
Una mamá no productiva
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Soy una mamá no productiva; bueno, en realidad debo ser no productiva por ser mamá. Mi marido me ha comentado lo de la famosa ayuda de los 100 euros a las mamás trabajadoras, y que sus compañeras con niños pequeños ya la habían solicitado; las mujeres sin hijos decían que por 100 euros no se iban a animar a tenerlos.
Hace pocos días recibí de la Tesorería de la Seguridad Social una hoja con mi vida laboral, 6.680 días, más de 18 años, ¡ah, entonces sí que era productiva! En las últimas entrevistas de trabajo, al decir la edades de las dos niñas pequeñas, 18 meses y 3 meses, o al verme embarazada de esta última, casi se quedaban horrorizados, incluso se han permitido decirme que ya pararía, o que vaya patinazo. Una vez, dos días antes de firmar el contrato, fui a ver al jefe de personal para comunicarle que estaba embarazada; se quedó extrañadísimo de cómo podía haberme despistado y no controlado el tema. ¡Llevábamos un mes negociando el trabajo!, y en sólo un minuto pase de ser la persona ideal para dirigir su oficina, a una persona no apta, sólo por estar embarazada. Ni qué decir tiene que ya no hubo trabajo. Y aquí me encuentro, en casa, con tres hijos y un marido, y una vida a la que Dios un día le dio la vuelta y que yo no podría ni haber imaginado. El caso es que, gracias a Dios, estoy cuidando de tres hijos (y quién sabe si vendrá alguno más) y un marido estupendo, con el que riño, y con el que me río, hago proyectos y comparto el cuidado y la educación de nuestros hijos. Para ser no productiva tengo una vida bastante buena y doy gracias a Dios por lo que tenemos, aunque les aseguro que la ayuda de 100 euros, con un solo sueldo en casa, nos vendría muy bien.
Marga (Alfa y Omega, 341)
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