ayudar, ser cariñosos, conversar con los hermanos y papás

Ocuparse de otra gente que los necesita dentro del mismo lugar de vacaciones

Proponer panoramas, conversaciones y juegos entretenidos con los amigos.

de Hacerfamilia.net

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús

UN MILAGRO DE GUERRA


Durante la guerra en Corea, un hombre fue gravemente herido en un campo de batalla en Heartbreak Ridge. Sus amigos estaban cubiertos en una cueva de zorros como a 10 metros del lugar cuando este fue herido en una emboscada. Mientras el fuego continuaba, los otros hombres discutían entre ellos que hacer. Pero como el fuego era intenso era difícil seguir arrastrándose y traer a su compañero herido, pues eso significaría la misma muerte.

Por un rato nadie se movía. Los hombres que estaban en la cueva podían escuchar a su compañero herido clamar por ayuda. Entonces uno de los hombres que estaba en la cueva empezó a mirar el reloj. No podía quitar la vista del mismo. Todos los demás lo notaron y empezaron a preguntarle cosas, pero el soldado no dejaba de mirar el reloj y permanecer en silencio.

De repente, el hombre del reloj saltó de la cueva y se arrastró hasta donde estaba su compañero herido. Lo tomó por la solapa del uniforme, y de una manera lenta empezó a regresar a la cueva, todo mientras el ataque era intenso a su alrededor.

Sorprendentemente ambos lograron llegar a la cueva del zorro sin ser heridos por bala alguna. Luego que el fuego cesara, le preguntaron al héroe que salvó a su compañero ¿porque había esperado tanto tiempo para rescatar a su amigo? A lo cual el respondió: "Mi madre me dijo que a la misma hora exactamente, todos los días, ella estaría orando por mi. Y de acuerdo a mi reloj, dejé la cueva exactamente cuando ella empezó a orar

IR A NUESTRO RITMO


Hace tiempo, a causa de una lipotimia que me ocurrió durante una excursión. acudí al cardiólogo para que me efectuara un reconocimiento. No encontró nada de particular, pero me dio un sabio consejo aplicable tanto al deporte como a la vida cotidiana: «Los corazones son diferentes como diferentes son las personas. Cuando camines por la montaña ve a tu ritmo. Si te cansas, te paras. Que sigan los demás. Por querer ir al rápido paso de otro te agotarás antes, si es que no te ocurre algo peor».

Hoy en día se nos repite hasta la saciedad que el tiempo es oro, no podemos «perder, ni un minuto; todo tiene que ser rápido y eficaz, la sociedad tiende a uniformarnos, a que todos hagamos las cosas al mismo tiempo, marcándonos unos calendarios y unos
horarios. Estos son importantes para el buen funcionamiento de la sociedad, pero a la vez deberían de ser flexibles.

Una muchacha de mi barrio sufrió hace unos años un grave accidente de coche de resultas del cual quedó en silla de ruedas y con graves problemas de habla Su padre la escucha con gran paciencia, deja que acabe todas sus frases, aunque seguramente él a la mitad ya sabe lo que ella va a decir. Ver como él sabe adaptarse al nuevo ritmo de su hija es realmente enternecedor. Y el hecho de que alguien la escuche con atención le ayudará a crecer, a desarrollarse mejor como persona y a aceptar su nueva situación.

Existen realidades de la persona que no podemos encasillar dentro de un horario o un calendario. Tenemos que hacer el esfuerzo de descubrir cuál es el tiempo de cada persona: ¡Cuánto daño hacemos a veces al no respetar el ritmo de cada cual! Incluso sin darnos cuenta coartamos su libertad. Respetar el tiempo del otro es también dejarle un tiempo para que sea libre, para que sueñe, para que cree, para que se desarrolle.

Muchos conflictos se desencadenan al coartar el tiempo de las personas. y a su vez al coartar su libertad. Hay plantas que florecen una vez cada cien años. Otras lo hacen anualmente. Y Dios dispone para cada persona, como para las plantas, un tiempo y unas circunstancias para florecer. Demos tiempo. Y no juzguemos antes de tiempo.

Aprende a ser eficaz en tu día a día


Ir a trabajar de buen humor y ser organizado pueden convertirte en un trabajador más productivo.


Tener un buen trabajo y que te guste, es la situación laboral ideal. Sin embargo, no es bueno acomodarse porque las empresas tienden a esperar que la productividad de sus empleados aumente progresivamente a cambio de la confianza depositada en ellos. "Debes tener en mente que si tu compañía ha apostado por ti para largo plazo, debes corresponder siempre con esfuerzo y trabajo duro", aconseja Verónica Milo, directora de Márketing de Monster.es.

¡Levántate de vez en cuando!

- Descansa para rendir más. Es absurdo y poco recomendable estar delante del ordenador durante todas las horas que dura la jornada laboral. Vas a trabajar para rendir, no para acabar viendo doble y con dolor de cabeza.

- Para cada dos horas. Los expertos recomiendan que se descanse cada dos horas. Aprovecha para tomar un café, dar un corto paseo o simplemente desconectar la mente desde el escritorio.

1. Planifica tu día. Una jornada laboral productiva comienza desde el mismo momento en que te levantas. No olvides intentar descansar bien, levantarte a tiempo y tomar un buen desayuno. Planifica las distintas actividades.

2. De buen humor. A veces nos gustaría quedarnos en casa sin salir de la cama. Recuerda: si las cosas tienen solución, no deberías preocuparte y si no está en tu mano, tampoco.

3. Empieza por lo difícil. Si tienes ante ti un día duro de trabajo, lo aconsejable es que empieces por las tareas más complicadas. Evitarás quebraderos de cabeza a última hora.

4. Ordena tu mesa. Para hacer bien tu trabajo es muy importante que seas organizado. Debes ordenar meticulosamente tu escritorio para no perder datos importantes y saber dónde tienes todo. No te olvides del escritorio de tu ordenador.

5. Evita las distracciones. Las nuevas tecnologías son tus mejores aliadas en el trabajo pero pueden ser tu mayor enemigo. Para rendir al máximo olvídate de estar todo el rato pendiente de la ‘blackberry’, ‘facebook’ o el ‘ipod’.