Mis embriones defectuosos


ABSTRACT. The wife of my brother, due to a gene, may have cancer mor probably than other people. However, she is a happy doctor, mother of 7 children. More prevention leads her to a normal life. The elimination of embryos carrying this gene is a disdain for those people.

Las autoridades sanitarias, velando siempre por el bienestar, van dando cada vez más facilidades para que se puedan eliminar a seres humanos en estado embrionario si se descubre que son propensos a enfermedades. Ahora toca a los que pueden tener cáncer.

Mi cuñada María es médico y madre de siete hijos. Ella y dos de sus hermanos heredaron de su madre un gen por el que tienen más probabilidad de tener cáncer que otras personas.

Transcribo una carta que ha publicado su hermana Elena en varios periódicos, y que tiene la fuerza de lo vivido.

"Escucho como gran noticia del día que dos parejas han recibido autorización para seleccionar entre sus embriones aquéllos que estés libres de un cáncer hereditario. Los embriones defectuosos se eliminarán y no nacerán.
Yo tengo tres embriones defectuosos. Son mis tres hermanos mayores.

El primero ronda los 45 años, mide casi 1,90 y, cuando éramos pequeños, mis amigas soñaban con conquistarlo. Además de guapo es muy inteligente. Ocupa un cargo importante en una importante empresa española. Tiene una mujer excepcional y dos hijos preciosos.

Mi segundo embrión defectuoso sacó matrícula de honor en el antiguo COU. Es médico y madre de 7 hijos. Es esa hermana que debería incluirse “de serie” en todas las familias: la que siempre hace favores y que, desde que falta mi madre fabricadora de embriones defectuosos, la ha relevado como generosa cuidadora de nuestro clan.

Mi tercer embrión defectuoso es jefa del departamento de inglés del colegio donde trabaja. Es tan guapa que sus alumnas la llaman “la barbie”. Tiene 6 hijos, dos de ellos adoptados. Y a ninguno de los seis les parece defectuosa.

Mis tres embriones defectuosos llevan vidas normales, conocen esa herencia genética, y tienen una política preventiva sobre su salud que les hará vivir, seguramente, largas vidas. Desde luego fecundas ya lo han sido.

Mi hermano pequeño y yo no somos aparentemente defectuosos: no tenemos la herencia genética que nos predispone al cáncer que mató a mi madre. Sin embargo enfermaremos en algún momento y también estoy casi segura de que nos moriremos. Y cuando lleguen esos momentos, enfermedad y muerte, tendremos cerca a nuestros embriones defectuosos y a sus hijos. Y daremos gracias a la memoria de nuestros padres que entendieron que todos nosotros teníamos igual derecho a vivir y que, desde el segundo uno de nuestras vidas, nos aceptaron tal como éramos, con nuestros defectos genéticos incluidos"

http://opinionciudadano.blogspot.com/2009/04/mis-embriones-defectuosos.html

El violinista



Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.

Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha.

Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos..

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3..5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

EN MINIATURA


Si pudiésemos reducir la población de la Tierra a una pequeña aldea de exactamente 100 habitantes, manteniendo las proporciones existentes en la actualidad, sería algo como esto:

Habría 57 asiáticos, 21 europeos, 14 personas del hemisferio oeste (tanto norte como sur) y 8 africanos.
52 serían mujeres.
48 hombres.
70 no serian blancos.
30 serian blancos.
70 no cristianos.
30 cristianos.
99 heterosexuales.
1 homosexuales.
6 personas poseerían el 59% de la riqueza de toda la aldea y los 6 (sí, 6 de 6) serían norteamericanos.

De las 100 personas, 80 vivirían en condiciones infrahumanas.
70 serian incapaces de leer.
50 sufrirían de mal nutrición.
1 persona estaría a punto de morir.
1 bebé estaría a punto de nacer.
Sólo 1 (sí, sólo 1) tendría educación universitaria.
En esta aldea habría 1 persona con computadora.

Al analizar nuestro mundo desde esta perspectiva tan comprimida es cuando se hace más aparente la necesidad de aceptación, entendimiento, tolerancia y educación.

Otras cuestiones para reflexionar...

Si te has levantado esta mañana con más salud que enfermedad, entonces eres más afortunado que los millones de personas que no sobrevivirán esta semana.

Si nunca has experimentado los peligros de la guerra, la soledad de estar encarcelado, la agonía de ser torturado o las punzadas de la inanición, entonces estás por delante de 500 millones de personas.

Si puedes acudir a la iglesia sin temor a ser humillado, arrestado, torturado o muerto... entonces eres más afortunado que 3.000 millones (3.000.000.000) de personas en el mundo.

Si tienes comida en la heladera, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir, eres más rico que el 75% de la población mundial.

Si guardas dinero en el banco, en tu cartera y tienes algunas monedas en el cajón... ya estás entre el 8% más rico de este mundo.

Si tus padres aun viven y están casados... eres una persona MUY RARA.

Si puedes leer estas líneas eres mucho más afortunado que los más de 2.000.000.000 de personas en este mundo que no pueden leer.

DROGAS


Cuanto más das..., más recibes...
Sabes que puedes producir tus propias drogas, sin tener que sembrar amapolas, marihuana o comprar cocaína?

El cerebro, movido por las emociones, produce sustancias químicas que hacen que la persona eleve su autoestima, experimente sensación de euforia, se sienta animada, alegre y vigorosa, sin necesidad de tomar, inyectarse o fumar nada.

Estas sustancias que produce el cerebro, denominadas hormonas endógenas (ya que se producen en la corteza cerebral) bien podrían llamarse "drogas de la felicidad". Algunas de ellas son:

La oxitocina, que se produce cuando existe un amor pasional y se relaciona con la vida sexual.

La dopamina, que es la droga del amor y la ternura.

La finilananina, que genera entusiasmo y amor por la vida.

La endorfina, que es un trasmisor de energía y equilibra las emociones, el sentimiento de plenitud y el de depresión.

La epinefrina, que es un estímulo para el desafío de la realización de metas.

Si hay abundancia de estas hormonas endógenas, hay inteligencia emocional e interpersonal; la persona se siente ubicada, sabe quién es, a dónde va; controla sus emociones, conoce sus habilidades y sus talentos y se siente dueña de sí misma.

¿Cuándo y cómo se crean estas drogas internas?

Se realizó un análisis bioquímico a la sangre de la Madre Teresa y se halló que era una persona altamente dopamínica; es decir, plena y feliz.

¿Cómo se desarrolla esta condición? A través del servicio a los demás. ¡Qué sencillo y comprometedor era el secreto de la felicidad de la Madre Teresa!

Se han realizado descubrimientos como estos:

Cuando una mujer va a dar a luz, se vuelve altamente dopamínica; es decir, genera una cantidad enorme de dopamina (la droga del amor y la ternura).

Cuando estamos enamorados, la dopamina aumenta 7000 veces su cantidad, acompañada de la oxitocina, responsable de la pasión sexual y de las fenilananinas, responsables del entusiasmo, bloqueando el aspecto de la lógica y la razón.

En los recién casados, se produce gran cantidad de oxitocina, que es responsable del amor pasional. Por eso ellos irradian felicidad, se sienten plenos, alegres y motivados.

Como vemos, la felicidad no es algo vago e impreciso, ni una sensación nebulosa: es el efecto de un flujo correcto de sustancias químicas que proporcionan al ser humano su equilibrio físico y psíquico. Así, la felicidad se puede incrementar por medio de las siguientes actitudes o actividades, todas productoras de estas "drogas" internas:

Amar y disfrutar apasionadamente lo que hacemos. Tener relaciones con personas que nos motivan y enriquecen nuestra fuerza vital.
Tener una autoestima positiva y un sentido del valor personal.
Trabajar y lograr pequeñas o grandes metas.
Descansar y dormir profundamente.
Manejar adecuadamente el estrés.
Hacer ejercicios regularmente: "mente sana en cuerpo sano".
Recordar los momentos felices de nuestra vida, ya que en esos momentos la mente no distingue entre lo real y lo imaginario.

El secreto está dentro de nosotros. Sentirnos felices es, en parte, una cuestión de actitud hacia la vida: las drogas de la felicidad no se consiguen en el exterior, sino que son creadas mediante una vida llena de amor, entrega, optimismo, ejercicio,
satisfacción personal ante el logro de metas y vocación y devoción por lo que se hace....

EN BUSCA DE LA PAREJA PERFECTA


Érase una vez una muchacha de nombre Nadia, cuya belleza atraía a todos los que la conocían. A pesar de ello, Nadia se sentía muy sola. Tras la alegría del primer encuentro con sus pretendientes, les encontraba defectos. Entonces, sentía que su amor se marchitaba y seguía anhelando su ideal de pareja perfecta.

Un día, Nadia oyó hablar de un sabio que a todos conmovía con sus palabras. Aquella noche, decidió consultarle su problema.

"Tal vez -se decía- me pondrá en el camino de ese hombre ideal que sueño".

A la mañana siguiente, llegó hasta él y, tras exponerle su mala suerte, le dijo:

- Necesito hallar la pareja perfecta. ¿Qué podéis decirme? Una persona como usted, sin duda, habrá encontrado la pareja perfecta.-

Aquel anciano, mirando a Nadia con brillo intenso en sus ojos, le dijo:

- Pasé mi juventud buscando a la mujer perfecta. En Egipto, encontré a una mujer bella e inteligente, pero era muy inconstante y egoísta. En Persia, conocí a una mujer que tenía un alma buena y generosa, pero no teníamos aficiones en común… Y así una mujer tras otra. Al principio, me parecía haber logrado "el gran encuentro", pero, pasado un tiempo, descubría que faltaba algo que mi alma anhelaba. Fueron transcurriendo los años hasta que de pronto, un día…- dijo el anciano haciendo una emocionada pausa, -la vi, resplandeciente y bella. ¡Allí estaba la mujer que yo había buscado toda mi vida!-

-¿Y qué pasó? ¿Te casaste con ella?- replicó entusiasmada la joven Nadia.

- Al final… la unión no pudo llevarse a cabo.

-¿Por qué?, ¿por qué?-

- Porque al parecer– le dijo el anciano con un gran brillo en sus ojos, -ella buscaba la pareja perfecta…-

De cuentos para aprender a aprender (Gaia), de J.M.Doria.

Aprender a Enseñar


Se llamaba la Sra. Thompson

Al estar frente a su grupo de niños de quinto grado el primer día de clase, les dijo una mentira. Al igual que todos los maestros, miró a sus alumnos y les dijo que amaba a todos por igual. Pero eso era imposible, porque allí en la primera fila, hundido en su lugar, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.

La Profesora Thompson había observado a Teddy el año anterior y notó que no encajaba con los otros niños, que su ropa estaba desarreglada y sucia y que Teddy hasta era desagradable. Hasta llegó al punto de que la Sra. Thompson se deleitaba en marcar con rojo grandes "X" o "reprobado" en grandes letras en la parte de arriba de las tareas de Teddy.

En la escuela donde enseñaba la maestra Thompson, se les requería a los maestros que revisaran los registros de los alumnos de los años anteriores. Dejó el de Teddy para el final. Sin embargo, cuando repasó su fichero, una gran sorpresa le esperaba.

La maestra de Teddy de primer grado escribió: "Teddy es un niño inteligente que siempre está sonriendo. Hace su tarea en orden y tiene buenos modales. Es una alegría estar con él."

La maestra de segundo grado escribió: "Teddy es un alumno excelente, todos sus compañeros lo quieren, pero está un poco preocupado porque su mamá tiene una enfermedad terminal y la vida en su hogar está siendo difícil."

Su maestra de tercer grado escribió: "La muerte de su mamá ha sido difícil para él. Hace lo que puede, pero su papá no le muestra mucho interés y las cosas en su hogar pronto le van a afectar si no se toman medidas."

La maestra de cuarto grado escribió: "Teddy está completamente ausente y no muestra interés en la escuela. No tiene muchos amigos y a veces se duerme en clase."

Para este momento, la maestra Thompson se dio cuenta del problema y se sintió avergonzada. Se sintió todavía peor cuando sus alumnos le trajeron regalos de navidad, envueltos en hermosas y brillantes envolturas y moños, menos el de Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con papel marrón de envoltura de la tienda, que hizo de una bolsa. Le costó trabajo a la maestra abrirlo cuando abría los demás regalos. Algunos de los niños se rieron cuando la maestra sacó el brazalete de diamantes de fantasía, sin algunos de los "diamantes", y una botella de perfume casi vacío.

No obstante, la maestra paró la risa de los niños cuando exclamó cuán bonito era el brazalete y se lo puso, y se frotó algo del perfume en su muñeca.

Teddy Stoddard se quedó hasta después de clases ese día para decirle a su maestra: "Sra. Thompson, usted hoy olía exactamente como mi mamá cuando ella vivía".

Después que se fueron los niños, ella lloró como por una hora. Ese mismo día, dejó de enseñar asignaturas como leer, escribir y aritmética y empezó a enseñar a los niños.

La Sra. Thompson puso atención especial a Teddy. Trabajó con él, su mente pareció volver a la vida. Entre más lo animaba, más rápido él respondía. Al final del año, Teddy se había convertido en uno de los niños más listos de la clase, y a pesar de su mentira de querer igual a todos los niños, Teddy se convirtió en su alumno favorito.

Un año después, encontró una nota debajo de su puerta, de Teddy que le decía que ella era la mejor maestra que él había tenido en toda su vida.

Seis años después recibió otra nota de Teddy. Le decía que había terminado la preparatoria, que fue el tercero de su generación, y que ella era todavía la mejor maestra que jamás había tenido.

Cuatro años más tarde, recibió otra carta diciendo que aunque había sido difícil a veces, se mantuvo en la escuela, y que pronto se graduaría de la universidad con los más altos honores. Le aseguró a la maestra Thompson que ella todavía era su maestra favorita de toda su vida.

Cuatro años más tarde, llegó otra carta. Esta vez, explicaba que después de recibir su título de la universidad, decidió ir un poco más lejos. La carta explicaba que ella todavía era la mejor y la maestra favorita que jamás hubiera tenido. Pero ahora, su nombre era un poco más largo. La carta iba firmada con: "Dr. Teodore F. Stoddard, MD".

La historia no termina allí. Otra carta llegó esa primavera. Teddy le habló de una joven que había conocido y que pronto se iba a casar. Le explicó que su papá había fallecido un par de años atrás y que quería saber si su maestra favorita, la Sra. Thompson quisiera ocupar el lugar de su mamá en su boda.

Por supuesto, la Sra. Thompson aceptó, y ese día, ella se puso aquel brazalete que le faltaban algunas piedras de fantasía, y también se aseguró de ponerse el perfume que le había recordado su mamá a Teddy de la última Navidad que habían pasado juntos.

Se abrazaron, y el Dr. Stoddard le susurró en el oído a la Sra. Thompson:
"Gracias, Sra. Thompson, por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y por mostrarme que yo podía ser alguien". La Sra. Thompson, con lágrimas en sus ojos, le susurró también al oído: "Teddy, estás equivocado. Tú eres el que me enseño que yo podía ser alguien, porque no sabía enseñar hasta que te conocí a ti."

El enemigo del matrimonio


Al poco tiempo de casarse, un joven va a visitar al sacerdote para decirle que la vida con su mujer es insoportable, y preguntarle si podría divorciarse de ella.

El sacerdote le pregunta:
- ¿Te ha sido infiel?

El responde:
- No. Eso no. Pero tiene un carácter muy insoportable y me es imposible convivir con ella.

Le dice el sacerdote:
- Bueno, pues yo solo puedo decirte lo que la Palabra de Dios dice.
Mira en Efesios 5.25 lo que se ordena a los maridos: “Maridos amad a vuestras esposas como Cristo amó a la iglesia”.

- Pero usted no me entiende. Mi mujer tiene un carácter muy difícil y yo no puedo soportarla.

- Bueno, dice el sacerdote, entonces si el primer versículo no te vale, tengo otro que quizás te sea de ayuda. Están en Mateo 19.19 y dice el Señor: "Ama a tu prójimo como a ti mismo".

- Creo que sigue sin entenderme, si usted la conociera... ¿sabe como se pone cuando se enfada?.

- Humm... Ya... Es un caso difícil... ¿eh? -dice el sacerdote-.

- ¡¡Siii!! Dice el joven esperanzado, pensando ¡por fin me entiende!

- Así que ¿no puedes amarla como esposa ni como prójimo?

- Imposible, replica el joven sin dudar.

- Entonces, ya sé -dijo el sacerdote- tengo otro mandamiento del Señor para ti, y es el que se tiene que aplicar para estos casos más difíciles. Esta en Mateo 5.44, y el Señor ordena lo siguiente: “Amad a vuestros enemigos”.


Si se deja una puerta abierta al divorcio, será muy fácil que en una discusión se hable de él y que se use como amenaza, con lo que la mente se va familiarizando con la idea y un buen día se deja de luchar y se cede ante la tentación de pretender disolver lo que Dios ha unido.

Tener paciencia


Cada persona desde el rol que esté viviendo, puede darse cuenta que la paciencia es una herramienta fundamental para vivir la vida con más felicidad. Si eres hijo tendrás que tener paciencia para entender a tus padres, si eres espos@ tendrás que ejercitarte en este aspecto para mantener la armonía en el hogar, si eres padre la paciencia será una de tus mejores amigas. En fin, como amigo, profesor, tía, abuelo, cliente... todos necesitamos de esta importante característica.

Yo trabajo en el Gan de una de las escuelas religiosas de México, en un curso de 22 niñas de 5 a 6 años. Mi misión es repasar la lectura en hebreo con cada una de ellas, los cinco días de la semana. Sin duda, es una actividad un poco monótona, se usa el mismo libro todos los días y la mayoría de las niñas va en una misma sección de libro, por lo que hay días donde es posible que lea alrededor de 15 veces la misma página.

Es conocido que si hay algo que nosotros debemos trabajar, entonces Dios nos manda situaciones para que podamos hacerlo. En este caso, me pareció evidente que el hecho de que se me asignara esta labor en el Gan, algo tenía que ver con mi necesidad de trabajar la paciencia. Así que decidí aprovechar la oportunidad, y en eso estoy.

El otro día mientras leía con una niña que se desconcentra con facilidad, llegué casi al tope de mi paciencia y de repente, decidí sacar paciencia de donde ya no la había, tomarlo con calma y tratar una vez más. En ese momento recordé una canción que mis hijos cantan con tanta alegría y de la cual probablemente entienden poco, la canción CD que dice: "Tener paciencia, saber esperar, llegará el momento, para qué desesperar". Sí, lo logré, le di a esa niña el tiempo que necesitaba y me sentí feliz de haber dado un paso adelante.

Inmediatamente se me vino una pregunta a la cabeza, "¿Por qué no logro tener esa misma paciencia con mis hijos? Hace tiempo un amigo me comentó sobre un dicho que reflexiona sobre esto. Las palabras textuales no suenan lindas, pero en profundidad lo que nos dice es que con las personas más cercanas, los amigos o la familia, muchas veces nos damos permiso para ser lo que llamaríamos "nuestro verdadero yo": el impaciente, el enojón, el flojo, entre otros. Mientras que con el desconocido somos "nuestro mejor yo". Nos importa más dejar a alguien desconocido plantado que a un amigo, porque creemos que después de todo, el amigo nos comprende mejor.

Los sabios dicen que la bondad comienza por casa. Y así también me parece que debe ser con el trabajo de nuestro carácter. No quiero decir que no debemos hacerlo con el resto, pero ¿por qué no empezar por casa? ¿Por qué no tener la misma paciencia que tengo con las niñas del Gan con mis hijos? ¿Por qué no ser tan paciente con el marido como con ese cajero del banco que ni siquiera conocemos?

En definitiva, ¿Por qué no ser mi mejor yo con las personas que más quiero?

Autor: Carol Ergas

Un mensaje entre la vida y la muerte



Mensaje de agradecimiento y valor a la vida de Gabriel García Márquez escrito después de su diagnóstico de cancer linfático.


"Si por un instante Dios me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiria poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida....
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están, al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña.
Sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recien nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden
dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo."

Una sonrisa tras la tapia


Visitando una leprosería en una isla del Pacífico me sorprendió que, entre tantos rostros muertos y apagados, hubiera alguien que había conservado unos ojos claros y luminosos que aún sabían sonreír y que siempre decía «gracias» cuando le ofrecían algo.

Entre tantos «cadáveres» ambulantes, sólo aquel hombre se conservaba humano.

Cuando pregunté qué era lo que mantenía a este pobre leproso tan unido a la vida, me dijeron lo observara por las mañanas.
Y vi que, apenas amanecía, aquel hombre acudía al patio que rodeaba la leprosería y se sentaba enfrente del alto muro de cemento que la rodeaba.

Y allí esperaba... esperaba... hasta que, a media mañana, tras el muro, aparecía durante unos cuantos segundos otro rostro, una bella mujer que se paraba al frente y le sonreía con una hermosa y amplia sonrisa.

Entonces el hombre comulgaba con esa sonrisa y sonreía él también. Luego la mujer desaparecía y el hombre, iluminado, tenía ya alimento para seguir soportando una nueva jornada y para esperar a que, al día siguiente, regresara el rostro sonriente. Era su mujer.

Cuando lo arrancaron de su pueblo y lo trasladaron a la leprosería, la mujer lo siguió, y se instaló a vivir en el pueblo más cercano a la leprosería. Y todos los días acudía para continuar expresándole su amor.

«Al verla cada día - me dijo el enfermo - sé que todavía vivo.»

Muchos viven gracias a tu sonrisa, a tus palabras, a tu esperanza, a las migas de cariño que les puedas dar. No bajes los brazos. No dejes de sonreír y de tratar bien a los demás.

La sensación de desgana


Abandonarse a los deseos y apetencias suele conducir al hombre a la desgana generalizada y acabar creando un grave problema para la vida sentimental.

—Supongo que también puede ser al revés, y que la desgana generalizada esté provocada por una crisis afectiva.

Por supuesto, ya que todos esos elementos influyen mucho unos sobre otros. Una tendencia al pesimismo, por ejemplo, o una sucesión de diversas frustraciones, puede producir una fuerte sensación de desgana. Y también al revés: una situación de desgana que no se aborda debidamente puede conducir a un sentimiento de frustración, pesimismo o abatimiento.

En torno a la sensación de desgana generalizada suele haber bastantes actitudes y comportamientos equivocados: excesiva autoindulgencia, escasa resistencia a la decepción, baja consideración de uno mismo, u otras razones que llevan a abordar mal los problemas afectivos y provocar un estilo de reacción sentimental autolesiva.

Una persona que sea, por ejemplo, demasiado condescendiente consigo misma acabará siendo dominada por su pereza, por su mal carácter, por su estómago, o por lo que sea, pero nunca conseguirá tomar verdaderamente las riendas de su vida.

Un estilo de vida excesivamente
permisivo e indulgente con uno mismo
es quizá una de las mayores hipotecas vitales
que se pueden padecer.

Cuando se actúa así, pronto se advierte que la supuesta satisfacción que iban a producir todas esas blanduras y contemplaciones con uno mismo, son satisfacciones efímeras y vaporosas, y que –paradójicamente– llevan a una vida de mayor sufrimiento.

Cada vez que esa persona, en contra de lo que sabe que debe hacer, cede un poco más a las pretensiones que su pereza, su estómago o su mal carácter le presenten, se siente un poco más débil, un poco menos dueña de sí, un poco más a disgusto consigo misma y un poco más tentada a volcar después ese disgusto con los demás a la primera oportunidad.

Y como esa debilidad, si no se pone remedio, es una debilidad que se alimenta a sí misma y tiende a crecer cada día más, las perspectivas de futuro para quienes así viven son realmente desoladoras. Todo su horizonte vital será como una continua decepción, que se incrementa cada vez que comprueban que van quedando a merced de su propia debilidad.

Así se lo decía a su hija la protagonista de aquella novela de Susanna Tamaro: «Cada vez que, al crecer, tengas ganas de convertir las cosas equivocadas en cosas justas, recuerda que la primera revolución que hay que realizar es dentro de uno mismo, la primera y la más importante. Luchar por una idea sin tener una idea de uno mismo es una de las cosas más peligrosas que se pueden hacer.»

La actitud y una leyenda China


Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.

Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban.
De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oírla, el tomó un paquete de hierbas y le dijo:
"No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas.
Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra.
Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida.
Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable.
No discutas, ayúdala a resolver sus problemas.
Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones".

Lili respondió: "Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida".

Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto deasesinar a su suegra. Pasaron las semanas y cada dos días, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra.

Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre. Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía.

En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella.
Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.

Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: "Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra.
Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di".

El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza:
Lili no tienes por qué preocuparte. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud.

El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y substituido por el amor que pasaste a darle a ella". En la China existe una regla que dice: "La persona que ama a los otros, también será amada" La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso ten cuidado!!! Acuérdate siempre:

"El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas"

EL VALOR DE UN SUEÑO



Se considera al soñador como un ser estúpido. Soñador aquel que cree en cosas que los demás y hasta el sentido común las han desechado por no ser reales. Soñador aquel que guía su vida a base de ideas que la soledad de la noche le hizo conocer.

Soñar es el lenguaje que utiliza el destino para comunicar a una raza especial de seres humanos que el camino es aún mucho más extenso que el que los ojos alcanzan a divisar. Soñar es vivir el futuro antes, sin tener la certeza que el sueño ya hecho realidad se lo alcanzará a ver plasmado en el teatro de la vida.

Un Soñador pensó que el mundo era redondo y la gente lo consideró loco. Pero su sueño siguió adelante; una soñadora le creyó y así compartieron el sueño llamado América.

Otro soñador pensó que la Luna era una empresa fácil de alcanzar, se vio en ella, caminó y viajó; esto, muchos años antes que los americanos aterrizaran en el Mar de la Tranquilidad.

Todo sueño implica una lucha con todos, contra el destino, contra la adversidad, contra lo evidente. Los sueños no respetan edad, leyes, estados ni personas. No miden circunstancias ni ocasiones. Fue así que Dios utilizó un sueño para comunicar a María que iba a ser madre del hijo de Dios; o a los reyes para que no volvieran por el camino andado; o a Jesús en Getsemaní para ver lo que iba a ser su calvario; y aún así, no lo impidieron. Porque para los soñadores, estos no son tales, sino verdades por ser entendidas.

Es así como un sueño se transforma en norte, luz y camino; en deseo, esperanza, en pocas palabras, un motivo para vivir.

El soñador no se rinde, no claudica, persevera, no transige. El sueño es su arma para la batalla.

El soñador sabe que su camino no es fácil y eso lo hace diferente. Porque el sueño para ser tal no debe ser una proyección de la historia. Debe de ser lo imposible, lo inaudito, lo prohibido.

El soñador no espera nunca que sus sueños se cumplan, trabaja por ellos incansablemente, porque los grandes sueños, los que dan vida, sólo tienen la recompensa en lo infinito, en el cielo de los soñadores, en lo eterno de sus ideas y en lo intangible de sus realidades.

Desdichado aquel que en la vida no ha tenido un sueño; o no ha creído en él; o no ha luchado por conseguirlo, porque habrá vivido en vano.

Por Ramiro Cepeda Alvarado

La ilusión de vivir siempre joven


Ayer fue el cumpleaños de mi papá, al que le guardo una infinita admiración por la forma como es, como se comporta, como lleva y ha llevado su vida. Cumplió 75 años, y una de las cosas que mas admiro de él son su ilusión por vivir y por mejorar cada día. De él aprendí aquella frase “Es una lástima que el tesoro de la juventud se lo hayan confiado a los jóvenes”. Y es que nosotros los jóvenes, (se que estoy en límite a mis 32 años pero insisto en considerarme de ese grupo), con tanto por hacer, con todo una vida por vivir, nos sobrecargamos de preocupaciones innecesarias, nos deprimimos con facilidad, perdemos la ilusión de vivir esta época en la que podemos aprovechar el tiempo al máximo por hacer tantos proyectos, no solamente a nivel personal, sino también en nuestros trabajos, o de ayuda a los demás.

Ya lo decía Helen Keller: “La presente generación está perdiendo la capacidad de disfrutar de la vida desde el interior. Los jóvenes de hoy están perdiendo el gusto por las manualidades. Quieren máquinas que les canten, jueguen, hablen y lean. Reclaman y piden ser entretenidos en lugar de entretenerse por sí mismos”

No concibo que alguien pueda ser feliz sin tener una ilusión que lo engrandezca como persona, cualquiera que sea, desde las mas pequeñas, como ilusionarnos porque llega el fin de semana y podremos aprovecharlo para hacer cosas que no tuvimos tiempo de hacer en la semana, o ir a una fiesta, o se acaba el día y volveremos a ver a nuestra esposa, enamorada, amigos, etc. O aquellas ilusiones mas a largo plazo, un viaje de vacaciones, un proyecto social que ayude a mejorar el nivel de tantas personas que lo necesitan, el inicio de un nuevo trabajo, o de una Maestría, etc. Todos tenemos no una, sino mil razones para vivir con ilusiones. En la medida que éstas nos sirvan para mejorar, o ayudar a alguien a hacerlo les aseguro que los dejarán mas satisfechos una vez cumplidas.

Al respecto, me viene a la memoria el poema preferido de Matsushita, aquel japonés visionario, fundador de Panasonic: “La juventud no es un período de vida, es una forma de pensar, no son mejillas sonrosadas, labios rojos y rodillas flexibles, es fuerza de la voluntad, calidad de la imaginación, vigor de los sentimientos. Es la frescura de los hondos manantiales de la vida. La juventud significa el predominio temperamental del valor sobre la timidez, del ansia de aventura sobre el amor a la tranquilidad. No es raro encontrar mas vigor en un hombre de sesenta años que en un muchacho de veinte. Nadie se hace viejo por el número de años. Nos hacemos viejos al traicionar nuestros ideales. Los años pueden arrugar la piel, pero la renuncia al entusiasmo arruga el alma. La preocupación, el temor, la falta de confianza en uno mismo agobian al corazón y convierten en polvo al espíritu. Con ochenta o quince años, todos los corazones humanos sienten la atracción de la maravilla, el apetito infantil de lo que está por venir y la alegría del juego de vivir.”

Quizá el secreto de vivir siempre joven y lleno de ilusiones no esté en la cantidad de años que uno pueda haber acumulado, sino mas bien en el estilo de vida que uno lleve, en lo que haga con su tiempo, en las metas que se proponga llegar a corto y largo plazo, en la forma de lograrlas, y una vez logradas, en la satisfacción de haberlo hecho y trazarse unas nuevas.

La Pietá

La visita de Dios

Una historia que nos enseña a reconocer la presencia de Dios en nuestro prójimo


Un día un hombre supo que Dios iba a visitar su casa. Al ver que su casa estaba desordana y sucia, salió desesperado a la calle a pedir ayuda sin conseguir que nadie aceptara. No sabiendo por donde comenzar, empezó a sacudir los muebles que estaban llenos de polvo y en medio de ese polvo vio a un hombre que se ofreció a ayudarlo. Él le dio las gracias y juntos empezaron la tarea.
Cuando terminaron, el hombre agradecido por la ayuda del otro le pidió que se quedara para que él también le diera la bienvenida a su "ilustre" visitante.
El que lo ayudó entonces le dijo:
- "No hace falta porque soy yo a quien tu estabas esperando. Yo soy tu Dios, el de hoy, de ayer y siempre".
Muchas veces nosotros pedimos ayuda a Dios, y no lo reconocemos en el hermano; nos pasan las manos y no identificamos a Dios en ellas. Por eso es muy importante estar siempre preparados para que cuando Dios nos visite, podamos estar bien limpios, y no preocuparnos en el último momento de nuestra vida.
Dios costantemente nos visita; sólo que nosotros no tenemos tiempo para recibirle en nuestra casa. Por eso hoy te llama por tu nombre para que el pueda entrar en tu casa, en tu corazon y tenerte siempre limpio.

La venta de garaje de Satanás


Hace un tiempo atrás Satanás realizó una venta de garaje. Allí estaban, parados en pequeños grupos, todas sus brillantes baratijas. Tenía herramientas que ayudaban a romper, a malograr. También había lentes de aumento para aumentar la propia importancia, y que si mirabas por el otro lado, podías usarlos para disminuir a los demás o incluso a uno mismo.

Contra la pared estaba la usual variedad de implementos de jardinería con la garantía de hacer crecer la soberbia: el rastrillo del desprecio, la lampa de los celos para cavar un abismo entre uno y el prójimo, las herramientas del chisme y la calumnia, de egoísmo y apatía. Todos estos utensilios eran agradables a la vista y venían llenos de promesas y garantías de prosperidad. Lo precios, claro está, no eran muy baratos; ¡pero no había que preocuparse!, tenía grandes facilidades de pago para todos los clientes. "¡Llévelo a casa, úselo, no se preocupe que lo pagará más tarde!" era la frase favorita del Diablo.

El visitante notó dos herramientas desconocidas y muy desgastadas de pie en una esquina. Y sin ser ni cercanamente tan atractiva como los otros objetos, le pareció raro que estas dos herramientas tuvieran un precio más alto que las demás.

Cuando preguntó por qué era esto, Satanás sólo sonrió y dijo: "Bueno, eso es porque yo las uso muchísimo. Si no tuvieran tan mala apariencia la gente las vería como son realmente." El Diablo señaló las herramientas diciendo: "Mira, esa es la propia inseguridad y la otra es la desesperanza, y estas serán las únicas que funcionarán."

Confesándose con Dios...por medio del sacerdote


Una historia sobre la importancia del sacerdote como medio del perdón de Dios en la confesión

Cierto día, en Misa un amigo dirigiéndose a otro le comentaba:

-Me alegra que por fin te hayas decidido a confesarte... y comulgar.

- ¿Confesarme yo?, decía el interpelado. No, no soy tan tonto. Los curas no son necesarios; son hombres como tú y como yo. Lo que hago es confesarme con Dios: le cuento lo que me pasa, le pido perdón y listo.

- Es asombroso -respondió su amigo- lo inteligente que eres. La verdad, es posible que tengas razón y que todos los demás seamos unos imbéciles. Lo que no me cabe en la cabeza es como un hombre de tu inteligencia se queda en la mitad.

- ¿La mitad?. No te entiendo, preguntó a la vez el otro.

- Sí hombre, contestó. Tú has comulgado y te has arrodillado ante el Sagrario. Pues bien, dada tu mente inteligente y abierta lo más lógico sería que fueses al mercado comprases un poco de pan, lo consagrases tú, comulgases, y te guardases el resto en una urna, ¿no? Pero ¿quedarte a medias?...

- Yo no puedo consagrar; ese poder Dios se lo dió sólo a los sacerdotes, y... gracias amigo, me has hecho ver claro. Tengo suerte, aún hay un confesionario.

Agustin Filgueiras

Por amor a Jesús Sacramentado


Una historia sobre el verdadero valor y celo que debemos tener por la Eucaristía

Unos meses antes de su muerte el Obispo Fulton J. Sheen fue entrevistado por la televisión nacional: "Obispo Sheen, usted inspiró a millones de personas en todo el mundo. ¿Quien lo inspiró a usted? ¿Fue acaso un Papa?".


El Obispo Sheen respondió que su mayor inspiración no fue un Papa, ni un Cardenal, u otro obispo, y ni siquiera fue un sacerdote o monja. Fue una niña china de once años de edad.


Explicó que cuando los comunistas se apoderaron de China, encarcelaron a un sacerdote en su propia rectoría cerca de la Iglesia. El sacerdote observó aterrado desde su ventana como los comunistas penetraron en el templo y se dirigieron al santuario. Llenos de odio profanaron el tabernáculo, tomaron el copón y lo tiraron al piso, esparciendo las hostias consagradas. Eran tiempos de persecución y el sacerdote sabía exactamente cuantas hostias contenía el copón: treinta y dos.


Cuando los comunistas se retiraron, tal vez no se dieron cuenta, o no prestaron atención a una niñita que rezaba en la parte de atrás de la iglesia, la cual vio todo lo sucedido. Esa noche la pequeña regresó y, evadiendo la guardia apostada en la rectoría, entró al templo. Allí hizo una hora santa de oración, un acto de amor para reparar el acto de odio. Después de su hora santa, entró en el santuario, se arrodilló, e inclinándose hacia delante, con su lengua recibió a Jesús en la Sagrada Comunión. (en aquel tiempo no se permitía a los laicos tocar la Eucaristía con sus manos).


La pequeña continuó regresando cada noche, haciendo su hora santa y recibiendo a Jesús Eucarístico en su lengua. En la trigésima segunda noche, después de haber consumido la última hostia, accidentalmente hizo un ruido que despertó al guardia. Este corrió detrás de ella, la agarró, y la golpeó hasta matarla con la culata de su rifle.


Este acto de martirio heroico fue presenciado por el sacerdote mientras, sumamente abatido, miraba desde la ventana de su cuarto convertido en celda.


Cuando el Obispo Sheen escuchó el relato, se inspiró a tal grado que prometió a Dios que haría una hora santa de oración frente a Jesús Sacramentado todos los días por el resto de su vida. Si aquella pequeña pudo dar testimonio con su vida de la real y hermosa Presencia de su Salvador en el Santísimo Sacramento, entonces el obispo se veía obligado a lo mismo. Su único deseo desde entonces sería, atraer el mundo al Corazón ardiente de Jesús en el Santísimo Sacramento.


La pequeña le enseñó al Obispo el verdadero valor y celo que se debe tener por la Eucaristía; como la fe puede sobreponerse a todo miedo y como el verdadero amor a Jesús en la Eucaristía debe trascender a la vida misma.
Lo que se esconde en la Hostia Sagrada es la gloria de Su amor. Todo lo creado es un reflejo de la realidad suprema que es Jesucristo. El sol en el cielo es tan solo un símbolo del hijo de Dios en el Santísimo Sacramento. Por eso es que muchas custodias imitan los rayos de sol. Como el sol es la fuente natural de toda energía, el Santísimo Sacramento es la fuente sobrenatural de toda gracia y amor.


Extracto de un artículo "Let the Son Shine" por el Rev. Martin Lucía

La Fuerza de la Cruz II


El hoy Beato Juan Castelli era jefe de soldados mercenarios cuando decidió entregarse a Dios en un convento de Franciscanos.

A causa de su genio vivísimo, le costaba mucho reprimirse, y toda la disciplina le imponía verdaderos esfuerzos. Se indignó tanto un día porque el superior le riñó severamente, que determinó vengarse dándole muerte. Pero al pensar que estaba en un convento para hacer penitencia fue a postrarse ante un crucifijo.

Una oleada de sangre llenó su boca. Tanto era el esfuerzo exigido a su naturaleza por el vencimiento, que se le había roto una vena.

- Mirad lo que me cuesta serviros- dijo a Cristo Crucificado.

Y Cristo, desprendiendo de la cruz la mano derecha, le respondió:

Y a mi lo que me ha costado amarte.

La fuerza de la Cruz


En Barga (Italia) recrudecía la guerra. Una mujer del pueblo se prodigaba en innumerables obras de caridad. Le hicieron notar que podía caer en las garras de los alemanes. Continuó, no obs­tante. Los partidarios de Hitler la capturaron y la llevaron a Lucca. La metieron en la cárcel, la maltrataron y torturaron, some­tiéndola después a un apremiante interrogatorio.

- ¿Es cierto que albergaba a muchas personas en su casa?

- Si

- ¿Eran ingleses enemigos?

- Eran todos hermanos míos.

- ¿Hermanos? ¿Que uniforme llevaban?

- Andrajos, ropas hechas jirones.

- Díganos la verdad, prosiguieron, apuntándole con el fusil en las sienes: ¿Eran partisanos?

- Si, también partisanos -respondió tranquila la mujer-. Pero si queréis fusilar al responsable de lo que he hecho en pro de tantos hambrientos, heridos, moribundos, no tenéis que matarme a mi, sino al que es el único culpable.

- ¿Quien es? Díganos al momento quién es, como se llama, dónde se encuentra. Enseguida, ahora. ¿Quién es?

- Entonces la mujer sacó reverentemente del bolsillo un crucifijo, lo levantó delante de los fusiles de aquellos verdugos y dijo: ¡Ahí lo tenéis, fusiladlo!

Los ojos penetrantes de esos hombres se humedecieron y bajaron sus fusiles.

Sobre la Pasión


Hay un cuadro de Juan Berad que representa la pasión del Señor. En Él, Cristo con el cuerpo y la frente ensangrentados lleva la cruz camino al Calvario. A ambos lados están los hombres viéndole pasar. A la vera del camino esta un anciano que agoniza apoyado en el pecho de un sacerdote. Más allá, un soldado herido mira un crucifijo. Un obrero, de rodillas, reza, una monja levanta dos huérfanos en sus brazos, una joven de velo blanco le mira con amor.

En otro lado se ven cosas muy distintas. Uno de los verdugos golpea al Señor. Una mujer desgreñada da una piedra a uno de los verdugos, para que lo apedree. Hombres con caras bestiales se dirigen furibundos hacia la cruz. Un joven y una joven vestidos con trajes de baile se ríen a carcajadas.

Cristo camina así por la vida entre el amor y el odio. Unos gritan: ¡Hosanna! Y otros: ¡Crucifícale!

¿De cuales queréis ser vosotros, mis hermanos?

(Del Vademécum de ejemplos predicables, editorial Herder, año 1962, Barcelona).

10 normas de 'Netetiqueta'


Estimado colega
Trate a los demás como a usted le gustaría ser tratado. Participe siempre con educación. Las faltas de respeto repetidas pueden ser causa de expulsión del grupo.

Sin ofender
Piense antes de escribir y evite frases que puedan resultar ofensivas desde los puntos de vista de religión, raza, política o sexualidad. Recuerde que Internet es global y diferentes culturas tienen diferentes costumbres.

Use emoticones
Tenga en cuenta que en el lenguaje escrito no es posible dar entonación, por lo que frases escuetas pueden llevar a malas interpretaciones. Por ejemplo, si hablando empleásemos cierto tono de complicidad o ironía, podemos "imitarlo" utilizando emoticones.

Eres un ...
Tenga paciencia siempre, sobre todo con los principiantes y los que cometen algún error, tarde o temprano lo podría cometer usted también. Las actitudes recriminatorias suelen ser mal recibidas, especialmente si se manifiestan en público. Siempre se acepta mejor y se hace más caso a una indicación expresada correctamente y en tono moderado

Indiferencia
Contra las ofensas o los intentos de provocación la medida más efectiva es la indiferencia. Los enfrentamientos personales no conducen a nada especialmente delante de otras personas a las que normalmente no les interesa y les causa mal efecto. En particular el sarcasmo o desprecio hacia otros a causa de errores ortográficos o gramaticales es poco ético, estos errores se deben generalmente al apresuramiento al escribir, en cualquier caso usted también podría cometer alguno.

Revisión
Cuando elabore un mensaje reléalo antes de enviarlo y pregúntese cual sería su reacción si lo recibiera. Cualquier tiempo invertido en hacer más clara nuestra comunicación en Internet es tiempo bien empleado.

Vurro, que se escribe sin h
Cuide las reglas de ortografía, especialmente en foros donde se habla en castellano. No está de más cuidar las tildes. De otra manera puede hacer el mensaje confuso.

NO GRITE
No abuse de las mayúsculas. En la Red se considera "gritar" (a nadie le gusta que le consideren un mal educado por hablar a voces) y además dificulta la lectura. Escribir todo el mensaje en mayúsculas lo hace extremadamente difícil de leer (aunque una pequeña parte del mensaje en mayúsculas podría servir para enfatizar un punto). TamPOcO eS cÓModO LeEr lOs meNsAjES dE eStE tIPo.

Ké pasa tronco
Evite el empleo de palabras de "argot", o letras por sonidos (como "k" por "q"), o lenguaje grosero. Cuando quiera expresar una frase coloquial no totalmente correcta, ponerla entre comillas.

Bss
Evite el empleo de abreviaturas que no sean de uso normal.

Tal vez eres un 'cibermaleducado'


La tecnología ha reventado las normas sociales - El uso de móvil o Red distorsiona la convivencia - Y las nuevas reglas se imponen

Está en un restaurante comiendo con un compañero de trabajo. A él le suena el móvil que previamente ha dejado sobre la mesa. No se lo piensa dos veces, contesta. Habla durante 10 minutos sin preocuparse de que su acompañante sigue comiendo solo. ¿Haría usted lo mismo?, ¿sabe comportarse en la nueva era? La tecnología ha irrumpido en la sociedad y ha quebrado normas que antes eran sagradas. El viejo concepto de buena educación se ha revolucionado ante unas herramientas nuevas que facilitan la comunicación pero que, también, trastocan la convivencia. Pero el correo electrónico y el teléfono móvil también tienen sus propias reglas de cortesía.

El diálogo paralelo por el móvil se ha impuesto en reuniones o actos
En España hay 48.720.461 líneas de teléfono móvil. Más de un terminal por habitante, según los últimos datos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) de agosto de 2007. Dieciséis millones de personas han utilizado Internet en los últimos tres meses, según el INE. Hoy casi nadie puede vivir sin estas herramientas, que se han integrado en la sociedad y que también propician su avance: más comunicación, más productividad. Miles de negocios se cierran cada día acelerados por el móvil o el correo electrónico. Y también muchas relaciones se mantienen gracias a ellos. Pero, ¿hasta qué punto influyen en la convivencia y repercuten en la manera de comportarnos con los demás?

La imagen de una persona que habla por el móvil mientras se dirige al dependiente de la frutería o compra el periódico no es inusual. Tampoco se hace extraño ya escuchar las músicas más insospechadas en momentos inadecuados que provienen de un móvil que debió haber sido silenciado o apagado. Pero no por comunes estos comportamientos son correctos. Según los expertos, van en contra de las normas de protocolo.

También se considera incorrecto algo que para muchas personas es habitual, no contestar a un correo electrónico o no especificar el asunto del mensaje. Por no hablar del colmo de los malos modales en la Red: escribir todo el texto en mayúsculas. "Este tipo de letra da la impresión de que se está gritando al interlocutor en el oído", dice Fernando Fernández, experto en protocolo y ex asesor de María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno.

Internet no es un mundo anárquico y libre donde se permite todo. La Red también tiene sus normas de comportamiento, la ciberetiqueta o net-etiqueta. "Igual que desde niños sabemos que debemos ceder el paso a una persona mayor, también existen normas para ser aceptados en Internet", dice Fernández. Para él, todo usuario de la Red debería conocer las tres reglas básicas de la ciberetiqueta: no enviar correos con archivos adjuntos pesados, no remitir correo spam o no deseado y, por supuesto, no escribir en mayúsculas. Incumplirlas es ser un maleducado, un cibermaleducado. Pero ¿quién fija estas normas? "Son reglas no escritas y no obligatorias que se han ido creando con el uso de la Red, del chat, del correo electrónico", aclara.

Sin embargo, para los expertos, el instrumento que más rompe las pautas básicas de cortesía es el teléfono móvil. "Estos aparatos empezaron siendo sólo para comunicarse profesionalmente. Hoy todo el mundo los usa y se han convertido en elementos que inciden en la convivencia social y la perturban", opina Ángel Pérez, director de la Escuela de Protocolo de Aragón. "No hay más que hacer un viaje en AVE de Zaragoza a Madrid para conocer la vida y milagros de las personas que viajan en el vagón. No se cortan en nada a la hora de contar por teléfono ni siquiera temas confidenciales", dice.

Por no hablar de móviles que suenan en el cine o, lo que es peor, durante una boda o un funeral. "Hay gente que puede llevar de tono en el móvil la canción de Paquito el chocolatero y que les suene en medio de una comida de trabajo o en una situación de crisis. Muchas veces no son conscientes de la mala imagen que dan. No sólo por no haber apagado o silenciado el móvil, sino también por el tipo de música que llevan", dice Pérez.

No sólo la música es molesta. También las horas de llamada. Parece que todo momento es bueno para telefonear a alguien al móvil. No se respeta la hora de la comida ni mucho menos la de la siesta, e incluso se reciben llamadas a horas intempestivas. "El pasado fin de semana me llamaron al móvil a las tres de la mañana. Eran mis amigas, que estaban de juerga y querían contarme que habían visto al camarero que me gusta. Yo estaba en casa, enferma y amargada. No me hizo mucha gracia", cuenta Cristina Álvarez. Nunca apaga el móvil, no tiene teléfono fijo y ésta no es la primera vez que una llamada tardía o un sms la han puesto al borde del infarto.

Para evitar situaciones como ésa, la clave es utilizar el sentido común. Sin embargo, parece que, aunque suene a tópico, éste no es demasiado frecuente. "Hay que ser muy prudente al usar el móvil para localizar a una persona. Es mejor llamarle al fijo primero o enviarle un sms para que nos diga si está disponible. Y sobre todo, preguntar si puede hablar en ese momento o si prefiere que le llamemos después", dice Gloria Campos, directora de formación de la Escuela Internacional de Protocolo.

Javier Sanz trabaja en una multinacional de productos químicos. Utiliza el móvil desde hace 10 años y reconoce que se ha convertido en un "apéndice" de su persona. "No lo apago casi nunca, pero lo silencio", dice. Reconoce que cada vez es más habitual que en las reuniones o incluso en las comidas de trabajo la gente mantenga una conversación mientras contesta el correo electrónico o responde llamadas. "Hace unos días fui a comer con unos clientes. Uno de ellos se pasó la comida entera distraído, contestando correos electrónicos con la Blackberry. Fue muy molesto porque daba la impresión de que no estaba siguiendo la conversación", dice.

Como Sanz o el ejecutivo con el que almorzó, cada vez más personas pasan tiempo literalmente pegadas a su móvil. Hablando, enviando mensajes o contestando al correo electrónico. Ochenta y cuatro minutos de media al día, 18 minutos más que en 2006, según un estudio elaborado por el fabricante de terminales Nokia. Uno de los usos más comunes es el envío de mensajes de texto. Cada usuario de teléfono móvil manda una media de 300 sms de media al año, según los últimos datos de la CMT. Hace un año eran un centenar. Sin embargo, muchas veces su uso no es más discreto que una llamada breve.

Hace años era impensable ir a comer con una persona y que ésta pusiese su móvil sobre la mesa. Ahora, según Campos, "es imprescindible en el mundo de los negocios". "Muchas veces, un mensaje de texto del jefe, un correo electrónico o una llamada para añadir algo a la conversación se convierte en un elemento más de la negociación. Sin embargo, hay que aprender a usar el móvil con prudencia. También diferenciar el uso personal del profesional. No todos los correos y llamadas son urgentes. Muchas pueden esperar", dice esta experta en protocolo, que no cree necesario que haya que establecer normas de cortesía para el uso del móvil. "Depende de los casos", dice.

Algunos aseguran que dentro de un tiempo este uso que hoy se considera en muchos ambientes maleducado se terminará por aceptar. "Los jóvenes usan el móvil o la Red mientras hablan o interactúan con otros y no lo consideran incorrecto", asegura Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información. "No entiendo por qué está mal visto contestar a los correos electrónicos o enviar un sms mientras se habla con otra persona. Se da por hecho que somos monotarea y no podemos hacer dos cosas a la vez", sigue.

Tampoco Campos piensa que el uso del móvil vuelva a la sociedad más maleducada. Sin embargo, explica que es fundamental que no se convierta en protagonista y centro de todo. Pero quién no ha estado en algún acto público en el que a alguien le ha sonado el móvil. El comportamiento habitual de los asistentes es volverse para ver quién ha sido el descuidado.

Esa generalización en el uso del móvil y el hecho de que cada vez más gente utilice Internet -seis millones de hogares españoles tienen acceso a la Red, el 41,1% del total- ha hecho que la mayoría de las escuelas de protocolo hayan incluido en sus programas un módulo dedicado a las reglas de etiqueta en las nuevas tecnologías. Es el caso de la Escuela de Protocolo de Aragón que dirige Pérez. En estos cursos se aprenden normas de cortesía como la que dicta que si se corta la comunicación, quien ha telefoneado debe repetir la llamada; o una de las más obvias pero también de las más incumplidas: apagar el móvil en el cine, hospitales, reuniones... También que no se deben enviar por correo electrónico cadenas de mensajes y que hay que tener cuidado con el uso de códigos.

Capítulo aparte merece el uso del manos libres. "Vas por la calle y ves a personas que hablan solas o gente que lo utiliza en el coche sin pensar en las personas que están alrededor. Hace poco me contaron un caso. Un hombre llamó a su esposa que estaba conduciendo y con el manos libres activado y le dijo: 'Menos mal que se han ido los pesados de tus padres'. No sabía que esos 'pesados' estaban en el asiento de al lado", cuenta Ángel Pérez.

Para algunos, el colmo de la mala educación es llamar con número oculto. "Llaman a cualquier hora para venderte un seguro de una tarjeta de crédito o una línea ADSL. Te hacen aguantar el chaparrón durante 10 minutos. Es una intromisión en la intimidad", dice Fernández.

Las normas de cortesía cambian y se adaptan a las nuevas tecnologías. Pero para los expertos en protocolo los maleducados suelen serlo con móvil o sin él. En la Red y fuera de ella.


Cortesía telefónica y cibernética


- Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.- Músicas inoportunas. Los tonos de llamada del móvil deben ser discretos. Además, el teléfono debe silenciarse o apagarse en lugares como los hospitales, el cine o comidas.- Llamadas urgentes. Si es imprescindible atender a una llamada de teléfono móvil durante una reunión o un acto social, nunca se debe responder delante del resto de asistentes. Lo correcto es salir de la habitación o alejarse un poco del grupo y bajar el tono de voz. - Correo electrónico. Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Aunque sea con un escueto "vale". Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.- No a las cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.- Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta)- Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de la red que se está gritando.- Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.- Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy pesados. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.

Intenta ser más equilibrado



"YO, LA SABIDURÍA, HABITO CON LA CORDURA ..." (Proverbios 8:12)

Cuando te empujas más allá de los límites de la sabiduría sufres los mismos resultados que los que "se queman" en cualquier otro empeño. Aquí hay algunas ideas para ayudarte:

(a) Si te criaste en un entorno lleno de tensión, es posible que no sepas cómo tratar la vida de otra manera. Nada cambiará hasta que reconozcas que el estrés es como adrenalina emocional; por eso sigues produciéndolo;

(b) Cuando estás sentado en una silla y oyes que las patas se agrietan, la sabiduría dice: `Levántate antes de que termines en el suelo'. Presta atención a los signos reveladores de tensión antes de que se quiebre tu salud y no sirvas ni para Dios ni para nadie;

(c) Aprende a ser prudente. 'Prudencia' simplemente quiere decir 'administración cuidadosa'. Para ser un mejor administrador de tu tiempo, tu energía y tus dones, comienza a anotar los hábitos sobre los que debes trabajar. No anuncies: "¡A partir de hoy, todo el mundo por aquí va a cambiar!". No, trabaja en ti mismo primero, y sólo en una o dos cosas a la vez;

(d) Reconoce a los que te causan tensión. Aprende a adaptarte en vez de siempre permitir que las cosas te alteren. La vida tiene un "segundo nombre"; se llama '¡cambio!'.

¿Sabes qué? ¡Se supone que llegues a cansarte! La fatiga es un límite dado por Dios que te impide a tirarte por el borde. ¿Qué es lo que te crea ácido en el estómago, nudos en el cuello, y que hace que otros no se sientan a gusto a tu lado? ¡La respuesta a esta pregunta revela en qué área necesitas trabajar!

Fuente: Por Bob y Debbie Gass, con la colaboración de Ruth Gass Halliday.

Una historia que nos habla sobre el valor de la vida


En el aniversario del fallecimiento de Juan Pablo II. La historia de Emilia es uno de esos casos difíciles de discernir.

Su último embarazo presentó tantas dificultades que hoy en día lo transformarían en opción segura por el aborto. Aquí está su historia,

¿Usted qué habría hecho en su situación?

Emilia pertenecía a una familia de clase media en un país europeo que sufría estragos y carestías después de una prolongada guerra nacional. Hambre y epidemias amenazaban a toda la población. Emilia desde pequeña había tenido una salud delicada, que no había podido mejorar por las condiciones en las que vivía.



Siendo muy joven, se casó con un obrero textil y se establecieron en una población nueva lejos de familiares y conocidos. Poco tiempo después nació su primer hijo, Edmundo, un chico atractivo, buen estudiante, atleta y con gran personalidad. Unos años más tarde, Emilia dio a luz a una niña, que sólo sobrevivió pocas semanas por las malas condiciones de vida a la que la familia estaba sometida.



Catorce años después del nacimiento de Edmundo y casi diez de la muerte de su segunda hija, Emilia se encontraba en una situación particularmente difícil. Tenía cerca de cuarenta años y su salud no había mejorado: sufría severos problemas renales y su sistema cardiaco se debilitaba poco a poco debido a una afección congénita. Por otro lado, la situación política de su país era cada vez más crítica, pues había sido muy afectado por la recién terminada primera guerra mundial.



Vivían con lo indispensable y con la incertidumbre y el miedo de que estallase una nueva guerra. Y justamente en esas terribles circunstancias, Emilia se dio cuenta de que nuevamente estaba embarazada. A pesar de que el acceso al aborto no era sencillo en esa época y en ese país tan pobre, existía la opción y no faltó quien se ofreciera para practicárselo. Su edad y su salud hacían del embarazo un alto riesgo para su vida. Además su difícil condición de vida le hacía preguntarse: ¿qué mundo puedo ofrecer a este pequeño? ¿Un hogar miserable? ¿Un pueblo en guerra? ¿Vale la pena que le dé la vida?



A esta situación tan difícil que enfrentaba Emilia, se sumaría otra problemática que ella aún no conocía, pero de saberla, le haría cuestionar aún más la conveniencia de que este hijo naciera. Emilia morirá tan sólo diez años después a causa de sus problemas de salud. Trágicamente, también Edmundo, el único hermano del bebé que esperaba, vivirá sólo dos años más. Algunos años más tarde, estallaría la segunda guerra mundial, en la que el padre de la criatura que estaba por nacer también perderá la vida.



Si a Usted le tocara juzgar la conveniencia del nacimiento del hijo de Emilia, tendría que tomar en cuenta que, además de una situación sumamente crítica, a este niño le esperaba una vida en la completa orfandad: ni su padre, ni su madre, ni su único hermano podrían acompañarle en medio de las condiciones espantosas de la segunda guerra mundial que estaba por venir.



¿Para qué traer al mundo a un niño que desde el momento de nacer conocerá el sufrimiento?? ¿Qué futuro puedo ofrecerle?? ¿Será una insensatez llevar adelante mi embarazo?, serían preguntas que cualquier mujer se haría en la situación de Emilia.



Afortunadamente, ella optó por la vida de su hijo, a quien puso el nombre de Karol. ¿ya sabes a quién pertenece esta historia ??... Hoy, en pleno siglo XXI, este niño habría sido seguramente una víctima del aborto. Pero, gracias al valor de una mujer llamada Emilia, se encontró entre nosotros Karol Wojtyla, a quien todo el mundo conoció como S.S. Juan Pablo II.



VALOREMOSLA!!!

Una historia sobre la defensa de la vida


Un grupo de jóvenes estaban reunidos deliberando sobre las circunstancias en las que el aborto podría ser permitido. Su guía, al ver lo polarizada que estaba la discusión intervino diciendo: "Hace tiempo una mujer planteó el siguiente caso: todos mis hijos manifiestan cierto retraso mental, mi marido es alcohólico y tengo problemas de salud, y ahora estoy embarazada, ¿debo abortar o no?"

De inmediato, los jóvenes empezaron a polemizar sobre el caso, y al final el grupo quedó fuertemente dividido: los que apoyaban el aborto, quienes argumentaron que no era conveniente que la mujer corriera el riesgo de traer un ser anormal al mundo y era preferible conservar su salud en beneficio de toda su familia; y los que no, quienes sostenían que todo ser humano tiene derecho a la vida, por más adversa y difícil que puedan resultar las circunstancias que lo rodea.

El guía de los jóvenes, entonces contestó: "Si esta mujer abortaba, hubiese asesinado a Beethoven, pues esa era precisamente la circunstancia familiar en que este gigante de la música universal encontró al llegar a la vida".

Sandra Lubreto