TE DESEO LO SUFICIENTE


Hace poco tiempo cuando estaba en el aeropuerto escuché por casualidad a una madre e hija que se
estaban despidiendo. Cuando anunciaron la partida del vuelo ellas se abrazaron y la madre dijo:
- "Te amo y te deseo lo suficiente".

La hija respondió:
- "Madre, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado.
También te deseo lo suficiente". Ellas se saludaron con un beso y la hija partió.
La madre pasó muy cerca de donde yo estaba sentada y noté que ella necesitaba llorar.
Traté de no observarla para no invadir su privacidad, pero ella se dirigió hacia mí y me preguntó:
- "Alguna vez se ha despedido de alguien sabiendo que era para siempre?".
- Sí, lo he hecho - respondí. Perdón por preguntar - contesté -, pero ¿por qué esta despedida es para
siempre?
- Yo soy una mujer vieja y ella vive muy lejos de aquí. La realidad es que su próximo viaje será para mi
funeral, dijo.
- Cuando se despidió de ella escuché que le dijo "te deseo lo suficiente". ¿A qué se refiere?
Comenzó a sonreír. Eso es un deseo que hemos transmitido de generación en generación. Mis padres
solían decirlo. Ella hizo una pausa y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle, luego
sonrió aún más.
- Cuando decimos "Te deseo lo suficiente", deseamos que la otra persona tenga una vida llena de sólo lo suficientemente bueno para vivir.
Entonces, dirigiéndose hacia mí, ella compartió lo siguiente como si lo estuviera recitando de memoria:
"Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tu espíritu brillante",
"Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol" ,
"Te deseo suficiente felicidad para que tu alma esté viva"

"Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan más grandes"
"Te deseo que tengas suficientes ganancias que satisfagan tus necesidades"
"Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees."
"Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas".
Luego ella comenzó a llorar y se alejó.

Se dice que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora en apreciarla, un día para amarla, pero una vida para olvidarla.
Toma el tiempo necesario para vivir. A todos mis amigos y seres queridos,

LES DESEO LO SUFICIENTE!!!

Lo público y lo púdico


Ser vergonzoso o sinvergüenza no son conductas atractivas ni positivas. Como decía Aristóteles, en el medio está la virtud. Entre la mojigatería y la sirvengonzonería, lo púdico –pudor, pudoroso- se muestra lo más razonable y equilibradamente humano.

Lo púdico se relaciona con lo público desde el momento en que hablamos de intimidad en la persona humana, concepto que no aplicamos a los simios. No hay orangutanes desnudos o medio desnudos, porque el vestido no es una categoría pertinente para los animales.

Para los hombres y mujeres sí es significativo el vestido, y no tanto en relación con el calor y el frío cuanto a su intimidad.

El ser humano no es reducible a su cuerpo por la sencilla razón que apunta Viktor Frankl: una persona con un cuerpo exactamente igual al de mi madre, no es mi madre, que es mucho más que su organismo perfectamente reproducido.

Hombres y mujeres poseemos intimidad porque, entre otras cosas, somos libres para desvelarla y entregarla a quien merece nuestra confianza.

Por eso, el escenario por antonomasia de la intimidad es la familia, en sentido amplio, pues incluye también a los amigos.

El chimpancé es el mismo en el cuarto de baño, en la playa y en la calle.

Pero el ser humano no debe confundir la playa con el cuarto de baño ni la calle con la playa, porque estaría despojándose de la intimidad y se deshumanizaría.

En la actualidad, abundan en nuestras playas y calles personas masculinas y femeninas que abdican de su intimidad, porque en su modo de desvestir no disciernen entre el cuarto de baño, la playa y la calle.

Se ha producido un corrimiento antropológico. Muchos están en la costa como en la ducha y en la vía pública como en la playa.

Para recuperar el respeto a los demás –violencia doméstica, violencia en las aulas, conflictividad laboral, etc- hay que empezar por el respeto a uno mismo y al propio cuerpo. Hay que empezar por recuperar la intimidad.


Autor: Antonio Barnés Vázquez

Yo también quiero una playa yankee


18 de julio, un calor horroroso tanto a un lado como a otro del Atlántico. Tras una mañana de trabajo en Nueva York me invitan a ir a una playa en Nueva Jersey y acepto encantada. Es sólo una hora de coche, nada para las distancias de EE.UU. Cuando llego no doy crédito a lo que veo. Yo quiero una playa "yankee", pero aquí, en España.

Ir a la playa es algo relativamente moderno, ligado –según dicen– a las vacaciones pagadas de los trabajadores (un avance de mediados del siglo pasado), así como al hecho de que hoy tener "buen color" es algo considerado agradable para uno y para los demás (especialmente si eres mujer). Dicen que hasta fue Coco Chanel la que puso de moda el bronceado tras un crucero, cualquiera sabe. El caso es que hoy las vacaciones con buen tiempo están unidas a la idea de ir a la playa en la mayoría de los países que gozan de ese binomio "sol y playa" que dicen en el argot turístico.

Sin embargo, las playas españolas en su mayoría –especialmente las del Mediterráneo–, así como muchas otras se han convertido en un lugar que muchos prefiere evitar, porque el "medioambiente" –en el más completo sentido de la palabra– está gravemente deteriorado. Y no sólo por los plásticos, que también.

En mi caso los últimos veranos los pasé en Irlanda, donde hay que bañarse generalmente con traje de neopreno, a no ser que seas de la cornisa cantábrica, hombre o menor de 18 años (como era el caso de la mayoría de mis sobrinos). Pero incluso los (especialmente "las") que no se bañan van con traje de baño o biquini, y el comportamiento en la playa es de lo más educado. Y eso que. para ruidosos, irlandeses y españoles vamos de la mano.

Ética y estética

Me encuentro en junio con una vecina y le pregunto por su hijo y su nuera, padres de familia: "¿Dónde se van José Miguel y Lola de vacaciones este año?". Me contesta: "El año pasado se fueron a Galicia, pero este año no vuelven, pues el "top less" está a la orden del día y han decidido que irán a otro sitio, todavía no han decidido dónde. Creo que irán al Escorial".

La verdad es que siempre me ha parecido que Lola y José Miguel eran unos tipos nada puritanos y que si ellos han decidido no ir, será porque verdaderamente no se puede. Prometo que ninguno de los dos son menonitas, sino personas normales. Lola, además, fue campeona de gimnasia rítmica, asumo que tiene su cuerpo y el de los demás asumidísimo. O sea que no es un tema de "decencia" o puritanismo en plan chato, su decisión debe de ser meditada, muy meditada. "Vaya narices quedarse sin playa por un tema de principios", pienso.

Me los encuentro unos días después y comentamos los tres que más allá del tema moral es también estético –no en vano ambos son arquitectos–, de tono y ambiente general, difícil no solo para padres con niños… sino para cualquier persona con cierto sentido de la belleza.

Y es que no es sólo el "top less", es todo el panorama de genuina horterada nacional (europea diría yo), en que se han convertido muchas playas y piscinas, donde el grito convive con la radio a todo volumen, los restos de comida y la visión de señoras medio en cueros: o sea en plan Omaita como los Morancos parodian, exactamente igual.

Francamente, no es que en una playa escondida y paradisíaca una señora estupenda a la vista de su marido se bañe sin la parte de arriba del biquini, es que tengo que tragarme y convivir quiera o no quiera con una marea humana de mala educación semidesnuda y gritona. Yo y todos. Porque sí.

Una playa en Nueva Yersey

De ahí que mi visita a Nueva Jersey por esas casualidades del destino haya sido reveladora. Pues si en Irlanda parecía que los 16 grados de temperatura ambiental podían facilitar la labor moral y desde luego que estética, los 40 grados de calor con 70% de humedad de Nueva Jersey pintan un panorama más similar al español. No tenemos por qué aguantarnos. No quiero aguantarme. No. Otras playas son posibles.

Yo quiero una playa yankee, para mi y para los demás, pero aquí, en España. Una playa donde no se hace "top less" y, si Vd. quiere hacerlo, hay playas nudistas, pero aquí no. Donde no hay gritos ni radios (para eso están las modernas tecnologías, no tengo porqué escuchar nada que yo no haya elegido). Donde no hay restos de comida ni cascos de botellas ni bebidas alcohólicas. Donde no hay colillas. Todo esto no porque paguemos a los barrenderos, sino porque nadie ensucia. Donde no hay parejas a las que te gustaría decir "¿por qué no os buscáis una habitación?". Donde los adolescentes se comportan como adolescentes pero educados.

No es la América de los años 50. Ni tampoco esa visión de los EE.UU. pregonada mil veces por los progres como si los ciudadanos yankees fueran todos puritanos y constreñidos. Es mitad de Nueve Jersey, a un paso del hotel de Bruce Springsteen, donde muchos ciudadanos de Nueva York vienen a pasar un día. Pero se puede respirar. Es la América que vota demócrata o republicano o no vota, da igual. Pero hay un consenso social y sí, unas leyes, qué le vamos a hacer, pero sobre todo personas que no dejan que les atropellen.

Family oriented

Vuelvo de la tarde de playa y me conecto a internet en casa de mi amiga. Lo que acabo de ver tiene que ser una excepción, o en España (y en algunos otros países europeos) somos unos mantas. "Estoy en la costa este, en California será distinto, a lo mejor mi amiga me ha llevado a la "crème de la crème" de las playas", me digo.

Entro en un foro de amigos estadounidenses y dejo caer la pregunta… "¿Son todas las playas así, como la que acabo de ver?" Me contesta Richard desde Santa Cruz "Venta pa'ca, que aquí también son así". Paul replica desde Oregón (uno de los estados progre-progre, para su información) "Aquí hay alguna nudista, pero las 'playas para todos' son como las que describes tú". Deborah, Susan y otros más me explican sus playas en Carolina, Connecticut y otros lugares que imagino paradisíacos, y no por la geografía (que la nuestra nada tiene que envidiar) sino por lo demás. Alguien desde Florida me explica que una cosa es lo que vemos en las películas y series americanas en plan "playa decadente" con adolescentes borrachos o vigilantes de la playa … que son la excepción en EEUU y otra la "norma"… pues en este país la playa es "mayoritariamente" (la palabra mágica): "family oriented".

Y da igual que seas católico, judío, agnóstico, ateo o pases de religión, no es una cuestión religiosa sino de pura humanidad y sentido común, de saber lo qué es una democracia, que no es el imperio de la minoría sobre la mayoría. Y los yankees –denostados, ridiculizados, minimizados– así lo entienden. ¿Por qué no nosotros?

Autor: Aurora Pimentel

Ratzinger: sobre el veraneo


Reflexiones de Joseph Ratzinger sobre el veraneo

En el siglo pasado se encontró en una excavación sobre la civilización romana realizada en el norte de África una inscripción del siglo II o III, sepultada bajo el tiempo en el mercado argelino de Fimgad, en la que se leían estas palabras:

Cazar, bañarse, reir: eso es la vida.

Todos los años cuando la riada de turistas se dirige hacia el Sur en busca de la vida, me acuerdo de esa inscripción. Si descubrieran en el futuro los anuncios sobre el tiempo libre de nuestra época encontrarían en ellos una concepción muy parecida de la existencia a la de esa inscripción. Parece evidente que muchos hombres experimentan el año que pasan en la oficina, en la fábrica o en otros lugares de trabajo como un no vivir. Por eso, se desplazan en vacaciones en búsqueda de la felicidad, con el deseo de vivir verdaderamente.

Este deseo de esparcimiento y de libertad, y este anhelo por desligarse de las ataduras de la vida cotidiana es algo genuinamente humano. El ritmo de trabajo de la sociedad tecnificada parece imponer pausas de ese tipo.

Pero el uso de nuestra libertad, de la libertad en el empleo del tiempo libre nos plantea interrogantes: el hombre descubre enseguida que la existencia, que vivir verdaderamente, no consiste en bañarse, divertirse y reirse. Por eso, el buen uso del tiempo libre y de las vacaciones se está convirtiendo en una verdadera ciencia.

Al pensar en esto, me acuerdo de los medios que recomendaba santo Tomás de Aquino en un tratado para combatir la tristeza. Dice mucho acerca del realismo del Santo que recomendase también bañarse, dormir y distraerse. Sin embargo, añadía con fuerza que uno de los remedios más eficaces para combatir la tristeza es la convivencia, el trato con los amigos: eso es lo que verdaderamente nos libra de la soledad, que es la raíz profunda de nuestra insatisfacción. Es decir: el tiempo libre debe ser, sobre todo, tiempo libre del hombre para el hombre.

Sin embargo, para Tomás de Aquino el remedio fundamental para la tristeza es el trato con la Verdad; es decir, con Dios; porque en la contemplación de Dios es donde el hombre vive verdaderamente, donde encuentra la verdadera vida.

Si no contamos con esto en nuestro plan de vacaciones nuestro tiempo libre se convertirá en un tiempo sin libertad; y no encontraremos en ese tiempo esa vida perdida que buscamos.

Buscar a Dios es más estimulante que una excursión de montaña; es el baño más vivificante que el hombre puede tomar. Bañarse, jugar, dormir... todo eso forma parte de nuestro plan de vacaciones; pero ese plan debe incluir, como recomienda Tomás de Aquino, el encuentro con Dios, al que nos invitan nuestras hermosas iglesias y el mundo maravilloso que Dios ha creado.


Traducción de Mitarbeiter der Wahrheit. Gedanken fü jeden Tag. 1990.

El lenguaje del vestido


Aunque la moda sea efímera, el interés por ella es permanente. Hay industria, servicios, empleo y excelentes profesionales detrás y, sólo por eso, merece ya nuestra atención. Pero el lenguaje del vestido dice muchas otras cosas. Algunas han recibido la atención de sesudos intelectuales a quienes no les avergüenza escribir sobre este asunto. Otras son dichas en voz tan baja, tan sutilmente, que fácilmente resultan apagadas por el "último grito".
Cada vez que una mujer o un hombre se visten hacen cultura. No sólo se protegen del clima. La moda es comunicación, un lenguaje que dice algo sobre nosotros: hombres o mujeres, duelo o fiesta, 20 ó 50 años, europeo o africano.

Además de este mensaje personal, la moda es hoy un contenido específico de muchos medios de comunicación. Detrás de las revistas de moda hay esfuerzo e ilusión. Tanto la moda como la forma en que es presentada nos dicen algo que puede ser interesante gracias al buen hacer de todos los profesionales implicados. Pero, sobre todo, si éstos saben qué es el ser humano. También el cine, la televisión y la publicidad nos presentan a mujeres y hombres que hablan no sólo con sus palabras sino con su apariencia, con su actitud, con la moda.

Todos estos medios influyen notablemente al promover imágenes, estilos y tendencias que sirven de referencia o modelo. Sin embargo, son las mujeres y los hombres de a pie quienes forman el último y decisivo eslabón de la cadena de la moda. Son ellos los que tienen la última palabra, los que pueden decir las cosas más importantes.

La moda, como lenguaje y cultura, puede ayudar a que las mujeres sean vistas con perspectiva. Y, también, puede hacer que de tan cerca, de tan obvias, sólo se las perciba de forma borrosa o parcialmente. La moda forma parte de ese conjunto de gracias con que las mujeres cuentan. No cabe echar sobre sus solas espaldas la responsabilidad de generar (y mantener) ese entusiasmo masculino propio del cónyuge o novio, ni tampoco reducirla en este sentido. Sin embargo, algunos automáticamente interpretan la moda como un restringido juego de estímulos.

Fragmentos de un artículo de Aurora Pimentel.

JESÚS Y LA NIÑITA


Una matrimonio de ateos tenía una hija de 5 años.

Los padres jamás le hablaron de Dios.

Una noche, luego de una ardiente discusión, los padres de esta niña se pelearon y el papá le disparó a la mamá. Luego el papa se colocó el arma en la sien y se suicidó.

Todo esto ocurrió delante de la niña, que posteriormente fue enviada a un hogar adoptivo.

Tiempo después tuvo la fortuna de ser adoptada por un cariñoso matrimonio. Su nueva mamá, llamada Cristina, la llevó un día a la iglesia.

Allí se dio cuenta que la niña no sólo no había ido nunca a una iglesia, sino que no había escuchado nunca hablar de Jesús.

Ese mismo día, Cristina le explicó a la maestra que la niña jamás había escuchado hablar de Jesús y le pidió que comenzara a enseñarle a la niña quién era Él.

Así fue que la maestra, al día siguiente, ingresó al aula con un cuadro de Jesús y pregunto al salón: "¿Alguno de ustedes sabe quién es esta persona?"

Y ante su enorme sorpresa, fue la pequeña niña quien respondió: "Yo lo sé, ese es el hombre que estuvo tomando mi mano la noche en que mis padres murieron."

10 formas de aprovechar su tiempo al máximo


¿No siente muchas veces que el tiempo no le alcanza para hacer todo lo que tiene programado? No se desespere, con un poco de disciplina y programación usted podrá tener el control de su tiempo y así no llegar tarde a todos los lugares

Por eso en esta nota le damos algunos consejos para que pueda aprovechar al máximo los minutos y además que le sobren algunos para disfrutar:

1. Realice algunos cálculos personales

Conozca sus tiempos. Por ejemplo, si usted tiene una cita mañana a las 10:30 de la mañana. Anote sus horarios y obligaciones de la manera siguiente:

· Tarde:

Usted necesita ocho horas de sueño.

Le llevará aproximadamente 30 minutos quedarse dormido.

· Mañana:

Lo mejor es levantarse en el mismo instante que suena el despertador.

Necesitará unos 90 minutos para levantarse, ducharse, vestirse, etc.

Si tiene perro, necesita 10 minutos para pasearle

En invierno debe dejar calentar su coche por lo menos 5 minutos

Le tomará un máximo de 40 minutos llegar a la cita (siempre tenga en cuenta la distancia, el tráfico, para llegar al lugar).

¿A qué hora se tiene que despertar entonces?

En este caso usted necesitará de 175 minutos – aproximadamente tres horas a partir del momento en que se despierta para llegar con bastante tiempo de sobra y no a las apuradas.

Por eso, si la cita es a las 10:30 de la mañana, usted debería despertarse no más tarde de las 7:30 para tener el tiempo necesario. Puede utilizar un cronómetro para asegurarse de no perder demasiado tiempo haciendo una sola cosa.

Además, asegúrese de haber dormido bastante la noche anterior. En este caso usted debe irse a dormir no más tarde de las 11 de la noche.

2. Cuídese de las distracciones

Imagine este panorama: Usted se fue a la cama temprano, se despertó a tiempo y estaba en “horario”. Hasta que el teléfono sonó. En vez de dejar que el contestador automático atienda, usted decidió levantar el teléfono.

De repente descubre que es su tía que habla mucho y quiere contarle de su fiesta de cumpleaños. Y ella no para de hablar sin dejar que usted diga una palabra, y el tiempo pasa y usted llegará tarde a su cita.

Es innecesario decir que usted está atrasado en este instante.

Cuando tiene que salir o llegar temprano o a horario a alguna parte, deje que el contestador atienda.

La mayoría de las veces no son emergencias, y usted podrá devolver la llamada cuando tenga más tiempo.

3. Si piensa que va a llevarle 5 minutos, cuente con 10 o 15

Son muy pocas las cosas que usted puede hacer que le lleven 5 minutos nada más. Por ejemplo pensará que contestar un mail le llevará solo 5 minutos, pero casi siempre le lleva 15 minutos o más. Hasta que lea el mensaje, quizás conteste alguno, cierre el programa y apague el ordenador, cinco minutos no le alcanzarán.

4. Haga sonar las alarmas

Los despertadores no sólo sirven para despertarlo por la mañana. Si usted tiene que salir de la oficina a tal horario, haga sonar la alarma a esa hora.

Usted incluso puede programar la alarma de su reloj, teléfono móvil o el ordenador.

5. Esté preparado desde la noche anterior

No espere hasta la mañana para saber que es lo que va a usar o lo que se va a poner. La noche anterior, elija la ropa, tenga lista la comida para ponerla en la nevera, organice sus materiales de trabajo y téngalos a mano, asegúrese de tener gasolina en el coche, etc.

Si tiene todo resuelto la noche anterior, lo único que tiene que hacer es levantarse, vestirse e irse, sin preocuparse por el tiempo.

6. Tenga su reloj en hora en punto

Por ejemplo si usted siempre llega 10 minutos tarde, salga con 10 minutos de antelación. Trasladarse lleva su tiempo. Sea realista a la hora de programar sus citas y trabajos.

7. Tenga cuidado con el despertador

La mayoría de los despertadores tienen un botón que al sonar la alarma y si usted lo aprieta éste para, lo que le permite quedarse unos minutos más en la cama, corriendo con la posibilidad de quedarse dormido.

Así que lo mejor es dejarlo lejos de la cama, para que usted al escucharlo se tenga que levantar e ir a apagarlo, y no vuelva a la cama a acostarse. O si tiene un despertador que suena varias veces, fíjelo un rato antes para compensar el tiempo adicional que tiene.

8. Sepa adónde va y cómo llegar hasta allí

Si usted va a algún lugar desconocido, lo apropiado es establecer el recorrido necesario de antemano para llegar a tiempo. Estudie el mapa la noche anterior. Si toma el transporte público trate de fijarse los horarios de salida y cuanto tarda en hacer el recorrido hacia ese lugar.

9. Tenga planeado un camino alternativo

Quizás el recorrido que usted tenía planeado de antemano no resulta ser la ruta más rápida. El tráfico puede retrasarse por muchos motivos: choques, arreglos de calles, calles cortadas, etc.

Si usted tiene una alternativa puede acceder a ella. Téngalas antes de salir de su casa o lugar de trabajo. De esta manera puede ahorrar tiempo. Escuche la radio o la televisión acerca del tránsito mientras se viste, para saber que camino elegir antes de salir.

10. Planee llegar temprano

Si tiene una reunión al mediodía trate de llegar entre las 11:30 y 11:45. Esto le permitirá tener tiempo extra por ejemplo para releer un artículo que usted había preparado la noche anterior, para hablar en la reunión.

Cachorros en venta


El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía: "Cachorritos en venta".
Esta clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando cual era el precio de los perritos.
El dueño contesto que oscilaba entre $30 y $50. El niño metió la mano en su bolsillo, sacó unas monedas y dijo: "Sólo tengo $2.37, ¿puedo verlos?".
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niño inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba y preguntó que le pasaba.
El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.
El niño se emocionó mucho y exclamó: "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!".
Pero el hombre replicó: "No, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo".
El niño entonces se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo". "Le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo".
El hombre insistió contestando: "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".
El niño se agachó y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: "Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda".
El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lagrimas. Sonrió sonrió y dijo: "Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".

Campamentos de verano


Quien ha llegado a ir a un campamento de verano alguna vez, seguro que vivió experiencias inolvidables. No es para menos que cada año son más las familias que deciden llevar a sus hijos a un campamento. La oferta crece conforme la demanda. Hoy en día existen variadas opciones de campamento. Campamento deportivo, de multi-aventuras, de idiomas, en la montaña, playa o en el campo, pero lo que desean los padres es que su hijo se divierta, aprenda a relacionarse, comparta actividades, gane autonomía, y sobretodo que viva nuevas y enriquecedoras experiencias.

Para los niños la experiencia es siempre gratificante. Aprenderán a ser más tolerantes, a convivir con personas que no son de su entorno, harán amigos nuevos, compartirán habitación, juegos, actividades, y participarán en algunas decisiones. Normalmente los niños disfrutan a tope de la experiencia. En el campamento los niños ser verán libres de los deberes escolares, de las obligaciones domésticas, y experimentarán alguna libertad que muchas veces es muy limitada por algunos padres.

Por qué el campamento de verano para niños
Porque brinda a los niños con experiencias únicas para su educación cognitiva, social y afectiva. Los campamentos son una comunidad creada, planificada y orientada por un cuerpo docente responsable y competente, entre profesores, monitores, alumnos, cocineras, auxiliares, etc., que trabajan para garantizar la armonía, una sana convivencia, la alegría, y el bienestar de todos.

El objetivo de los campamentos es que los niños aprendan, se diviertan, y lleven toda la experiencia adquirida para su vida cotidiana. Durante los 5, 7, 15 o más días que un niño esté en un campamento, tendrá la oportunidad de aprender a:
- Vivir en cooperación
- Socializarse e integrarse
- Mejorar la comunicación
- Expresarse
- Convivir
- Trabajar en grupo
- Desarrollarse espiritual y personalmente
- Experimentar la libertad
- Crear y a participar.

ENTREVISTA A DIOS


Con mi título de periodista recién obtenido, decidí realizar una gran entrevista, y mi deseo fue concedido, permitiéndoseme una reunión con Dios.
—Pasa, me dijo Dios. ¿Así que quieres entrevistarme?
—Bueno, le contesté, si tienes tiempo...
Se sonríe por entre la barba y dice:
—Mi tiempo se llama Eternidad y alcanza para todo; ¿qué preguntas quieres hacerme?
—Ninguna nueva, ni difícil para Ti: ¿Qué es lo que más te sorprende de los hombres?
—Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños. Que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud. Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que no viven el presente ni el futuro. Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido. Y pensar que Yo...
Con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada, dejó de hablar. Sus manos toman fuertemente las mías y seguimos en silencio. Después de un largo tiempo, y para cortar el clima, le dije:
—¿Me dejas hacerte otra pregunta?
No me respondió con palabras, sino sólo con la ternura de su mirada.
—Como Padre, ¿qué es lo que le pedirías a tus hijos?
—Que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que sí pueden hacer es dejarse amar.
Que aprendan que lleva años construir una confianza y sólo segundos destruirla.
Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quien tienen sus vidas.
Que aprendan que no es bueno compararse con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.
Que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita.
Que aprendan que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán.
Que bastan unos pocos segundos para construir heridas profundas en las personas que amamos, y que pueden tardar muchos años en ser
sanadas.
Que aprendan que perdonar se aprende practicando.
Que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no sabe cómo demostrarlo
Que aprendan que el dinero lo compra todo menos la felicidad.
Que a veces cuando están molestos tienen derecho a estarlo, pero eso no les da derecho a molestar a los que los rodean.
Que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.
Que los amigos de verdad son tan escasos, que quien ha encontrado uno, ha encontrado un verdadero tesoro.
Que no siempre es suficiente ser perdonado por otros; algunas veces deben perdonarse a sí mismos.
Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.
Que de lo que siembran, cosechan. Si siembran chismes, cosecharán intrigas; si siembran amor, cosecharán felicidad.
Que aprendan que la verdadera felicidad no es lograr sus metas, sino aprender a ser feliz con lo que tienen.
Que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora con ellos, encuentra la fortaleza para vencer sus dolores.
Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos; y el dejarlas ir, las deja para siempre a su lado.
Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos; el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo.
Que nunca harán nada tan grande para que Dios los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo, a pesar de sus conductas.
Que aprendan que la distancia más lejos que pueden estar de Mí es la distancia de una simple oración...
Y así, en un encuentro profundo, continuamos en silencio.

Gafas de sol: no son sólo moda


Las gafas de sol sirven para proteger los ojos y evitar los efectos nocivos de aquel.

Por lo tanto, al elegir unas lentes no deben primar la moda o los criterios estéticos, sino el uso que les vayas a dar. Para la montura dejaremos nuestros gustos y optaremos por la que más nos favorezca.

Guía orientativa
El 70% de los catorce millones de gafas de sol que se venden cada año en España incumple la normativa europea de seguridad. Este contundente dato debe hacernos reflexionar a la hora de adquirir este tipo de lentes.
El mejor consejo lo da siempre el especialista, aunque aquí tienes una pequeña guía orientativa para que aciertes en tu elección:

Comprueba que esté marcada con el sello de Comunidad Europea y que en la etiqueta figure la clase a la que pertenece o la categoría de su filtro.
Elige la gafa más adecuada al uso preferente que le vayas a dar: playa, montaña, deporte, conducción, etc.
¡Cuidado con las gafas de los niños! Su cristalino es casi transparente hasta los 10 ó 12 años, y sus ojos absorben toda la radiación.
Para que la lente solar proteja de forma adecuada, debe estar perfectamente adaptada al rostro: la montura no debe quedar ni descentrada ni alejada de la cara.


Colores aconsejables: el gris y el marrón
Los colores
Algunas lentes blancas filtran el 100% de la radiación UV (UVA y UVB) mientras que otras muy oscuras pueden no llevar filtros, y dada la oscuridad del cristal pueden provocar que la pupila se dilate para poder ver mejor, recibiendo muchos más ultravioletas e infrarrojos que si no estuviera protegido.
Hecha esta salvedad, el color de las lentes indica para qué actividades son más adecuadas unas gafas:

Marrón:
para filtrar las radiaciones azules. Aumenta el contraste y la profundidad de campo. Ideal para los deportes al aire libre, ya que produce un efecto relajante. Indicado en caso de miopía.
Verde:
permite una percepción de los colores con muy pocas alteraciones. Reduce la luz visible sin interferir con la claridad de visión. Especial para deportes náuticos e hipermetropía.
Amarillo:
mejora el contraste en días nubosos, brumosos y con niebla. No es recomendable para conducir en días soleados ya que puede provocar errores en la percepción de las luces rojas y verdes de los semáforos.
Gris:
permite su uso continuado en el tiempo, ya que transmite uniformemente la luz a través del espectro y respeta mejor los colores naturales. Es un color recomendado para conducir.
Naranja:
no es apto para uso solar. Aumenta el contraste más aún que el color amarillo y es el más adecuado para situaciones en que el cielo está encapotado. Idóneo para la conducción nocturna o con niebla, ya que aumenta los niveles de contraste.

Los filtros
Filtros fotocromáticos: responden a la intensidad de la luz ultravioleta cambiando su tonalidad de clara a oscura. Aconsejable para frecuentes entradas y salidas de interior a exterior.
Filtros espejeados: ofrecen una protección máxima frente al UVA por lo que son recomendados para el esquí o la escalada. Su inconveniente es que se rayan fácilmente.
Filtros polarizados: minimizan los deslumbramientos, ya que eliminan los reflejos de ciertos ángulos de superficies como el agua la nieve o la arena. Por tanto, son muy útiles para trabajos sobre superficies reflectantes, la pesca, deportes acuáticos...
Filtros con antirreflejo: neutralizan las reflexiones de los rayos que pasan por los lados de las gafas.

Los índices de protección
0: Muy baja (0-20). Lentes claras o muy ligeramente coloreadas. Estética y confort Tiempo cubierto niebla, viento, polvo.
1: Baja (20-56). Lentes ligeramente coloreadas. Para uso urbano.
2: Media (57-81). Lentes medianamente coloreadas. Para pasear o jugar al tenis.
3: Fuerte (82-91). Lentes oscuras. Para playa y montaña. Adecuadas para niños.
4: Muy fuerte (92-97). Lentes muy oscuras. Deportes acuáticos y alta montaña.


CECU: el uso de gafas de sol no homologadas puede causar lesiones
La Confederación Española de Consumidores y Usuarios ha advertido del peligro de las gafas de sol no homologadas y señaló que pueden causar lesiones importantes en la córnea, la retina y cristalino y provocar conjuntivitis, úlceras crónicas y la aparición prematura de cataratas.

En un comunicado difundido hoy la CECU aconseja que durante el verano, aparte de evitar las insolaciones y golpes de calor, también se debe aumentar la protección de los ojos.
Con el aumento de las temperaturas aparecen cada vez más sitios no autorizados donde venden gafas no homologadas como mercadillos o puestos callejeros y esto es "muy negativo" ya que estas gafas no cumplen la reglamentación vigente y "pueden causar graves lesiones oculares que a medio y largo plazo pueden resultar irreversibles".
Entre las indicaciones que la CECU señala para la compra de gafas homologadas se distingue en que lleven el sello de la CE. En etiqueta deben constar los datos de fabricación.

Recomendaciones
Por otro lado, se destaca que es aconsejable elegir las gafas con un filtro solar de acuerdo al uso que se les vaya a dar, y el color y el grado de oscuridad de la lente no determinan el grado de protección.
Los colores más aconsejables son el gris y el marrón, y se añade que el cristal de las gafas debe ser orgánico.
Por último, recomiendan un especial cuidado con los niños, ya que sus ojos son más sensibles y no es recomendable la compra de gafas de sol de juguete o que no cumplan estrictamente con la reglamentación de la Comisión Europea.

Tu rostro habla por ti


Hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se encontró con una puerta se encontró con una puerta semiabierta, y lentamente se adentró al cuarto. Para su sorpresa se dio cuenta que dentro de ese cuarto había mil perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él. Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo: "¡Qué lugar tan agradable, tengo que venir más a visitarlo!". Tiempo después otro perrito callejero entró al mismo sitio y al mismo cuarto, pero este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto, se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Empezó a gruñir, y vio como los mil perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron ferozmente también a él. Cuando este perrito salió de aquel cuarto pensó: "¡Qué lugar tan horrible, nunca más volveré a entrar aquí!". En el frontal de aquella casa había un viejo letrero que decía: "La casa de los mil espejos". Los rostros del mundo son como espejos. Según seamos, así vemos.

Puedes comprar


Con dinero puedes comprar un piso pero no un hogar.
Con dinero puedes comprar un lecho pero no sueño.
Con dinero puedes comprar un reloj pero no tiempo.
Con dinero puedes comprar libros pero no conocimientos.
Con dinero puedes comprar alimentos pero no apetito.
Con dinero puedes comprar posición pero no respeto.
Con dinero puedes comprar medicinas pero no salud.
Con dinero puedes comprar sexo pero no amor.
Con dinero puedes comprar seguros pero no tranquilidad.
Sin embargo, dando amor puedes regalar y recibir todo lo que con dinero no puedes comprar.

Madre Teresa de Calcuta

PUBLICIDAD DE DIOS

La caja dorada



A menudo aprendemos mucho de nuestros hijos. Hace algún tiempo, un amigo mío regañó a su hija de tres años por gastar un rollo de papel de envolver dorado. No andaba muy bien de dinero y se enfureció cuando la niña trató de decorar una caja para ponerla bajo el árbol de Navidad. A pesar de ello, la pequeña llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente, y dijo: "Esto es para ti, papá".

Él estaba turbado por su excesiva reacción anterior, pero se molestó de nuevo cuando vio que la caja estaba vacía. "¿No sabes que cuando le das a alguien un regalo se supone que debe haber algo dentro?", le dijo.

La pequeña lo miró con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, papá. No está vacía. He echado besos en la caja. Todos para ti, papá".

El padre estaba hecho polvo. Rodeó con sus brazos a su pequeña y le pidió que le perdonara. Mi amigo me dijo que conservó esa caja dorada junto a su cama durante años. Siempre que estaba descorazonado, sacaba un beso imaginario y recordaba el amor de la niña que los había puesto allí.

Realmente, a todos nosotros, como padres, se nos ha dado una caja dorada llena de amor incondicional y besos de nuestros hijos. No hay posesión más preciosa que nadie pueda tener. (James Dobson, tomado de de www.andaluciaglobal.com/hadaluna)

Ser crítico, ser objetivo


Es difícil encontrar gente objetiva, gente que sepa ser crítica. Es difícil encontrar gente que forme su opinión evaluando por sí misma cada situación. En general es difícil formarse siempre una opinión completa porque para ello se necesitaría evaluar toda la información. Y evaluar toda la información es imposible, no se pueden conocer todos los hechos, y por tanto es imposible tener una visión absolutamente objetiva. ¿Cómo puedes crearte una opinión sólida sobre un asunto si sólo conoces el 1% de toda la información sobre dicho asunto? Quizá hayas leído unos titulares, un par de noticias,… Sólo con eso es imposible tener certeza sobre algo.

Sin embargo existen algunos aspectos de la vida en los que sí puedes tener acceso a casi toda la información y por tanto puedes crearte una opinión sólida. Pero aún así la gente no es objetiva, no es crítica, se deja llevar por prejuicios y favoritismos. Por ejemplo en el mundo de las aplicaciones informáticas. ¡Cuántas veces habré oído algo como… “X programa es mejor que Y” sin dar ni si quiera argumentos a favor o en contra! A este tipo de discusiones las suelo llamar “guerras santas” porque en la mayor parte de los casos son discusiones en las que ninguna de las partes aporta argumentos de peso.

Quizá es porque la naturaleza humana se comporta de tal forma que se refugia en lo conocido. Es inercia. Si, por ejemplo, un partido político hace algo con lo que estás de acuerdo, la próxima acción de ese partido tenderás a evaluarla dando un voto de favor a ese partido político. Se tiende a refugiarse en lo conocido. Llevado al extremo esto se convierte en fé ciega. Hay quién tiene fé ciega hacia un partido político, y en cuanto ese partido político es criticado negativamente esa persona sale a defenderlo quizá sin conocer la situación ni el contexto, porque para esa persona es como si la estuvieran criticando a ella misma. Y es que sentimos que nuestras opiniones las hacemos nuestras hasta el punto de que son parte de nosotros, y si alguien ataca o critica alguna de nuestras opiniones es como si nos atacara a nosotros mismos.

Pero no, hay que ser más objetivos. Debemos tener una mentalidad abierta. Deberíamos reflexionar sobre lo que pensamos y volver a evaluar nuestras posturas cada vez que recibiésemos nueva información. Hay que evaluar toda la información que nos llega y plantear todas las posibilidades.

Pero la gente se resiste. Parece que cambiar de opinión sobre algo sea traicionarse a sí mismo, traicionar a ese “yo” que en algún momento pensó de esa forma. Por eso la gente es cabezota y se resiste a cambiar sus opiniones.

Si todo el mundo fuera algo más objetivo y crítico, el mundo sería un lugar más agradable.

Leer en casa


Buscad un tiempo y un lugar para leer todos los días con los niños, sin que esta lectura tenga relación con las tareas escolares.


El ejemplo es importante, los niños imitan lo que ven. Optar por un periódico, una revista o un libro les demostrará que para vosotros leer es gratificante.


Leed juntos, sobre todo en las primeras etapas, en las que los niños no son lectores autónomos. Sentaos cerca y leed para ellos. Los niños aprenden a leer viendo las letras y pasando las páginas de un libro.


Haced de la lectura un tiempo divertido. Cuando los niños son pequeños se pueden leer historias jugando con la voz o entonando poemas y canciones. El niño mejora su lectura cuando se apropia del ritmo y los sonidos de las frases.


Cualquier motivo puede ser bueno para leer: preparar una excursión, hacer un postre sabroso o conocer las reglas de un juego. Las guías turísticas, los recetarios de cocina, los periódicos, las instrucciones o la publicidad ayudan al niño a comprobar que leer es importante para cualquier actividad.


Preguntad al niño por sus lecturas. Si os interesáis por los libros que lee le posibilitaréis establecer conexiones, organizar la información y podréis ayudarle a ser un lector activo.


Reservad tiempos de lectura en casa. Incorporadlos a las rutinas de cada día. Hacer imprescindible este hábito ayudará a los niños a valorar los momentos de lectura.


Cuando los niños ya sepan leer, seguid compartiendo la lectura en familia. Les gusta escuchar historias leídas en voz alta a cualquier edad, y siguen necesitando nuestro estímulo.

Con que ojos miramos


Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto. El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda. Los hombres hablaban por horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos han estado de vacaciones.

Y cada tarde en la cama cercana a la ventana podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que él podía ver desde allí. El hombre en la otra cama, comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior. Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas, nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jóvenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el paisaje y una ligera de horizonte en la ciudad podía divisarse a la distancia.

Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar sus ojos e imaginar tan pintorescas escenas. Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el otro hombre no podía escuchar a la banda, él podía ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana representaba todo con palabras tan descriptivas.

Días y semanas pasaron. Un día, la enfermera de la mañana llegó a la habitación llevando agua para el baño de cada uno de ellos. Únicamente para descubrir el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella se entristeció mucho y llamó a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó si podría ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera estaba feliz de realizar el cambio. Luego de estar segura de que estaba confortable entristeció ella y lo dejo solo.

Lenta y dolorosamente se incorporó apoyado en uno de sus codos para tener su primera visión del mundo exterior. Finalmente tendría la dicha de verlo por sí mismo.

Se estiró para mirar por ella. Lentamente giro su cabeza y miró por la ventana. Él vio una pared blanca. El hombre preguntó a la enfermera que pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le contestó que ese hombre era ciego y que por ningún motivo él podía ver esa pared. Ella dijo, "Quizá el solamente quería darle ánimo."

9 tipos de amigos


1._ Los de verdad
Todos sabemos quienes son los nuestros, son esas personas a las que les donarías un riñón si hiciera falta.
Siempre he escuchado que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano y creo que es cierto, a veces pecamos creemos que son mas de los que son... pero si no paramos a pensar realmente solo suelen ser uno ó dos y esos valen más que todos los que tenemos juntos.
Ellos hacen que nunca te sientas realmente solo, que sepas que hay una persona por el mundo que te quiere de una forma muy especial y sabes que de alguna manera tienes que cuidar de ellos porque no puedes permitirte perderlos.

2._ Amigos
A estos no les donarías nada, pero te importan y mucho... son prácticamente todos los amigos que tienes que no están incluidos en los de verdad... esos pueden ser bastantes y de diferentes sitios... Con ellos vives muchísimos momentos y de estilos muy diferentes y al final son los amigos los que te dan la vida que necesitas en muchísimos momentos.

3._Los conocidos
Son esos que conoces por muchos lugares a los que has ido, son esos que te caen muy bien y sientes mucho afecto por ellos, pero poco más.
Si los ves por la calle te paras, les saludas y preguntas por sus vidas y esas cosas, pero a la hora de llamar a alguien muchas veces los saltas en la agenda telefónica, aunque si que hay veces que te da la ventolera y los llamas a ellos modo nostálgico.
Es bueno tener conocidos en todas partes, porque pueden ayudar mucho en varios momentos de tu vida, nunca esta de más tener conocidos.

4._ Los intermitentes
Son esos que no ves en meses o puede llegar a ser incluso un año, pero sin embargo son capaces de ser tan amigos que el tiempo no importa en vuestra amistad.
Estás muy acostumbrada a que esas amistades sean así: de forma intermitente.

5._Los que quieres que lo sean
Esas personas que te encantaría que fueran tus amigos que no conoces de nada y te haría muchísima ilusión que no fuera así... quieres tener la oportunidad de conocer pero aun no has tenido esa suerte o los conoces pero no has tenido la opción de demostrar que puedes ser una buena amiga.

6._Los internáuticos.
En el mundo hay frases de esas que llenan, como esa de: los desconocidos son amigos que no nos han presentado, y Internet nos abre el mundo a millones de desconocidos futuros amigos pues con la nueva era de las tecnologías, surge nuevas formas de tener amigos.
Dentro de Internet también hay diferencias, hay amigos que se vuelven muy importantes, y otros que son como los conocidos, son conocidos Internauticos. En Internet se pueden encontrar tantisimas cosas...

7._Los entristecidos / depresivos
Son esos amigos que tenemos que no hacen otra cosa que quejarse que solo viven por y para quejarse del mundo, y tu no sabes muy bien porque pero los aguantas siempre... y no te molesta hacerlo, aguantas sus mil y una quejas de forma heroica y sabes que al final sólo por el hecho de que los hayas escuchado ya están mucho mejor y eso es lo importante.

8._ Los de fiesta
Son esos que básicamente si no vas de fiesta no hay química, que cuando estás de fiesta te lo pasas superbien con ellos, pero no sabes hasta que punto podrías pasar un día tranquilo a su lado.
En realidad no se hasta que punto se puede considerar amigos, pero vamos está claro que en la fiesta son amigos hasta morir.

9._Los emocionados de la vida (Los que te llaman amiga)
Esas personas que no sabes muy bien porque te consideran sus amigos y a ti, ni te van ni te vienen... que cada vez que te ven te enganchan de mala manera y tu lo único que quieres es irte. No se yo porque hacen eso, pero igual los conoces de un solo día...y ya se creen que son amigos de toda la vida.

El barrendero


Momo tenía un amigo, Beppo Barrendero, que vivía en una casita que él mismo se había construido con ladrillos, latas de desecho, y cartones. Cuando a Beppo Barrendero le preguntaban algo se limitaba a sonreír amablemente, y no contestaba. Simplemente pensaba. Y, cuando creía que una respuesta era innecesaria, se callaba. Pero, cuando la creía necesaria, la pensaba mucho. A veces tardaba dos horas en contestar, pero otras tardaba todo un día. Mientras tanto, la otra persona había olvidado su propia pregunta, por lo que la respuesta de Beppo le sorprendía casi siempre. Cuando Beppo barría las calles, lo hacía despaciosamente, pero con constancia. Mientras iba barriendo, con la calle sucia ante sí y limpia detrás de sí, se le iban ocurriendo multitud de pensamientos, que luego le explicaba a su amiga Momo:

"Ves, Momo, a veces tienes ante ti una calle que te parece terriblemente larga que nunca podrás terminar de barrer. Entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle sigue igual de larga. Y te esfuerzas más aún, empiezas a tener miedo, al final te has quedado sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer. Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Entonces es divertido: eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser. De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta de cómo ha sido, y no se queda sin aliento. Eso es importante."

¿Acaso no es lo hermoso de la paciencia el que ella puede concedernos tiempo para conocernos a su través oblicuamente a nosotros mismos? Porque, nos pongamos como nos pongamos, la paciencia con que no sepamos mirarnos a nosotros mismos será la misma no-paciencia que nos impida mirar a la realidad como ella debe ser mirada: con-paciencia, con-pasión, con-com-pasión, com-padeciendo, com-padeciéndo-nos...

Ser agradable importa mucho en toda relación ¿Por qué no lo va a ser en un trabajo?


Hay personas que se mantienen en sus puestos de trabajo gracias a sus habilidades de comunicación y a su estilo agradable, gente que logra más cosas que los demás con el mismo perfil.

Esto mismo pasa en las entrevistas, tienen más oportunidades de una segunda reunión y de continuar con el proceso de búsqueda, ¿Quiénes?

Aquellos que:
• Gozan de simpatía, (Son gente positiva, armoniosa, con buena llegada a los demás).
• Logran conectarse desde las emociones con el otro detectando así sus necesidades y respondiendo en la entrevista en base a ello.
• Son honestos con su historia, conocen sus limitaciones y trabajan sobre ellas
• Están atentos en la conversación, mirando a los ojos, no distrayendo su mirada con el entorno.

Todo esto, está señalando que, aparte de tener técnicamente todo lo necesario para el puesto, hay que poder tener, ciertas características personales, las cuales favorecen la llegada de algunos y no la de otros.

Las personas agradables tienen una positiva influencia sobre los demás.

Para algunos será natural para otros será necesario desarrollar ciertas actitudes y características. Solo hay que animarse y proponerse el cambio, empezar a trabajar en uno mismo aquello que hace la diferencia entre unas y otras personas.

• Ellos tienen mejores resultados, son más felices y más exitosos
• Son humildes, no son arrogantes ni egoístas, ni tampoco vanidosos
• Saben ponerse en lugar de los demás, no prejuzgan sino comprenden
• Tienen sentido del humor, saben reír y la risa es contagiosa, inundan el ambiente de energía positiva, contribuyen a la distensión
• Son optimistas, nada peor que un quejoso y pesimista para ir quedándose solo
• Son respetuosos, pacientes. No les gusta interrumpir cuando otros hablan
• Favorecen el rendimiento, ¡Cuánto mejor trabaja un equipo, con integrantes que tengan esta característica!
• Tienen una apariencia atractiva, su tono de voz, su mirada a los ojos cuando hablan, su mano firme cuando la estrechan, su apariencia física armoniosa
• Obtienen trabajos mas rápido, tiene mejores relaciones laborales, encuentran amigos fácilmente, su red de contacto la saben mantener y hacer crecer
• La personalidad de un líder se ve resaltada por el factor simpatía
• Este tipo de personas son mas reconocidas y recordadas que las demás, otro punto importante en una red de contacto “ser tenido en cuenta por la misma red”

* Lic. Ana María Gueli Enriquez. Es psicóloga, experta en asesoramiento laboral, inserción y reinserción, desarrollo de carrera, selección y capacitación de personal. Columnista de radio, TV y medios gráficos en temas relacionados con el mercado laboral. Da conferencias y seminarios, cursos en los que brinda herramientas y recursos para que las personas tengan ventajas competitivas en sus procesos de inserción. Tiene una Newsletter laboral a la cual puede suscribirse gratuitamente entrando a su pagina www.cvana.com

EL SENTIDO DEL HUMOR


En el sentido del humor lo importante es disfrutar de uno mismo, de lo que se hace o se piensa; en la comicidad, por el contrario, se busca un reconocimiento y la risa del otro, por lo que se tiene que recurrir al chiste, la burla y la exageración para hacer una deformación de la realidad. La participación de los otros no quita ni añade nada esencial al sentido del humor, pues en éste, se toma a la propia persona y a las circunstancias como objeto. Por ello, el sentido del humor no consiste únicamente en tratar de hacer chistes o juegos de palabras, tratar de ser gracioso de una manera premeditada.

El Sentido del humor se concibe como una actitud derivada del autoconocimiento y la autoaceptación. Conlleva una actitud hacia la vida, una manera de verla o recibirla, una modalidad de estar en el mundo. Es básicamente una visión o percepción realista del mundo que nos rodea, significa percibir ambos polos de una situación tal como ellos son, desde una visión panorámica.

El sentido del humor podemos adquirirlo si jugamos con nuestro propio ego y sus pretensiones, si nos tomamos en broma nuestras afectaciones, poses o personalidades asumidas, si no consideramos ciertamente nuestra hiperseriedad y si desarrollamos un sentido del auto-ridículo.

La falta del sentido del humor parece derivarse de la actitud que nos lleva a considerar inflexibles, absolutamente serias. El sentido del humor parece originarse en un regocijo que todo lo penetra, situación abierta que no tiene la solemnidad impuesta de considerar todo demasiado en serio. El no tomar en serio las cosas es una forma de tomar posición frente a las cosas sin que ellas se lleguen a representar en lo necesario, como ocurre al tomar las cosas en serio.

Un sentido del humor suficientemente agudo como para mostrar al hombre tanto sus propios absurdos como los de la otra gente es un elemento importante en las relaciones interpersonales pues puede ayudar a crear vínculos no hostiles, puede crear una agradable atmósfera saludable de intimidad y camaradería, algo muy importante para nuestra especie, nacida para vivir en comunidad. Es el único modo que tenemos para escapar de una vida dominada por los temores y los sufrimientos de la mente.

Ayudándonos a permanecer en la escala óptima de emociones, el sentido del humor puede hacer que permanezcamos en contacto con la realidad y que aprendamos del mundo positivo y de la vida real.

El sentido del humor podría enseñarnos a aprender de nuestros errores, de la experiencia y del fracaso.

Niños sin rostro


El progre es ese tío que ha logrado hacer pasar su cinismo por filantropía. La última hazaña filantrópica del progre consiste en reclamar aborto libre, a la vez que prohíbe que los padres puedan propinar a sus hijos un cachete si se ponen brutos. Vista desde la perspectiva progre, la aparente incongruencia de esta hazaña filantrópica adquiere un encadenamiento lógico irreprochable: cuantos más niños podamos meter en la trituradora de carne cuando todavía no tienen rostro, más reparo nos dará golpear el rostro de los que sobrevivan. El drama moral comienza con la decisión de contemplar el rostro del otro; mientras no haya rostro que contemplar, el progre puede hacer como si el otro no existiese. «¿Por qué hoy en día se rechaza el infanticidio, mientras casi se ha perdido la sensibilidad ante el aborto? —se preguntaba el teólogo Joseph Ratzinger en su opúsculo El derecho a la vida—. Quizá sólo porque en el aborto no se contempla el rostro de la criatura que jamás verá la luz». Ojos que no ven, corazón que no siente; y como el progre no está para afrontar dramas morales, cierra los ojos del corazón y mete al niño gestante en la trituradora de carne, antes de que adquiera un rostro humano.

En su afán por no mirar el rostro del otro, el progre ha desarrollado una suerte de antropología bizantina que hace depender la condición humana de una vida gestante de su tamaño, de su viabilidad, de las semanas de gestación, etcétera. El progre nos quiere hacer creer que un feto de diez semanas no merece protección jurídica porque no puede desarrollar una vida independiente de su madre. Pero la inviolabilidad de la vida humana en modo alguno depende de que sea viable por sí misma; más bien al contrario, una vida se torna más valiosa cuando más desvalida se halla, cuando más reclama nuestra ayuda para seguir existiendo, cuando carece de poder y de voz para defenderse. La inviolabilidad de la vida depende, en fin, de nuestra decisión de mirarla de frente, reconociendo en ella una dignidad inalienable. La vida humana no es intangible por el mero hecho de que pueda desarrollar una existencia autónoma: un anciano aquejado de demencia senil o un paralítico amarrado a su silla de ruedas tampoco pueden vivir por sí mismos; y, sin embargo, no se nos ocurriría pensar que por ello carecen de dignidad (aunque la filantropía progre ya se relame con la idea de darles matarile). Naturalmente, para alcanzar a ver la dignidad de una vida gestante, hay que mirarla a través de los ojos del corazón, allá donde reside nuestra libertad para elegir el bien o el mal. Y como el progre rehúye las decisiones morales, como ni siquiera acepta que existan bien y mal, recurre al fisiologismo más mostrenco y dictamina: una vida gestante no es vida, puesto que no tiene rostro. Y puesto que no tiene rostro, no puede ser sujeto, sino objeto del que puedo disponer libremente, objeto que puedo destruir llegado el caso.

Pero el progre, decíamos antes, necesita disfrazar su cinismo de filantropía. Y para justificar la matanza de vidas gestantes necesita invocar derechos. El progresismo es una máquina de hacer derechos como churros; basta con girar el manubrio y arrimar la sartén. Y, así, el progre se saca de su manga de filántropo el «derecho al aborto»: la mujer tiene derecho a decidir sobre su calidad de vida; la sociedad tiene derecho a desembarazarse de niños indeseados para garantizar a los ciudadanos altas cotas de bienestar, etcétera. El progre disfraza de derechos lo que no son sino expresiones del interés más descarnado y egoísta; y, en esta labor de camuflaje, no tiene empacho en negarle la dignidad a la vida, mientras esa vida no tenga rostro. Pero de la mirada que dirigimos a esas vidas sin rostro depende nuestra propia dignidad: cuando las tratamos como objetos de los que podemos disponer a nuestro libre antojo, estamos negando su dignidad, pero también la nuestra. Estamos, sencillamente, dejando de ser humanos.

Y el progre, que ha dejado de ser humano, necesita fingir que lo sigue siendo con aspavientos filantrópicos. Entonces va y prohíbe que a los niños supervivientes de sus carnicerías les peguemos un cachete. Tal vez en el llanto de esos niños cacheteados oiga el llanto mudo de los niños que arrojó a la trituradora, cuando aún no daban la talla. Tal vez en el rostro lloroso de los niños cacheteados vea el rostro de los niños que no llegaron a tenerlo, porque nunca fueron mirados con los ojos del corazón.

Autor: Juan Manuel de Prada

No olvides lo principal


Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una caverna escuchó una voz misteriosa que allá adentro le decía: "Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo principal. Y recuerda que después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, pero no te olvides de lo principal." La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso al niño en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal. La voz misteriosa habló nuevamente. "Te quedan sólo ocho minutos." Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacía afuera de la caverna y la puerta se cerró. Recordó, entonces, que el niño había quedado dentro y la puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación, siempre. Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros mismos. Tenemos muchos años para vivir en este mundo, y una voz siempre nos advierte: "No te olvides de lo principal." Y lo principal son los valores espirituales, la familia, los amigos, la vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales, nos fascinan tanto que a veces lo principal se queda a un lado.

Control de la preocupación



Bastantes estudiantes, por ejemplo, son muy proclives a preocuparse y caer en estados de ansiedad durante las épocas de exámenes, y esto afecta negativamente a sus resultados. Sin embargo, para otras muchas personas, el estado de preocupación ante un examen estimula su intensidad en el estudio, y gracias a ello logran un rendimiento mucho mayor.

La cuestión clave es
por qué la preocupación
a unos les estimula
y a otros les paraliza.


Según unos amplios estudios realizados por Richard Alpert, la diferencia entre unos y otros está en la forma de abordar esa sensación de inquietud que les invade ante la inminencia de un examen. A unos, la misma excitación y el interés por hacer bien el examen les lleva a prepararse y a estudiar con más seriedad; a otros, en cambio, les asaltan pensamientos negativos (del estilo de «no seré capaz de aprobar», «se me dan mal este tipo de exámenes», «no sirvo para esta asignatura», etc.), y esa predisposición sabotea sus esfuerzos. La excitación interfiere con el discurso mental necesario para el estudio y enturbia después su claridad también durante la realización del examen. Es así como las preocupaciones acaban convirtiéndose en profecías autocumplidas que conducen al fracaso.

En cambio, quienes controlan sus emociones pueden utilizar esa ansiedad anticipatoria –ante la cercanía de un examen, o de dar una conferencia, o de acudir a una entrevista importante– para motivarse a sí mismos, prepararse adecuadamente y, en consecuencia, hacerlo mejor.

—Hará falta encontrar un punto medio entre la ansiedad y la indiferencia.

En efecto, pues el exceso de ansiedad lastra el esfuerzo por hacerlo bien, pero la ausencia completa de ansiedad (en el sentido de indolencia, se entiende) produce apatía y desmotivación.

Por eso, un cierto entusiasmo (incluso algo de euforia en algunas ocasiones) resulta muy positivo en la mayoría de las tareas humanas, sobre todo en las de tipo más creativo. Aunque si la euforia crece demasiado, o se descontrola, la agitación puede socavar la capacidad de pensar de modo coherente e impedir que las ideas fluyan con acierto y realismo.

Los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y sensatez ante cuestiones complejas, y hacen más fácil encontrar soluciones a los problemas, tanto de tipo especulativo como de relaciones humanas. Por eso, una forma de ayudar a alguien a abordar con acierto sus problemas es procurar que se sienta alegre y optimista. Las personas bienhumoradas gozan de una predisposición que les lleva a pensar de una forma más abierta y positiva, y gracias a eso poseen una capacidad de tomar decisiones notablemente mejor.

Los estados de ánimo negativos, en cambio, sesgan nuestros recuerdos en una dirección pesimista, haciendo más probable que nos retiremos hacia decisiones más apocadas, temerosas y suspicaces.

Alfonso Aguiló

La capacidad de admiración



En nuestro propio entorno hay multitud de cosas, personas o sensaciones en las que no reparamos porque nos resultan muy habituales, pero que pueden ser muy enriquecedoras para nosotros y dignas de nuestra admiración. La clave está en saberlas observar y apreciar.

1. Saber mirar
2. Admiración por las personas
3. El hombre y la naturaleza

1. Saber mirar

Para poder admirar las cosas, es necesario saber mirar. Esto se consigue con una visión y una actitud positiva ante todo lo que nos rodea y sea merecedor de admiración.

Debemos crear en nosotros la tendencia de ver siempre el lado positivo y no permitir que la belleza y las cualidades de las cosas que forman parte de nuestra vida se conviertan en algo cotidiano o rutinario, ya que perderíamos la capacidad de admiración.

Si sabemos mirar, siempre descubriremos algo nuevo en todo. Las personas, el paisaje, los aromas, la inteligencia, la belleza física, la elegancia... son características que siempre pueden sorprendernos y podremos descubrir en ellas aspectos nuevos que despertarán nuestro interés.

Hay personas con una sensibilidad especial que ven más allá de lo que el resto puede percibir, es el caso de los poetas, pintores, músicos, escultores... tienen una profunda visión de las cosas que las pueden materializar y hacernos disfrutar de ellas. Sus obras despiertan en muchas personas una profunda admiración permitiéndoles disfrutar y enriqueciéndose con ellas.

2. Admiración por las personas

Es fácil admirar a aquellas personas que destacan por su inteligencia, éxito profesional, deportivo o cualquier otra característica que a nosotros nos atraiga. En general, admiramos a quien sobresale o tiene éxito por alguna cualidad que nosotros carecemos o por el simple mérito de su hazaña, como es el caso de los deportistas de élite, de un premio Nobel o de un actor de moda.

Lo difícil para algunos es admirar a personas de su entorno y encontrar en ellas cualidades o facetas dignas de destacar, bien porque creemos que las conocemos a la perfección y que todo en ella es predecible para nosotros o porque con el transcurso del tiempo empezamos a infravalorarlas y no esperamos cambios en ella que puedan sorprendernos.

También existe un tipo de personas incapaces de sorprenderse o de admirar a los demás. Son algunos que necesitan negar el mérito de los demás para valorarse a sí mismo y hacer que los demás lo admiren a costa de infravalorar a otro.

Hemos de tener en cuenta que todas las personas son seres únicos e irrepetibles con características propias y, por tanto, con capacidad para sorprendernos y ver en ellas facetas que despiertan especial admiración para nosotros.

En ocasiones, admiramos muchos pequeños detalles que nos atraen de otros como la forma de andar, de sonreír, de vestir, sentido del humor... y le encontramos un encanto especial que nos seduce y que incluso intentamos imitar.

Es por todo esto, que debemos tener presente que cualquier persona siempre tiene algo que ofrecernos y algo que despierte nuestra admiración. No sólo depende de ella o de sus cualidades sino sobretodo de nuestra disposición hacia ella o forma de verla. Podemos mirar a alguien de forma reflexiva y minuciosa buscando aspectos positivos de su persona o bien quedándonos sólo en la superficialidad de lo que aparentemente demuestra ser.

3. El hombre y la naturaleza

Estamos tan inmersos en nuestro mundo, en nuestra vida cotidiana, trabajo, casa, hijos... que con frecuencia olvidamos contemplar lo que la naturaleza nos ofrece.

Tenemos prisa por llegar a casa, a la oficina o a un centro comercial y no nos detenemos en contemplar la luz de un atardecer, el olor de la primavera o una noche estrellada.

Aunque con frecuencia percibimos todo esto, sólo le dedicamos una fracción de nuestro tiempo para pensar en ello, no nos paramos a mirarlo con detenimiento ni a contemplarlo en toda su dimensión. Esto nos impide admirar la naturaleza y sorprendernos por lo que nos ofrece, pasándonos desapercibido su grandeza y belleza.

Deberíamos tener la costumbre de buscar un hueco en nuestra ajetreada vida para tener un mayor contacto con nuestro entorno. Disfrutar de un día en el campo, la montaña o de un paseo por la playa, y detenernos en el sonido de los pájaros, el olor de las flores, el silencio de las montañas, el ruido de las olas del mar...

La naturaleza nos sitúa ante nosotros mismos, hace que tomemos conciencia de nuestra propia vulnerabilidad, nos hacer reflexionar y nos enseña a admirarla desde nuestra pequeñez. Por otro lado, nos hace darnos cuenta de nuestra grandeza, de nuestra capacidad de sentir, de ver, de oler. Nos hace sentir la suerte de estar vivos y nos hace sentir uno con el entorno.

Con la contemplación de lo que nos rodea todo tiene una dimensión diferente, nuestro mundo cotidiano se empequeñece y los problemas y preocupaciones nos parecen menos importantes. No obstante, no todos tenemos la misma sensibilidad o nos emocionan por igual las cosas.

Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar